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Friday, May 06, 2016

Mayo florido y hermoso

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"Marzo ventoso, abril lluvioso: mayo florido y hermoso" dicen aquí, y así ha sido la partida del invierno y la llegada de la primavera. El campo luce sus más bellos verdes y espléndidas flores asoman por doquier. Los vecinos de Almodóvar pintan sus casas, vacían sus armarios, se ocupan en sendas limpiezas de primavera.

Para mí la" limpieza de primavera" va siendo, más bien, una "limpieza del mes de Rajab", en consonancia con el universo. Hace unas tres semanas empezó el mes de Rajab y llegó con el disolvente y el estropajo en ristre. ¿O serán las prácticas especiales que estamos intentando hacer en casa? La cuestión es que el armario de las emociones viejas está dando mucho que limpiar, las estanterías del agradecimiento están siendo renovadas y la casa del corazón se va quedando más ordenada.

Como hace muchos meses que no escribo (que no escribo el blog, porque he estado escribiendo otras cosas) recapitulo:

Marzo: Diario de un ama de casa desquiciada
Es penúltimo libro de Club de Lectura de la Biblioteca de mi pueblo, al que tuve el acierto de apuntarme hace unos meses.

El título no era muy inspirador, pero saqué mi disciplina de antigua estudiante de letras y me lancé a la lectura: una mujer cuyo rol de ama de casa le da motivos para quedar atrapada en la ansiedad y la angustia. ¿Y EN QUÉ MOMENTO ME CONVERTÍ YO EN ELLA???? Pensé con verdadera preocupación. ¡Ah sí! En el momento en que dejé de ser maestra Waldorf en el Caribe para encerrarme en mi idílico retiro andaluz.

No se pueden imaginar el horror (y el alivio) de sentirme identificada con la protagonista: sus esfuerzos heróicos para conseguir logros tan estúpidos como comprar la caja de cereales que les gustan a sus niñas o teminar de lavar y guardar la ropa de la temporada anterior; sus sudores fríos al tener que lidiar con amenzadoras mujeres de la limpieza o señores de mantenimiento; los escenarios de su propia muerte que se le aparecen sólo por sentarse en la silla del dentista o tomar un taxi; sus multitud de miedos.

¡Ah! ESO es lo que me pasa, solo necesito encontrar un nuevo equilibrio y darle un sentido nuevo a mi vida. ¡Menos mal! Después de tanta mudanza he descubierto que cumplir seis meses en un sitio es un momento peliagudo. Las reservas de cariño y seguridad de la situación anterior ya se han terminado, la maravilla del asombro constante ya no opera, y aún queda todo por construir: amistades profundas (la red de salvación), actividades que le den sentido a estar aquí en este momento, proyectos que inyecten entusiasmo a la vida diaria.

Así que a la pregunta de ¿De verdad vine desde México para terminar encerrada en mi casa haciendo el aseo???? Me respondí: ¡Pues no! Desde luego que una de las razones de volver a España era no vernos obligados a estar ambos fuera de casa trabajando a tiempo completo para sostener a nuestra familia, pero me lo imaginaba más como un periodo sabático que como una vuelta al trabajo peor reconocido del mundo: el de ama de casa. Estar en casa es una bendición, pero depende cómo.

De manera que tuve que darle la vuelta, preguntarme realmente qué quería hacer con mi tiempo: conectar conmigo misma, recuperar mi faceta de escritora, buscar la manera de aportar algo a la comunidad donde vivo y al mismo tiempo hacerme mi propia comunidad: descubrir gente afín. Bastante más interesante que "hacer la compra", "cocinar", "guardar la ropa limpia".

Así que me hice un horario para limpiar, comprar, cocinar y me dejé un buen hueco cada día para escribir (que algunas semanas se convirtió, felizmente, en la actividad principal de la mañana). Concebí un par de proyectos que me permitan colaborar con mi comunidad y poner en práctica mis saberes y como broche de oro, me uní a un par de hadas para participar en la Feria Medieval.

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Abril: Una mujer medieval
Cada año, Almodóvar celebra el Zoco de la Encantá, recordando una antigua leyenda del tiempo de los moros, en la que una princesa se tira de las torres de NUESTRO (jeje) castillo, al saber que su amado ha muerto en la batalla contra los almorávides.

La explanada del castillo se transforma en mercado, el cerro se convierte en campo de tiro al arco, la gente se disfraza. Halima cantó en el pasacalles y yo junto con Flora y Fauna monté un puestecillo en el mercadito.

En el pasacalles descubrí que las mujeres de Almodóvar no saben ulular. Con tantas semejanzas como tiene la sociedad andaluza con la musulmana, estaba segura de que al lanzar mi grito ¡LULULULULULULÚ! todas las almodovareñas corearían con furor. Pero no, todos los almodovareños guardaron silencio y todas sus miradas se dirigieron al sitio de donde había salido aquél aullido. ¿Cómo es posible que las mujeres del pueblo no sepan ulular???? Me quejé amargamente a mi vecina unas calles más adelante. ¡Así que eras tú!! Se rió con ganas. Yo sí sé, me dijo, pero me pillaste desprevenida. Y me contó que durante una larga temporada, su familia recibió a una niña saharahui que venía a a pasar las vacaciones con ellos, y le enseñó. No es la única familia que ha recibido a lo largo del tiempo a niños saharahuis que vienen a pasar "vacaciones de paz" a España y eso me parece muy bonito.

Otro descubrimiento fue que, en realidad, soy una mujer medieval. Mi "disfraz" para el mercadillo, no fue sino mi ropa de sunna, mis pantalones bombachos y mis pañuelos de rezar. Yo me vestí como si estuviera en Chipre visitando a mi maestro, con todo y el turbante. JA. Es una maravilla que el medievo andaluz sea un crisol de culturas: judío, cristiano y esplendorosamente musulmán.

Me divertí mucho cosiendo y hablando con mis dos hadas cómplices. Me encantó participar en la fiesta popular. Se me ocurrieron un millón de ideas de actividades qué organizar con niños para aprovechar la riqueza cultural de este sitio. Saldo positivo.

El regalo de abril es la reunión de mujeres de los jueves. Algunas veces hemos sido dos, otras veces hemos sido hasta seis, pero el número de asistentes no importa. Lo maravilloso es tener un día en mi semana para preparar mi casa y dedicarle un par de horas a alimentar el corazón con cantos y oraciones. Es una suerte increíble tener tan cerca a más mujeres musulmanas dispuestas a reunirse con el mismo fin. De verdad, una delicia.

Mayo florido y hermoso
Ya va despertando ese furioso sol cordobés, aunque todavía alguna nube lo devuelve a su siesta. El cielo está lleno de golondrinas. El ciclo escolar ya declina (gracias a Dios), muy pronto estará aquí Ramadán y, con ello, cerramos nuestro ciclo lunar. Un año lunar de haber dejado México para trasladarnos de nuevo a España.

Ya no sueño cada día con nuestra escuelita de la selva y nuestros amigos, pero extraño mucho, muchísimo, mi tierra. Como antídoto mayo me ha regalado (hasta ahora, ¡y eso que va empezando!) reencuentros hermosos con personas de mi corazón.

El calendario avanza cumpliendo los ciclos y yo tengo muchas ganas de ver los momentos del año que nos falta conocer por aquí. De todas formas, ya estoy segura de que este es un buen sitio, alhamduliLah.

Imégenes tomadas de florespedia.com y localpaperalmodova.es

Friday, January 01, 2016

Luz

 

La mañana del 25 de diciembre abrí los ojos cuando la luz todavía era gris. Había algo nuevo en el aire. Salí de mi habitación, caminé de puntillas entre el silencio de la casa y salí al balcón. Abajo se extendía un mar calmo, el sol se desperezaba entre la bruma. Era evidente que había algo nuevo en el aire, una luz recién nacida lo llenaba todo, se podía oler y casi tocar en el aire. La tierra, el agua, el aire estaban completamente empapados de algo maravilloso, la esperanza se podía palpar. Se sentía como si alguien le hubiera dado la vuelta a una llave mágica y hubiera habierto de par en par la casa de las Bendiciones.


