Monday, August 31, 2009

Árbol de la Vida




Prometo en un post futuro hablar sobre los árboles de la vida, su contexto y significado. Por lo pronto ahí les va el avance del mío propio y personal. Ahi la llevo. Además una vista de mi "habitación propia" Una mesa de trabajo-mesita de noche que instalé junto a mi cama. ¡Todo un logro!!! Un rinconcito mío de mí dónde hacer mis cosas creativas. Bueno, va.


Friday, August 28, 2009

Qué es eso de Ramadán

Ayer escribí un largo largo post que luego se borró antes de publicarlo, grrrrrr. Así que hoy lo vuelvo a intentar más brevemente. Lo poquito que puedo contar proviene de mi curiosidad y de mi corta, cortísima experiencia, pero como ha resultado tan mágico para mí creo que merece ser compartido.

Ramadán es uno de los meses sagrados del Islam, que se caracteriza por que no se come ni se bebe entre la salida y la puesta del sol. Están excentos niños, ancianos, enfermos, mujeres embarazadas y dando el pecho. Claro que además de esta conocida práctica hay un Ramdán de prácticas espirituales redobladas y de abstinencias que casi son más importantes que la comida: enfados, críticas destructivas y actitudes poco amorosas en general. Ahí es donde pone difícil la cosa.

La pregunta del millón suele ser: ¿y por qué no se come? Hurgando por aquí y por allá yo he encontrado tres razones que me parecen más que meritorias:

1. La solidaridad con aquellos para quienes comer y beber no es una opción. Con nuestro ayuno voluntario acompañamos a quienes día a día se ven sometidos a un ayuno involuntario. Así, Ramadán se convierte en un mes de compasión y agradecimiento: nos hacemos conscientes de la situación en la viven los más pobres y nos llenamos de agradecimiento de tener qué llevarnos a la boca una vez que se pone el sol. Ante esta luz todo se revalora.

2. Tenemos un cuerpo físico y un cuerpo de luz. Durante las horas de luz dejamos que nuestro cuerpo de luz se alimente y le damos la preeminencia sobre el cuerpo físico ya que el resto del año lo tenemos prácticamente olvidado.

3. Nos conocemos a nosotros mismos (conócete a ti mismo y conocerás a tu Señor). Estar sin comer ni beber unas horas nos pone en estado de atención, nos obliga a observar nuestras reacciones, nuestras debilidades y nuestras fuerzas. El resultado final es verdaderamente asombroso.

El único mes de Ramadán que he podido ayunar ha sido sencillamente maravilloso. Lo empecé con reticencia pensando que no aguantaría, que iba a estar todo el día "mounstrificada" de hambre, que ni de chiste iba a aguantar las 12 horas que aquel otoño tocaban sin gota de agua. Pero la verdad es que fue todo lo contrario. Por la mañana me levantaba antes de que saliera el sol y me llenaba de provisiones, hacía la oración del amanecer (que verdaderamente sentía que me alimentaría durante todo el día) y regresaba a la cama. Luego pasaba todo el día bien, sin necesidad de dejar mis actividades, sólo con la cabeza un poco más lenta que de costumbre (¡libre de la pensadera, bendición!). Si sentía la boca muy seca me enjuagaba un poquito y listo. Así hasta la puesta del sol que rompíamos ayuno con agua y dátiles, y luego una deliciosa, y quiero decir DELICIOSA cena. Luego la oración especial de Ramadán se convertía en mi amuleto para lograr levantarme de madrugada a comer y beber.

Una de las cosas más alucinantes del ayuno es que recuperas el gusto: la comida SABE, pruebas una vil hojita de lechuga y notas absolutamente TOOOOOOOODOS sus matices saboríferos. Y eso para una glotona como yo es una gran gran gran experiencia. La segunda cosa que me impactó fue que, cada noche, al romper ayuno, sentía una inmensa satisfacción de mi misma y de mi extraordinario logro. Resultado: cada noche me sentía más chingona, tenía más confianza en mí misma y hasta me quería más. Una práctica verdaderamente "empoderadora". Claro que también hay cosas no tan fáciles: el cuerpo, por lo menos el mío, se pone muy sensible (para bien y para mal), las emociones están a flor de piel y la cabeza tarda un poquillo en reaccionar. Con los días me di cuenta de qué cosas o situaciones me sacaban de quicio y aprendí a observar el enfado y controlarlo. Fue un gran gran gran aprendizaje entre muchos otros.

