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Sunday, November 08, 2015

Crónicas de Al Mudawar

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Verde que te quiero verde, te quiero verde mar
De la antigua ciudad de Cördoba hacia Almodóvar se extiende una cadenita de cerros y lomas, como un largo verso escrito en caligrafía árabe. Sus trazos suben y bajan, sus acentos son nubecitas, cigüeñas en vuelo, casas entre el verdor.

Desde allí, desde las inmediaciones de esos versos de árboles y roca, Almodóvar no parece un cerro, sino una isla surcando un verde mar, especialmente si la mañana tiende un manto de niebla sobre el valle. Ahí está la isla, con sus casitas blancas y sus tejados rojos, ahí se yergue el castillo en toda su fortaleza.

Este mar de olivos es de una belleza sosegada y persistente. Todavía no descubrimos los alrededores, pero sabemos que hay sendas de campo por dónde pasear, que hay cabreras y lecheros a la antigua, que hay huertos donde comprar las verduras frescas.

Soprendentemente en Córdoba, a 150 km de la costa, hay un Club Náutico. ¡Y está en mi pueblo! (risas). Porque pertenece a mi pueblo el Embalse de la Breña. El otro día tuvimos el placer de conocer a los patos que viven ahí y de encontrarnos con un rebaño de ovejas que no tenían empacho en alzarse sobre sus patas traseras para alcanzar las hojas de las encinas.

Almodóvar es como un laberinto, o mejor dicho, como un Juego de la Oca, todo subidas y bajadas, escaleras, rincones, pasadizos. Todo está a la mano: pescadería, panadería, heladería, cafetería, carnicería, frutería, tienda de abarrotes, bazar, papelería.Y debe ser el lugar más bendito de la Tierra porque toda la gente que nos hemos encontrado hasta ahora es AMOROSA. Los niños son nobles y saben jugar, los vecinos son abiertos y acogedores. Será el carácter andaluz o será nuestra buena suerte, en todo caso estamos muy agradecidos.



La Tribu
En el valle hay un castillo, junto al castillo hay un olivar, en el olivar hay una mezquita, en la mezquita hay un poeta, en el poeta hay una luz.

Con este cuento de hadas nos encontramos cada viernes, para la oración comunitaria, alhamduliLah. Y además del poeta que nos acaricia con sus palabras en el Jutba, hay toda una constelación de seres mágicos que flotan alrededor de la mezquita y confluyen también para el yumma. Seres capaces de materializar la Belleza en más de una forma: desde hacer "rosas" de manzana y hojaldre, hasta sembrar estrellas en un suelo de mosaico,  trabajar el metal y la piedra para convertirlo en joya,  contar cuentos con el cuerpo y tejer danzas para duendes pequeños y grandes, o sembrar los versos del Corán en el corazón de los niños y regarlos para que florezcan.

Yo no sabía, que en esta país no se reconoció el derecho de elegir libremente qué religión practicar hasta el 78. ¡Hasta el 78!!!! Amparados en ese nuevo derecho, un grupo de gente que en busca de la utopía había encontrado el islam, se reunió para ejercer su elección de vida de la manera más amplia y comprensiva posible. Para ello han trabajado y siguen trabajando con una entrega admirable por difundir las bondades del islam en España. Esos son nuestros vecinos.

Hasta este preciso momento el islam había sido para mí una cuestión totalmente íntima, de crecimiento y reconexión personal, en la que me encontraba con otros rastreadores de la Luz. Para mí el trabajo consistía únicamente en transformarme a mí misma, en la confianza de que eso ya impactaba de manera positiva en el lugar donde me encontraba y en las personas que me rodeaban. ¡Pero hay otra dimensión!

El último fin de semana de octubre (¡oh puerta de los mundos!) se celebró en mi pueblo un encuentro de mujeres musulmanas. Y ahí descubrí algo que se llama:

La Declaración de Orán
(http://www.webislam.com/articulos/96452-declaracion_de_oran_congreso_internacional_femenino.html)

Una mujer muy joven nos compartió este texto que es el resultado de un encuentro donde mujeres musulmanas de todo el mundo describen la situación actual y abren caminos que podemos andar desde nuestra espiritualidad para ayudar a sanar a toda la comunidad.

Es un documento completo e inteligente, propositivo y comprometedor donde resuenan las bases de un trabajo que me interesa desde hace muchos años: difundir, educar, recordar, cooperar, asociarse, trabajar desde la sociedad civil, trabajar cada una en el sitio donde está y con los demás. Y todo ello partiendo del trabajo personal: equilibrio interior, paz interior, salud interior, para poder procurar el equilibrio, la paz y la sanación de nuestras comunidades. ¡Bingo! Un enfoque integrador. Eso me da muchas esperanzas y me abre nuevos caminos.

De hecho estar en un sitio donde convivimos y compartimos con musulmanes de diferentes culturas y estilos me hace aprender muchísimo. Estar aquí, con esta gente, es una bendición.



El Sacrificio de Abraham
La última fiesta que celebramos en Madrid con nuestra familia sufi fue el Eid del Hajj, en el que se recuerda el sacrificio de Abraham. Quizá soy demasiado bovariana, pero para mí el hecho de venir aquí estuvo marcado por esa imagen: Abraham, el amigo íntimo de Allah, requerido para entregar a su propio hijo.

