La primera vez que estuve en Chipre llegamos justamente a la hora del amanecer. Nos instalamos en la mezquita de la Guest House para no andar revolviendo entre la oscuridad. Khairía ya guiaba la oración, y parecía que los mismos ángeles habían bajado del cielo a rezar el fayer entre nosotras.
Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Monday, May 31, 2010
Mamás poderosas parte II: el diker
La primera vez que estuve en Chipre llegamos justamente a la hora del amanecer. Nos instalamos en la mezquita de la Guest House para no andar revolviendo entre la oscuridad. Khairía ya guiaba la oración, y parecía que los mismos ángeles habían bajado del cielo a rezar el fayer entre nosotras.
Sunday, May 30, 2010
Friday, May 28, 2010
Mamás poderosas parte I

¡Triunfamos!
Todavía no hacemos la "evaluación" todas juntas, pero creo que quedamos muy satisfechas. En cuanto a mí, me dio muchísima satisfacción idear una forma de trabajar poesía para bebés en el rincón de los cuentos, me encantó. Salió hasta mejor que los cuentos de los mayores (en la última sesión Hali se dedicó a sabotear el cuento, grrrr).
Vino mucha gente, se formó un ambiente muy bonito, los talleres estuvieron de lujo, tuvimos colaboradores estrella como una pareja que trajo información sobre cosmética natural y cositas para vender; Cristina la profe de Hali que presentó un teatrillo, Carmen de Lupiana que llegó a última hora con bizcocho casero y una tonelada de nocilla casera (¡quiero la recetaaaaaa!). La gente se veía contenta y relajada. Creo que logramos montar un verdadero espacio para compartir.
Me gustó mucho ver a los papás de nuestros hijos acompañándonos y apoyándonos, y sobretodo me gustó haber trabajado con las chicas y haber logrado juntas algo tan pero tan bonito. Me hubiera gustado ver también al resto de las chicas de la asociación, a las de Cabanillas, Guadalajara, que hubieran compartido con nosotras nuestro primer evento público. Seguro que habrá más ocasiones para invitarlas a nuestro "rancho".
Creo que nos quedamos con la ganancia de habernos acercado más entre nosotras, de ser un poquito más amigas que antes. Y, claro está, con muchos aprendizajes prácticos para futuras ocasiones.
El diker de mujeres lo cuento en el próximo post para ponerles ahora algunas fotitos.
Sunday, May 23, 2010
COMIDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
La comida en Lefke está llena de bendiciones (baraka). Hablo, por supuesto, de la comida que viene de casa de Mawlana. Claro que los kebabs a las brasas y demás gusguerías turcas también están riquísimos (pregúntenle a Hali por los helados de pistacho). Pero la comida del Sheik es otra cosa.
Para empezar viene toda de huertas locales. Llega por cajas al patio central de la casa desde donde se distribuye a la mezquita, a la casa de las mujeres y a la de todos los demás naqshbandis del pueblo. Mawlana provee a todo el mundo. Comemos lo de la estación. Esta vez fueron coliflores, deliciosas, cocinadas de todas las maneras imaginables e inimaginables. A veces resultaba increíble que aquéllo también fuera coliflor por el sabor y consistencia que habían logrado darle. Todo se aprovecha. Para ello hay mil recetas y maneras de hacer.
Luego está la preparación. Antes, cuando vivía Hajja Amina la mujer de Mawlana, ella misma cocinaba para todo el mundo (qué regalazo). Ahora siguen cocinando un puñado de mujeres muy especiales. Hay un montón de pequeñas enseñanzas sufis sobre el momento de cocinar: estar en estado de ablución, recitar (canturrear como hago yo) nombres divinos o pequeñas oraciones melódicas, revolver siempre en contra de las agujas del reloj, usa la mano derecha. Quizá por eso el tiempo se detiene mientras saboreas una sopa en el patio de Mawlana o sentada en un sofá de la Guest House.
Y finalmente viene la forma de comer: siempre con agradecimiento ( y eso quiere decir comerlo TODO sin remilgos lo cual pone de nervios a unos cuantos), despacio, poniendo atención a la comida, haciéndole honor. Siempre se reza al comenzar y al terminar, y se toman unos granitos de sal en recuerdo del Profeta (la paz sea con él), que enseñaba que ese simple gesto nos protege de 70 enfermedades. Yo le creo.