Este Ramadán, como hace ya unos cuantos años, no puedo ayunar y, con toda honestidad, me gustaría. Hay una magia especial en ello. Una sensación de conexión y de fraternidad cuando piensas que compartes tu ayuno con millones de personas en todo el mundo.

Aquellas personas curiosas, exploradoras de sí mismas, experimentadoras de la vida pueden animarse a hacer un sólo día de Ramadán. Seguro que descubrirán muchísmo en esa vivencia.

Monday, August 24, 2009

De vuelta a la realidad

Para tranquilidad de los amables lectores les informo que ya estoy de vuelta en la realidad gracias a una amorosa y prductiva conversación con mi súper habibi, una concienzuda lectura de mi guru la Dra. Christiane Northrup (¡por favor, chicas, todas, tengan o no tengan hijos, les ruego encarecidamente que lean Madres e Hijas, es revelador), flores de bach, prácticas espirituales redobladas y bendiciones del mes de Ramadán. No puedo decir que todo sea felicidad pero ya van volviendo las aguas a su cauce y tal como lo había pronosticado, al día siguiente de mi queja masiva ya quería escribir odas y cantares.

Por lo pronto creo que voy bien: primera fase de libro terminada (28 poemas irregulares y una "invocación" que tengo que dejar madurar un poquillo para luego corregir y mandar a mi editor), panza creciendo a buen ritmo, marido ejemplar prodigándome todos los cuidados posibles y asumiendo casi todas las tareas caseras con todo y sus ayunos de 16 horas, Halima durmiendo casi toda la noche, y 40 días enteros (número mágico) a partir del 30 de septiembre para ponerme en forma, agarrar aire, terminar mi árbol de la vida en fieltro y preparar las cositas del bebé.

Una cosa sigue faltando en mi vida y mis sueños me la reprochan: bailar. Porque lo malo es que el género musical que a mí me gusta se baila en pareja: vallenato, salsa, merengue, bachata no tienen chiste bailando de a uno. Los ambientes salseros (discos, bares, etc) me dan infinita flojera y no tengo un grupo de amigos salseros como tenía en Barcelona. Algo inventaré en otro momento de mi vida. Por ahora tendré que conformarme con poner la música alta y cantar con todas mis juerzas.

La gran hazaña del fin de semana: ¡unas deliciosas patas de vaca a la libia! Habibi es un gran cocinero, pero NUNCA pensé que me comería un platote de patas de NADA en lo absoluto y que además lo disfrutaría. Pues mi amado preparó unas alubias con patas de vaca que bien podrían ser el equivalente a los firjoles charros con manita de cerdo. Sí, son gelatinosas y suavesonas, es un plato contundente, picosito ¡y lo disfruté como una enana!

Agradecimiento público a mi marido que es un hit. Por las patas y por todo todo TODO lo demás. Y gracias a los amables lectores por las porras y buenas vibras, llegaron íntegros hasta acá.

Thursday, August 20, 2009

Largo largo verano de angustia

Lo bueno es que al largo largo verano nomás le queda una semana y que la angustia no proviene de ninguna situación verdaderamente angustiante sino de mi simple y sencilla (y odiosa) incapacidad de equilibrar mis emociones que campan sueltas y salvajes, me muerden y me arañan y me arrancan la carne un rato sí y otro no.

