lechuzadelosmares

Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.

Monday, March 27, 2006

Yaddi en internet



Mao quiere ser pescador y tocar el laúd, pero por ahora sólo navega en el cyberespacio (además de en su alfombra mágica, claro está). El otro día, sin embargo, tuvo muy buena pesca. Encontró una página con fotos de Libia y más aún de su querido Benghazi. Se parece un poco a Málaga y tiene un mar precioso. De foto en foto dió con una gran banco de imágenes del club de futbol donde él jugó muchos años y del que su padre fue el socio número 5 hasta que una encumbrada rabieta hizo que cerraran el club y lo demolieran (literalmente, no quedó piedra sobre piedra). Entre las fotos más antiguas Mao pudo reconocer a los grandes amigos de su padre y a sus ídolos futboleros de la infancia. Pero el pez gordo era una foto en blanco y negro donde un hombre se secaba las lágrimas. Era su papá, don Mohamed Ben Hmeid o "Yaddi". Sobra decir que Mao también se tuvo que secar alguna lágrima. Hasta ahora yo lo llamé respetuosamente Hajj Mohamed, con el título que se da en árabe a las personas mayores y/o que han estado en la Meca para la peregrinación que todo musulmán debe hacer por lo menos una vez en la vida. Pero a partir de ahora creo que en nombre del (la) bebé que vive en mi panza, puedo empezar a llamarlo Yaddi, como llaman cariñosamente los niños árabes a sus abuelos.

Pie de foto: "Estadio 24 de diciembre partido homenaje a El Mekky y El Sharif. De derecha a izquierda: Halim Mufrakes, Ahmed Beshun, Thomson, entrenador del equipo, Mohamed El Darrat, Ahmed Ben Sueid, Farash Bujsam, El Sharif y Mustafa El Mekky."

PD Mao está por ahi en el campo con ocho años acompañando a su papá.

Thursday, March 16, 2006

Princesas

Me soñé dentro de uno de mis cuentos. Iba vestida de princesa con mi vestido de novia y visitaba a un rey persa que vivía en un castillo de oro con muchas escaleras. Me recibían el rey en persona, su esposa y sus dos hijas, pero una de ellas era invisible y se quedaba casi todo el tiempo detrás de una cortina. Yo había llevado para regalar al rey un collar de monedas de oro y un reloj de plata. Cuando se los entregaba se mostraba muy satisfecho, reguntaba si provenían de Uzbekistán a lo que yo contestaba afirmativamente y se ponía muy muy feliz. Nos sentábamos en unos cojines que parecían de esmeraldas y rubíes. Un sirviente nos traía té en una bandeja y entonces comenzábamos a hablar.

El Ala Zurf, en la Sierra Madre que nos parió




Esto lo puso el Paurake en su blogg el 2/7/2006

La Lechuza de los Mares del Sur cruzó el Atlántico con su Gente Nueva para presentarle sus hij@s a las Montañas del Norte.
¿Por qué volver a Iturbide?
Simple, porque las futuras madres tienen que aprender los secretos de la Sierra Madre que nos parió, así ha sido desde el principio de los tiempos y no seremos los clanes totémicos de Gente Pájaro quienes acabemos con la tradiciao.