lechuzadelosmares

Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.

Sunday, March 30, 2008

Diker (o happening musical en plena sala de mi casa)

Diker es una palabra en árabe que significa recuerdo, también es una de las principales prácticas sufis, el recuerdo de Allah, que se lleva a cabo recitando lo que la tradición ha guardado como "los 99 bellos nombres", los atributos de lo divino a través de los cuales podemos acceder a ello (la Belleza, la Luz, la Compasión, la Bondad, etc.) Dicha recitación puede ser silenciosa, o bien cantada, acompañada por intrumentos diversos como flautas, laúdes, violines y otros instrumentos de cuerda, y varios tipos de percusiones que esta mañana se dieron cita en la sala de mi casa.

Cuarenta "derviches" y "dervichas" se pusieron a cantar al son de sus instrumentos, con un corazón apasionado y el terror de su anfitriona. Porque ya se sabe que cuando uno tiene vecinos arriba, abajo, a un lado y al otro cualquiera pueda saltar de su sillón y molestarse si le insisten con darbuka, tabla india, daf, armonium, violín, palmas y voces entusiasmadas más de unos cuantos minutos. Y lo malo no es molestar, si no que luego vengan a molestarte diciéndote que qué ocurrencias y qué falta de respeto y que te van a mandar a la guardia civil. Además de nuestro "recuerdo" los vecinos estarán recordando intensamente a nuestras mamacitas, me decía.

Total que después del acceso de terror pensé que en realidad esta sesión de música extática no era más que una especie de karaoke mediooriental, mediomultitudinario y a mediodía. Con lo cual, no permita Dios que molestemos a nadie y si lo hacemos ya nos tocará pedir disculpas y llevar galletitas. Afortunadamente (o lo que sea) parece que no molestamos a nadie y el relajo tampoco duró tanto, nomás lo suficiente para disfrutarlo un montonononononononón, ver bailar a Halima y bebés que la acompañaban, reirnos mucho y admirarnos de cómo en una simple sala de un simple depa de un simple pueblo pueden tener lugar esta clase de maravillas. ¡AlhamdiliLlah!

Luego, sentados en picnic, comimos deliciosamente, tomamos té y nos despedimos. Las visitas, por este fin de semana, se fueron. Pero nos queda el recuerdo.

Tuesday, March 25, 2008

Universos

A veces me parece que el único conocimiento posible es el conocimiento de uno mismo (de mí misma), y que cuando exploramos otros universos (de sentido, es decir, otras culturas, otros idiomas, otros sueños, otras vidas, otras historias) es simplemente para poder explorar y descubrir a manera de espejo nuestros propios universos interiores que, de otra manera, seguirían para siempre durmiendo en la oscuridad.

Saturday, March 22, 2008

Magrud


En un video de hace como 15 años, una Kalthumy diminuta se acerca ala cocina a toda velocidad sobre su triciclo, abre una enorme caja de plástico y extrae un trocito de dulce que saborea mientras vuelve a alejarse a toda velocidad (ya desde entonces le gustaban las carreras, creo). En ese bote había magrud, un dulce tradicional libio que sus tías y abuela le preparan por kilos cada vez que la van a ver. Allí es el dulce de las fiestas, de las bodas, del Id de ramadán.

Esta semana santa tuvimos en casa a Saddik, el mejor amigo de Mao de la infancia y su madre, Hajja Baharia. De compras en la tienda marroquí se le ocurrió decirme: mira, sémola ¿quieres que te enseñe a hacer magrud? Me sentí sorprendida, honrada y feliz de compartir esa tradición.

Una buena mañana nos pusimos manos a la obra, aunque con un solo kilo y no seis o siete como hacen ellas, y el resultado fue maravilloso. El magrud se deshace en la boca como un trozo de arena dulce con corazón de dátil. Ahora podré hacer magrud para la familia de este lado del Mediterráneo y, lo que es mejor, enseñar a mi Halima (y a Karen que es una gran cocinera y a lo mejor también a Marisol que es toda una artista internacional en esto de los sabores y con mucha suerta hasta a Kalthumy aunque no le gusta nada cocinar) a preparar este dulce tradicional que es, al fin y al cabo, parte de su herencia árabe. ¡Qué honor! Y qué delicia. Ser cocinera es ser también transmisora. A ver si consigo ponerme también las pilas con recetas mexicanas. menos mal que tengo por ahí el libro de mi propia abuelita.

La receta y las fotos del proceso en: http://www.lacocinaespontanea.blogspot.com/

Monday, March 17, 2008

Los Giles






Después de una semana de ausencia vuelvo con las fotos de Los Giles, un rincón de la Sierra del Segura, muy cerca de donde nace el Mundo (¡es un río!) a donde nos queremos ir a vivir algún día con nuestros suficuates y amigos que los acompañan. No me di cuenta hasta que vi las fotos, que me siento tan bien en este sitio porque me recuerda a los caminos de la Sierra Madre que nos parió, a los Hualahuises years, a Iturbide, los perros puma, los gigantes dormidos, las excursiones a Rayones, los días en que conocí a Paurake, Chucho y otra mucha banda que tiene su huella bien puesta en mi corazón, las noches en que me salieron alas y aprendí el arte del vuelo, la Casa de las Historias, los grabados silvestres, los bailes infinitos y todos sus cuentos. La cabra tira pal monte y a mí, no lo puedo negar, lo que me gustan son los puertos, ¡manque sean de montaña! Gracias a nuestros anfitriones, de uno y otro lado.