Mawlana dice que comer nos quita muchísima energía (y cualquiera que ayune puede comprobarlo), por eso en Lekfe se come dos veces al día: un gran, GRAN desayuno a media mañana y una buena, BUENÍSIMA cena después de la oración del crepúsculo. Se empieza siempre por sopa en la que se echa el pan duro, y luego siguen guisos de verduras, a veces con un poquito de carne para saborear; pasta, arroz, bulgur u otro cereal, ensalada (una vez comí una que era puro cilantro fresco con limón, sal y aceitito ¡SUCULENTA!) y si hay suerte una probadita de postre.
Por lo general el desyuno se hace en la Guest House y la cena en casa del Sheik. Se montan tantas mesas como haga falta bajo los soportales del patio y ahí se acodan turcas y alemanas, americanas, europeas, asiáticas, africanas a presenciar el milagro de los panes y los peces una noche tras otra. ¡Subhan'Allah! Yo me sé el secreto: antes de servir cada cucharón hay que decir BismiLah a Rahman i Rahim. Magia: la sopa que habías hecho para 15 alcanza para 25 y a lo mejor hasta sobra.
Halima se comió toda la sopa que en casa no quiere ni ver. Y yo ni les cuento. Cuando estoy ahí me entra una voracidad impresionante. Sólo comparable a la de los primeros meses de embarazo. Puedo comer y comer y COMER. No me canso. Es como si mi cuerpo (y mi alma) quiseran aprovechar todas las bendiciones de la comida, todo el alimento físico y espiritual que tiene.
De este viaje volví con unos cuantos rollitos de más. Y es porque ADEMÁS de las suculencias del Sheik, tuvimos las suculencias de la abuela, que un día sí y otro también nos preparaba deliciosa comida libia, especiada, picantita. Un día se salía a recoger hojas de parra con Halima y al día siguiente nos las servía rellenas de arroz. Un día volvía de casa de Mawlana con alcachofas y, ya saben, el día de después tremendo guiso (luego les pongo la receta en el blog de cocina).
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Durante los días que estuvimos en Lefke no tuve necesidad de vitaminas, hierro, algas ni ninguna de las mugritas nutricionales que me tomo en casa. Nada más llegar a Azuqueca tuve que atorarle otra vez a las pastillitas porque me caía. La comida de aquí no alimenta. Será que está genéticamente alterada, será que le falta la baraka. Será el sereno pero yo llevo 10 días muriéndome de hambre. Nada tiene el sabor de Lefke.
Este relato continuará...
Monday, May 17, 2010
Lefke, el lugar de mis nostalgias
Por fin, Lefke y la vida lefkiana
Y volvimos de Chipre. Hacía por lo menos dos años que no iba y tenía ya una sed tremenda de encontrarme con ese lugar y esas personas. Sobretodo con Mawlana Sheik Nazim, nuestro maestro.
Lo preparamos todo con mucho cariño y mucha precaución, previendo todas las situaciones posibles, lo que dio lugar a CUATRO maletas y tres mochilas de mano entre regalos, ropa, botiquín, cosas de aseo, etc. Lo divertido es que llegamos nosotros pero nuestras maletas no. JAJAJAJAJAJAJAJA. Gracias a Dios que entre las mochilas había un cambio de ropa para cada una. Al día siguiente nos duchamos, nos pusimos EL cambio de ropa y a lavar el usado, a mano, en el jardín de casa de Naíma y Malika donde nos hospedamos. ¿Angustia? No ¿Frustración? No ¿Pereza? No ¡Liberación!
¿Que no tengo desodorante? Pues limoncito en las axilas. ¿Que con qué nos lavamos el pelo? Con jabón de manos. ¿Que cómo sustituímos el antibichos? Nos untamos con aceitito de oliva de la cocina. ¡Oh felicidad! Denme un barreño y una cuerda de tender con harto sol y jardín de por medio y puedo hacer maravillas. Viva la vida sencilla, viva hacer las cosas con mis pripias manos y mis propias piernas, viva involucrar a mis pitufas en mis actividades esenciales y no estarme quebrando el coco con actividades específicas para niños.
Claro que luego llegaron las maletas y también me dio gusto ponerme mis garritas y aderezarme con mis cosas. Pero se me quedó la sensación de que si quiero una vida más sencilla, más modesta, más sana, más fácil, más real, no me hace falta irme a vivir a un pueblito sin servicio básicos, lo que necesito es empezar por acomodar mi casa y mi forma de vivir a ese estilo, al estilo "lefkiano". Insha'Allah.
