Sunday, April 25, 2010

El resto de la receta

Quizá la parte más difícil de Padres Liberados, Hijos Liberados, sea la de cambiar nuestra forma de elogiar y de corregir. Le comparto el resto de mis apuntes y les advierto que NO SON ni mucho menos exahustivos:

5. Elogios: "qué bien" no es suficiente
Además se supone que en lugar de invitar a los niños a que sigan con lo que tan bien están haciendo, les cortamos el camino.

Aplicación:
hacer elogios descriptivos y no evaluativos, o sea, decir lo que veo y lo que me hace sentir. No identificar al niño con sus acciones, evitar etiquetas.

Ejemplo:
(del libro) una niña trae a enseñarme un dibujo. Si le digo "qué bonito" ahí se quedó el dibujo. Si le digo: veo una hoja llena de colores tan alegres que me dan ganas de sonreir, o mejor, veo una fiesta de colores que me hace sentir muy muy feliz, entoces la niña correrá a seguir dibujando.

Se supone que así no sólo mostramos nuestra aprobación sino que actuamos, nuevamente, como un espejo: le damos a nuestros hijos elementos sobre la realidad.

Calificar las acciones y no a los niños tampoco parece fácil puesto que habría que cambiar "qué rápido eres" por "qué rápido corres" o "qué lista" por "así que sabías cómo abrir esa puerta aún sin las llaves".

Ni modo, a gastar el vocabulario.

6. Corretivos: resaltar su mejor parte y reconducir la peor.
Como en el caso de los elogios "está mal" no ayuda mucho, sirve más ser minucioso en las descripciones, no evaluar y no identificar. Además las autoras recomiendan tratar a nuestros hijos como si ya fueran lo que pueden llegar a ser.

Ejemplos:
El más obvio: no decir cosas como "eres una cerda" sino "tu habitación está cerda".
(del libro): un niño tiene problemas en el cole por su mala letra llega frustrado a su casa. Su mamá resalta lo que está bien de su letra (es bastante grande) y le da ideas de cómo mejorar el resto (trata de hacerla uniforme, que se inclinen todas para el mismo lado, etc).
Y uno sobre el trato "aspiracional" (si es que lo entendí bien): usar mejor aquello de "seguro que con esos deditos tan hábiles puedes desenredar estos lazos" en vez de "mira lo que has hecho, vaya maraña, a ver cómo lo arreglas ahora"

7. Límites: el adulto es que toma las decisiones y el niño el que las acata
No hace falta que los niños evalúen las decisiones de sus papás ni que compartan el proceso de tomarlas. Tampoco necesitamos su autorización. Para hacer las cosas más fáciles podemos:

Dar opciones en vez de amenazas (no se juega al balón en la casa, o sales al jardín o lo guardas). Claro que falta que el niño haga caso, pero si él no actúa entonces actúa el adulto: coge el balón y lo guarda.

Palabras mágicas: cuando estés lista, cuando esté lista. (Hali nunca se quiere lavar el pelo, así que ahora le digo: Hali, prepárate porque voy a lavarte el pelo, cuando estés lista me avisas. Y sí me avisa. O cuando estoy enfadada y ella quiere que le cuente un cuento le digo: ahora no tengo humor para contar cuentos, cuando esté lista te lo contaré ¡liberador!).

En este punto también tengo una nota importante: no necesito la autorización de mis hijos. Y la cita del libro "El placer del niño no debe ser a costa del sufrimiento del padre" (p.171) Que se relaciona con aquello de aprender a distinguir lo que los niños quieren (saco sin fondo) a lo que los niños necesitan (realidad).

Ejemplo:

-Mamá necesito comerme unas gominolas
-De acuerdo, te doy un plátano y luego puedes comerte una gominola
(quiere chuchues, necesita merendar)

-Mamá quiero ir al parque
-Cuando haya descansado un poquito preparamos la merienda y nos vamos al parque.

8. La culpa: no necesito la absolución de mis hijos
Este es para cuando metimos las cuatro y nos carcome el remordimiento. La única salida es que YO decida actuar mejor la próxima vez.

Y hasta aquí los apuntes. ¡Espero que les sirvan! Ya les contaré en otro post las experiencias de leer La maternidad y el encuentro con la propia sombra (Laura Gutman) y En busca del bienestar perdido, el concepto de continuum (Jean Liedloff), por lo pronto les paso las webs: www.lauragutman.com.ar y www.continuum-concept.org

Saturday, April 24, 2010

Recetas para criar hijos

Ya lo dice el famoso chiste: Antes yo tenía muchas teorías y ningún hijo, ahora tengo muchos hijos y ninguna teoría. PERO a pesar de que no existen recetas infalibles (gracias a Dios porque eso nos acercaría más aún a un mundo deshumanizado por uniformado) sí hay algunos trucos o incluso sistemitas prácticos que pueden funcionar con algunos papás/mamás y algunos hijos/hijas.

