Wednesday, November 19, 2008

Música

Se llama David Fonseca y yo nunca había escuchado nada de él, pero tiene una voz profunda y aterciopelada que dan ganas de escucharla sin parar. Ayer, después de mi reconciliación con Radio Tres (seguimos recogiendo los buenos metices de otros tiempos) me quedé escuchando la presentación de un disco llamado Dreams in color o Color dreams. Voz y guitarra, guitarra y voz. Unas melodías de esas que te reconcilian hasta con los días más grises. Un tipo sencillo, sin pretenciones, un músico de verdad. Me gustó escuchar la entrevista en inglés y entender perfectamente, me hizo sentir pez de muchas aguas, de muchos mares. Nunca entendí por qué con ese nombre tan hispano el tipo es tan anglosajón, pero me dieron ganas de sumergirme en su aventura musical y ver qué hay ahí para mí. Me acordé de mis amigos musicales, esos que en el momento preciso pueden sacar una guitarra y transformar la situación. Me acordé del "repetitorio", la colección de canciones de Chayo y compañía que generosamente me compartieron como si fuera una más del grupo. Me acordé de largas noches de bailar y de largas tardes de escribir con esas mismas canciones, de paseos en coche y conversaciones que definieron mi vida con la misma música de fondo. Ahora se me antoja recoger nuevos temas para el soundtrack de mi vida. Se aceptan sugerencias.

Sunday, November 16, 2008

La biblioteca

Paz empezó a morir cuando se quemó su biblioteca. Yo volví a empezar a vivir después de haber regalado la mía. ¿Entonces ya no vas a ser escritora? me dijo Marta. Siempre, siempre, siempre seré escribidora, narradora, soñadora, creadora, imaginadora, compartidora, tejedora. Lo que ya no voy a ser es un caracol tan ostentoso. Sí, quemo las naves, ahora voy en alfombra voladora. Y cada vez que hago una pausa construyo una nueva biblioteca que me de cobijo, hogar, refugio, alimento. La biblioteca interna (me lo enseñó Maya), esa no se pierde.

Domingo

Sol de otoño, hojas pintadas por todas partes. Paseo con caricia de viento frío, parque, risas de niños, deliciosa compañía. Compro El País, pido un capuccino y dos croissants, paso las hojas lenta y felizmente. Sorbitos de café caliente. Luego aire fresco, más parque. Suena a mi otra vida en Barcelona, pero es mi nueva vida en Azuqueca. Cuando vuelva a llenar formas y solicitudes ya no pondré "ocupación: ama de casa" pondré: "poeta" (¡y que me demuestren lo contrario!).

Thursday, November 13, 2008

Una dosis de nostalgia (o la vida es la literatura)

Una vez Luis Felipe me preguntó si sabía de dónde venían las estructuras que utilizaba en mis poemas, de dónde las había sacado, o si pensaba que las había inventado yo. Supuse en aquel entonces que venían de la prosa, de los autores que más leía, recuerdo que nombré a Rosario Castellanos, a Elena Garro (y casi vi las palbras rebotar como piedras de la Semana de Colores).

Ciertamente cuando escribo busco un ritmo que se escapa, me aferro a una especie de cantinela original y procuro reconstruirla con mis palabras. Pero no sólo eso, también persigo una especie de desesperación vital (feliz o infeliz, sergún sea el caso), una especie de desgarro verbal, gramatical, musical, visual, una incidencia en el corazón ya conocida difícil de definir.

Por supuesto hay un sinfín de canciones, de poemas, de fragmentos diversos donde me he topado con este fulgor, y desde luego si me remonto al origen del origen llegaré irremediablemente a la experiencia poética sin título, sin autor, a la primera. PERO, las semanas pasadas, rebuscando entre mi pasado, encontré una carta hermosa, una carta de hace más de quince años, una carta de cuando me llamaba niña eMe (como mi abuela eMe) y sentía que surcaba la ciudad por su filo más agudo. Encontré la carta más hermosa del mundo. Y encontré en ella toda la música la marea el resplandor la sombra profunda las preguntas las respuestas las heridas las cicatrices la danza de palabras que trato siempre de repetir en el poema y fue como ver el ombligo del universo, tener el mismísimo bigbang entre mis manos y escuchar el nacimiento de mi más íntma poética, de mi búsqueda, descubrir la juntura del principio y el fin del camino.

Aprendí mucho de mí, de mi vida, de las personas que me han querido y a las que he querido releyendo sus cartas. Entendí los porqués de amistades truncadas o conservadas y amores imposibles, me lamenté (y me la menté) por todo el amor que dejé escapar, por todo el que no di y me vi de nuevo tratando de sobrevivir a la tormenta de la vida. Como dice mi hermana, gracias a Dios (o sea, a los Lobas, a Taller Literario, a las mamás adoptadas, a las amigas, a mi papá, etc, etc, etc) no acabamos tiradas debajo de una escalera, pero, al menos yo, sí dejé unas partes mías bajo la escalera y las encontré estos días entre estas cajas.