Así más o menos me sentí al tomar la decisión de llevar a mis hijas al cole nuevo. ¿Por qué tanto? Pues porque para mí significa depositarlas en manos extrañas, en un lugar desconocido, a sabiendas de que lo que se hace ahí con los niños no es bueno (no en este cole en particular, sino en las escuelas donde se trabaja desde los parámetros de la educación tradicional) ni para ellos como individuos en crecimiento ni para la sociedad. Sí, así de peleada estoy con la educación tradicional. Pero claro, son tiempos de integración, así que ¿qué nos va a traer la Vida más que lo opuesto, para que hagamos el trabajo de integrarlo?

Me puse, pues, a buscarle lo bueno al cole. Lo bueno desde luego son los individuos que lo constituyen. Personas de buena voluntad que (hasta donde hemos podido ver) aman su trabajo y se interesan genuinamente por el bienestar de los niños, y familias que aman al cole, muchas de las cuales han estado allí a lo largo de generaciones. También es muy positivo para las niña tener un ritmo diario que no está sólo marcado por mamá o papá, y de coincidir con otros niños de su edad. Es una ventaja asimismo, que se trate de un cole chiquitín de manera que mis hijas tienen amigos de todos los grados, algunos más pequeños que las ven con admiración y otros más mayores que las ven con ternura y las arropan. Desde luego también está el hecho de poder ejercitar su capacidad de adaptación y su habilidad de desenvolverse en el mundo sin su mamá (¡en algún momento hay que hacerlo, qué remedio!). Ni qué decir de la gran oportunidad para esta madre de aprender otras formas y desapegarse de su rígido discurso, abrir su mente y su corazón y darle una oportunidad, de verdad y desde el fondo, a lo nuevo con sus bondades y sus dificultades.

No voy a invertir mucha literatura en describir mi sentir trágico. Nada más voy a decir que en estas tres semanas de ver a las niñas ir y venir, de retorcerme escuchando algunas cosas y tratar de adaptar la vida en casa para contrarrestar los efectos nocivos de la educación tradicional (jeje), entendí finalmente de qué se trata el sacrificio de Abraham.

¿Por qué, pensaba yo, Allah que es todo Amor y Bondad, iba a pedirle algo así a un hombre de fidelidad probada como Abraham? ¿Por qué y de dónde habrá sacado Dios esta peregrina idea? ¿Qué debemos aprender las personas, y especialmente las personas con hijos, de este mandato? Y de pronto al ver mi situación, me di cuenta: uno no puede ser sólo padre o madre toda la vida. No hemos venido al mundo sólo a procrear, también hemos venido a co-crear, a re-crear.¿Cuántos años llevo dedicada casi en exclusiva a la crianza? ¿Y los dones que he recibido, son para el exclusivo disfrute de estas dos niñas?

Así pues, me di cuenta de que mis hijas tienen su propio destino y, ese, no está en mi mano. Una tremenda declaración para una mamá-gallina coruquienta como yo, que daría todo por tener a mis pollitas bajo las alas aunque les pase todos mis corucos.  Y que, más bien, ya es hora de invertir más tiempo y energías en las otras tareas que tengo en el mundo.

Es decir, que llegado el momento, cada ser humano debe estar dispuesto a entregar aquello que más ama en favor de su deber más alto en esta vida: su vínculo con su Señor. La suerte es que luego el Señor no te lo quita, sino que te lo cambia por algo más llevadero.

Total, que no renuncio a mi rol de madre. Seguiré procurando a mis hijas una dieta sana, un ritmo sano, un hogar cálido y ordenado donde puedan recargar su corazón y ordenar su espacio interior, cercanía, apapachos, cuentos, galletas, paseos. Pero sí renuncio a intentar elegir todas las experiencias que les toque vivir, renuncio a angustiarme por cada vuelta que dan sus vidas, renuncio a querer controlar todas las situaciones a las que se enfrentar. Elijo entregarlas, y que la Sabiduría trace para ellas el camino que necesitan. Por ahora se levantan diciendo que no quieren ir a la escuela pero vuelven contentas, contando todas las aventuras del día. Y el día que le dije a Halima que no iba al cole porque estaba mala, dijo que nanai ¡que ese día tenía gimnasia! Y tan contenta se largó.

También he renunciado a pedirle peras al olmo. En el cole ya no van a aprender la reverencia, el agradecimiento, la conexión consigo mismas y con lo sagrado como lo hacían en la escuela Waldorf. Ahora la tarea es mía. Y el camino es integrar todo eso en mí, vivir con la mayor plenitud posible la reverencia, el agradecimiento y la conexión, para poder transmitírselo a ellas en cada gesto y en cada palabra, ¡inshaAllah!

Ya veremos lo que se puede ir compartiendo y transformando a nuestro alrededor conforme vaya pasando el tiempo aquí en el Mar de los Olivos.

Tengo una sonrisa en la cara y en el corazón. El sol de noviembre es un regalo.

Wednesday, September 23, 2015

Mamá monstruo se lanza a la escuela en casa: Schooling, homeschooling, unschooling

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El inicio del curso escolar nos encontró sin saber dónde nos habíamos de establecer,  y por lo tanto, dónde deberían entrar las niñas a la escuela. Como pensamos que sería cosa, a lo más, de un par de semanas, decidí valientemente hacer escuela en casa y preparar a mis niñas para el cambio de una escuela Waldorf a una escuela normal.

Debo hacer aquí un apunte sentimental. Saber que mis hijas no van a poder continuar en una escuela Waldorf me parte el corazón. Después de conocer la belleza de un entorno Waldorf donde absolutamente todo está hecho con el máximo cuidado, buscando que el alma de los niños se sienta alegre y en paz, invitada a descubrir los secretos de la vida, me cuesta mucho trabajo. Imaginarme a mis hijas en un salón verdoso, adornado con dibujos feos sacados de series de la tele, con sillas y escritorios de plástico y alumino, frías, con niños gritones, y profesores ajenos e impositivos me estruja el corazón.