Sentí (y sigo sintiendo) que todos mis errores, desaciertos, negligencias habían sido borrados de un plumazo. Todo resentimiento, toda sensación de soledad, abandono, vergüenza, culpa, dolor, enfando se había esfumando. Se quedó sólo la sabiduría de haber pasado por ahí, pero de la cicatriz emocional ya no quedaba rastro. Me sentí, por tanto, libre y en pleno derecho de abrazar todo lo bueno: limpia, digna de formar parte de aquella luz. Y no solo me sentí "en posibilidad de...", me reconocí "parte de...", una con esa magia.

Sentí (sigo sintiendo) que no me hace falta feisbuc, juatsap, jotmeil, celular ¡nada!, ni avión, tren, coche, para ir en un segundo de España a Australia, de Autralia a Argentina, de Argentina a Malasya, de Malasya a Italia, de Italia al Caribe, del Caribe a San Francisco. Puedo hacerlo en un instante transportada por el cariño que me une a las personas de mi corazón.

Sentí (y siento) que la luz nació ese día de verdad entre nosotros, de forma totalmente real y plausible. Que el Mawlid y la Navidad que este año juntaron el calendario cristiano y el musulmán, no han sido simples celebraciones, rituales, memoria, alegoría, sino la pura verdad, el anuncio de la realidad más auténtica y que la presencia de los Grandes Maestros está a partir de ahora con nosotros, entre nosotros, codo a codo, completita.

¡AlhamduliLah wa shukrliLah! A partir del 25 he sido testigo de un milagro tras otro, pequeños milagros de andar por casa, y milagros maravillosos que cambian la vida de las personas que los reciben. Estoy llena de asombro y de agradecimiento. Es como si cada oración recibiera una respuesta inmediata y evidente. Es verdad que cada mañana ES en sí misma un renacimiento. Dice la tradición sufi que cada noche Dios toma nuestra alma y la guarda bajo su trono, para entregárnosla de nuevo por la mañana, lista para hacer frente a un nuevo día en la dimensión terrenal. Pero esta mañana en el especial del 25 de diciembre se sintió como si todo hubiera despertado conmigo para no volver a adormecerse más.

Así que ¡permanezcamos despiert@s! ¡Sigamos atent@s, cultivemos el cariño, cuidémonos, apapachemos a todo aquello que tenemos alrededor! Miremos hacia adentro, donde está nuestra conexión ¿con qué? Con el Amor, con la Felicidad, con Todaslasrespuestasquenecesitoparahacerdemividaunaobradearte.

Desperecémonos y acometamos el día a día con pequeño gestos en favor de la vida: comamos más sano, ensuciemos menos, seamos más amables (también con nosotros mismos), pongámonos en paz y busquemos a otros y otras con quienes ir haciendo en armonía. No dejemos pasar esta oportunidad. El mundo es nuevo y está ahí como un gran abrazo, listo para estrecharnos.



Foto tomada prestada de www.luimalaga.com

Sunday, November 08, 2015

Crónicas de Al Mudawar

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Verde que te quiero verde, te quiero verde mar
De la antigua ciudad de Cördoba hacia Almodóvar se extiende una cadenita de cerros y lomas, como un largo verso escrito en caligrafía árabe. Sus trazos suben y bajan, sus acentos son nubecitas, cigüeñas en vuelo, casas entre el verdor.

Desde allí, desde las inmediaciones de esos versos de árboles y roca, Almodóvar no parece un cerro, sino una isla surcando un verde mar, especialmente si la mañana tiende un manto de niebla sobre el valle. Ahí está la isla, con sus casitas blancas y sus tejados rojos, ahí se yergue el castillo en toda su fortaleza.

Este mar de olivos es de una belleza sosegada y persistente. Todavía no descubrimos los alrededores, pero sabemos que hay sendas de campo por dónde pasear, que hay cabreras y lecheros a la antigua, que hay huertos donde comprar las verduras frescas.

Soprendentemente en Córdoba, a 150 km de la costa, hay un Club Náutico. ¡Y está en mi pueblo! (risas). Porque pertenece a mi pueblo el Embalse de la Breña. El otro día tuvimos el placer de conocer a los patos que viven ahí y de encontrarnos con un rebaño de ovejas que no tenían empacho en alzarse sobre sus patas traseras para alcanzar las hojas de las encinas.

Almodóvar es como un laberinto, o mejor dicho, como un Juego de la Oca, todo subidas y bajadas, escaleras, rincones, pasadizos. Todo está a la mano: pescadería, panadería, heladería, cafetería, carnicería, frutería, tienda de abarrotes, bazar, papelería.Y debe ser el lugar más bendito de la Tierra porque toda la gente que nos hemos encontrado hasta ahora es AMOROSA. Los niños son nobles y saben jugar, los vecinos son abiertos y acogedores. Será el carácter andaluz o será nuestra buena suerte, en todo caso estamos muy agradecidos.



La Tribu
En el valle hay un castillo, junto al castillo hay un olivar, en el olivar hay una mezquita, en la mezquita hay un poeta, en el poeta hay una luz.

Con este cuento de hadas nos encontramos cada viernes, para la oración comunitaria, alhamduliLah. Y además del poeta que nos acaricia con sus palabras en el Jutba, hay toda una constelación de seres mágicos que flotan alrededor de la mezquita y confluyen también para el yumma. Seres capaces de materializar la Belleza en más de una forma: desde hacer "rosas" de manzana y hojaldre, hasta sembrar estrellas en un suelo de mosaico,  trabajar el metal y la piedra para convertirlo en joya,  contar cuentos con el cuerpo y tejer danzas para duendes pequeños y grandes, o sembrar los versos del Corán en el corazón de los niños y regarlos para que florezcan.

Yo no sabía, que en esta país no se reconoció el derecho de elegir libremente qué religión practicar hasta el 78. ¡Hasta el 78!!!! Amparados en ese nuevo derecho, un grupo de gente que en busca de la utopía había encontrado el islam, se reunió para ejercer su elección de vida de la manera más amplia y comprensiva posible. Para ello han trabajado y siguen trabajando con una entrega admirable por difundir las bondades del islam en España. Esos son nuestros vecinos.

Hasta este preciso momento el islam había sido para mí una cuestión totalmente íntima, de crecimiento y reconexión personal, en la que me encontraba con otros rastreadores de la Luz. Para mí el trabajo consistía únicamente en transformarme a mí misma, en la confianza de que eso ya impactaba de manera positiva en el lugar donde me encontraba y en las personas que me rodeaban. ¡Pero hay otra dimensión!

El último fin de semana de octubre (¡oh puerta de los mundos!) se celebró en mi pueblo un encuentro de mujeres musulmanas. Y ahí descubrí algo que se llama:

La Declaración de Orán
(http://www.webislam.com/articulos/96452-declaracion_de_oran_congreso_internacional_femenino.html)

Una mujer muy joven nos compartió este texto que es el resultado de un encuentro donde mujeres musulmanas de todo el mundo describen la situación actual y abren caminos que podemos andar desde nuestra espiritualidad para ayudar a sanar a toda la comunidad.

Es un documento completo e inteligente, propositivo y comprometedor donde resuenan las bases de un trabajo que me interesa desde hace muchos años: difundir, educar, recordar, cooperar, asociarse, trabajar desde la sociedad civil, trabajar cada una en el sitio donde está y con los demás. Y todo ello partiendo del trabajo personal: equilibrio interior, paz interior, salud interior, para poder procurar el equilibrio, la paz y la sanación de nuestras comunidades. ¡Bingo! Un enfoque integrador. Eso me da muchas esperanzas y me abre nuevos caminos.

De hecho estar en un sitio donde convivimos y compartimos con musulmanes de diferentes culturas y estilos me hace aprender muchísimo. Estar aquí, con esta gente, es una bendición.



El Sacrificio de Abraham
La última fiesta que celebramos en Madrid con nuestra familia sufi fue el Eid del Hajj, en el que se recuerda el sacrificio de Abraham. Quizá soy demasiado bovariana, pero para mí el hecho de venir aquí estuvo marcado por esa imagen: Abraham, el amigo íntimo de Allah, requerido para entregar a su propio hijo.

Así más o menos me sentí al tomar la decisión de llevar a mis hijas al cole nuevo. ¿Por qué tanto? Pues porque para mí significa depositarlas en manos extrañas, en un lugar desconocido, a sabiendas de que lo que se hace ahí con los niños no es bueno (no en este cole en particular, sino en las escuelas donde se trabaja desde los parámetros de la educación tradicional) ni para ellos como individuos en crecimiento ni para la sociedad. Sí, así de peleada estoy con la educación tradicional. Pero claro, son tiempos de integración, así que ¿qué nos va a traer la Vida más que lo opuesto, para que hagamos el trabajo de integrarlo?

