lechuzadelosmares

Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.

Monday, October 24, 2005

Caldo tlalpeño en ramadán

Llevamos 21 días del mes de ramadán en el que muchos millones de musulmanes y loquitos afines no comen ni beben desde el alba hasta la puesta de sol. Nos quedan sólo 7 días y la verdad da tristeza que se acabe porque es como tener un mes completo de navidad. Si bien durante el día el ánimo es de meditación y alegría sosegada, por la noche es siempre fiesta fiesta. Los platos típicos de ramadán son una delicia y las sopas son la estrella de la función. El día de hoy hay caldo tlalpeño gracias a una lata de chiles en chipotle la costeña que guardo como un tesoro. Y nopalitos que corté del monte y que pelé muy mal porque en soriana siempre me los dieron pelados. Esta tarde cuando se ponga el sol romperemos el ayuno musulmán a la mexicana. ¡Qué pareja tan exótica!

Thursday, October 20, 2005

Cotidiana o La pantera mambo

Hace días que no tengo teléfono ni internet y me quedan otros tantos. Creo que la mitad de mi vida la hago por internet. Anoche soñé con un Monterrey inundado de ríos y calles levantadas. Iba a comer a casa de mi tía Chela y pasaba la tarde con Yayis y Paola y cuando era hora de irse las calles eran corrientes de agua. Gerardo me grabó un disco absolutamente genial: La 33. Hay que oirlos. Hoy compré mangos y jugo de guayaba en el nuevo paraíso de Azuqueca: una tienda árabe. El 2 de noviembre empiezo natación, me tengo que comprar un traje de baño. Mañana me voy a un concierto a Salamanca. El Señor Gilson (de nombre Etienne) es de una inteligencia absolutamente absoluta. Su exposición sobre la teología mística de San Bernardo es deslumbrante. La lavandería está cerrada y mi edredón adentro. Los sufis de Barcelona toman té hasta altas horas. Mireia se va para Brasil a encontrarse. Magali viene a México. Libia no tiene relaciones con México (eso dice el gobierno). Tengo que hacer una cola muy larga para ir a la boda de mi hermana ¡pero lo lograré! Que se contengan las aguas: en tres semanas estaré comiendo tacos en algún lugar de mi tierra. Aquí dicen que llegó el otoño, pero la verdad es que llegó el invierno. Para sentarse a estudiar es imprescindible enrollarse en una cobija. Manos mal que tengo "La panteeeeeeeera mambo" y La 33 para rato.

Tuesday, October 11, 2005

Encuentros V: Yo en la Universidad

Hace unos días JC y Oly miraban libros en la Universidad cuando de pronto Oly dijo: ¡Mira, Mariana! Y no era yo, sino una parte de mí: Barcos (UANL 2000). Justo hacía un año que nos habíamos visto por última vez. Yo llevaba un vestido vaporoso que me prestó Chayo e iba del brazo de Raulittle, para cumplir con una larga tradición de bodas juntos que terminó ese día. Ellos eran los novios.
En ese anaquel de la Universidad nos volvieron a juntar las palabras. Porque en aquella sala de hace tantos años las palabras nos juntaban un viernes tras otro hasta que gritaran las estrellas. Todos aprendices de brujo, cada uno eligió su propia alquimia. Yo me hice navegante, viajé hacia Oriente. Pero si hoy podemos seguirnos encontrando es porque cada uno ha viajado hacia sí mismo, y ahí todos estamos juntos.
Por eso al Pollo le pasan estas cosas: porque hacer una tesis sobre el mítico Te(he)rán es como meterse al Pozo del Gavilán o cruzar de Galeana a Rayones por entre la sierra. Ya lo dicen las novelas de caballeros y otros relatos iniciáticos. Es un viajesoooooooote, del que uno nunca puede salir indemne.

Sunday, October 09, 2005

Ay amor mío (exceso cursi)

Aute tiene para mí un altísimo poder evocador. Me fui a verlo con cierto miedo el jueves pasado a un escenario de Azuqueca de Henares, a donde acudió para sacar a pasear sus "viejas desconocidas". Mejor, así no tendría que librar un nuevo combate con escenas de mi pasado, compañeras ineludibles de sus "viejas reconocidas". Pero las que no estaban invitadas a la fiesta acabaron por llegar. "Ay algunos que dicen..." se me clavó a traición en medio del pecho. Me hundí en mi asiento. Y entoces descubrí algo terrible: que el recuerdo seguía, pero que del dolor no quedaba más que el recuerdo. Esa canción, que fue más mía que de Aute durante algunos año, ya no lo era. La había perdido para siempre. "Fue en ese cine ¿te acuerdas?" tampoco me dolía. Ya no me veía a los 40 levantándome de la comida con un viejo amor imposible para no llegar tarde al almacén, sino reencontrada con algún antiguo ángel, mostrándole una foto donde el más pequeño acabara de nacer. "De alguna manera" llegó también. Otra sorpresa: ya no me besa la cera de un beso de nadie y lo que tenía que olvidar se me olvidó. Los labios como espadas de "Anda" no los encontré tampoco, y al alba, al alba, no me derrumbé.

Ya sé, suena absolutamente anodino. Pero para mí es una gran hazaña, parte de un proceso de lavar los recuerdos, quitarles las manchas y las esquinas filosas. Parece que por ahora, el trabajo de lavandería va bastante bien.