Saturday, May 11, 2013

Para acompañar la entrada anterior




Contra reloj


Hay pocas cosas más frustrantes que escribir con los minutos contados ¡si escribo contando minutos no voy a  poder contar mi historia como es debido! En fin, es lo que hay.

Seguimos parcialmente desconectados, con una “nube de internet” que (casi mejor) no entra en casa, por lo que hay que Organizar La Situación Conectiva: acomodar casa, acomodar niñas, hacerse un hueco en el tiempo-espacio para salir a la palapa y esperar que los átomos (esos pequeños planetas) se alineen (hay qué raro se ve escrito) y uno pueda acceder a la telaraña virtual y que éste funcione con algo de eficiencia.
Con el teléfono, tres cuartos de lo mismo. La señal del celular no entra en casa (también más sano, total) así que los moviles permanecen inmóviles junto a la ventana por si milagrosamente logra entrar alguna llamada o algún mensajín.

Así que el correo lo veo de vez en cuando, facebook cada dos o tres días también, y casi nunca logro contestar porque la comunicación se pasma entre la lentitud de nuestra compu tortuguil y el intenet chafo. O será todo aquí se nos está relajando. Estamos más presentes en el aquí y ahora, que es realmente donde tenemos que estar. Y está bien.

Por favor no se confunda nuestra actual desconección con ingratutid o, ¿cómo decía Sor Juana?, inconstancia. Pensamos muuuuucho en los hermanos y amigos de los dos contintentes que hemos dejado atrás. “esto le encantaría a Fulanita” “¿qué diría Sutanita si viera esto?”, ¡mira, esto hay que contárselo a Perenganita!”, “te imaginas aquí a Menganita?” Así nos van acompañando en nuestras microaventuras playenses aunque luego nos tardemos siiiiglos en hacerlos partícipes. Y otra cosa aún mejor, ante la imposibilidad de estar mandando nuestro cariño y agradecimiento de viva voz (o de viva letra pues) estamos rezando muuuuucho por todos y todas las que están con nosotros de puro corazón, y le pedimos al Jefe les mande lo mejorsísimo, que los guíe y los proteja, que les retribuya con el mejor de sus regalos por todo el cariño y la ayuda y el tiempo y la energía que nos han regalado. Esa conexión sí mola, jeje.

Por aquí las cosas felices y con apertura, ya llegó nuestro cochecito (¡gracias Pá, Tío Cueñitos y Tía Güera!), nuestra casita ya va pareciendo un hogar multicolor, las niñas ya van cogiendo el ritmo de nuestra feliz feliz escuela, y nosotros andamos a la búsqueda del mamut, o sea, de la provisión.

Como parte de esa búsqueda yo estoy DESLUMBRADA leyéndome el programa de estudios de las escuelas Waldorf y con grandes muy grandes ilusiones de haber encontrado un nuevo filón que me permita integrar a mi poeta, mi promotora cultural, mi apasionada lectora, mi contadora de historias, mi niña interior, mi ser maternal, mi luchadora social, todas esas voces que me bullen por dentro (del sust. Bulla: follón, discusión, ruido), en una sola actividad. Pero todavía está en fase germinal, ya les contaré cuando floresca. Al final parece que sí voy a poder contribuir modestamente a cambiar el mundo, y eso me hace sonreír.

Aquí seguimos, ajustándonos al clima la comida el horario la luz las tormentas las playas las selvas la multitud de seres que nos rodean y la madeja de trabajos personales que nos compañan siempre y poco a poco debemos destejer hasta convertirlos en un solo hilo dorado que nos reconecte.

Pase lo que pase intento dejar abierta esta ventanita, para que nos sigan acompañando. Reciban un abrazo con muchísimo amor.