Me puse, pues, a buscarle lo bueno al cole. Lo bueno desde luego son los individuos que lo constituyen. Personas de buena voluntad que (hasta donde hemos podido ver) aman su trabajo y se interesan genuinamente por el bienestar de los niños, y familias que aman al cole, muchas de las cuales han estado allí a lo largo de generaciones. También es muy positivo para las niña tener un ritmo diario que no está sólo marcado por mamá o papá, y de coincidir con otros niños de su edad. Es una ventaja asimismo, que se trate de un cole chiquitín de manera que mis hijas tienen amigos de todos los grados, algunos más pequeños que las ven con admiración y otros más mayores que las ven con ternura y las arropan. Desde luego también está el hecho de poder ejercitar su capacidad de adaptación y su habilidad de desenvolverse en el mundo sin su mamá (¡en algún momento hay que hacerlo, qué remedio!). Ni qué decir de la gran oportunidad para esta madre de aprender otras formas y desapegarse de su rígido discurso, abrir su mente y su corazón y darle una oportunidad, de verdad y desde el fondo, a lo nuevo con sus bondades y sus dificultades.

No voy a invertir mucha literatura en describir mi sentir trágico. Nada más voy a decir que en estas tres semanas de ver a las niñas ir y venir, de retorcerme escuchando algunas cosas y tratar de adaptar la vida en casa para contrarrestar los efectos nocivos de la educación tradicional (jeje), entendí finalmente de qué se trata el sacrificio de Abraham.

¿Por qué, pensaba yo, Allah que es todo Amor y Bondad, iba a pedirle algo así a un hombre de fidelidad probada como Abraham? ¿Por qué y de dónde habrá sacado Dios esta peregrina idea? ¿Qué debemos aprender las personas, y especialmente las personas con hijos, de este mandato? Y de pronto al ver mi situación, me di cuenta: uno no puede ser sólo padre o madre toda la vida. No hemos venido al mundo sólo a procrear, también hemos venido a co-crear, a re-crear.¿Cuántos años llevo dedicada casi en exclusiva a la crianza? ¿Y los dones que he recibido, son para el exclusivo disfrute de estas dos niñas?

Así pues, me di cuenta de que mis hijas tienen su propio destino y, ese, no está en mi mano. Una tremenda declaración para una mamá-gallina coruquienta como yo, que daría todo por tener a mis pollitas bajo las alas aunque les pase todos mis corucos.  Y que, más bien, ya es hora de invertir más tiempo y energías en las otras tareas que tengo en el mundo.

Es decir, que llegado el momento, cada ser humano debe estar dispuesto a entregar aquello que más ama en favor de su deber más alto en esta vida: su vínculo con su Señor. La suerte es que luego el Señor no te lo quita, sino que te lo cambia por algo más llevadero.

Total, que no renuncio a mi rol de madre. Seguiré procurando a mis hijas una dieta sana, un ritmo sano, un hogar cálido y ordenado donde puedan recargar su corazón y ordenar su espacio interior, cercanía, apapachos, cuentos, galletas, paseos. Pero sí renuncio a intentar elegir todas las experiencias que les toque vivir, renuncio a angustiarme por cada vuelta que dan sus vidas, renuncio a querer controlar todas las situaciones a las que se enfrentar. Elijo entregarlas, y que la Sabiduría trace para ellas el camino que necesitan. Por ahora se levantan diciendo que no quieren ir a la escuela pero vuelven contentas, contando todas las aventuras del día. Y el día que le dije a Halima que no iba al cole porque estaba mala, dijo que nanai ¡que ese día tenía gimnasia! Y tan contenta se largó.

También he renunciado a pedirle peras al olmo. En el cole ya no van a aprender la reverencia, el agradecimiento, la conexión consigo mismas y con lo sagrado como lo hacían en la escuela Waldorf. Ahora la tarea es mía. Y el camino es integrar todo eso en mí, vivir con la mayor plenitud posible la reverencia, el agradecimiento y la conexión, para poder transmitírselo a ellas en cada gesto y en cada palabra, ¡inshaAllah!

Ya veremos lo que se puede ir compartiendo y transformando a nuestro alrededor conforme vaya pasando el tiempo aquí en el Mar de los Olivos.

Tengo una sonrisa en la cara y en el corazón. El sol de noviembre es un regalo.

Saturday, February 14, 2015

Tribus germánicas, días rudos y turismo espiritual




Una semana muy ruda

No sé nada de nodos lunares, alineaciones planetarias o cábalas semanales, pero esta semana seguro seguro que ALGO pasó.  Fue como tratar de correr en el agua, como si cada pequeño movimiento, pensamiento y sentimiento costara el triple de esfuerzo que lo normal. Denso, denso, pesado. Y no fui la única, casi todas las personas con las que hablé sintieron la misma intensidad, cambios profundos, arranque de procesos, descubrimientos radicales...

Todo empezó con una clase de cocina vegetariana que terminó en clase de "tapping" (terapia física-mental-emocional). Nos juntamos a cocinar en casa de una mamá amiga de la escuelita y estando ahí que empieza Fátima con su ataque de pulmón, leve, pero suficiente como para que a su mamá le diera el ataque de pánico.

Empezamos a hablar de la relación entre salud emocional y salud física, y de cómo los niños hasta los 7 años viven en "comunidad bioenergética" con sus mamás. Es decir, a nivel electromagnético, emocional y hasta funcional, sus cuerpecitos tienden a copiar los patrones maternos. Eso lo sé hace mucho, y desde que Fati nació mi vida ha sido una peregrinación hacia estar mejor para darle espacio a ella para estar bien. Así he aprendido mil cosas que yo ni me imaginaba, pero relamente nunca había encontrado ese punto "ahogado" en mí.

Mi reflexión era "si mi hija se ahoga ¿me siento ahogada, entonces qué me ahoga?"  Pero mi respuesta siempre era no.Hasta que llegué a clases de canto y me di cuenta que no puedo respirar, que tengo que abrir la boca porque si respiro sólo con la nariz me pongo loca de angustia porque siento que me entra suficiente aire. No tengo ningún problema fisiológico, es simplemente un problema mental.

¡Eureka! pensé, si aprendo a respirar, quizá eso le ayude a mi hija a respirar (así como aprendí en el taller de Tamara Chubarovsky que cuando uno habla bien el aparato fonador de los niños empieza a articular correctamente de manera instintiva, sólo por imitación). Pero claro, ahora Fati tenía espasmo otra vez y ni modo de ponerme a cantar. Mamá Anfitriona me habló de cómo las emociones se quedan grabadas en el cuerpo (eso ya lo sabía) y de cómo el "TAPPING" puede ayudar a desbloquearlas.

Se trabaja dando pequeños golpecitos con los dedos en puntos acupuntura mientras haces afirmaciones de amor y confianza. Sí suena cursi pero nada más lejano a la realidad, el tapping es radical. Así  que por la noche cuando pude pararme frente al espejo y empecé a decir la afirmación que me tocaba para trabajr mi pánico y dolor ¡BOLAS! ¡que aparece mi imagen raíz! La imagen raíz es la escena en la que esa emoción se grabó en tu cuerpo. Y aparece para que puedas trabajarla desde ahí e "instaurar" un nuevo sentimiento en su lugar. Me vi ahí, sentí la temperatura, percibí el olor, escuché los surruros que me rodeaban.

En cuanto apareció sentí mis pulmones como una piedra y, estaba respirando, pero mi sensación era la de no poder respirar, como si mis pulmones se hubieran quedado paralizados. Y ahí en mi baño, frente a mi espejo, mientras lloraba a mares me di cuenta en qué momento se instauró esa sensación de ahogo en mí. ALhamduliLah. Desde luego me entró una angustia enorme ¡NO PUEDO RESPIRAR! pero seguí respirando y trabajando con la secuencia del tapping y cuando terminé me sentí un poquito mejor. No sé si lo hice del todo bien. Creo que tengo que seguir trabajando sobre eso, por lo menos ya sé en qué tengo que trabajar. Y si eso además le ayuda a Fati, pues genial.

Las hamburguesas de lentejas no quedaron tan bien como yo esperaba, pero desde luego esa mañana en casa de Mamá Anfitriona descubrí un tesoro.