Aquí las niñas no pueden ir a escuela Waldorf, las dos tienen que entrar a primaria (eso también me descorazona porque a la pequeña le queda un año para tener dispoción de sus fuerzas vitales para terminar de contruir sus órganos, en vez de usarlas para aprender con la cabeza), y en España sólo hay primarias Waldorf a las afueras de Madrid. Son muy caras, están muy lejos del lugar donde podríamos vivir, y de todas formas, llevamos unas cuantas semanas con el pie en el estribo, esperando emigrar.

Total que preparé mi primera semana de clases, con temas para una niña de 3ero y otra niña de 1ero. Historias para cada una, actividades de hacer, pensar y sentir para cada una, combinaciones con salidas y cosas para hacer en casa. Me aprendí el verso y la canción de inicio, conseguí una velita para reproducir el ritual de inicio de clase de primaria que hacíamos en Ak Luum.

Arrancamos muy bien, pero después de dos semanas llegué a la conclusión de que el homeschooling no funciona para nosotros. Supongo que en parte es porque yo sí creo en la escuela.

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Schooling
Yo sí creo en la escuela. Creo que es sano para los individuos y para la sociedad que los niños aprendan en compañía de otros niños y (también) en compañía de adultos que nos son sus padres. Desde luego creo que hay condiciones para que la educación escolar sea verdaderamente sana:

El proceso de aprendizaje debe ser activo, es decir, el que aprende debe participar activamente con su cuerpo, su mente y sus sentidos en la construcción de su aprendizaje. Somos seres humanos, en consuecuencia seres creativos, por ello tenemos la capacidad de CONSTRUIR conocimiento, no somos simples botes donde echar información para su almacenaje. Quien DESCUBRE, tiene un vínculo personal con lo descubierto, porque a la hora de desvelar su misterio ya lo ha hecho suyo para siempre.

No sólo se aprende con la cabeza, también con las manos y el corazón. Para que un aprendizaje sea completo debe involucrar tres esferas: el hacer, el pensar y el sentir. Si el hacer y el sentir no se ejercitan al momento de aprender, el aprendizaje se queda cojo, hay dos tercios de lo que se quiere “aprehender” que se nos escapa. Y nosotros nos quedamos cojos también, como quien ejercitara solamente una pierna en lugar de ambas.

Se enseña y se aprende a través del amor. Los adultos que acompañan a los niños a aprender deben estar permanentemente en estado de amor y conexión. Hasta los siete años o incluso los ocho, los niños aprenden por imitación. Todo aquello que haga el adulto lo hará el niño. Todo aquello que viva dentro del adulto, aunque intente no expresarlo, el niño lo integrará. A partir de los 8 el niño aprende por amor a su maestro y más tarde, cerca de la adolescencia, por admiración. Si el maestro no es un ejemplo vivo de respeto, de cariño, de alegría, de resposabilidad, de voluntad, orden, todo intento de que el niño integre estas cualidades es vano. Sólo se conseguirá un remedo de ellas por medio de la fuerza, no de la inspiración. Y esto, desde lugo, no arraigará en el alma del niño.

La escuela debe ser suficientemente estructurada para ofrecer a los niños un orden claro que se tranforme en paz interior, y suficientemente flexible o abierta para poder mostrar a los niños la Vida. No se aprende (solo) entre cuatro paredes, se necesita también de la naturaleza y estar en los lugares donde la vida bulle y las cosas suceden, para poder descubrirlas y sentirse en confianza con la realidad.

El espacio donde los niños aprenden y conviven debe ser BELLO. La belleza es la condición natural del ser humano, estamos hechos de belleza, por medio de la belleza conectamos con lo mejor de notros mismos y con lo divino. Los niños (y también los adultos) NECESITAN un entorno bello que les ofrezca calidez y armonía para que esto se refleje y se establezca en su interior.

Las escuelas Waldorf son así o, por lo menos, aspiran a serlo. Los maestros Waldorf saben todas estas cosas y hacen un trabajo de transformación personal permanente para ser el mejor ser humano que pueden ser o, por lo menos, aspiran a hacerlo. Últimamente hay tendencias dentro de la educación Waldorf que sugieren que la escuela se ha rigidizado demasiado, que de seguir por este camino la escuela no será más el nido ideal para esta pedagogía, que hay crear nuevos modelos de revivifiquen los principios en los que se basa y les den nuevas dimensiones y nuevas alas. Puede ser.

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Homeschooling
Luego están lo que opinan que el sitio idóneo para aprender es la casa. Yo digo que depende de la casa. Nuestra experiencia empezó bien pero al cabo de dos semanas el material terminó regado pro el suelo, las niñas llorando, una de ellas trepada en la chimenea y la voz de mando amenazando furibunda “¡como no te bajes de ahí te quedas sin derecho a sacar libros de la biblioteca!!!”. Educar con amenazas, el antiwaldorf total.

La experiencia me llenó de preguntas ¿cómo se hace para motivar a los niños al trabajo cuando no hay otros niños con quienes compartirlo? Ya se sabe que “el trabajo comaprtido se convierte en diversión”, y compartir el trabajo sólo con mamá no es tan divertido, especialmente si mamá tiene que ir de una niña en otra guiando la actividad.

¿Cómo se atienden las necesidades de dos o más niños que deben aprender diferentes cosas con diferentes métodos según las necesidades específicas de su edad, ¡al mismo tiempo!?
¿Cómo se supera la frustración ante el fracaso sin un grupo de niños alrededor que sirva de ejemplo y apoyo: los que tienen las mismas dificultades, los que tienen otras dificultades, los que lo están haciendo sin problemas?

