lechuzadelosmares

Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.

Friday, May 23, 2008

Diáfora, Miel y Óscar

Por despiste, o Dios sabe por qué, no había visto sino hasta hoy el libro "Cicatriz sin orillas" de Óscar Efrain Herrera, mejor conocido en mi miscrocosmos personal como mi Mánager.

El libro, tiene la misma factura, pero evolucionada, que Miel. Como siempre, Óscar me pastoreó para que me sentara a escribir lo que tenía que escribir y publicó Miel, un librito con 40 gotas, como aperitivo de la colección Atajos en el 2005. La belleza de Miel está tanto en el texto como en el soporte, en la edición. Y con alto riesgo de sobrepasar el límite de lo cursi, diré que es fruto del amor con que ejercí el oficio de escritora y el amor con el que Óscar y su equipo ejercieron el oficio de edición.

Los Atajos de generación 2007 tienen el mismo espíritu pero con ligeros cambios. Algún colorín por aquí, una fuente más libre y vibrante para el título, una pequeña ilustración por allá, un guiño en la contraportada.

Si Miel es una destilación de viajes, encuentros, sueños de los últimos años (aunque a veces pienso que de toda una vida), Cicatriz sin orillas es la destilación de 10 años de poemas y de cuatro libros; la destilación de una trayectoria. A la vista de estos textos hay una sensación predominante: ESTO ES POESÍA. ¿A qué más podemos aspirar?

Cicatrices, Piezas para un relicario y De la escritura. La vida en carne viva, la vida encarnada que es la memoria, la carne en el texto que es la vida.

Óscar dice:

Habría que llamarle
a esta enfermedad
el síndrome de la rosa.
Tanto trabajo para alcanzar
el reino de lo efímero
y luego marchitarse
en una telaraña
o en el exilio de un florero.

No sé para él, pero para mí "esta enfermedad" es la vida.

Cuando leo:

Al cerrar los ojos
entro en tus ojos.

Veo el Amor en el poema. Cierro mis ojos internos y es inevitable dejarme arrastrar hasta los ojos en los que entro. Esos ojos son los suyos, los míos, los ojos del mundo, los ojos del destino. En esas dos líneas cabe el vértigo y el infinito. A eso debe referirse Huidobro cuando dice "por qué cantais la rosa, oh poetas/ hacedla florecer en el poema"

El libro de Óscar es el libro de los libros. ¿Quién podía saber que todos estos años entre todos estos libros, latía esta cicatriz?

Como colofón a este comentario, unas líneas del maestro Huidobro (creo que siempre me arrepentiré de no haberlo elegido a él para la tesis):


La Poesía es el lenguaje del Paraíso. Por eso sólo los que llevan e lrecuerdo de aquel tiempo, sólo los que no han olvidado los vagidos del parto universal ni los acentos del mundo recién creado, son poetas. Las células del poeta están amasadas en el primer dolor y guardan el ritmo del primer espasmo. En la garganta del poeta el universo busca su voz, una voz inmortal.

(...) El poeta os tiende la mano para conduciros más allá del último horizonte, más arriba dela punta de la pirámide, en ese campo que se extiende más allá de los verdadero y lo falso, más allá de la vda y de la muerte, más allá del espcio y del tiempo, más allá de la razón y la fantasía, más allá del espíritu y la materia.

Allí ha plantado el árbol de sus ojos y desde allí contempla el mundo, desde allí os habla y os descubre los secretos del mundo.

Hay en su gargante un incendio inextinguible.

Hay además ese balanceo de mar entre dos estrellas.

Y hay ese Fiat Lux que lleva clavado en su lengua.


(Altazor, Temblor de Cielo, Catedra, España 2006)


¡AH! El comercial: para los que están en Monterrey, los libros pueden encontrarse en la librería del Parque Fundidora, si bien entiendo. Para los que están en España, los poemas de Miel están reeditados por Manuscritos y a la venta en la web. Y si quieren leer a Óscar habrá que mandar traer los libros desde Monterrey o buscarle un editor que ponga tanto amor en sus publicaciones como el que ponen en Diáfora. Amén.

Desayunos marianescos presenta: ahora sí, Chipre

¡For pin! Como dice mi amiga Samia. Después de no sé cuántos años (sí, años) vuelvo a darme el lujo de un desayuno marianesco: solita, en mi casita, con mis textos revoloteando y una red para mariposas en la mano. Hoy, para mayor felicidad, llueve. De vuelta de dejar a Hali en el kinder escucho una canción maravillosa que me grabó mi herma: Baby keep smiling, you know the sun is shining. Y pienso que los simples mortales no lo saben, pero a mí mi papá me enseñó que sobre el mar de nubes simpre brilla el sol.¡Qué suerte!

