Tuesday, June 05, 2018

Hasta el 40 de mayo


Una primavera revoltosa

Muy lentamente, los almendros empezaron a cubrirse de flores, y aún con las ramas nevadas de pétalos tuvimos nieve sobre nieve: campos nevados y estrellas de azúcar flotando del cielo a la tierra. Una preciosidad. Incluso ahora, después de tanta nieve y tanta lluvia, ya a las puertas de junio, sigue sin hacer calor. ¡Una suerte para los que hacemos el ayuno de ramadán!

El inicio de la primavera ha sido nudoso, dificultoso, intenso, abigarrado... Decidí emprender la limpieza y reordenación de mi "armario interior" y ¡ay de mí! ¿En qué momento se me ocurrió abrir la caja de Pandora yendo a terapia? Ah sido una muy buena oportunidad para ver cosas que llevan ahí siglos y enturbian mis relaciones con las personas que amo, o me hacen tener una forma de actuar desgastante para mí y para los que me rodean, o simplemente suponen una carga energética o emocional que no me hace ninguna falta. También ha sido una buena oportunidad para reconciliarme conmigo y con la Vida, recuperar la confianza y sentirme más ligera y feliz. AlhamduliLah


Mientras tanto, en el Jardín Secreto algo cambió y se abrió para mí la puerta de "dentro de dentro" (maravillosa soncronía, yo abro mi puerta y ellos abren las suya). En este espacio mágico, además de haber niños pequeñitos que es una delicia acompañar, hay niños un poco más mayores que ya están en la aventura del conocimiento intelectual y a los que es un reto delicioso acompañar.


Durante las primeras horas de la mañana, trabajan en un espacio que ellos llaman "dentro de dentro". ¡Amo el nombre! Ahí es donde me gustaría llegar e instalarme, en ese recinto dentro de dentro (de mí misma, claro está) donde viven el amor y el conocimiento. Y cuando la aventura de descubrir termina, tengo el privilegio de acompañarlos en la aventura de moverse, de escuchar sus cuerpos, de entrar en los misterios del ritmo. Cada día tenemos un ratito para estirarnos, hacer juegos de pasar objetos o de movernos coordinadamente en el espacio, exploramos nuestra voz, recitamos, hacemos juegos de palmas, y finalmente tocamos la flauta.


Disfruto enormidades con estos críos que viven ya en su cabeza, además de en sus cuerpos y corazones. Que se plantean cosas, que nos cuestionan, que empiezan a sacar conclusiones, que tienen su propia opinión de las cosas y sus propia manera de hacerlas. Así como estar con los pequeños me hace instalarme en el corazón y ya eso arroja suficiente luz a la cabeza para organizar las circunstancias, estar con los "grandes" me lleva a ocupar con toda la conciencia que puedo todos los habitáculos de mi interior y mi exterior: mi pensar, mi hacer y mi sentir. ¡Es un reto enorme! Pero el disfrute también es grandísimo y me trae muy lindos recuerdos de mi experiencia como profe en nuestra escuelita Waldorf en México.


Esto de andar el camino de la pedagogía Waldorf me hace sentirme ligada a una cadena de seres mágicos, como si perteneciera a una hermandad secreta de brujas y brujos. Me hace muy pero que muy feliz poder nuevamente pronunciar mis encantamientos, compartir mis pócimas, hacer pases con mi varita mágica, y con ello contribuir al camino de estos niños.

En esas estaba cuando, de pronto ¡llegó ramadán!




Nuevamente ramadán

Cuando finalmente el frío helador se retiró a su reposo, el campo se convirtió en un cielo verde tachonado de estrellas de oro. Las amapolas por fin empezaron a asomar sus caritas preciosas, y ahora tenemos alfombras entretejidas de rojo y ramilletes adornando incluso los pequeños espacios de tierra en los que crecen los árboles sobre las aceras. Una locura de belleza. Un descaro de colores florales. Una barbaridad.