Encuentros y hadas cantarinas
Lefke es un sitio de encuentros maravillosos, porque en el fondo, cada uno va a encontrarse consigo mismo, con su ser más profundo (porque Dios permanece como un tesoro oculto en el corazón del hombre, en este caso, de la mujer). Las personas, situaciones, circunstancias que se presentan están ahí para que cada uno pueda hacer ese trabajo.
Llegan y se van todos los días personas de todo el mundo. Esta vez había gente de Sudáfrica, Argentina, Turquía (las turcas son famosas por su contundencia), Alemania, Italia (divinas, tan afines a las españolas pero con su saborcillo particular), Rusia, y una buena panda de españolas, entre ellas Samia y Saída que vieron nacer a Fatimuchis. Nosotros íbamos en familia a encontrarnos también con mi suegra y mi cuñada Amal.
Esta vez, para facilitar la cosas y tener un espacio de intimidad familiar, no nos quedamos en la Guest House (la casa de las mujeres)sino una casita de alquiler con un jardín que parecía el paraíso: una huerta virgen que explorar y disfrutar.
Hace seis años, cuando estuve por primera vez, me impactó especialmente la imagen de una mujer bellísima, alemana, que mientras preparábamos algún desayuno acodadas en una mesa baja cantaba una melodía punzante por su belleza y suavidad (all I ask is be with me, be with me while I still alive, love, love, mmmmmm, mmmmmm). Había estado casada con un pakistaní y había vivido veinte años en Pakistán.
De pronto, mientras tomaba un té con menta del jardín en el patio de casa, la vi aparecer. Era como un sueño. Con sus ojos azules y su sari blanco. Su misma voz, su misma expresión amorosa. Me levanté inmediatamente para saludarla y aunque me parecía ridículo le conté que nos habíamos encontrado allí hacía seis años, que en aquél entonces yo me acababa de casar y que ahora tenía estas dos niñas. ¡Se acordó de mí! Nos abrazamos con mucho gusto y tuvimos ocasión de hablar más veces porque resultó que una de sus hijas se hospedaba en nuestra casa. A partir de ahí estuve todo el tiempo tarareando la cancioncilla y su hija recordó habérsela oído a su madre (no pueden imaginarse la belleza de esa chica mitad pakistaní mitad alemana). Otra noche, tomando juntas una té, le pedimos a la mamá que nos la volviera a cantar. Hacía años que no lo hacía. Pero nos cantó y fue hermosísimo, emocionante hasta las lágrimas ver el camino andando desde entonces y la felicidad que nos ha traído. Masha'Allah.
Entre las ramas ardían las ascuas de las narajas (A. Reyes)
Para mí Lefke es la tierra de mi renacimiento. Y me maravilla lo mucho que llega a parecerse a la tierra de mi nacimiento, a mi Monterrey. El vínculo mágico son las naranjas. Lefke está lleno de naranjos y limones. Yo me acerco a uno y me acerco a todos, el naranjo se me volvió el árbol de la añoranza porque los de Chipre son iguales a los de Nuevo León, y una huerta en Lefke me transporta a otra en Allende o Villa de Santiago.
El Chipre turco tiene montañas resecas, de matorral, aceras inclementes, soleadas hasta su madre, palmeras esporádicas, terrenos baldíos; es áspero. Pero luego tiene esos oasis como los que tiene Nuevo León.
Cuando estoy ahí me siento en casa. No sólo que me sienta cómoda, sino que mi corazón está en paz, está en su sitio. Siento la casa de Mawlana como sentía la casa de mi abuelita eMe: mía, propia, como si tuviera toda mi información kármica, genética, energética grabada en sus ladrillos, entre sus cimientos, colgada de sus vigas. No es mía mía, hay que andar con respeto. Es el lugar de la veneración, de admirar lo que soy y amar lo que soy y ver con amor y esperanza lo que puedo llegar a ser.
A veces me resulta incomprensible esa dualidad: ser de un clan genéticamente y de otro espiritualmente ¿cómo, dónde se junta mi mexicanidad, mis montañas, mi maíz, la voz de mi madre, los brazos de mi padre con la luz y el mar de Chipre, con los pasos de Mawlana, con sus enseñanzas y las de sus maestros, con ese amor y esa luz intensa que sale de su casa? Los maestros de nuestra tariqa se me aparecen en el corazón como abuelos: soy del daghestán, de siria, de irak, de uzbequistán así como soy de monterrey, de méxico, de pachuca, de yucatán, de francia, de españa.
Este post se hace muy largo y Fátima despierta, así que luego sigo con la crónica. A ver si logro ponerles unas fotos.