Esta carta, este salmo, este poema fundacional es como un hermoso (hermoso por la mano que lo creó) retrato de quién era yo a los 16, de lo que me pasaba, de lo que quería, de lo que me asustaba. Tener esta carta, que alguien la haya escrito y me la haya entregado, que haya sobrevivido estos años, es como tener un "Altazor" personal, es emocionante y bello, como si ese alguien hubiera hurgado en mi corazón hasta encontrar la Imagen Original y, librando una terrible batalla, hubiera sacado una copia para enseñármela.

"Y he aquí el secreto del acero (...): no es el filo de la espada, sino lo sutil del movimiento del guerrero".

Nunca terminaré de darle las gracias, por todo, por tanto. Gracias.

Wednesday, November 12, 2008

"Yo soy la luz"

Hay mamás que son como estrellas fugaces. ¿Vamos a quejarnos de que nos tocara una? No, ver una es como sacarse la lotería, pero son tan hermosas que nos gustaría tener su brillo para siempre en nuestras manos. Hay otras que son como soles, y de todos modos cuando se apagan sentimos que el corazón se nos muere de frío. Yo eso siento cada vez que paso por la esquina de Morena y Gabriel Mancera donde ya no está mi abuela. Es uno de los tragos más amargos de las visitas a México, después de la visita a la Iglesia del Carmen en Monterrey. El espacio que dejan es como un hoyo negro, y cuesta dejarse arrastrar por el dolor y ver que el hoyo no es hoyo sino túnel y que el dolor se termina y queda nomás el amor, el brillo, la sonrisa, la caricia en el corazón. Hace unos días murió la mamá de mi amiga Medi. En la tarjetita de su velorio pusieron esta oración que Medi me mandó. Se llamaba Antonia y tenía 50 años y 5 hijos. Ya es puro amor, y ojalá pronto quede solo su amor y no el dolor de su partida en sus hijos e hijas. Luz para todos ellos.

No lloreis por mi vosotros que tanto me quisisteis, mi muerte no es muerte, sino transito feliz;descanso en el Señor. Una lagrima por los muertos se evapora, una flor sobre su tumba se marchita, una oracion por su alma, la recoge Dios
no lloreis.yo voy al Señor. Voy a esperaros en el cielo. Yo muero pero mi amor no muere. Os amare en el cielo como os he amado en la tierra.

Monday, November 10, 2008

Por fin en casa

Hay muchas cuentas por engarzar en el collar de este viaje, pero por lo pronto ya estamos en casa deshaciendo las maletas. Fue el viaje de las pérdidas y los olvidos, pero también el de los tesoros y los reencuentros. Un beso para todos desde el Azukekistán.

Wednesday, November 05, 2008

Duelo

Ayer me preguntaron si habia disfrutado Monterrey. En realidad este ha sido un viaje de negocios mas que de placer. Ha sido una ardua negociacion entre mi pasado y mi presente, entre agradecer y dejar atras las cosas (los eventos, las circunstancias) que me han hecho quien soy, tomar mi presente y saludar a mi futuro. No me encontre con mis amigos (excepto alguna feliz excepcion) mas que en papel, y tuve que tirar cartas, recuerdos, fetiches de toda mi vida (tres grandes cajas), porque quiero viajar ligera. Revivi momentos dolorosos (que deberia rellorar para saldar de una vez las cuentas, o sea, para dejarlo en paz, integrado de una vez) y redisfrute momentos muy gozosos que tambien me emocionaron hasta las lagrimas. Lo que solte, lo solte con la conciencia de que forma parte de mi, aunque su soporte material ya no me pertenezca. Lo mismo la biblioteca: aquellas lecturas (16 cajas de libros) que me alimentaron durante tantos anyos estan entre mis celulas, forman mis musculos y mis huesos. A quienes lograron sortear las trampas de la ciudad y pudieron acercarse, muchas gracias! A quienes les fue imposible, ya nos encontraremos, quiza. Tambien me liberaron, de alguna manera. Y muchas muchas muchas gracias por el apoyo logistico y emocional a quienes una vez mas quisieron formar parte de mi aventura. Si algo me queda de todo el proceso de despedirme de ese equipaje, es la conciencia de que el amor baila en circulos alrededor de mi y dentro de mi desde el principio. Gracias. Ahora yo tambien voy a bailar, es decir, otra vez!
Ah, este es un teclado en ingles, asi que sorry por la falta de enyes, acentos y demas correcciones. Ahi pa la otra.