El post anterior no intentaba mostrar lo invisible, sencillamente la tecnología no se puso de modo para adjuntar las fotos. Espero poder hacerlo más tarde para que puedan ver un cacho de mi patria espiritual. Si tuviera que definir este viaje, lo definiría como FEMENINO. Cada vez que voy me cargo las pilas con energía femenina: me hospedo en una casa sólo para mujeres, como, hablo, duermo, rezo, convivo con mujeres de todo tipo y condición, y eso me permite apreciar un gran, muy gran, abanico de lo que es la feminidad, de lo que significa ser mujer en diferentes culturas, en diferentes momentos de la vida. Y verme a mí misma como mujer, darme cuenta del camino que llevo recorrido y de lo que me falta por aprender.

Esta vez, además, tuve la suerte de ponerme en contacto con Hajjane, la mujer de Mawlana. No usé la ouija ni acudí a espiritista alguna, tampoco la vi en sueños. Sencillamente me di cuenta, de que su presencia, su amor, su sabiduría, siguen vivas aunque haya dejado este mundo hace algunos años. A veces me siento como si me quitaran velos de enfrente y empezara a ver algo que era evidente pero que yo no podía percibir. Así fue este viaje respecto a Hajjane. Su casa está llena de ella, también la comida que preparan en la cocina que ella siempre usó y las recetas que ella misma preparó, Mawlana está lleno del amor de Hajjane, quienes la conocieron están llenos de su sabiduría y por si fuera poco está Hajja Rukía, su hija, que obviamente es un pedazo del corazón de Hajjane caminando entre nosotros.

Muchos, yo no, pero muchos, definen el amor por el maestro espiritual como el amor hacia un padre. A mí me hacía falta desde hacía tiempo una madre espiritual. Todavía tengo que caminar hacia ella, pero creo que la he encontrado.

Thursday, May 22, 2008

Una mirada a Lefke

Este es el pueblito donde vive Mawlana. El tiempo se expande y la vida se hace más dulce en Lefke. Echen un ojo.

Tuesday, May 20, 2008

Chipre

Luminoso
Reflectante
Bello
Conmovedor
Sorprendente
Retador
Diverso
Confrontador
Agotador
Sanador
Amoroso
Risueño
Perfumado
Sabroso
Abundante
Maravilloso
Bendito
Mágico
Divertido
Entreñable
Hermosamente mío

Así fue el viaje a Chipre con Halima. Ya iré densenredando la maraña, insha'Allah.

Tuesday, May 06, 2008

Remedio mágico

Repito con todas las fuerzas de mi corazón "yo creo, sí creo, en las hadas"*. Y espero a que la vida conteste.

*(frase tomada de la película Peter Pan la gran aventura)

Friday, May 02, 2008

Marcha

Eran las 4:30 de la mañana y estábamos en la calle, Halima, Anisa y yo. ¿Rumbenado? casi. Halima lloraba sin parar desde la una de la mañana, su papá estaba de viaje y después de probarlo casi todo (me faltó abofeterla, encerrarla solita en un cuarto y meterla bajo la ducha con agua fría) decidimos irnos a urgencias, no fuera a ser una apendicitis que acabara por matarla o algo peor. Lo bueno es que la puerta de urgencias es, literalemte, la puerta de enfrente de mi edificio. Nos abrió un guardia de seguridad somnoliento, un enfermero con párpados a media asta nos tomó los datos y un doctor de chocolate nos recibió amablemente en el consultorio número tres (¿a que suena a letra de salsa?). Total que no tenía nada. Le suministró medio litro de paracetamol infantil y si con eso no basta, en una hora al hospital. ¿De dónde es usted, doctor? De Colombia,¿usted también? Casi. Nos dimos una vuelta por el parque y cuando la gordis por fin se durmió, a casa. Eran como las 6. Casi como mis excursiones nocturnas de otro tiempo, de bailar hasta que volviera a abrir el metro y saludar a las chicas de la frutería volviendo a casa. Casi. Básicamente, la diferencia era que ninguna de las tres (ni Halima, ni Anisa, ni por supuesto yo, nos divertimos). Cuando llegué a casa me acosté plácidamente pero al ratito me tuve que levantar otra vez a llamar al médico de Hali, comprar medicinas, etc. En lugar de los churros mañaneros que toman aquí los marchosos o los tan añorados taquitos callejeros, nos pedimos dos cafés bien cargados y un par de napolitanas en la pastelería de la esquina y nos las comimos mientras paseábamos a Hali para que le diera el aire y se le pasara el nuevo ataque dental. Ah, porque al final lo que tenía era un dolor de dientes nuevos asesino y, yo creo que también un poco, que extrañaba a su papá. El papá volvió, la medicina actuó y la mamá otra vez durmió. Y colorín colorado, esta juerga (por ahora) se ha acabado.