Sunday, September 29, 2013

Otoño


Los Waldorf describen esta época en que la luz empieza a retroceder y la oscuridad toma su sitio en la naturaleza, como "época micaélica", haciendo alución al Arcángel Micael y su lucha contra el dragón.

Así andamos, peleando por un rayo de luz que nos sirva de espada contra nuestros abismos, contra los mismos dragones de siempre que nos siguen rondando y nos dicen: no ames, no sonrías, no confíes, no creas...

Que Diosito y San Pepino nos amparen. Este ángel hermoso lo dibujó una de las maravillosas maestras de nuestra escuelita para contar un cuento lleno de luz a los niños.

Feliz comienzo del otoño y que la paz sea con ustedes.

Wednesday, September 11, 2013

Mamá trabaja



El texto de Ramadán se me quedó enterito en el cybertintero. Ya escrito, pero era demasiado largo y denso, y en espera de correcciones pasó su momento. Creo que lo esencial fue en realidad la maravillosa sensación de conexión (sentarse a rezar y sentir un ventanal a la Belleza más absoluta del universo, como una sonrisa envolvente, eterna y llena de amor) en contraste con lo incómodo de ayunar en el Caribe. Y además los "nuevos sentidos" que me regaló este mes de ayuno: comer con consciencia (¿qué quiero, qué necesito?), moverme por la vida con atención a mis necesidades (descanso, actividad, distracción, trabajo, compañía, soledad), AGRADECIMIENTO (de verdad que eso de poder comer y beber es una INMENSA bendición).

Unos días después nos vimos irremediablemente proyectados a la vida laboral, con un marido en cama (10 días le duró) y la arraigada costumbre familiar de que mamá cocina, cuida, compra, lava, limpia, levanta, acuesta, pone y quita. Así pues, las primeras semanas han sido una AUTÉNTICA locura. Llegué a sentirme verdaderamente al límite de mis fuerzas y a replantearme todo nuestro proyecto actual de vida.

Creo que todos nos sentimos un poco abandonados y hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto mi trabajo en casa (ese que hacemos todas las mamás y que nadie reconoce, ni nosotras mismas) es importante. Yo soy el corazón de mi hogar, yo soy el calor de este fueguito en el que todos nos podemos sentir abrazados. No yo sola, claro, pero sí sentí muy claramente que muchísimas bendiciones llegan a la familia a través de la presencia de la mamá en la casa. Y me sentí un poco Eva expulsada del paraíso compliendo jornadas laborales en vez de cuidando mi casa y a mi familia.

Gracias a Dios, en los días siguientes hemos logrado ir acomodando cosas, repartiendo tareas, ajustando el reloj, consiguiendo más ayuda. Vamos logrando hacer cambios para que todos podamos estar bien atendidos y cuidados, pero sí ha requerido redefinir nuestros roles y expectativas a fondo, lo cual no es nada fácil pero está muy bien.

Nos quedan muchas cosas por terminar de afinar para que la música de "mamá trabaja" suene del todo bien. Pero en las poquitas semanas que llevamos danzando a este nuevo compás ya nos ha dejado avances que enriquecen muchísimo nuestra vida, por ejemplo: tiempo SOLOS para papá y mamá, tiempo para hacer cosas felices LOS CUATRO y TIEMPO PARA MÏIIIIIII. Sí aunque parezca contradictorio, ahora que trabajo fuera de casa siento que tengo tiempo ¡para mi!, porque lo que estoy haciendo me gusta TANTO que lo gozo como un pasatiempo (eso lo aprendí de mi sabio padre: dedícate a algo que AMAS y NUNCA tendrás que "trabajar"). También reconozco que esta inmersión a las profundidaes antroposóficas me ha dejado algunos ahogos y que extraño mucho otras lecturas y mis propias escribideras y conjuros...pero ya llegará, ya llegará.

Por lo pronto mañana es mi cumple. Y es el primer cumple que celebro en México desde hace...¿ocho años??? Quiero tamales. Quiero pasar tiempo con mi marido y mis niñas, y también ver a las personas queridas de por aquí. Esa es otra cosa que adoro de mi trabajo: mis compañer@s son personas MARAVILLOSAS. Sí que tengo suerte.

Gracias a ustedes por estar ahí. Reciban un abrazo con amor, M