Todos los caminos llevan a Roma
El currículm de 6o nos lleva a Roma. 14 siglos de historia para compartir con los niños en 20 días de clase, un gran reto. Lo que no me esperaba ¡cuándo aprenderé! era que la historia de Roma me contara cosas sobre mi propia historia.

Estaba leyendo en el gran libro de Kovacs sobre cómo las legiones romanas terminaron formadas casi exclusivamente por germanos. En algún momento Kovacs habla de un señor Herrman que llegó a ser comandante en jefe de todo el ejército y que llegado el momento jugó un papel súper importante en el destino del Imperio. Eso es irrelevante para mi historia, lo impresionante viene cuando Kovacs dice que el nombre latino de este Herrman era Erminio.

Sólo he conocido un Herminio en mi vida, una buena persona que trabajó con mi mamá. Pero Herminio reapareció en una etapa tremenda de mi vida, mi encuentro con el Islam. Fue una época de muchísimos cambios y de muchísimos sueños. Sueños de una calidad diferente, con colores y sonidos nunca vistos ni oídos, y con presencias que se sentían muy reales.

En uno de esos sueños yo viajaba con el buen Herminio en un coche, él conducía, me llevaba por un camino rodeado de colinas verdes, verdísimas, con un verde que casi cantaba, de pronto pasamos por una colina donde había un único arbol que se levantaba en la ladera, esra un arobolito joven con una copa muy redonda y salía luz de ese árbol. Nunca entendí qué hacía Herminio al volante, hasta que me lo dijo Kovacs.

La persona con la que tomé el primer seminario sobre sufismo y quien tomó mi voto al entrar a la tariqa se llama Burhanuddin, es alemán, y su apellido es Herrman. ¡JA!

El viaje hacia el espíritu
Muchas veces escuché hablar del "turismo espiritual", esa actividad de "visitar" diferentes vía espirituales y nunca quedarse a vivir en ninguna, es decir, nunca tomar las prácticas de una de ellas y mantenerlas durante un día, una semana, un mes, un año, muchos años hasta transformarte en una persona más compasiva, más amorosa, más comprensiva, más feliz.

A pesar de ello, durante mucho tiempo me han parecido energías bien invertidas las de invitar a otras personas a "visitar" nuestra vía, no necesariamente para que se quedaran a vivir, sino simplemente para compartir la dulzura que yo encuentro en esto, para que se llevaran a su propia casa un buen sabor de boca y que si algún día sentían que podían ser "vecinas espirituales" de mi mismo barrio supieran cómo volver.

Curiosamente ahora me siento de otra manera, como si de pronto me hubieran cambiado de puesto. Ya no soy la de la puerta, ahora me toca servir a los de casa. Como dice mi Habibi, en nuestra vía la hospitalidad es un deber sagrado, siempre habrá visitantes, personas que vienen de vez en cuando, se toman un té, cantan nuestros cantos y es un placer atenderlos. Luego están los de casa, también toman té y cantan cantos pero a diferencia de los otros les toca también preparar el té, servirlo sin tirar,  lavar las tazas. Por alguna razón que todavía no entiendo ahora mi trabajo está, digamos, en la cocina, en el corazón de la casa.

Por fin tenemos un diker de mujeres en Playa. Que desde luego SIEMPRE estará abierto a quien quiera venir a compartir nuestros cantos con un corazón amoroso. Y con todo y que estamos empezando, alguno de ellos ha sido MARAVILLOSO, como estar en Chipre. Me doy cuenta que no se trata ni siquiera de ser sufi o no, se trata sencillamente de estar caminando hacia el Amor con un corazón entregado y con pasos firmes. Esa es la gente de casa, insha'Allah pueda servirlas bien.

Se me queda sin escribir la crónica de España. Sólo digo por ahora que fue un baño de amor, y que cualquier cosa que yo intente decir se queda corta con el agradecimiento que siento. Quizá cuando termine con Roma me pueda encargar de la recapitulación de España. Un abrazo general.




Sunday, November 30, 2014

Hacer, pensar, sentir: Antroposofía e Islam



Los seis ejercicios subsidiarios de R. Steiner
La semana pasada suspendimos las clases en la escuela y tuvimos un pequeño curso de formación de seis días. Tengo la suerte de estar en una escuela donde los maestro estudian y se forman TODO EL TIEMPO, a veces juntos, a veces por separado, siempre los aprendizajes confluyen y enriquecen a toda la facultad.Uno de los temas que abarcaron los tres primeros días fue una práctica para fortalecer el Pensamiento, el Sentimiento y la Voluntad, que son las tres facultades del alma según R. Steiner con las que el hombre (o mujer) responde al mundo: "los seis ejercicios subsidiarios".

¿Por qué o para qué son esos ejercicios? Steiner los dejó bajo la premisa de que nada externo vendrá a traerte "súper poderes" para afrontar los retos de tu vida, esos "poderes" ya están en cada uno de nosotros, sólo tenemos que aprender a desarrollarlos, y el primer paso para ello es tener un pensamiento claro, una voluntad firme y un sentimiento equilibrado.

Se trata de seis ejercicios sencillos: observar un objeto durante 5 minutos y desarrollar una línea de pensamiento estructurado EXCLUSIVAMENTE SOBRE EL OBJETO durante ese tiempo, proponerse hacer un movimiento INÚTIL, todos los días a la misma hora; poner atención a las emociones que se despiertan en uno mismo a lo largo del día y NO REACCIONAR en ese momento, sino cuando lo DECIDAMOS; encontrar lo positivo en una experiencia que parece negativa; abrirse a considerar lo imposible; practicar y practicar hasta obtener una masa lisa y suave: armonizar.

Dicho de otra manera, se trata de poner voluntad en el pensar, voluntad en el hacer, voluntad en el sentir, pensamiento en el sentir, pensamiento en el hacer, armonía entre todos ellos.

La Teoría de la Taza
La primera vez que escuché hablar de estos ejercicios me cayeron gordos. Me parecieron muy prácticos pero muy, muuuuuuy desangelados. Claro que yo siempre he sido rebelde a toda imposición, así que la sola expectativa de que como maestra Waldorf pusiera los ejercicios en mi agenda, me hacía la misma gracia que me hizo visualizar la gran cantidad de prácticas que como musulmana DEBERÍA realizar: ninguna.

Un día, un querido amigo nuestro que viaja por todo el mundo enseñando "sufismo para la vida cotidiana", nos dejó una imagen que me gustó: la religión, o forma externa del sentimiento espiritual, no es más que la taza. Dios (sustituya por el término de su preferencia: Amor absoluto, Luz, Ser, Divinidad) es el té ardiendete. Si no tienes taza ¿cómo te bebes el té ardiente? Sólo te quemas y tienes que dejarlo escapar.

Además, por supuesto, el islam tiene formas HERMOSAS, y aunque me resultaba muy antipático el "deber hacer" opté por poner mi antención en la belleza de la forma (recitaciones, movimientos, cantos, versos, rituales, ceremonias, meditaciones). Me contectaban tan poderosamente con la belleza del sentimiento que poco a poco tuve que aceptar que no era una obligación sino una libre elección, y aunque no todas las formas consitutivas de la "taza" me gustaran tanto como las otras, de seguro me harían bien.

Gracias a la Teoría de la Taza de Burhannuddin, en el momento en que tuve que hacerme cargo de cosas fuertes, fueron mis prácticas espirituales las que me permitieron llevar a cabo mis tareas y reconocer sus enormes bendiciones.

Hacer, pensar, sentir.
La mente es como una pulga que salta sin cesar de un pensamiento a otro de modo inevitable. Cuando leí esta frase en "El libro tibetano de la vida y la muerte" me sentí descrita. Será la genética o será la falta de entrenamiento, la cosa es que de hace unos meses para acá me di cuenta que necesito desesperadamente entrenar a la pulga, para bien de mi cuerpo y de mi alma. Debo confesar que con el pretexto de todo el "servicio" que hago como mamá (ya saben, trabajo de 24 horas) no necesito tanta tanta "devoción" (oraciones, meditaciones, etc). El resultado es que después de muchos años de islam soy simplemente una musulmana "chambona": perezosa y despistada. Así pues retomé la práctica, ahora sí con mucha Voluntad y poco a poco va dando muy buenos resultados.

