lechuzadelosmares

Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.

Monday, July 03, 2006

El Código da Vinci y el Cuento del Grial

Hace muchos años se extendió en Europa el motivo literario de la búsqueda del Santo Grial. Caballeros de todas las banderas se dedicaron a buscar un vaso estrechamente relacionado con la sangre de Cristo y por lo tanto con la divinidad, aunque no fue sino en elaboraciones tardías que se le convierte en el vaso de la última cena o bien en una copa en la que José de Arimatea recogiera la sangre derramada en la cruz. Pero no sólo hubo griales en Europa, también oriente medio conoció y narró sus propias búsquedas, en sagas bastante más profundas y espirituales. La película que nos entregan un Tom Hanks muy intelectual y una Audrey Tatou muy mística es como un cuento de grial contado en nuestros días. Supongo que el libro también. No me lo leí porque consideré que era invertir demasiado tiempo en un Best Seller.

La película es entretenida y casi verosímil. A pesar de ciertas salidas típicamente gringas, la disfruté. Sobretodo me gustó comprobar que el mito del grial sigue siendo actual y sigue pudiendo ser narrado en presente. Y eso es por su condición de ícono, que según un teólogo llamado Marion es una imagen translúcida, que nos permite ver a través de ella. El grial, sea cual sea su realidad material y objetiva, es receptáculo de la divinidad y punto de contacto entre el hombre y Dios. De ahí su poder de atracción. Me gustó que en esta versión de la historia (que por otra parte es esencialmente la misma) el grial sea una persona, porque tiene que ver con lo que yo creo: que todas las personas somos depositarias de lo divino.

Luego, el guión retoma preguntas que dan cada una para una tesis doctoral o para una sobremesa eterna: la validez del poder ejercido desde la religión, la divinidad de Jesús (que va mucho más allá de ser o no “hijo de Dios” ), en qué, cómo y por qué creemos; los fundamentos de la fe (en general, no sólo la cristiana), las relaciones del hombre con lo divino, la situación histórica de la mujer...

Total, que quien quiera quedarse con la anécdota, puede hacerlo y haberse pasado un buen rato leyendo o viendo una peli. Pero para quien quiera tomar el riesgo, cada vez que aparece un grial en nuestras vidas, es el momento de hacer (o hacerse) preguntas. A quien deja pasar el cortejo, como Perceval, puede no sucederle nada, pero quien se atreve a formular las preguntas correctas puede, incluso, devolverle la vida a un reino.