¿Cómo se desarrollan habilidades sociales y sentido de colaboración sin otros niños para jugar, trabajar, pensar, hacer equipo? ¿cómo desarrolla la autorregulación cada niño sin contar con la regulación del grupo (ahora es momento de tejer, y todo tejemos, ahora es momento de comer y todos comemos, etc)?

¿Cómo se contagia de entusiasmo sin otros niños que se entusiasmen al unísino? ¿cómo le das a las cosas su tiempo de entrar y asentarse en la conciencia por medio de la repetición si sólo tienes un niño para repetir las cosas una y otra vez?

Y sobretodo ¿cómo se supera la figura materna y todas sus sombras para convertirse en ese ser de luz que debe ser la maestra? Estando en la escuela es fácil centrarse y pensar que uno va a estar dos horas en su ser más luminoso, consciente y amoroso mientras da su clase. Pero hacer escuela en casa supone que se anulan todos los vicios de la relación casera y se pone en juego una relación más clara y despejada.

Supongo que la cuestión de fondo es, que tratar de estar centrado y en su sitio más luminoso no puede ser como tomar aire y soltarlo dos horas después cuando acaba la clase, sino estar desde un lugar más verdadero, y por lo tanto más cómodo y natural, en nuestra luz (por decirle de alguna manera).

Lo más angustiante es tomar conciencia de una manera tan palpable, que aunque no hagamos homesechooling, las mamás y papás somos los primeros maestros de nuestros hijos, y no sirve de nada tener para ellos palabras ejemplares, es absolutamente necesario que tengamos integrado hasta el tuétano todo aquello que queremos que aprendan e integren. Es mi intención, pero todavía estoy muy lejos de lograrlo.


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Unschooling
Obviamente con tantas preguntas, no podíamos hacer menos que deslizarnos suavemente hacia el “unschooling”. No tenemos programa, no tenemos ritmo fijo, excepto algunos momentos necesarios para el funcionamiento del hogar. Tenemos viajes, tenemos biblioteca, tenemos pequeños proyectos de manualidades como tejer con los dedos, tejer con agujas y ahora coser, tenemos excursiones al bosque, tenemos salidas de patinaje, tenemos clases de caballos.

¿Será ésta la solución de la educación en casa? ¿No proponerse un programa ni un ritmo, no programar actividades ni aprendizajes específicos para cada edad, sino aprovechar el flujo de la vida para que cada niña vaya aprendiendo de cada experiencia? ¿Y eso como se puede “sistematizar” es decir, asentar en la conciencia? ¿O eso tampoco es necesario, tener un producto final, una memoria que te recuerde lo aprendido, que puedas consular en caso de necesidad?

Supongo que si vives en una granja, con toda tu familia extensa, donde los ritmos se marcan de manera natural y el trabajo tiene un sentido concreto (el gallo canta y toca levantarse, la vaca necesita comer y hay que cargar la paja, el corral necesita limpiarse y hay que hacerlo…) los niños van descubriendo y aprendiendo por sí mismos y luego sólo hay que complementar con observaciones concretas que completen su experiencia. Pero yo no vivo en una granja, no tengo tan a mano a mi familia extensa, ni la espiritual  ni la de sangre, y soy una persona demasiado rígida para poder vivir y sentirme satisfecha y en paz con semejante método o des-método.


Finalmente el hecho de llevar a las niñas a una escuela tradicional supone un tremendo esfuerzo de fe. Mi reto es confiar en que si tienen que ir a una escuela feocha (lo siento, para mí todas las escuelas que no son Waldorf son feochas hasta ahora) es porque ahí encontrarán algo que necesitan aprender. Confiar en que aún pasando la mitad de su día en un lugar carente de belleza y armonía serán capaces de descubrir en su propio espacio interior la belleza y armonía de sus almas. Confiar en que quizá, hoy por hoy, lo que todos necesitamos aprender es descubrir la belleza escondida, ahí donde se le pueda encontrar. Confiar en que estarán protegidas y rezar porque, al menos, les toque un profesor o profesora conectado y consciente. Y confiar en que tener que desprendernos de la tan amada pedagogía Waldorf, es una lección de desapego y apertura que necesito aprender. Insha’ Allah.

Sunday, November 30, 2014

Hacer, pensar, sentir: Antroposofía e Islam



Los seis ejercicios subsidiarios de R. Steiner
La semana pasada suspendimos las clases en la escuela y tuvimos un pequeño curso de formación de seis días. Tengo la suerte de estar en una escuela donde los maestro estudian y se forman TODO EL TIEMPO, a veces juntos, a veces por separado, siempre los aprendizajes confluyen y enriquecen a toda la facultad.Uno de los temas que abarcaron los tres primeros días fue una práctica para fortalecer el Pensamiento, el Sentimiento y la Voluntad, que son las tres facultades del alma según R. Steiner con las que el hombre (o mujer) responde al mundo: "los seis ejercicios subsidiarios".

¿Por qué o para qué son esos ejercicios? Steiner los dejó bajo la premisa de que nada externo vendrá a traerte "súper poderes" para afrontar los retos de tu vida, esos "poderes" ya están en cada uno de nosotros, sólo tenemos que aprender a desarrollarlos, y el primer paso para ello es tener un pensamiento claro, una voluntad firme y un sentimiento equilibrado.

