En todas las familias hay emociones prohibidas. En una mamá nunca se enoja, se "pone triste". En otra papás nunca está triste "está cansado". En mi casa la emoción prohibida era la ira. Creo que sólo una vez en la vida he visto a mi papá realmente furioso. Y aunque mi mamá a veces explotaba con el típico "sunescán dalunabús" no creo que fuera suficiente con la cantidad de ira y frustración que debía acumular en sus células y que probablemente colaboró con su cáncer. Yo creo que ella hacía eso que llaman "apechugar". O sea, llevarse la mierda a la pechuga en pro de la corrección y los buenos modales, aunque después resulte en un cáncer de mama (ver Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer, de Christiane Norhtrup).
La cosa es que nunca aprendí qué hacer con mi propio enfado además de tragármelo (pobre boca, pobres mandíbulas, pobre estómago, intestino, etc). Claro, luego encontré la medicina mágica: la escritura, y escribí toda mi furia en muchos textos adolescentes y libros posteriores. Ahora he aprendido a "mounstrificarme" en privado cuando me encabrito conmigo misma, y poco a poco me voy atreviendo a expresar verbalmente mi enfado/frustración/desacuerdo en el momento en el que sucede y con la persona con la que sucede (¡es liberador!). Pero cuando estoy realmente emputecida (excuse my french) sigo sin saber cómo sacar la ira.
¿Y qué hay de grave en ello? Pues que tengo una hija muy intensa que en este preciso momento está muy enfadada porque su papi está de viaje. Y le da por tirar cosas al suelo y pegarle a las personas. ¿Y qué le digo? Lo de patalear, pegarle al colchón y tirar cojines no funciona. Creo que debería enseñarle una forma no destructiva de expresar su ira. Pero no sé cual. Y sólo consigo hacerla sentir más frustrada y enojada cuando no le permito tirar cosas ni golpear a los demás. Es demasiado joven para enseñarle eso de los gusanos de ira que se transforman en mariposas de cambio. Así que cualquier idea (ejercicio, libro, artículo, oración, visualización, meditación, película, imagen, anécdota, etc) será bien recibida.
Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Thursday, February 26, 2009
Wednesday, February 25, 2009
Hoy sin embargo
Percibo algunos olores. Tengo la impresión que hemos dormido mejor esta noche que todas las anteriores. Hemos estado en una piñata feliz, rodeadas de papás, mamás, niños y niñas buena onda (oh el gregarismo es una bendición y parece que ya encontré mi manada), descubrimos un rincón chido del Azuquekistán dónde ir a pasear, jugar y hacer picnics. ¡La mamá de Connor y Killian hace muffins! Y encontrar en esta esquina del pañuelo alguien que comparta mi amor por los quequitos es más de lo que podía esperar (además tiene un recetario con 500 recetas de muffins que pienso robarle cueste lo que cueste). Ahora mismo hay un par de Tatas viendo el Madrid-Liverpool en la sala de mi casa que se han hartado de jugar con Hali toda la tarde. Las tatas son absolutamente angelicales. Qué bueno que Hali tiene dos (o sea, cuatro, pero dos al pie del cañón). Y es temprano. Y me voy a dormir ¡JA! Un abrazo universal.
Thursday, February 19, 2009
¿Y la mía?
Esta mañana cuando nos íbamos al cole, Hali tocó furtivamente el timbre de vecina, y salió la abuelita de Alba muy sonriente a abrir. ¿Quién es? preguntó Halima muy intrigada. Pues la abuelita de Alba, le contesté. ¿La abuelita de Alaba? ¡Ahhhhhhh! ¿Y la mía? Respuesta interior: BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Respuesta exterior: Pues en México, Gungui. ¿Gungui es mi abuelita? ¡Ah! Halima se quedó tan feliz con su nuevo descubrimiento y yo dándole vueltas a las lejanías abueliles: una en Libia, otra en el Cielo y otra en México. Chale. Cuando me subí al coche ya no me pude aguantar y me puse a llorar a moco tendido. ¿Qué pasó? dijo Hali con su carita más seria. Y yo entre mocos y lagrimones logré contestarle entrecortadamente: es que estoy triste porque extraño a tu abuelita Socorro. Ven dijo Hali extendiéndome sus manitas muy solidariamente. Así que le di la manita desde el lugar del conductor, terminé mi llantina, me soné los mocos y le dije: ya está, a veces hace bien llorar. ¿Ya está? ¡Vale! Luego se quedó tan feliz en el cole y yo me vine a acostar a mi casa porque después de tres semanas sigo con mocos y ya no sé a dónde rascarle para ver si se me quitan. A ver si con el nuevo vaporizador y el saquito de semillas con lavanda y manzanilla me aliviano porque ya estoy, literalmente, hasta la madre.