Y con ese marco empezó ramadán. Como cada año, los días anteriores me planteé muy seriamente las razones por las que este año de verdad no iba a poder ayunar. Pero se disolvieron el primer día de ayuno. Es lo que tiene ramadán, nos sitúa en la verdad.

Tardé casi 10 días en poner un poco de ambiente de ramadán en casa: el "calendario de ramadán" para las niñas, en el que encuentran una sorpresita cada noche y nos permite tener conciencia del avance del mes. Una "mesita de estación" nocturna y con mezquita. Un saludo de ramadán en la puerta. Papel picado adornando la puerta de la sala. Así que, aunque tarde, ya tenemos una sensación más festiva al entrar.

Cada tarde Fátima pregunta con insistencia si su regalito ya está puesto en el calendario. Pues ese fue un día lleno de cosas y cuando llegó la hora del magrib, hora en la que ellas van a buscar su sorpresita, el saquito de los regalos estaba vacío y mi cabeza también.


"¡Espera mamá, espera!" Empezó a repetir Fátima moviéndose de un lado a otro como suele hacer. "Ya puedes venir" me dijo llevándome hasta el calendario. "¡Pero si todavía no he puesto el regalito, Fati! Tienes que esperar un poquito más." le avisé yo. "No mami mira, hay un regalito". Y efectivamente lo había.


Con muchas dudas metí la mano en la bolsita correspondiente al día 16 de ramadán y encontré un súper vale que me regalaban mis hijas de 5 horas para cocinar conmigo canjeables en diferentes días. Eso sí que no me lo esperaba ¡la regaladora resultó regalada! ¡Me sentí tan pero tan feliz! Me encantó su ingenio y su generosidad. Cuánta dulzura y alegría en sus corazones. "¡Me siento tan feliz como una niña en ramadán!" Le dije mientras les daba un abrazo de gracias. Fátima guardó silencio un segundo (sólo lo suficiente para echar una ojeada dentro de sí misma) y declaró dando un salto: ¡Y yo me siento tan feliz como una mamá en ramadán!" Al día siguiente se les ocurrió un regalito para que papá también pudiera participar un día del calendario de ramadán. Cómo me gustan estas niñas y cómo disfruto descubrirlas.


Este año algunos niños con los que convivo en el Jardín Secreto, me preguntan con insistencia sobre ramadán: "¿pero por qué lo haces? ¿de verdad te pasas todo el día sin comer? ¿no te da hambre?" Y también de familiares y amigos interesados en nuestras prácticas: ¿qué es ramadán? ¿cómo lo vives? ¿qué tiene que ver con Dios y con el Profeta (sws)?

Así que se me ocurrió que sería buena idea compartir con quienes puedan tener las mismas curiosidades o interés cómo es un día de ramadán. Pero tendrá que ser en la siguiente entrada porque ya es hora de ir a preparar la cena y el "bicho" furioso de la alquimia cocinadora se apodera de mí. Gracias a él he pasado de sudar frío y tener taquicardia al ver las creaciones de algunas mujeres (y hombres) para el iftar (o cena en la que se rompe el ayuno), a lanzarme a experimentar con la repostería marroquí.

Sí, debería estar haciendo mis trabajos atrasados de la Formación, pero por las tardes con el ayuno, la sangre no me llega al cerebro (y menos para leer a Steiner que requiere ocho ojos). Sólo llega hasta mis manos, con tanta fuerza, que me toca ponerme a cocinar y dar gracias y hacer esa magia de ollas y vapores, fuegos y esencias para confeccionar una cena de ramadán llena de amor y sabor.


Espero poder hacer una entrada sobre el mes antes de que se termine. Mientras tanto, disfruten de éstos últimos diez días en los que hay bendiciones para tod@s. 







(Fotos tomadas de:
http://maulania.synology.me/wordpress/tag/nieve/ 
https://rafflesc.wordpress.com/2012/04/09/semana-de-pascua-y-jueves-de-amapolas-en-san-angel/)