Se trata de seis ejercicios sencillos: observar un objeto durante 5 minutos y desarrollar una línea de pensamiento estructurado EXCLUSIVAMENTE SOBRE EL OBJETO durante ese tiempo, proponerse hacer un movimiento INÚTIL, todos los días a la misma hora; poner atención a las emociones que se despiertan en uno mismo a lo largo del día y NO REACCIONAR en ese momento, sino cuando lo DECIDAMOS; encontrar lo positivo en una experiencia que parece negativa; abrirse a considerar lo imposible; practicar y practicar hasta obtener una masa lisa y suave: armonizar.

Dicho de otra manera, se trata de poner voluntad en el pensar, voluntad en el hacer, voluntad en el sentir, pensamiento en el sentir, pensamiento en el hacer, armonía entre todos ellos.

La Teoría de la Taza
La primera vez que escuché hablar de estos ejercicios me cayeron gordos. Me parecieron muy prácticos pero muy, muuuuuuy desangelados. Claro que yo siempre he sido rebelde a toda imposición, así que la sola expectativa de que como maestra Waldorf pusiera los ejercicios en mi agenda, me hacía la misma gracia que me hizo visualizar la gran cantidad de prácticas que como musulmana DEBERÍA realizar: ninguna.

Un día, un querido amigo nuestro que viaja por todo el mundo enseñando "sufismo para la vida cotidiana", nos dejó una imagen que me gustó: la religión, o forma externa del sentimiento espiritual, no es más que la taza. Dios (sustituya por el término de su preferencia: Amor absoluto, Luz, Ser, Divinidad) es el té ardiendete. Si no tienes taza ¿cómo te bebes el té ardiente? Sólo te quemas y tienes que dejarlo escapar.

Además, por supuesto, el islam tiene formas HERMOSAS, y aunque me resultaba muy antipático el "deber hacer" opté por poner mi antención en la belleza de la forma (recitaciones, movimientos, cantos, versos, rituales, ceremonias, meditaciones). Me contectaban tan poderosamente con la belleza del sentimiento que poco a poco tuve que aceptar que no era una obligación sino una libre elección, y aunque no todas las formas consitutivas de la "taza" me gustaran tanto como las otras, de seguro me harían bien.

Gracias a la Teoría de la Taza de Burhannuddin, en el momento en que tuve que hacerme cargo de cosas fuertes, fueron mis prácticas espirituales las que me permitieron llevar a cabo mis tareas y reconocer sus enormes bendiciones.

Hacer, pensar, sentir.
La mente es como una pulga que salta sin cesar de un pensamiento a otro de modo inevitable. Cuando leí esta frase en "El libro tibetano de la vida y la muerte" me sentí descrita. Será la genética o será la falta de entrenamiento, la cosa es que de hace unos meses para acá me di cuenta que necesito desesperadamente entrenar a la pulga, para bien de mi cuerpo y de mi alma. Debo confesar que con el pretexto de todo el "servicio" que hago como mamá (ya saben, trabajo de 24 horas) no necesito tanta tanta "devoción" (oraciones, meditaciones, etc). El resultado es que después de muchos años de islam soy simplemente una musulmana "chambona": perezosa y despistada. Así pues retomé la práctica, ahora sí con mucha Voluntad y poco a poco va dando muy buenos resultados.

Cuando me enteré de que nuestro tan esperado curso de formación de noviembre era sobre los "ejercicios" casi me vomito ¡tres días desperdiciados! pensé para mí. Pero la verdad es que, esta vez, los vi muy útiles para mis propósitos. Y también empecé a descubrir cómo se relacionan con mis propias prácticas espirituales en relación con el fortalecimiento de estos tres aspectos: el hacer, el pensar y el sentir.

  • Salat
Para empezar las cinco oraciones del día se hacen a una hora fija, como el ejercicio del movimiento inútil, o mejor dicho, en una posición fija del sol. Al principio hay que recordarlo con algo externo, pero finalmente se integra el momento de cada oración por la sensación de luz: uno reconoce la hora del magrib u ocaso, uno "siente" sol en el cenit que indica la hora del duhur. Y definitivamente alistarse para el salat (dejar lo que estás haciendo sea lo que sea, hacer la ablución, despejar tu cabeza y ponerte a rezar es un GRAN GRAN esfuerzo de voluntad que después de un tiempo se vuelve parte de tus ritmos naturales y se integra. Los movimientos tampoco parecen tener un sentido práctico, sencillamente se reproducen porque así están establecidos (aunque también llega un momento en que esos movimientos cobran un sentido).

Luego, el pensar: durante todo el salat (que dura unos 5 minutos) el objeto del pensamiento TIENE QUE SER la propia oración: en cada momento hay recitacitaciones fijas y otras opcionales pero que tienen un  orden y secuencia. Y el ejercicio es, por supuesto, no estar pensando en qué vas a hacer de comer o qué cuento vas a contarle a tus alumnos mientras recitas mecánicamente tus oraciones, sino ESTAR EN TU PENSAR mientras recitas con tu memoria y además atiendes a tus movimientos, no se vale estar papando moscas mientras reproduces la secuencia de movmientos corporales del salat.

Al final cuando has terminado el protocolo le llega el turno al sentimiento: abres tu corazón para agradecer y pedir, ahora sí con tus propias palabras e inspiración.Los avanzados también pueden tener en cuenta un orden en estas expresiones.

