Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Tuesday, April 12, 2011
Hali deja el cole
En un tiempo y lugar donde la mayoría de las mamás quieren dejar a sus niños en una guardería o escuelita para tener un respiro en su agotadora labor de 28 horas al día, esta madre (o sea yo) decide sacar a su niña del cole.
Normalmente, Hali va a un cole precioso en un lugar precioso, con dos profes amorosas y respetuosas que siguen una pedagogía también amorosa y respetuosa, una "escuela abierta" que se llama Las Ardillas. Las Ardillas nos gusta mucho, PERO el mes de marzo cambió nuestras vidas.
Resulta que entre la guerra en Libia (padre en estado psicológico crítico, madre encartada en malabarista, horarios alterados en función de la emisión de noticias) y el virus de la tos que en Azuqueca dura un mes entero impidiendo dormir a padres e hijos, Halima no fue al cole más que una vez por semana y alguna semana ni siquiera se molestó. Además de los factores logísticos, el conflicto libio nos deja una sensación que no creo que podamos quitarnos nunca más, quién sabe, de "fin del mundo".
Explico: antes de las revueltas del 16 de febrero, ningún libio se imaginaba que las cosas pudiesen cambiar tan radicalmente en tan poco tiempo. En cuestión de días la gente pasó de hacer su vida normal a tener que tomar decisiones de vida o muerte, a exponer sus vidas, a huir, a llorar a familiares y vecinos...Aquí (digo, en mi casa) gracias a Dios no está pasando nada terrible. Pero nunca se sabe. Y no es que a partir de ahora vayamos a vivir con miedo, esperando lo peor, es que a partir de ahora voy a vivir con la mayor alegría y entusiasmo que pueda. No hace falta que acontezca ninguna desgracia, sencillamente cuando acabe el día de hoy habrá pasado para siempre. Y Halima no volverá a tener cuatro años nunca más.
Porque la gran sorpresa de esta madre agobiada por sus dos hijas fue que, en lugar de estresarme, agobiarme, desesperarme teniendo a Fátima y Halima ami cargo todo el santo día ¡LO DISFRUTÉ!
En lugar de levantarnos con prisa, desayunar con prisa, salir corriendo y volver a casa con Fati una hora más tarde, nos levantamos, recogemos, nos vestimos y le dedicamos la hora de coche a desayunar. Hacemos tortillas de harina, o pan, o cualquier cosa. Halima juega, o ayuda, o pinta, o ve cuentos. Desayunamos tranquilas. Volvemos a recoger y nos vamos a la calle, a comprar y al parque (o se van al parque con Nora ¡Dios bendiga a Nora!). Cuando volvemos de la calle hay otro ratito de recogimiento (hacer rompecabezas, jugar a la casita...) mientras pongo la comida (nos ahorramos otra hora de coche Fátima y yo, y el planeta). Descanso y por la tarde actividades: clase de baile, parque con los amigos, merienditas fuera, biblioteca, etc. También hacemos proyectos creativos como un collage grandote para pegar en la pared, cambiar la mesita de estación...Y juegos divertidos como disfrazarnos, organizar un desfile de hadas, bailar las tres juntas.
Halima tenía la edad de Fati cuando empezó a ir a la escuelita Waldorf. Entonces yo no sabía qué hacer con ella, estaba agobiada con la maternidad, con la soledad, con la yoedad. Soñaba que mi marido se divorciaba de mí para casarse con la profe de Hali que sabría criarla mejor que yo ¡y además yo le estaba agradecida por el cambio! Qué poquito capaz me sentía de acompañar a mi jija en su crecimiento, qué poquitas herramientas tenía, qué poquito me quería. Ahora me siento de otra manera. Creo que nadie mejor que yo para acompañar a Hali y que el tiempo que pase conmigo (siempre que logremos hacerlo positivo, sano, equilibrado) puede volverse oro puro en términos de su seguridad personal, de su amor por sí misma, de su sostén emocional.
Cuido algunos conceptos que he aprendido de los Waldorf, aunque si quiero continuar con la experiencia tengo que ponerme a estudiar de verdad el tema del "primer septenio", la educación de los niños de 0 a 7 años. Procuro resptar el ritmo natural de expansión-concentración: aire libre-espacio cerrado, actividad introspectiva-actividad física, movimiento-tranquilidad. Procuro que Halima use más el cuerpo y las sensaciones que la cabezota porque sé que tiende demasiado a lo intelectual (¡ejém!). Procuro darle pequeñas responsabilidades a la medida de su edad, dejo que haga lo más posible ella misma sin intervenir, trato de respetar sus "burbujas" de juego o de silencio, que tome pequeñas decisiones y se haga cargo de ellas totalmente. También hemos puesto en el salón un librerito con materiales diferentes para que tanto ella como Fati puedan elegir cositas para hacer.
Antes todo el tiempo le exigía: que se diera prisa, que se vistiera, que desayunara, que se quedara en el cole, que se aguantara el hambre, que tuviera paciencia. Ahora todo el tiempo le doy: le doy espacio, le doy presencia, le doy tranquilidad, le permito enfrentarse a retos por ella misma, le doy herramientas para resolver situaciones y, sobretodo, LA DEJO QUE BUSQUE POR ELLA MISMA, o por lo menos lo intento. La observo, trato de acompañarla sin interferir sus procesos. Porque ya no voy corriendo.
En fin, el mes de abril era el experimento para ver si lo alargábamos hasta el verano y ya ha pasado casi la mitad sin darnos cuenta. Si terminamos bien el mes me gustaría que las dos pitufas fueran una vez por semana a Las Ardillas y el resto de los días que estén conmigo en casa. Y septiembre...septiembre está muy lejos todavía.
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