Azuqueca arde a 40 grados a la sombra con lo cual no se puede estar fuera de casa con panza de 32 semanas y el saco del ánimo en rastras. Los juegos de los parques queman, no hay paseos sombreados y lo peor, no hay amigos a la mano. Los locales (sabiamente) se han vuelto animales nocturnos: duermen toda la tarde, TODA, cenan a las 9 y salen de casa con niños y lo que haga falta hasta las 12 de la noche o 1 de la mañana. Al día siguiente, of course, los niños se levantan tardísimo, hacen cualquier cosa por casa o las vueltas mínimas fuera de casa, comen y vuelta a empezar. Pero yo después de las 9 soy incapaz de salir a ningún sitio, mucho menos llevar a Halima a una guerra de globos en ningún jardín vecino.

Así que nadie por aquí, nadie por allá y estoy a punto de comprarme un boleto de tren a Barcelona para escaparme 3 días de mi casa. Me niego a pasar tardes enteras haciendo voz e inventando diálogos de alces y osos, me niego a pasar horas enteras manipulando muñequitos ni construyendo torres, ni jugando a la pelota. Mi propia niña interior (y no me refiero al/la que estoy gestando) me reclama a voces: NECESITO HACER COSAS QUE ME GUSTEN A MÍ Y SÓLO A MÍ, NECESITO IR A MI RITMO, NECESITO CONVIVIR, INTERCAMBIAR CONVERSACIONES CHIDAS Y TERNURA CON PERSONAS QUE ME IMPORTAN Y ME AGRADAN. ¿Y eso cómo se hace con una niña de 3 años y un marido que empieza uno de los ayunos de Ramadán más duros de los últimos años?

¡Vete, Mal Rollo! ¡Vengan a mí, Creatividad y Buen Humor! Pero lo único que realmente quisiera es estar en un sitio más fresquito, con buena compañía y sin tener que atender a nadie, NI A MÍ. Ahora ¿eso me ayudará a equilibrar mis telarañas internas y pasarme nuevamente al "lado OK"? Saaaaaabe. Pero me quedan 10 días que debo sobrevivir sin que mi estado emocional haga estragos en mi salud física, mi matrimonio, ni en Halima que todo lo cataliza.

Lo bueno de estar a merced de las hormonas es que mañana a esta misma hora estaré escribiendo una Oda a mi amado, un Regocijo por la maternidad, un Poema de amor a mí misma y a mi estado, una Celebración de mi rancho adoptivo y un Gracias a la vida sincero y lacrimoso. Y ahora mismo a lo mejor me como un rielito con sal y limón, mañana me voy a comprar fieltros nuevos para el árbol de la vida que ya tengo dibujado, como solita y mi alma en algún lugar rico y me voy al cine a ver cualquier cosa como cuando todavía existía el Cine Buñuel y la tarjeta de la Uni era un pase mágico a una sala vacía y fresca, a una historia hermosa y nueva para aderezar las tardes del verano regio (al que adivine cuántas "y" me cupieron en esa frase le doy un premio).

Thursday, August 13, 2009

Efecto Mallorca







A la vuelta de unos días maravillosos en Mallorca sufrimos el efecto "camino de santiago". Es decir, en lugar de tener cada día un objetivo bien fijo, además de placentero y delicioso (en nuestro caso descubrir una nueva playa hermosa, visitar un pueblito, encontrar horchata de almendras) hemos vuelto al único objetivo de sobrevivir al día.






Así que no es lo mismo prepararse cada mañana para una excursión en coche y luego toda una mañana de baños de agua transparente, arena fina y contemplación, que prepararse para inventar qué hacer con el calor y el tiempo libre de una niña de casi 3 (sé perfectamente qué hacer con el mío, tengo un libro y un árbol de la vida que terminar antes del 10 de octubre).






Casi siempre estoy lista para volver a casa, añorando mi cama, mi comida, mis olores domésticos. Pero esta vez podría haber aguantado una semana más de paraíso. La estancia fue más que fácil gracias a la hospitalidad y el cariño de Keiko y Sergio (sin olvidar la compañía de Sonia), la humedad me resultó acogedora, la rutina diaria una maravilla. Mi heróico habibi se levantó todas la mañana con Halima para que yo pudiera dormir, y se dedicó a jugar-nadar-pasearse todas las playas con la señorita Duracel para que yo pudiera recrearme en el paisaje. Cada tarde había una excursión a mi medida, un pueblo precioso, un granizado de almendra de campeonato. Gracias y gracias y gracias a mi amado, a nuestros anfitriones, a la providencia que nos regaló este súper viaje.