  • Diker
El diker es la recitación de los Bellos Nombres de Allah, cada uno corresponde a un atributo de la divinidad y su recitación tiene también una secuencia determinada. Al recitar se apela a la memoria (de la secuencia y de los Nombres) y al sentimiento, puesto que hay que recitar con un corazón ardiente, así se invita a esos atributos a vivir en ti, he aquí también el sentimiento

  • Estar retirado en la multitud
Se trata de mantenerse en un estado de separación entre lo que ocurre a tu alrededor y tus emociones, como si estuvieras en oración en una cueva aunque llevando a cabo tus actividades diarias. Así tus respuestas no son impulsivas e irreflexivas, sino que vienen de la claridad de mente y de corazón.

  • Considerar lo imposible
"Tawakalna ala Allah" ( lo dejo todo en manos de Allah), una premisa básica: para Allah todo es posible.

  • Ver lo positivo en lo negativo
Todo viene de Allah y vuelve a Allah. Cuando te viene algo que te gusta, lo abrazas y cuando te viene algo que no te gusta, piensas cómo eso puede ser un beneficio para ti, te esmeras en descubrir el regalo (aprendizaje, protección, etc) que se esconde en ello.

Haciendo puentes
Me parece que las prácticas de toda tradición tienen, por lo menos en parte, la función de entrenar la voluntad, el pensar y el sentir del devoto, para que funcionen en equilibrio y armonía en beneficio del hombre (o mujer) y no en su contra. como muchas veces sucede.

Y también me parece que una de mis tareas en esta vida es la de hacer puentes, la de intentar comprender cosas aparentemente muy diferentes y encontrar su punto de unión. Finalmente todo es Uno, sólo hay que descubrir las conexiones.

Aquí queda mi esbozo de este trocito de antroposofía y de práctica espiritual ¡espero que aparezcan muchos más y que un día pueda escribir un hermoso libro al respecto con acuarelas de plantas, ja!

Foto tomada de: http://mirandoalmundoconsentimientos.blogspot.mx/2013/05/el-puente-colgante-de-capilano.html

Sunday, August 17, 2014

Un día con Tamara Chubarovsky



 El cuerpo y la palabra
Ayer fue un día mágico para mí, pude por fin participar en una formación específica sobre el lenguaje en la pedagogía Waldorf y para mí no es poca cosa, es un posibiidad de conectar uno de los motores de mi vida (la palabra) con mi momento presente y un caminito que la Vida me está ofreciendo para seguir creciendo y aprendido, el sistema Waldorf.

Hace unos meses supe que Tamara Chubarovsky iba a estar en San Miguel de Allende en la formación para maestros dando un curso de una semana, y me retorcí de frustración y tristeza por no poder ir. Sentía que si alguien podía descubrirme mi verdadero sitio en estos mares antroposóficos era justamente ella y me la iba a perder. ¡Qué emoción cuando me enteré de que venía a Cancún! ¡Aquí, al lado de mi casa prácticamente, un curso chiquito que yo podía pagar y organizar con mi vida familiar! Reservé mi plaza hace más de un mes y este sábado me lancé con mis compañeros (oh feliz reencuentro) a Ximbal, una de las iniciativas Waldorf de la zona ¡otra escuelita de la selva!

Casi todo el curso pensé en mi querida hermana Yusra (es que tengo hermanas sufis tan mágicas) y el maravilloso trabajo que hace apoyando a niños con capacidades especiales en su desarrollo. Sentí que estaba sentada a mi ladito y me la imaginé trabajando con sus niños con toda devoción, suavidad, cariño. Me sentí tan agradecida de conocerla y de que haya personas como ella trabajando por los demás. Yusra nos regaló hace tiempo un DVD con rimas, juegos y canciones que hemos contado, cantado y gestuado hasta el cansancio. Así que casi todas las rimas y cuentitos que trajo Tamara al curso yo ya los conocía, pero pude descubrir su profundidad, su poder terapéutico, su función en el sano desarrollo del niño a nivel físico, emocional, intelectual, afectivo. ¡Cuánta riqueza en un sencillo verso que nombra y toca las partes del cuerpo! ¡Cuántas capacidades para desarrollar en el niño pequeño y qué oportunidad más preciosa para transmitir al niño contención, centro, amparo, cariño, presencia! (Aquí el link para verlo en videito: https://www.youtube.com/watch?v=-roU5m6CADs)

Es algo que me gusta mucho de la pedagogía Waldorf: se aprende con el cuerpo, se busca el desarrollo armónico de cuerpo, mente, alma (como sentimiento) y espíritu. Así la palabra entra por el cuerpo, como sucede en realidad de manera natural: cuando bebés mecemos y cantamos, cuando el niño crece un poquito más compartimos juegos con su cuerpecito (cinco lobitos, pon-pon-pon, aserrín aserrán), luego cuando ya tienen edad de explorar solitos el mundo las rondas involucran todo el cuerpo y ahí también va la palabra.

Esta sabuduría tradicional Tamara Chubarovsky la ha observado a la luz de las aportaciones de Rudolf Steiner sobre la cualidad de los sonidos y la esencia profunda de las letras, y ha desarrollado un método propio sobre cómo trabajar desde el lenguaje con los sentidos vitales del ser humano, tanto en niños como en adultos.

Además de gustarme sus descubrimientos me gustó su presencia, su energía para compartir lo que sabe, su fuerza y su sencillez. Sencillez en el sentido de claridad. Cuando uno tiene claras las cosas no hace falta dar vueltas, sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo, con quién y con qué lo tiene qué hacer, el mensaje llega directo, sin interferencia. Un gran trabajo.