Como ya les conté hace tiempo yo me afilié al método de Padres Liberados, Hijos Liberados, básciamente porque me interesaba liberarme: del estrés, de la culpa, de la angustia, etc. No he incorporado todo porque algunas cosas no las acabo de entender o de compartir, pero les paso algunos puntos que me han parecido más importantes y SOBRETODO que me van funcionando en mi relación con la Hali.

Como no sé poner tablitas en el blog lo escribo lo más esquemático que me da el coco y uso el femenino porque aquí el experimento se trata de mí y mi hijita:


1. "sentimos lo que sentimos"
Las mamás sentimos y no siempre sentimos cosas bonitas o fáciles de aceptar. Aún así lo mejor es tratar en cada momento de reconocer nuestros sentimientos y respetar nuestros límites.

Aplicación:
No pasarnos de "buena onda" haciendo cosas que realmente no queremos hacer (claro que algunas no tienen remedio porque no vamos a dejar al crío sin cena por estar cansadas, pero sí podemos informar al personal de cómo nos sentimos para que se anden con cuidado y colaboren).

Ejemplo:
a) Dormí muy mal y la salida al cole del día siguiente fue infernal. Cuando me acordé de avisar a Hali: mi amor "mamá durmió muuuuuuy mal y por eso está enfadada", hali dijo "ah, entonces no estás enfadada conmigo" y empezó a colaborar.
b) Del libro: Una mamá que lleva a sus niños por helados cuando ella en realidad lo que quiere es descansar. Al final "le cobra" el paseo a todos regañándolos y enfurruñándose.

2. "Sienten lo que sienten"
Los enanos tienen percepciones y sentimientos igual que nosotros que constituyen una realidad en sí misma, no necesita justificación, y decirles que no sienten lo que sienten los desconecta de sí mismos y puede poner en peligro su propio sistema de protección personal y reacción frente al riesgo.

Aplicación:
No negar sus percepciones (pero si no hace frío, eso un rasguñito de nada, no exageres, no pasa nada). Deberíamos actuar como espejo ante lo que les pasa (un abrigo puede dar calor, un rasguñito puede doler, qué rabia que se te haya caído tu construcción, estás triste porque papá no está). Y describir lo que vemos en ellos (veo una niña muy cansada que no se siente capaz ni de tomarse su cena).

Respetar sus sentimientos, limitar sus acciones (ya sé que estás muy enfadada con tu hermanita pero no puedes quitarle los juguetes así).

Invitar a expresar sus sentimientos creativamente (tener mucho material en casa para que puedan pintar, recortar, escribir cartas, etc).

En definitiva se supone que no pueden (y podemos) liberarse de lo que sienten hasta que lo identifican, entonces sí podemos ofrecerles alivio (el agua de la ducha puede sentirse caliente si tienes los piecitos fríos, trata de sentirla con otra parte del cuerpo).

3. Expresar nuestra rabia
No dejar que explote como una olla de presión, sino dejarla salir gradualmente y sin insultos. ENUNCIARLA.
Ejemplo:
No me gusta que...
Estoy empezando a enfadarme
Eso realmente me molesta MUCHÍSIMO
Cuando veo tu habitación así me dan ganas de tirarlo todo a la basura
Ahora sí estoy verdaderamente furiosa.

Se supone que así no llegaremos a los gritos aterradores, al manazo, el jaloneo y la ofensa, porque a)hemos ido liberando paulatinamente nuestra rabia con lo cual no se nos agolpa y b)la pitufa está sobre aviso y eventualmente se pondrá colaboradora. Yo utilizo: ¿Qué prefieres, una mamá que se rie o una mamá que gruñe?

4. Solución de conflictos: soy la abogada de mis hijas, no su juez
Economía verbal: Enunciar reglas, no dar largos sermones. La autoridad exige brevedad. (decir: "Hali, así no". En vez de: "Hali ya te he dicho diez mil veces que no me gusta cuando me hablas así".)

Dejar que busquen sus propias soluciones, buscar soluciones no culpables. (seguro que encuentran una manera en que los dos puedan usar el columpio)

Describir el problema en vez de dar órdenes es darles el poder de actuar ("la comida está lista y la mesa no está puesta todavía", o, "la puerta sigue abierta")

No hacer. Sus problemas no son mis problemas:
-mamá, estoy aburrida
-seguro que encuentras algo entrenido en tu habitación

Dar en la fantasía lo que no se puede dar en la realidad
-mamá tengo sed
-¿a que te tomarías una piscina entera de jugo de naranja?)

Bueno los ejemplos que se me ocurren son medio chafos pero en libro vienen aplicaciones bien interesantes así que les recomiendo que se lo lean aunque sea de 5 minutos en 5 minutos. En el próximo post: elogios y correctivos, límites, la culpa.