Cuando me enteré de que nuestro tan esperado curso de formación de noviembre era sobre los "ejercicios" casi me vomito ¡tres días desperdiciados! pensé para mí. Pero la verdad es que, esta vez, los vi muy útiles para mis propósitos. Y también empecé a descubrir cómo se relacionan con mis propias prácticas espirituales en relación con el fortalecimiento de estos tres aspectos: el hacer, el pensar y el sentir.

  • Salat
Para empezar las cinco oraciones del día se hacen a una hora fija, como el ejercicio del movimiento inútil, o mejor dicho, en una posición fija del sol. Al principio hay que recordarlo con algo externo, pero finalmente se integra el momento de cada oración por la sensación de luz: uno reconoce la hora del magrib u ocaso, uno "siente" sol en el cenit que indica la hora del duhur. Y definitivamente alistarse para el salat (dejar lo que estás haciendo sea lo que sea, hacer la ablución, despejar tu cabeza y ponerte a rezar es un GRAN GRAN esfuerzo de voluntad que después de un tiempo se vuelve parte de tus ritmos naturales y se integra. Los movimientos tampoco parecen tener un sentido práctico, sencillamente se reproducen porque así están establecidos (aunque también llega un momento en que esos movimientos cobran un sentido).

Luego, el pensar: durante todo el salat (que dura unos 5 minutos) el objeto del pensamiento TIENE QUE SER la propia oración: en cada momento hay recitacitaciones fijas y otras opcionales pero que tienen un  orden y secuencia. Y el ejercicio es, por supuesto, no estar pensando en qué vas a hacer de comer o qué cuento vas a contarle a tus alumnos mientras recitas mecánicamente tus oraciones, sino ESTAR EN TU PENSAR mientras recitas con tu memoria y además atiendes a tus movimientos, no se vale estar papando moscas mientras reproduces la secuencia de movmientos corporales del salat.

Al final cuando has terminado el protocolo le llega el turno al sentimiento: abres tu corazón para agradecer y pedir, ahora sí con tus propias palabras e inspiración.Los avanzados también pueden tener en cuenta un orden en estas expresiones.

  • Diker
El diker es la recitación de los Bellos Nombres de Allah, cada uno corresponde a un atributo de la divinidad y su recitación tiene también una secuencia determinada. Al recitar se apela a la memoria (de la secuencia y de los Nombres) y al sentimiento, puesto que hay que recitar con un corazón ardiente, así se invita a esos atributos a vivir en ti, he aquí también el sentimiento

  • Estar retirado en la multitud
Se trata de mantenerse en un estado de separación entre lo que ocurre a tu alrededor y tus emociones, como si estuvieras en oración en una cueva aunque llevando a cabo tus actividades diarias. Así tus respuestas no son impulsivas e irreflexivas, sino que vienen de la claridad de mente y de corazón.

  • Considerar lo imposible
"Tawakalna ala Allah" ( lo dejo todo en manos de Allah), una premisa básica: para Allah todo es posible.

  • Ver lo positivo en lo negativo
Todo viene de Allah y vuelve a Allah. Cuando te viene algo que te gusta, lo abrazas y cuando te viene algo que no te gusta, piensas cómo eso puede ser un beneficio para ti, te esmeras en descubrir el regalo (aprendizaje, protección, etc) que se esconde en ello.

Haciendo puentes
Me parece que las prácticas de toda tradición tienen, por lo menos en parte, la función de entrenar la voluntad, el pensar y el sentir del devoto, para que funcionen en equilibrio y armonía en beneficio del hombre (o mujer) y no en su contra. como muchas veces sucede.

Y también me parece que una de mis tareas en esta vida es la de hacer puentes, la de intentar comprender cosas aparentemente muy diferentes y encontrar su punto de unión. Finalmente todo es Uno, sólo hay que descubrir las conexiones.

Aquí queda mi esbozo de este trocito de antroposofía y de práctica espiritual ¡espero que aparezcan muchos más y que un día pueda escribir un hermoso libro al respecto con acuarelas de plantas, ja!

Foto tomada de: http://mirandoalmundoconsentimientos.blogspot.mx/2013/05/el-puente-colgante-de-capilano.html

Wednesday, July 30, 2014

Un ciclo y otro más: conclusiones de Ramadán







Vuelta a empezar
La muerte me estremece, sobretodo esas muertes no anunciadas, un infarto en plena noche, un accidente, una muerte de esas que no te deja ponerte en paz con tus cosas, despedirte, prepararte. Por eso dicen los sufis que cada día uno tiene que estar en paz como si fuera el último.Por la noche entregas el alma, y si vuelves a despertar al día siguiente es que has renacido.

Una de estas noches soñé que llegaba el crepúsculo, y sólo entonces me daba cuenta de que me habían sentenciado a muerte para el día siguiente. Había estado perdiendo mi tiempo, mirando a los vecinos, haciendo nada ¡no había escrito cartas para mis hijas, no había dejado mensajes de amor para todos los que amo, no sabía ni cómo le tenía que hacer para morirme! Y ya no tenía más tiempo. Lo veía con cierta paz y decía, oh qué bien, ya sé cómo termina mi hostoria, ha sido un cuento muy bello, pero también con tanta angustia de no haber preparado el futuro de mis hijas y de dejar tantas cosas sin arreglar.


A veces pienso que vine a esta gran puerta del inframundo solamente a ponerme en paz con mi muerte. Luego también recuerdo que la única forma en paz con la muerte es llenar de paz y de amor la Vida. Y vuelvo a empezar.

Ramadán y el secreto de la Belleza
Este mes de Ramadán me dio mucho para trabajar. Yo pedí limpieza y me sacó hasta las últimas telarañas. Mi trapito mágico fue una frase maravillosa que me regalaron y que al principio no entendí: "Sólo se puede ver lo Bello". No hay permiso de ver lo demás, porque donde pones tu mirada pones tu fuerza, le das poder. ¿Y si no veo lo malo, lo feo, cómo lo voy a transformar? me pregunté. Después me di cuenta de que no sirve de nada el mero hecho de ver lo malo, porque verlo no implica saber cómo transformarlo. Así que el secreto es ver la belleza que se esconde aún en lo más abyecto. Que la mirada traspase esa niebla de fealdad que esconde la verdad de las cosas, su belleza. Sólo así se puede transformar, aplicando esta sencilla regla. Sencilla pero no fácil, ¡lo que me costó descubrir la belleza de mis recuerdos más oscuros para devolverles la luz! Fue verdaderamente un grandísimo esfuerzo. Pero en Ramadán hay mucha ayuda para emprender grandes hazañas como ésta, alhamduliLah.

Fue realmente un mes lleno de regalos. Llegaron visitas hermosas de España y de Monterrey. La tía Cecy se echó un clavado al cajón de los recuerdos y nos ofreció imágenes HERMOSÍSIMAS llenitas de amor y esperanza de cuando éramos chiquititas e incluso de cuando sólo éramos un brillito en los ojos de alguien más. Creo que lo que más me conmovió de esas fotos es que están impregnadas de confianza. Las sonrisas, las miradas, los abrazos, los gestos de quienes están ahí son un "todo va a estar bien" potentísimo, maravilloso. Por si no fuera suficiente, después de un año de ser mamá monstruo trabajadora de tiempo completo ¡volví a ser mamá de tiempo completo! ¡Felicidad absoluta! Creo que lo que más me gusta en el mundo es ser mamá de mis hijas. Hemos paseado, jugado, contado cuentos, cosido muñecos, cocinado y descansado juntas. Lo necesitábamos. Nos hemos arrunchado y besuqueado y hecho cosquillas hasta hartarnos. Y además, con el pretexto de Ramadán he podido volver a cocinar como se debe: con tiempo, con alegría, poniéndole todos los cantos, las oraciones, los encantamientos a la comida. AlhamduliLah. Amo cocinar.

Y el ayuno...digamos que hay que saber cómo hacerlo: poco esfuerzo físico e intelectual, nada de pasiones (eos de enojarse gasta muchísima energía), mucho descanso, flexibilidad, optimismo, guardarse durante las horas más calientes del día, y mucho mucho descanso. Sentí como si en verdad estuviera descansando de todo el año de trabajo y me hizo mucho bien. Las niñas colaboraron al 100% y al final de cada día pudimos cenar juntos y dar gracias. Fue muy lindo de verdad.