Monday, February 16, 2009
En estos días
¡Y qué rápido pasa! ¡Y cuántas cosas me gustaría haber hecho-escrito-aprovechado! Pero claro: hice, escribí, aproveché otras tantas. En estos días (no sale el sol, sino tu rostro, laralá como dijo Silvio) me han pasado muchas cosas: me di cuenta de que hay ángeles por todas partes. De que a veces, sin darnos cuenta, nosotros mismos somos ángeles para los demás y a veces una mano invisible viene a taparnos oportunamente la boca, retrasa nuestra salida, nos devuelve algún objeto perdido. Otras veces es un ángel encarnado en la señora de junto, o en el señor que barre la banqueta.
De Dios sólo sé
que tiene un huerto de ángeles en la Tierra.
En estos días también pude atestiguar sin lugar a duda, que los fantasmas (los míos, claro está, de los demás no sé)forman parte de mi vida tanto como los vivos: opinan, sienten, intervienen en mis acciones, decisiones, sentimientos, en mi devenir a fin de cuentas, tanto como las presencias de carne y hueso que me rodean. Gracias a Dios tenemos a Hellinger que nos dio pistas fundamentales de cómo relacionarnos con ellos y mantener la fiesta en paz. Me estoy volviendo una autoconsteladora bastante eficiente. Aunque debería leerme con mucha atención los principios básicos para aumentar mi eficiencia.
El árbol de la añoranza sigue creciendo, más femenino, más amoroso, más universal que nunca. Cuando vamos a las pequeñas cosas es cuando relmente podemos tocar el Corazón del Corazón. No me gustó El Árbol Rojo. Un album ilustrado que creí indispensable porque me lo recomendaron personas que admiro. Efectivamente vale la pena verlo. Pero creo que es innecesariamente oscuro. Me hubiera gustado más énfasis en la esperanza y menos en las tenazas que suelen ahogarla. Pero supongo que la obra responde y es fiel al sentir de muchos seres que hoy en día transitan perdidos sintiéndose solos, es lo que producen nuestras máquinas modernas (estados, empleos, programas de tv).
En estos días España debate un asunto asqueroso: los polícias se ven obligados a detener no sé cuántos extranjeros con papeles irregulares al día, contra amenaza de cambiarlos de puesto o de unidad. Lo que puede pasar después de que te detengan es también un sin sentido: te mandan a un centro de internamiento para extranjeros pero como están llenos te dejan libre, te hacen una orden de explulsión que caducará a los 6 meses, y probablemente te darán otra y otra hasta que llegue el día en que un oficial te acompañe en un avión hasta tu tierra. O no.
En estos días sale el sol y Halima y yo vamos a clase de música. En estos días tengo que ponerme a preparar la renovación de mi tarjeta de residencia si no quiero verme atrapada en un berenjenal como el antes descrito. En estos días sueño cosas reveladoras. En estos días doy gracias por la vida y el amor que tengo.
De Dios sólo sé
que tiene un huerto de ángeles en la Tierra.
En estos días también pude atestiguar sin lugar a duda, que los fantasmas (los míos, claro está, de los demás no sé)forman parte de mi vida tanto como los vivos: opinan, sienten, intervienen en mis acciones, decisiones, sentimientos, en mi devenir a fin de cuentas, tanto como las presencias de carne y hueso que me rodean. Gracias a Dios tenemos a Hellinger que nos dio pistas fundamentales de cómo relacionarnos con ellos y mantener la fiesta en paz. Me estoy volviendo una autoconsteladora bastante eficiente. Aunque debería leerme con mucha atención los principios básicos para aumentar mi eficiencia.
El árbol de la añoranza sigue creciendo, más femenino, más amoroso, más universal que nunca. Cuando vamos a las pequeñas cosas es cuando relmente podemos tocar el Corazón del Corazón. No me gustó El Árbol Rojo. Un album ilustrado que creí indispensable porque me lo recomendaron personas que admiro. Efectivamente vale la pena verlo. Pero creo que es innecesariamente oscuro. Me hubiera gustado más énfasis en la esperanza y menos en las tenazas que suelen ahogarla. Pero supongo que la obra responde y es fiel al sentir de muchos seres que hoy en día transitan perdidos sintiéndose solos, es lo que producen nuestras máquinas modernas (estados, empleos, programas de tv).
En estos días España debate un asunto asqueroso: los polícias se ven obligados a detener no sé cuántos extranjeros con papeles irregulares al día, contra amenaza de cambiarlos de puesto o de unidad. Lo que puede pasar después de que te detengan es también un sin sentido: te mandan a un centro de internamiento para extranjeros pero como están llenos te dejan libre, te hacen una orden de explulsión que caducará a los 6 meses, y probablemente te darán otra y otra hasta que llegue el día en que un oficial te acompañe en un avión hasta tu tierra. O no.