Preguntas en el espejo
¿Y yo? me hizo preguntarme ¿yo qué tengo para compartir? ¿qué hay en mí que pueda enriquecer la vida de los demás? En realidad es una pregunta que lleva un mes dando vueltas dentro de mí, desde que soñé a una amiga de mi mamá, una mujer que ha sido muy importante en mi vida, casi un arquetipo, que me decía: ¿Y tú qué es lo que EN REALIDAD quieres hacer con tu vida? Desde lo profundo de mí salía un grito prísitino y potente: AYUDAR ¡YO QUIERO AYUDAR! Ella respondía: pero ¿quién va a querer que le ayudes si no sabes hacer nada?

Y llevo un mes dándole vueltas al asunto. En realidad creo que es un adelanto de la mi crisis de los cuarenta: ¿quién soy, qué he hecho con mi vida, hacia dónde voy, qué dirección debo tomar AHORA? Es decir, todos tenemos un don. Nuestra presencia en este mundo tiene el sentido de que aprendamos para seguir creciendo y acercándonos al Corazón del Cielo y de la Tierra, pero también para que aportemos lo que Dios nos ha dado, para contribuir al bien de todo y de todos en nuestra minúscula medida pero ¿y a mí qué me toca hacer? ¿con criar a mis hijas es sufciente aportación a la humanidad? ¿con tratar de ser buena persona basta? De verdad llevo días y días rebuscándole el sentido a mi vida hasta que por fin, esta misma mañana di con la piedra angular. Es una piedra pequeñiiiita, muy simplona, muy sin chiste, pero que seguro puede llegar a rellenar alguna grietita en la pared del Alma y hacerla más bella.

Yo sé usar las palabras. Amo leer, amo cocinar, amo estar con otras personas y compartir lo que he aprendido. También amo el camino espiritual que me han regalado, que empezaron a trazar mis abuelos y mis padres y que finalmente mi Maestro puso entre mis manos. Así que con una combinación de las anteriores algo bueno podré hacer con las personas que me rodean, creo que eso bastará. ¡Por lo menos me he quedado más tranquila de sentir que sí tengo algo para ayudar, aunque sea una sopa, o un verso, o unas palabras mágicas de las que le he robado al islam!

El verano se desliza hacia su final, el curso empieza con grandes retos y sorpresas, nos preparamos para empezar un nuevo ciclo. El ciclo anterior llevaba por nombre: "Hazlo bien". Fue muy pedagógico pero tremendamente sufridor. Este se llama: "relájate y disfruta", algo totalmente nuevo en mi vida pero que seguramente dará frutos nutritivos y delicioso ¡y si no, cambiamos de lema!

Buen inicio de ciclo para tod@s.

Wednesday, September 11, 2013

Mamá trabaja



El texto de Ramadán se me quedó enterito en el cybertintero. Ya escrito, pero era demasiado largo y denso, y en espera de correcciones pasó su momento. Creo que lo esencial fue en realidad la maravillosa sensación de conexión (sentarse a rezar y sentir un ventanal a la Belleza más absoluta del universo, como una sonrisa envolvente, eterna y llena de amor) en contraste con lo incómodo de ayunar en el Caribe. Y además los "nuevos sentidos" que me regaló este mes de ayuno: comer con consciencia (¿qué quiero, qué necesito?), moverme por la vida con atención a mis necesidades (descanso, actividad, distracción, trabajo, compañía, soledad), AGRADECIMIENTO (de verdad que eso de poder comer y beber es una INMENSA bendición).

Unos días después nos vimos irremediablemente proyectados a la vida laboral, con un marido en cama (10 días le duró) y la arraigada costumbre familiar de que mamá cocina, cuida, compra, lava, limpia, levanta, acuesta, pone y quita. Así pues, las primeras semanas han sido una AUTÉNTICA locura. Llegué a sentirme verdaderamente al límite de mis fuerzas y a replantearme todo nuestro proyecto actual de vida.

Creo que todos nos sentimos un poco abandonados y hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto mi trabajo en casa (ese que hacemos todas las mamás y que nadie reconoce, ni nosotras mismas) es importante. Yo soy el corazón de mi hogar, yo soy el calor de este fueguito en el que todos nos podemos sentir abrazados. No yo sola, claro, pero sí sentí muy claramente que muchísimas bendiciones llegan a la familia a través de la presencia de la mamá en la casa. Y me sentí un poco Eva expulsada del paraíso compliendo jornadas laborales en vez de cuidando mi casa y a mi familia.

Gracias a Dios, en los días siguientes hemos logrado ir acomodando cosas, repartiendo tareas, ajustando el reloj, consiguiendo más ayuda. Vamos logrando hacer cambios para que todos podamos estar bien atendidos y cuidados, pero sí ha requerido redefinir nuestros roles y expectativas a fondo, lo cual no es nada fácil pero está muy bien.

Nos quedan muchas cosas por terminar de afinar para que la música de "mamá trabaja" suene del todo bien. Pero en las poquitas semanas que llevamos danzando a este nuevo compás ya nos ha dejado avances que enriquecen muchísimo nuestra vida, por ejemplo: tiempo SOLOS para papá y mamá, tiempo para hacer cosas felices LOS CUATRO y TIEMPO PARA MÏIIIIIII. Sí aunque parezca contradictorio, ahora que trabajo fuera de casa siento que tengo tiempo ¡para mi!, porque lo que estoy haciendo me gusta TANTO que lo gozo como un pasatiempo (eso lo aprendí de mi sabio padre: dedícate a algo que AMAS y NUNCA tendrás que "trabajar"). También reconozco que esta inmersión a las profundidaes antroposóficas me ha dejado algunos ahogos y que extraño mucho otras lecturas y mis propias escribideras y conjuros...pero ya llegará, ya llegará.

