lechuzadelosmares

Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.

Wednesday, November 30, 2005

La Milanesa y la Chuleta se van a casar

Como manda la tradición
Estábamos perdidas en el carro del Perrito en Cuernavaca, que no es ninguna tontería, porque aunque Cuerna sea pequeño, sus calles son extremadamente enredadas. Lucía llevaba los dedos de las manos en la salida del aire acondicionado y las patas levantadas para ver si por una especie de milagro se le secaba el manicure francés.

Días antes nos habíamos ocupado de ir comprar maquillaje especial para la piel lucianesca, con tal de que el querido Ratón pudiera arreglarla como gente decente ¡y lo logró! Cuando por fin llegamos al hotel donde se iba a arreglar la novia, las primas y las comadres tuvieron que ponerle hasta los chones porque ya se sabe que con uñas recién pintadas no se pueden usar las manos.

Cuando por fin estuvo lista (30 minutos después de la hora prevista para el comienzo de la ceremonia) nos trepamos al coche de novia elegantemente arreglado por la tía Ceci y conducido por el tío Avelino. Para que Lucía no empezara a llorar desde antes tuve que cantarle canciones bailables en hindi y en árabe. Es muy exótica, mi hermana. Al entrar en la cochera ya sonaba la marcha nupcial en las guitarras del trío. Mi papá corrió junto a Lucía y los dos entraron del brazo como estaba previsto.

Acepto
El jardín de los Avelinos era el marco perfecto para la ocasión con toda su tropicalidad cuernavaquense. Entre los hermanos de la Milanesa, la tía Marilú y yo, hicimos las lecturas correspondientes: Hellinger, Juan (el que les escribía a los corintios) y Rumi. ¡Puros evangelios! Luego vinieron las razones, los votos de los novios y el intercambio de anillos.

Ahí fue donde todos empezamos a llorar. Pero tal vez el momento más emotivo fue el de la bendición de los papás, especialmente cuando le tocó a la mamá de la novia que, por supuesto, no estaba en su versión de carne y hueso, pero que tal como dijo Rocío (vocera representante del sentimiento materno) le heredó con su partida una bendición definitiva y la totalidad de su amor, más un montón de madres de cariño. El que sí estaba en toda la extensión de su persona, además de los dos queridísimos papás del novio, fue mi papá. Pero no sé cuáles de sus palabras nos llegaron más: las que pudo expresar con fluidez o las que se le trataron de atorar en la garganta ¡canija emoción!

Total, que cuando por fin se besaron los novios ya todas teníamos el rimel corrido y nos costó abrir la cajita de las mariposas que debían volar sobre los novios sustituyendo al clásico kilo de arroz.

Los de la marimba quieren bailar
Éramos pocos pero bien peinados, excepto yo que elegí un look ligeramente punketo que desconcertó a la concurrencia. Estuvo la gente que ha acompañado a mi hermana en su aventurita chilanga y que se ha convertido durante estos años en parte de su vida. Supongo que del lado del Miller pasó lo mismo. Yo sólo tuve un invitado que exigió formalmente participar del evento y que al final no fue. Supongo que los kilómetros entre el DF y Cuerna le hicieron mella ¿qué será cuando le toque ir a mi boda?

La marimba amenizó la comida y la charla y fue excelente pretexto para bailar con sabrosura. Lo último que hizo el novio antes de contonearse al ritmo de la música fue contestar a la pregunta “¿y tú a qué hora bailas?” con un rotundo: “¡NUNCA!”

Lo del pastel sólo lo vi en el video que tomaron los hermanos de la Milanesita. En él mi hermana toma el cuchillo por el mango, pone mirada asesina y acomete contra el aire repetidas veces. Luego se ríe, brinca como un perrito y cede el cuchillo al novio que recién llega de no se sabe dónde. Él a su vez toma el cuchillo ¡y acomete contra el aire repetidas veces como un auténtico american phsyco! Finalmente los dos vuelven a poner cara de corderitos y ajustician al delicioso pastel de chocolate.

Al caer la noche resonó el mariachi. Unas pedían a gritos “De qué manera te olvido” pero estábamos en una boda y como que no. En cambio nos deleitamos con otras más ad hoc como esa de: eeeeeeres como pieeeedra preciooooooosaaaaaaa, como divina rooooooooosaaaaaa, valio-sa-de-ver-daaaaaaad...

Total que todo fue alegría y felicidad y ahora lo único que nos falta es ver las fotos ¡así que quienes las tomaron mándenlas ya por favor!!!!!!

Wednesday, November 23, 2005

Mareo

No sé si es el esmog, o el estres ciudadano, o los nervios reinantes en casa de mi hermana, o la inminencia de los grandes eventos, o el agua, o la comida, o sutilísimos movimientos sísmicos que aquí ya nadie resiente, o la noción de muchas cosas que debería hacer y no estoy haciendo, pero en el D.F. me mareo. Tal vez sólo sea el vértigo.

Tuesday, November 22, 2005

Eleonor dixit

Paris no es una ciudad inocente.

Monday, November 21, 2005

Monterrey o Serpientes y escaleras

Escribo en un teclado sin acentos ni n con tilde porque estoy en casa de mi hermana. Cada viaje es diferente. Este es como verlo todo por primera vez y al mismo tiempo, como tener guardada la imagen desde muy antiguo. No importa cuanto tiempo venga, siempre es demasiado poco. Monterrey parece el juego de serpientes y escaleras, ya no conozco sus laberintos, ni sus nuevas celdas. Lo senti, mas que nunca, ajeno. En cambio me gusto comprobar que los amigos mas intimos seguimos andando caminos paralelos, lanzando los dados y avanzando lo mejor posible. Es como ser cofrades de la misma aventura. Ahora sigue el D.F.