Nuevo ciclo
Ahora, en cuanto recupere las fuerzas, a prepararnos para un nuevo inicio de ciclo. Insha'Allah sea más equilibrado que el anterior. Mucho hemos aprendido, mucho hemos reajustado y entendido. Playa del Carmen está lejos de ser un paraíso, pero tengo claro que lo importante es tratar de generar lo bueno aquí donde estamos.

Wednesday, May 07, 2014

Hasta pronto amado Sheikh



No creo que sea posible explicar el amor que puede sentir un discípulo por su maestro, por su padre espiritual. Y tampoco el dolor de la separación física. Ahora mismo tengo el corazón partido en dos. De un lado hay tanta paz, como si algo del mundo hubiera subido con Mawlana Sheikh Nazim y todo se hubiera quedado más ancho, hubiera crecido con él a una estación más alta. La intuición de que todo es perfecto y su partida también es perfecta. La alegría de suponer su tan anhelado en Encuentro. El agradecimiento infinito de que Allah me haya mandado justo a tiempo a esta vida para llegar a conocerlo. La maravilla de todo lo que este hombre bendito trajo a mi vida (¡tanta Belleza, Dios mío, tanto Amor!). La reverencia por el ejemplo de vida que nos deja. La gratitud por el trabajo de relojero, la delicadeza, la precisión con la que ha estado trabajando en mi corazón durante todos estos años. La certeza de que el amor nunca termina y une a los seres durante toda su existencia, sin importar que se encuentren de uno u otro lado de la frontera.

Del otro lado del corazón partido en dos hay un gran vacío. Una tristeza profunda como los mares. Una añoranza de sus manos y su sonrisa. Una gran sombra. Un silencio sin sentido. Una pausa. Un montón de preguntas. El mundo palidecido, el sol sin brillo, como si todo hubiera perdido su belleza, como si el mundo se hubiera quedado solo y yo me hubiera hecho muy muy pequeña. Y otra vez esa sensación de "orilla del mundo". No sé cómo será la vida sin mi maestro, no la concibo. Y no por una especie de dependencia. Para mí, de verdad, mi maestro era la alegría del mundo, la belleza del mundo.

Ahora depende sólo de mí (bueno, y de la Gracia, desde luego, de la Bondad que rige todo y nos trae lo mejor), depende de un trabajo que sólo yo puedo hacer por mí misma, de centrarme y conectar, de buscar a mi Maestro en las brumas de mi mundo interior, de marcar un camino para poder llegar a él sin dilación y con claridad absoluta sentirme de nuevo en su presencia. Con mi madre me tardé veinte años. Si me tardo veinte años en reencontrarme en el no-físico con mi maestro me muero, de verdad me muero.

Pero no me voy a morir. Primero voy a llorar mucho (o a escribir mucho en mi bonito diario) para sacar tooooda la tristeza y así vaciar el lado hueco. Luego voy a rellenar el hueco con lado bello. Voy a ir trayendo cosa por cosa, como una lenta mudanza. Voy a sacar todos los tesoros que tengo de Mawlana Sheikh Nazim y voy a llenar con ellos mi corazón entero. Al mismo tiempo voy a robarle tiempo al tiempo para sentarme cada día como buena exploradora a trazar ese camino dentro de mí hasta el lugar donde conecta con mi Maestro.

Llevo muchos años temiendo este día. Pensando que ojalá se acabara el mundo antes de que yo tuviera que despedirme de la presencia física de mi maestro. Uno de esos días escuché un poema en esa película italiana: El tigre y la nieve: "que quiten las calles, que se lleven las farolas", que desmonten el mundo en pocas palabras. Eso debe sentirse, pensé, que desaparezca tu maestro.

Sí, ya sé, ya sé que nada desaparece, sólo se transforma. Y que nosotros, los hombres, sólo nos deprendemos de nuestros vestidos terrestres y volvemos a casa. Pero, Mawlana, mientras me hago experta en el arte de ver lo invisible ¿qué voy a hacer sin tu presencia? Atesorar la vida que dejas en mí, tus preciosas enseñanzas, abrazarte con mi corazón sin duda, y llorar todo lo que haga falta. El amor no muere nunca y tú eras puro amor, así que sigues vivo. Mientras me vacío de todo lo que no es amor, quédate conmigo.

Les pido sus oraciones por todos mis hermanos y hermanas de la Tariqa Naqshbandia, por la familia de Mawlana Sheikh Nazim, que tengan consuelo y suavidad en estos momentos. Por mi Sheikh, para que reciba la más alta de las estaciones.

Insha'Allah aprendamos pronto a reconocer lo que deja vivo en nuestras vidas y así sentirlo cerca. 

Wednesday, July 10, 2013

Ramadán Karim









Quesadillas con dátiles y cuscús con aguacate
(España-Libia-México)

Hace justo un año dejamos España para irnos a instalar PARA SIEMPRE a Benghazi. Llegamos con tantos sueños e ilusiones, y lo primero que tuvimos fue una casa vacía, una familia amorosa y un PRECIOSO Ramadán en que ayunamos, desayunamos, cocinamos, limpiamos, rezamos con nuestra familia, especialmente con mi suegra y cuñada Amal. Recuerdo con especial cariño las noches después de cenar en que Amal y yo nos poníamos a hablar largo y tendido sobre TANTAS cosas mientras, sin prisa alguna, lavábamos platos, limpiábamos lentamente la cocina para estirar el tiempo y la conversación.

Fue un regalazo VIVIR cada noche como una auténtica Navidad, con su hermoso lado espiritual pero también con su lado tan humano de cansarse cocinando, dejarse llevar un poco por el ego preparando exquisiteces, celebrar con todos los sentidos escuchando el athán, probando los platos tradicionales cocinados por Ummy, descubriendo con los ojos toda la estética asociada a la época, redescubriendo con el olfato perfumes maravillosos de frutas, pasteles, guisos. Totalmente entrañable.

Hoy, un año después, empezamos de nuevo el ayuno de Ramadán, sólo que en nuestro nuevo hogar, en México, bendito Dios, en el Caribe. Insha’Allah tendremos facilidad para cumplir con nuestro ayuno, que como ya les he contado otras veces, no tiene el sentido de martirizar el cuerpo sino de fortalecer el espíritu. Ramadán en una GRAN ocasión para conocerse a sí mismo (para observarse, para descubrirse), porque ¿dónde va a estar el camino hacia lo Divino sino dentro de nosotros mismos?

Aquí, ¡qué suerte! tengo papayas, mangos, aguacates, salsitas varias y muchos MUCHOS antojos para regalar mi añorante paladar. También bendito Dios tenemos los medios y los modos para cumplir con nuestro ayuno y con nuestro desayuno. El mes nos ha pillado justo en vacaciones, y aunque haga calor, así es muy fácil adaptar los horarios y administrar las energías.

Nos falta nuestra amada familia libia, y nos falta (voy a llorar), nuestra amada familia naqshbandi de España: romper ayuno todos juntos aunque sea una vez por semana, ayunar codo a codo todo el mes, compartiendo el esfuerzo de seguir una práctica musulmana en tierra de cristianos, que es un poco nadar contra corriente todo el tiempo en cuerpo y alma: nadie comparte tu estado de mente, ni tu recogimiento o arrobamiento espiritual, ni tu torpeza o lentitud de cuerpo, más que tus hermanos naqshbandis, claro. ¡Hacer diker los viernes! (nuestros hermosos cantos, la herencia y la esencia de nuestra orden).

Y me falta nuestra tribu de amigas y amiguit@s para pasar las largas horas vacacionales y para hacer equipo con el cuidado de niñas. Aquí, también gracias a Dios, hay muchas facilidades entretenedoras de niñas como alberca, parque, playa, pero todavía no tenemos muy “aceitadita” nuestra red de familias como para poder apoyarnos y hacer más ligero el cuidado y entretenimiento de las niñas.

Bueno, no es quejumbre, es más bien rendir tributo y agradecer a quienes, de un modo u otro, han sido parte de nuestros ramadanes en estos últimos años. Estoy feliz y desconcertada de empezar un Ramadán en mi tierra.

Un año, diez años.

Es un buen momento, sin duda alguna, para integrar lo vivido en este año. Los viajes, los desprendimientos (otra vez mis libros, caramba, mi ropa, Mercadonaaaaaaaaa), los encuentros, los reencuentros, los desencuentros. La BARAKA (la Gracia divina) nos ha acompañado en todo nuestros periplo, los ángeles que se han hecho presentes en cada pasito del camino para confortarnos, aliviarnos, alegrarnos, provernos, curarnos.