En estos días sale el sol y Halima y yo vamos a clase de música. En estos días tengo que ponerme a preparar la renovación de mi tarjeta de residencia si no quiero verme atrapada en un berenjenal como el antes descrito. En estos días sueño cosas reveladoras. En estos días doy gracias por la vida y el amor que tengo.
Thursday, February 05, 2009
Accidental tour 01/09
En contra de nuestra costumbre bajamos a Madrid por la imperiosa necesidad de hacer un trámite familiar. Ya que estábamos, decidimos darnos una vuelta a nuestra librería favorita: Al Diwan. Un sitio mágico cerca de Moncloa especializado en recetarios mágicos, alfombras voladoras y cosas por el estilo (literatura árabe y persa, especialmente). Y fieles a nosotros mismos ¡nos perdimos! Acabamos dando una vuelta inmensa por el campus de la universidad, los dominios de mi amiga eMe. Abrí bien los ojos por si la veía salir de algún edificio con su cartera y su abriguito a cuadros, pero nada. Supongo que estaría dando clase a algunos embobados admiradores.
Lo divertido es que no había vuelto a ese lugar desde hace más de cinco años cuando vine al homenaje a Henri Corbin. Recordé cariñosamente mis tiempos de universitaria y las andanzas por Madrid en aquel momento en que tantas cosas se fraguaron sin que me diera cuenta. En una de aquellas conferencias un chico brillante sacó a la luz que lo que hacía realmente fuera de serie el trabajo de Corbin era su experiencia de la espiritualidad y cuestionaba si alguno de los presentes realmente hablaba con conocimiento de causa o eran puro "éste dijo que el otro dijo..." Dio en el clavo y lo supe en aquel preciso momento. El camino del corazón no se aprende en los libros ni en las aulas, son llaves, puertas, pero el camino requiere un Maestro de un tipo totalmente diferente.
Cuando por fin logramos abandonar la ciudad universitaria y dar con la calle de Al Diwan nos llevamos una desilusión tremenda: Al Diwan ya no estaba ahí. Cristaleras vacías y un anuncio de "Se Alquila" ¿Habrá sucumbido a la crisis? ¿sus dueños se habrán mudado a otro planeta, a otra comarca del universo más receptiva a la lectura y otras delicias? Madrid ha perdido una parte de su alma. ¿Dónde se alojarán ahora los poemas de Rumi, los cuentos orientales, los textos infantiles en árabe o farsi? ¿estamos condenados a sumerginos en el proceloso mar de las gigantes del libro en busca de nuestros pequeños tesoros? ¿o se han alejado de nosotros para siempre, sin que hayamos podido llegar a conocerlos?
Sin bajarnos siquiera del coche seguimos camino hasta el Azuquekistán. Eso sí, un poco más vacíos de como habíamos salido.
Lo divertido es que no había vuelto a ese lugar desde hace más de cinco años cuando vine al homenaje a Henri Corbin. Recordé cariñosamente mis tiempos de universitaria y las andanzas por Madrid en aquel momento en que tantas cosas se fraguaron sin que me diera cuenta. En una de aquellas conferencias un chico brillante sacó a la luz que lo que hacía realmente fuera de serie el trabajo de Corbin era su experiencia de la espiritualidad y cuestionaba si alguno de los presentes realmente hablaba con conocimiento de causa o eran puro "éste dijo que el otro dijo..." Dio en el clavo y lo supe en aquel preciso momento. El camino del corazón no se aprende en los libros ni en las aulas, son llaves, puertas, pero el camino requiere un Maestro de un tipo totalmente diferente.
Cuando por fin logramos abandonar la ciudad universitaria y dar con la calle de Al Diwan nos llevamos una desilusión tremenda: Al Diwan ya no estaba ahí. Cristaleras vacías y un anuncio de "Se Alquila" ¿Habrá sucumbido a la crisis? ¿sus dueños se habrán mudado a otro planeta, a otra comarca del universo más receptiva a la lectura y otras delicias? Madrid ha perdido una parte de su alma. ¿Dónde se alojarán ahora los poemas de Rumi, los cuentos orientales, los textos infantiles en árabe o farsi? ¿estamos condenados a sumerginos en el proceloso mar de las gigantes del libro en busca de nuestros pequeños tesoros? ¿o se han alejado de nosotros para siempre, sin que hayamos podido llegar a conocerlos?
Sin bajarnos siquiera del coche seguimos camino hasta el Azuquekistán. Eso sí, un poco más vacíos de como habíamos salido.
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