A la vuelta, no crean que no, me dio gusto reencontrarme con mi casa, con mis cosas, untarme mis aceites, echarme en mi cama. Pero veo más claro que el agua, que somos una familia hidrofílica, que junto al mar nos sentimos fuertes, alegres, con la pila cargada (y no son las vacaciones, así era también en Barcelona) y que aquí en el interior se nos queda un poco reseca el alma. Ojalá el destino nos lleve a vivir junto al mar (material y no sólo metafórico-espiritual como en el que ya vivimos), aunque no tenga las playas inmensas y transparentes de Mallorca (¡FATIHA!)






Sunday, August 02, 2009

Fieltroterapia


Por fin encontré una actividad que me permita verdaderamente materializar (el lenguaje no tiene bastante materia) lo que me anda rondando por dentro. Todavía no sé qué utilidad tendrán, si se transformarán en regalos, adornos, pequeños juguetes, pero por lo pronto me desahogan, me refuerzan, me hacen sentir capaz de concretar mis ensueños. Será cursi, será naif, será ñoño, pero para mí es medicinal y, francamente, me está gustando mucho.

Empecé con algunas de las figuras del Árbol y ya veremos lo que sale después. Aquí una mariposa terminada y un pez volador, en proceso.




Yo quiero ser como Miss Potter

En una de mis excursiones salvadoras de la creatividad personal saqué de la biblio la peli Miss Potter y es absolutamente encantadora. Había visto los dibujos de esta escritora mientras cuidaba niños en Francia hace muchos años y me habían parecido románticos y un poco demasiado clásicos. Confieso que nunca leí uno de sus cuentos ni llegué siquiera a hojear sus libros. Pero ahora, su mundo y su vida me parecieron fascinantes. Esta mujer, fue de editor en editor con sus dibujitos en mano hasta que encontró quien la publicara. No se quedó encerrada en su casa pintando para sí misma ni dejó que alguien más le dijera lo que valía su trabajo, sencillamente salió a probar y triunfó.

La película la enfoca cuando, con 32 años, los mismos que tengo yo, encuentra finalmente a su editor. Su primer libro es un éxito y luego de manera natural vienen los demás. Yo también quiero un editor que se enamore de mis libros y me anime a escribir más y a publicar más. Yo también quiero darle vida a mis cuentos para niños y que se vayan metiendo en la imaginación de muchos otros y otras. Yo también quiero que mi mundo creativo baste y sobre para alimentarme y retroalimentarme en el plano del espíritu y en el material. Pero supongo que ese es el sueño de todo artista. Y supongo que en la feria de las elecciones siempre catafixié la escritura (o las entradas al mundillo literario) por cosas que me parecían más reales y emocionantes: viajes, amigos, amor, hijos.

Me gusta la facilidad con la que B. Potter se convierte en una autora publicada, me gusta la candidez y la pureza que dibuja la película sobre "el negocio editorial". Quizá sea mi imaginación, pero a veces me parece que publicar hoy en día es como venderle el alma al diablo, entrarle a una serie de recochineos, de compraventa de influencias, de quedabienes y relaciones que me dan infinita pereza. Mis dos libritos (tanto en México como en España) los he hecho con amigos, editores mimosos que francamente creo (y eso no quiere decir que mi trabajo sea malo ni mucho menos) que me han publicado por amistad.

Envidio un universo creativo tan amigable y tierno como el Potter, me gustaría ser capaz de ejercer la ternura de esa misma manera y que además diera tantos frutos en todos los planos, pero me resulta reconfortante saber que está y que nos lo ha dejado para ir a refugiarnos cada vez que nos apetezca.

Siguiente paso: volver a la biblioteca por todos los libros de Beatriz Potter.