Coincide para mí con un momento de tratar de hacer lo mismo (digerir, al fin y al cabo) con los diez últimos años de mi vida ¿quién era cuando me fui, con la maleta cargada de sueños, quién soy aquí y ahora, al final de este viaje?

Casualmente (juar, juar) empezar a prepararme con profe Waldorf, participar del proyecto de cole de mis hijas (hacerlo mío en resumidas cuentas) me está dando la estructura, el tiempo, las lecturas, la oportunidad de organizar todo lo aprendido, de enhebrar todo lo vivido en un tejido con sentido (ado, ido, to, so cho, perdón).

La antroposofía (que es la filosofía que inspira la pedagogía Waldorf) me está sirviendo de telar. Desde ahí puedo organizar los colores de mis vivencias, ordenar los sueños ilusos y los que se fueron haciendo realidad, acomodar las sorpresas que me dio la vida como el seguir “siendo nadie” sin mi título nobiliario académico, la mano extendida de mi Maestro (que Dios lo bendiga y le de un paraíso en esta vida y en la otra), ¡un marido libio!, ¡dos hijas! Mi aparentemente inútil experiencia como mamá ¡sí me sirve! para dibujar en este tapiz. Y mis años anteriores de tallerista y revoltosa social creativa, también le sirven de entramado a esta alfombra.

Como ven, he encontrado mi sitio. Está claro que tengo que echar mano de TODO lo que he vivido (lo sagrado y lo profano, lo académico y lo festivo, lo laboral y lo humano) para hacerme cargo del trabajo que me pone la vida en este momento: ser maestra es representar a la Vida ante un grupo de niños, y mostrarles con tu mirada (no con tus rollos) la Belleza, la Bondad, la Verdad que se esconden detrás de una hoja, en un trazo, en una palabra, en un gesto, en una persona.

De pronto me siento como una oruga metida en su crisálida. Tengo este Ramadán para tejer mis alas con las muchísimas lecturas antroposóficas que me esperan, y con todas las experiencias de mis 36 años de vida. Por lo menos unas alas que me sirvan para empezar a volar por este nuevo cielo selvático, marino y cavernoso. En agosto debería poder decir a mis alumnos y a mis compañeros: aquí estoy, estas son mis manos, mi corazón, mi cuerpo, mi cabeza ¿para qué soy buena?

AlhamduliLah wa ShukrliLah. Bendito sea Dios y gracias a Dios. Que las bendiciones de este Ramadán se extiendan sobre tooooodas las personas, y que en particular a las personas que amamos, las toque con su luz y su protección.

Monday, December 31, 2012

Dos años sin navidad



Adiós lectora, adiós...
Creo que fue un par de días antes de Nochebuena que amanecí con la noticia de que una compañera de generación nos había dejado. Sí, a sus 36 sanos, plenos y felices años (por lo que a través de facebook se puede saber) le dio en plena noche una insuficiencia cardiaca y el ángel más bello de todos la escoltó en el más bello de los viajes posibles, el viaje de vuelta al Hogar. Además de compañera de generación, Adriana era, como todos ustedes, mi compañera de viaje, lectora asidua de este blog.

Además del dolor por la pérdida de un ser un humano maravilloso como los demás, y de la afinidad que se puede experimentar por familiares y amigos a los que les toca más de cerca, algunas veces la muerte duele también, estruja, asusta, porque nos hace asomarnos a nuestra propia muerte. Y es curioso, porque justo unos días antes mis jijas habían tenido ataques de llanto de "mamá no quiero que te vayas al cielo", y justo desde que las cosas por aquí empezaron a ir emocionalmente cuesta abajo me persigue ese mismo fantasma: que me falla el corazón en plena noche y dejo hijas y marido, pero sobretodo hijas, solas en el mundo y yo también parto sola como un perro desde este rincón donde nadie sabe mi historia ni conoce el nombre con el que nací.

Cómo me puse en paz después de semejante sacudida no lo sé. Creo que lo resolví igual que el fin del mundo: me di cuenta de que sólo tengo el momento presente y que no hay diferencia entre una ola gigante que se lleve conmigo a 100,000 almas y un ataque al corazón, lo único importante es aprovechar AL MÁXIMO mientras estoy aquí, amar lo más que pueda, acariciar y reirme con mis hijas lo más que pueda, mirar a mi marido a los ojos lo más que pueda, mimarme lo más que pueda, procurar el bien y mantenerme lo más cerca que pueda del Jefe, ya saben de quién.

¿Y qué más queda hacer? Rezar, por Adri, por su marido, por sus papás, por sus amigas. Rezar porque esté FELIZ en el abrazo más luminoso del universo y que hasta allí le llegue todo el amor de los suyos. Y rezar porque todas las oraciones y los buenos deseos tejan una cobijita para sus seres queridos, que les abrigue el alma y los reconcilie con la vida, insha'Allah.

Desayuno a la Española
Gracias a Dios soy una chica con suerte y volví a ver el sol levantarse entre sus sábanas violetas, y volví a escuchar el mar darnos los buenos días y volví a atestiguar ese milagroso florecer, es decir, despertar, de mis haditas, y volví a abrigarme entre el abrazo de mi amado. Y el día 24 me lancé a ver a mi querida J cargada con desayuno a la española: tortilla de patata, pan (casero) con tomate y empanadas de queso con membrillo (bueno, en realidad era dulce de guayaba casero pero estaba muy rico también).

En casa de J nos esperaba nuestra sonriente anfitriona y sus chicas. Habían preparado "masita" de colores y montones de moldes de galletas para jugar a la plastilina, además de un precioso juego de te de pasta de sal para decorar con pinturas de agua. Y eso no es todo: después de cinco días lloviendo ¡teníamos un sol precioso! y por consiguiente desayuno FELIZ y más que FELIZ en la terraza ¡DESAYUNO DE CHICAS!

Niñas diviertiéndose juntas, mamás-mujeres-viajeras-extranjeras en Benghazi pasándolo en grande. Qué suerte tener pasado, qué suerte venir de una familia, haber vivido, qué suerte tener tantas historias qué contar y qué suerte encontrar a alguien con ganas de escucharlas y de contar otras tantas entre sorbos de chocolate espumoso y calientito, no a la española ¡sino a la mexicana!!!! GRACIAS DIOS.

Cuando volvimos a casa después de una hermosa mañana el ánimo empezó a declinar, pero a eso de las 5 de la tarde recordé ¡que mis cuñadas estaban abajo! Así que me lancé con mis nostalgias navideñas bajo el brazo (añoranza de mis abuelas, cena en casa de una, comida con la otra, mis primas, mi infancia, la casita de Villa Coapa y la de Gabriel Mancera, las luces, el nacimiento, el árbol de gomitas, mi madre y mis tíos y tías, mi hermanita...LA FAMILIA) y me aparecí en el piso de Amal. Mis cuñadas son encantadoras. Hablamos, nos reímos, jugamos con las niñas, soñamos un poco y el día se nos terminó. A las siete y media, como todos los días estábamos en la cama, al día siguiente: examen de mate, porque en este país no existe la navidad.


25
El 25 tempranito Halima se fue al cole. Somos una familia musulmana, pero también somos una familia mexicana y también hemos vivido toda nuestra vida juntos entre cristianos. Lo cual quiere decir que aunque el calendario islámico no tenga una navidad inscrita, siempre hemos celebrado la navidad. No ponemos nacimiento pero ponemos nuestra "mesita de invierno" (ver mesitas de estación Waldorf) con un lindo pino y su nieve, su lago, sus patitos. Hacemos tarjetas de navidad para felicitar a los amigos y también a veces dulces o manualidades para compartir el cariño y la alegría.

Musulmanamente hablando,Seidna Isa (literalmente Nuestro Señor Jesús), la paz sea con él, ES una gran figura. Personalmente hablando (y esto SÍ ES HABLAR DE INTIMIDADES), una vez que pasé mi "adolescencia espiritual" o sea, el rebote con todo lo que sonara a Padre, tuve la maravillosa oportunidad de conocer otra versión del cristianismo (gracias Don Jean Luc Marion por escribir su maravilloso libro El Ídolo y la Distancia), una versión que me resultó absolutamente reveladora y que me dio la oportunidad de comprender con mayor amplitud y de reconciliarme con muchas cosas.