Por lo pronto mañana es mi cumple. Y es el primer cumple que celebro en México desde hace...¿ocho años??? Quiero tamales. Quiero pasar tiempo con mi marido y mis niñas, y también ver a las personas queridas de por aquí. Esa es otra cosa que adoro de mi trabajo: mis compañer@s son personas MARAVILLOSAS. Sí que tengo suerte.

Gracias a ustedes por estar ahí. Reciban un abrazo con amor, M

Wednesday, June 19, 2013

¿A qué me dedico?

Adivina adivinador, a partir de lo que hice el día de hoy:

Esta mañana, como todos los días, entonamos cantos para saludar al sol, a la tierra, al viento, al agua y a todos los seres. Recitamos poemas para empezar el día y practicamos nuestras alabanzas al glorioso Apolo. Revisamos temas de historia antigua, botánica, geografía y geometría. Marinamos peces, ayudé a encender un fuego maravilloso para cocinarlo todo. Ensayamos una pieza teatral. terminé la carita y aprendí a hacer el pelo de un muñeco precioso con aguja y gancho. Participé en un fantástico banquete. Terminé mi cuento de la Princesa Jabón y su amiga Cuchicuchi en el Taller de Escritores.

Elige de entre las siguientes opciones:

1. Sacerdotiza maya
2. Sierva de Apolo
3. Cocinera en un castillo perdido en el tiempo
4. Institutriz
5. Artesana
6. Escritora
7. Todas las anteriores: ¡maestra de primaria Waldorf!

¡Acertaron! Empieza una nueva vida para mí: formación, trabajo, selva, arte, aprender, enseñar, crear y recrear. Cerquita de mis hijas, vecina de un mar turquesa, entre gente maravillosa. ¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!

Me esperan muchas lecturas apasionantes y muuuchos retos. Muchas risas, seguro que también muchas frustraciones y esfuerzo. Habrá que reformular tooodas las dinámicas familiares, reinventar nuestras relaciones, descubrir hasta dónde llegan nuestra creatividad y nestras fuerzas. Le doy la bienvenida con los brazos abiertos. AlhamduliLah wa shukrliLah y que Diosito nos ampare. ¡Cantos, gritos, saltos de felicidad! ¡Voy a ser maestra Waldorf!!!!!!!!!

Tuesday, October 30, 2012

Que veinte años no es nada

 ¿Cuántos amores, cuántos lugares, cuántos amigos, cuántas hermanas del alma, cuántos descubrimientos, cuántos viajes, cuántos cafés, cuántas conversaciones, cuántos besos y abrazos, cuántas lágrimas, cuántos sueños, cuántos logros, cuántos caminos recorridos, cuántos encuentros, cuántas preguntas, cuántas certezas, cuántas transformaciones, cuántos reencuentros, cuántas despedidas, cuántos pájaros, cuántos horizontes, cuántos regalos preciosos, cuántas joyas nos han traído estos veinte años sin mi madre?

Mi hermana y yo somos unas supervivientes. Y aunque somos muy distintas siempre habrá entre nosotras un vínculo más allá de la sangre y el apellido. Hemos llegado hasta aquí con nuestra herencia, hemos amado y engendrado, ha triunfado el amor en nuestras vidas. ¡No lo hemos logrado solas! Cientos de ángeles visibles e intuibles nos han acompañado por el camino: un papito amoroso, una madrastra asesina que vale su peso en oro, unos tíos y tías y primos que nos han llevado en su bolsa cual marsupiales, unos amigos y amigas y mamadres y profes y marido e hijitos, ¡un Maestro! Un ejército de luces, vamos.

Gracias Jefa por todo lo que nos enseñaste, rezo porque estés rodeada de Amor y de Luz allí donde te encuentres. Da una llamadita de vez en cuando (ya sabes, un sueño, un Carlos V, una de tus canciones, un guiño basta), que te extrañamos. Gracias Diosito por la mamá que nos diste, aunque nos haya durado tan poquito (da igual cuanto haya durado, de lo bueno uno siempre quiere más).

Ella dijo que siempre estaríamos juntas y luego desapareció. Bonita maniobra. He tardado veinte años en darme cuenta de que tenía razón, en el Amor no hay distancia (lo difícil es quedarse a vivir en el Amor, claro).

Hoy comparto este poema para quienes la amaron tanto como nosotras (pensándolo bien no sé si alguien la amó más que nosotras en verdad), pero sobretodo para mi hermanita.

Avena

He aquí el mismo amor de hace tantísimos años
tu mejilla,
entonces oscura,
guarda el mismo calor.

Tu cuerpo, tu tibia compañía,
en el campo arropado de avena.
El poblado allí, ladera abajo.
Yo, sentada sobre la tierra
hay algo que no comprendo.

De pronto
la danza del viento
el cielo de plomo
el follaje profundo recortado contra el cielo
abren un claro
y me doy cuenta.

Puedo escuchar tus palabras,
como entonces,
aunque no entiendo tu lengua.
Tu voz resuena como los cantos en el arroyo
como ramitas quebradas.
Tu voz es la tierra.

Hay tanto amor en este instante
brota un manantial de alegría serena
la ternura que se palpa en el aire
teje espigas ahonda raíces empuja nubes
acaricia ramas y hojas
pule destellos
predice estrellas.

¡Cuánto tiempo!
Y estamos aquí juntas
detenidas en este pequeño milagro
de la tarde entre la avena.

Tu voz sigue siendo la misma,
no hay nada que ame más
que tu mejilla morena.

Brilla en el silencio todo tu amor,
en una espiga
amarillo tierno
late tu presencia.