Friday, March 07, 2008

Flores

Hoy compré flores para mi amiga de Azuqueca. El motivo: su bebé cumple un año y creo que la verdadera artífice es ella (además, por supuesto, de Dios, la Vida, el Destino o como queramos llamar a esa fuerza primigenia que todo lo mueve). Subí hasta la plaza de la floristería, en cuanto entramos nos recibió el perfume vegetal. Todo me gustaba así que decdí dejárselo al artista especializado, el dueño de la tienda. Nos hizo un ramo precioso y en una tarjetita pusimos un recadito con nuestro amor (el de Hali va siempre pegado al mío). Luego subimos por las calles del pueblo hasta la oficina de la felicitada e hicimos la feliz entrega.

Mientras avanzaba entre calles en construcción, pasos peatonales, parques, empujando el carrito de Hali y con mi súper ramillete en la mano, la gente miraba con curiosidad y sonreía. Supongo que hacíamos un cuadro simpático: Hali, las flores y yo. No nos encontramos con ningún otro ramo de flores por el camino, pero yo me acordé de un lejano día en un ruta 17 de camino a la Universidad. Me habían regalado con un besito un HERMOSO alcatraz. Y él solito se robaba toda la luz del día. La gente nos miraba, igual que ahora, sólo que entonces más de una persona se acercó a decirme que qué bonita flor y hacer indagaciones simpáticas. Yo me sentía como una niña pequeña con una estrella en la frente, no sólo como alguien muy especial, sino como alguien que todos saben que es muy especial con sólo mirarla.

En todo caso, eso es lo que quería decirle a mi amiga, que es muy especial para mí, y creo que lo logré. Ni siquiera le hizo falta leer la tarjeta para saberlo. ¡Me encantan las flores!

Wednesday, March 05, 2008

Comentarios

Para mí, lo mejor de este blog, son los comentarios. Cada "post" es como una botella al mar, escribo sin saber quiénes, cómo y cuándo leerán. Cuando encuentro respuestas es como un milagro. Es como creerse en una isla deshabitada y encontrarse un día una fogata, otro día olor a pan, otro día risas conocidas, otro día cartas en el buzón. Muchas gracias a los que pasan por aquí y dejan su huella, por los ánimos, los guiños, los consejos, los intertextos. Oye, Carmen: tienes que decirme dónde puedo leerte además de en los comentarios de mi bolg. Dense por besadas y besados todos los que silenciosa o textualmente forman parte de este blog. Seguiremos escribiendo.

Tuesday, March 04, 2008

otra rama

Este poema me gusta mucho y me parece que no se ha publicado todavía, aunque es de la época de la Sierra. Por eso forma también parte del Árbol. Releyendo me gustó descubrir que ya entonces había frutos de fuego en los árboles. Me gusta que sean nueces, me recuerdan a mi abuelita María Aurora. El oasis donde nació sigue cubierto de nogales.

Arrullo para la noche de Hualahuises

La casa de la noche es azul
y la noche es una mujer negra
que se mece en su hamaca negra
entre dos nogales del solar.

En su jardín hay nísperos y granadas,
gatos,
gallinas que cantan como gallos
cuando alguien se va a morir.

El jardín de la noche es de hojas secas
que hacen ruido de grillos bajo los pies.

Cuando la noche mira los árboles
recostada en su hamaca
descubre frutos brillantes
que cuelgan de las ramas.

La noche canta con voz negra
un arrullo que adormece la luz
y los frutos bajan de sus ramas
convertidos en luciérnagas
a prenderse de la espesa cabellera de la noche.

La noche es una mujer grande y hermosa
con tigres en el cabello.
Mientras se mece en su hamaca
los tigres vagan por el jardín.

La cabellera de la noche huele a viento,
huele a agua,
guarda entre sus olas islas,
peces,
barcos perdidos,
sirenas.
El cabello de la noche huele a hierbas.

Se mece la noche gorda,
la noche ciega,
la noche dulce,
hasta que huele la canela hirviendo sobre su estufa.

Entonces se incorpora,
recoge la fauna,
apaga lentamente sus linternas.

Deja su hamaca entre nogales,
deja la brisa fresca de su cabello,
entra en su casa.

Duerme la noche, la noche negra.
El jardín de la noche despierta.

Saturday, March 01, 2008

Hacia el árbol de la añoranza

La persecución de Tanit me ha obligado a asomarme a mi mitopoética. Ahí encontré abandonado el árbol de la añoranza. Una parte suya la conforma ésta estrofa de Reyes (Sol de Monterrey):

En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas
y la huerta en lumbre viva
se doraba


Otra gran parte la conforman lo viajes por la Sierra Madre que nos parió, las alianzas que ahí se fundaron (aquí hago una larga pausa porque el mar de los recuerdos parece infinito), los paseos por Lefke, la presencia de Mawlana.

De pronto me parece haber encontrado un camino hacia Mí misma. Yo soy el Árbol de la Añoranza. Una vez dijo Felipe: la estrella, el estanque, los caminos de agua que lo alimentan, los peces que viven en él, las algas del fondo, las piedrecitas, el viento que riza su superficie. Esa Estrella flotando en un estanque, ahora lo sé, no es más que una naranja de fuego entre el follaje.