AUNQUE SUENE MEGA CURSI que me encaaaaaaaaaanta Jesús. Y mientras más lo conozco más me gusta porque voy descubriendo en sus enseñanzas JOYAS impresionantes (qué novedosa ¿verdad, Pá?), de esas joyas que tienen la cualidad de amplificar el corazón y la conciencia y empaparlo todo de Amor.

Y en este momento dejaré de justificar mi amor por este Grande, y diré solamente lo que iba a hacer desde un principio: que a mí me gusta celebrar la navidad sin importar que sea o no la fecha histórica del nacimiento Jesús de Nazaret PORQUE, incluso fuera de toda religión y tradición, el Nacimiento de la Luz, del Amor, es digno de agradecer y celebrar, y porque forma parte de mi identidad y mi historia personal.

Dicho lo anterior, les cuento que como no resultaba viable montar una comida de Navidad en forma, preparamos gusguerías, pusimos música egipcia, inflamos globos e invitamos a los primos a bailar y jugar con nosotras por la tarde (¿dónde se metió mi marido?) y lo pasamos realmente bien.

Estas "fiestas" están resultando bastante extrañas en realidad. Sin luces, adornos, felicitaciones en vivo, encuentros masivos y deliciosos, abundancia de alegría, ternura, belleza. Aquí son días como los demás. Es más son días de exámenes para todos los alumnos libios, así que de celebrar, nada.

Otras fiestas
También hay que decir, que aquí no hay navidad pero hay muchas otras fiestas: Ramadán es un mes entero de fiesta con sus luces, sus canciones, sus visitas familiares; tenemos dos "Eids": el fin de Ramadán y el fin del Hajj (la peregrinación a la Meca). Hace poquito tuvimo "Ashura" que más que una fiesta es una conmemoración cuyo sentido no termino de comprender pero que aquí incluye la tradición de regalar garbanzos y habas cocidas a las vecinas (???) para que tu marido no se vuelva ciego según la cancioncilla popular (más "????"). Y pronto vendrá el Mawlid, el día del nacimiento (y también de la muerte, qué curioso) de Seyydina Muhammad (la paz y las bendiciones sobre él), y de ese amor hablaré otro día porque si no no acabo con este post.




La cosa es que estas "nuevas fiestas" son lindas pero no son todavía parte de mí. O, mejor dicho, forman parte de mi intimidad, de la relación más privada de mi vida que es mi relación con lo Divino, y las he compartido hasta ahora con comapañeros de camino que resonaban en una forma parecida a la nuestra, pero no tienen un sentido social o familiar. En España celebrábamos en pequeñito con nuestros amigos sufis, pero nos quedábamos sin la calidez y el color que adquieren esas cosas que se celebran "con todos".

Y en este momento me doy cuenta de que hablar de las fiestas es también hablar de conversiones y combinaciones. Descubrir un nuevo camino espiritual (o de conocimiento, o de crecimiento personal, llámenle como quieran) es también descubrir nuevos sabores, nuevos colores, ¡nuevas fechas!, nuevas formas de celebrar. En nuestro caso además hemos construido una familia "multiculti", de mexicana y libio pero "made in Spain". Y eso le agrega más figuritas ¡más riqueza! a nuestro caleidoscopio vital.

Esta noche es Noche Vieja, tampoco se celebra. Echo de menos a mis malagueñas. Yo interaré preparar una cena especial, aunque nos la tomemos a las siete de la tarde antes de acostar niñas y también procuraré organizar una comida de año nuevo aunque no sea el 1o de enero con mi amiga J.

Deseo que, con nueva Era, alineación cósmica, túnel de Rosencrantz y Gildenstern (ya no me acuerdo cómo era que se llamaba en realidad), sincronización biomolecular y aúrica, o sin ellas, sea un año VERDADERAMENTE MÁGICO, luminoso, amoroso y maravilloso para Tod@s. Ya es hora.

Hoy más que nunca ¡un abrazo de corazón!

Friday, August 24, 2012

Llegó el Eid





Habíamos planeado desayunar tranquilos y juntos por fin después de un mes entero de no comer con luz del sol. Queríamos hacer tostadas con tomate y Habibi le pidió a su mare que nos preparara una cosa muy especial con harina de trigo, mantequilla y miel de dátil. Yo quería hacer algo en familia de cuatro, extraño nuestra intimidad. Halima queria una fiesta en toda regla: música, bailes, primas, el jardín de la tía Nwara. Mi marido no sé qué quería, supongo que sus tostadas con tomate a la española y un poco de tranquilidad. Y Fati todavía se adapta a casi todo. Es la bomba esa Fati.

La cosa es que 45 minutos ANTES de la hora que habíamos convenido mi suegra comenzó a gritarnos por el patio (mi casa es como una hache, por los dos huequitos hay ventanas que dan hasta el garaje y si uno estornuda en el cuarto piso desde la primera planta podrían decirle "salud"). Ni tostadas con tomate, ni café para el marido, ni ducha para la madre, porque claro, el cosito que preparó mi suegra hay que comerlo caliente antes de que la masa se enfríe y la matequilla se vuelva a solidificar. Bajamos corriendo con ilusión y agradecimiento porque de verdad el volcancito es una auténtica delicia y da mucho trabajo.

Luego subir corriendo otra vez y aleccionar niñas: mi suegra quería ir a visitar a cuatro personas por lo menos, visitas formales, en el salón principal, en las que te sacan platones llenos de dulces con frutos secos (auxilio alergias) y las jijas como muñecas sentaditas y sin moverse. Bendito sea el Dios (como dice mi carnala) una persona no estaba y en otra casa no nos abrireron.

Vimos a la tía Nuría, una hermana de mi suegro que ME ENCAAAAANTA por su mirada dulce y su casa que se parece tanto a la de mi abuela eMe. Y conocí a la hermana de mi suegra. ¡Qué alegría transmite su casa y su familia! Un alboroto de pájaros y niños y mujeres grandoooootas y reidoras. Una noche estando embarazada, la tía Hamida soñó que un Sheik le daba una manzana. Y cuando nació su hija le puso Tufaha ¡Manzana! Manzana nos contó que estuvo a cargo de la comida de tooooda la familia durante el mes de ramadán y que con tanto calor fue una labor de titanes. La tía nos recibío con sus manos llenas de henna y su envuelto libio tradicional. Me gustó mucho.

Por la tarde aburrimiento en el hogar porque no tuvimos coche para salir a dar un paseo, PERO menos mal por la noche vino el tío Alí con su familia que nos encanta y las niñas tuvieron un rato muy feliz de juegos, gritos y carreras con las primas a las que adoran. Como tenemos tres días de fiesta al día siguiente nos desquitamos, fuimos tempranito con el coche a saludar al mar y descubrimos el zoológico de Benghazi, aunque después nos enteramos que no es muy recomendable por el momento, parece que no es muy seguro y se junta chaviza peleonera. Creo que luego estuvimos en casita de relax, terminé mi maravilloso libro Inés del alma mía (¡¡¡¡te quiero Isabel Allende, te quiero Sol que me lo regalaste y te quiero Marce que me convenciste de traerlo en la maleta!!!!) y nada más.

Me parece que tooooodo lo que estuve limpiando internamente con el ayuno de ramadán se quedó en la puerta, porque ahora que hemos terminado me encuentro con montaaaaaaaañas de mierda (con perdón) de la que tengo que hacerme cargo con mis propias manos. ¿Pos qué querías chulita? dirá usté. ¡Pos que me hicieran el trabajo entero nomás!!!!! Desde el segundo día del Eid estoy monstruificada, utilizando toooodas las técnicas que conozco para hacerme cargo de mis emociones. La otra noche incluso tuve la maravillosa ayuda de una migraña asesina y su correspondiente tembladera de tres o cuatro horas. Buuuuuuuuffffffff.

Ahora me siento agotada, desmoralizada, triste, pero son nomás las bolsas de basura que tengo que terminar de quitar de mi puerta. Ah, y las hormonas, que este mes no hice yoga y noto el desequilibrio a todo nivel. Grrrrrr. Insha'Allah pase pronto. Y a tod@s los que andan pasando por semejantes "crisis" de limpieza un abrazo fraterno, démonos gustos chiquitos y asequibles (helado de choco, música feliz, paseo por la arena, baño con burbujas, película feliz) que nuestro "niño" necesita refuerzos en estos momentos. Yo voy a tirarme al helado de choco y las pelis de Bollywood. O voy a releer el libro de Inés, ya veremos.