Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Sunday, August 31, 2008
Pequeños paraísos (robado de un mail)
Soñé que un par de buenos amigos míos tenían una librería en pleno centro sórdido de Monterrey, y que era como un pequeño paraíso. Cuando le contaba este sueño a mis amigos, sentí que eso justamente es lo que tenemos que hacer con nuestros propios espacios y con nuestra propia interioridad, convertirlos en pequeños paraísos dónde refugiarnos del ruido de fondo y donde puedan refugiarse los demás. Una plaza, una casa, un libro, una poema, un verso, una palabra, un silencio pueden ser un paraíso... Yo voy a probar.
Thursday, August 28, 2008
Alquimia
Creo que lo que le sucede a nuestras almas (o sea, a nosotros) le sucede también al Alma del Mundo. Creo que lo que cada uno de nosotros crecemos, mejoramos, recorremos de camino hacia el Corazón, es un trecho que avanzamos todos y que avanza todo. Creo que todo lo que me sucede (agradable o desagradable) me hace un ser humano más completo, me une más con los otros y con esa Alma que todos compartimos.
Este fin de semana, con un susto de muerte, me curé milagrosamente de muchas espinitas del corazón. No lo pensé, no lo hice yo, sencillamente con los días busco las viejas piedritas que tenía en el corazón y casi no las encuentro. Es como si la balanza se hubiera ajustado sola. Para las personas que pensé que nunca podría perdonar (qué tontería) o con las que nunca podría enfrentarme, sólo encuentro amor. Y para mí misma, en lugar de la rabia, la vergüenza, el dolor de años de molestarme a mí misma con esas batallas, encuentro una carita de ternura, de comprensión, de amor también para mí, porque me conozco mejor y me entiendo más. Mágicamente también me saltan a la vista cosas que antes me parecía haber hecho bien y que ahora me gustaría haber hecho de otra manera, pero también entiendo que en esos momentos hice lo mejor que podía con lo que tenía.
Mucha palabrería (que sin anécdota parece pura paja) para decir que hoy me quiero mucho más de lo que me quería el sábado, y quiero exponencialmente más a las personas y a las presencias que hay en mi vida. Parece que corren tiempos difíciles, pero si logramos ver el regalo de Amor que se esconde detrás de ellos, nuestra pequeña alma y el Alma del Mundo, saldrán ganando. Insha'Allah.
Este fin de semana, con un susto de muerte, me curé milagrosamente de muchas espinitas del corazón. No lo pensé, no lo hice yo, sencillamente con los días busco las viejas piedritas que tenía en el corazón y casi no las encuentro. Es como si la balanza se hubiera ajustado sola. Para las personas que pensé que nunca podría perdonar (qué tontería) o con las que nunca podría enfrentarme, sólo encuentro amor. Y para mí misma, en lugar de la rabia, la vergüenza, el dolor de años de molestarme a mí misma con esas batallas, encuentro una carita de ternura, de comprensión, de amor también para mí, porque me conozco mejor y me entiendo más. Mágicamente también me saltan a la vista cosas que antes me parecía haber hecho bien y que ahora me gustaría haber hecho de otra manera, pero también entiendo que en esos momentos hice lo mejor que podía con lo que tenía.
Mucha palabrería (que sin anécdota parece pura paja) para decir que hoy me quiero mucho más de lo que me quería el sábado, y quiero exponencialmente más a las personas y a las presencias que hay en mi vida. Parece que corren tiempos difíciles, pero si logramos ver el regalo de Amor que se esconde detrás de ellos, nuestra pequeña alma y el Alma del Mundo, saldrán ganando. Insha'Allah.
Tuesday, August 26, 2008
Susto
El fin de semana nos llevamos un buen susto. No entraré en detalles porque me parece mejor no hacerlo, sólo diré que de verdad yo pensé que no la contaba (porque soy una exagerada, pero así lo viví). Sí quiero compartirles la reflexión que nos dejó, o más bien, el descubrimiento. Dentro de todo lo desagradable, triste, duro que nos resultó, nuestra mirada (y sin ponernos de acuerdo) estaba enfocada en las bendiciones que rodeaban toda la situación: tuvimos los modos y los medios para actuar de prisa, tuvimos muchos angelitos de luz y de carrne y hueso ayudándonos en todo momento, las cosas tomaron el mejor curso posible y estamos Mao, Hali y Yo vivos, enteros y juntos. A veces es difícil ver la Perfección y el Amor que mueven todas las cosas, pero esta vez, alhamduliLah, nuestros ojos estaban abiertos. Sólo podemos dar gracias por toda la protección que tuvimos y que seguimos teniendo, y poner nuestras esperanzas en poder cerrar este capítulo definitivamente dentro de unos cuantos días. Muchas estrellas brillan para nosotros desde el cielo. Ahora hay una más.
Friday, August 22, 2008
Málaga III: la decisión de Verónica o Mao es guapo
La tele pública en España es una basura. Tengo amigos muy coherentes que decidieron salirse del juego y expulsar a la tele de su hogar. Cuando quieren ver algo alquilan pelis o documentales o los sacan de la Biblio. Nosotros somos tan viciosos que no hemos dado el paso y sostenemos con ella una lucha constante de amor-odio.
La última basura mediática de moda es un programa denigrante, que da el tiro de gracia convirtiendo del todo a hombres y mujeres en buscan de pareja, en mercancía. No sé ni como se llama. Una amiga a la que le colaron una tele en casa me había puesto sobre aviso ya que sus hijas (un par de chicas inteligentes y buena onda) estaban enganchadas a la emisión...
Total que adivinen qué programa sedujo este verano a Sol y las niñas: ¡claro! Una Barbie Andaluza tiene que elegir entre tres Kens (después de haber salido frente a las cámaras con otros 12 más). Está Ken Rumano, Ken Niño Bonito y Ken Armario. Lo divertido del asunto fueron las interacciones que se generaron en casa al rededor de la tele. Porque es un programa que despierta pasiones. Mientras a las niñas se les caía la baba por un Ken, Sol y yo coincidíamos en que el mejor era otro. Obviamente no sólo tenemos los mismos gustos en cojines y cortinas de baño. Me gustó que las niñas tengan gusto de niñas y que sean tan seguras y tan expresivas para defender sus ideas. También me gustaron sus ideas, seguramente nunca hubiesen hablado tan abiertamente de sus opiniones sobre un galán propio (¿verdad D??????), pero sobre un galán ajeno se dan vuelo y eso sirve también para conocerlas y saber lo que empiezan a esperar de un hipotético K, o Q (chiste privado, perdón).
El punto álgido de la discusión llegó cuando las niñas insinuaron que la opinión de su madre era mera imaginería porque un Ken de esos nunca le haría caso. Hay que decir en su defensa que Sol es una mujer que después de 4 hijas sigue parando el tráfico (otro día hablamos de sus muchos atributos porque si no no acabamos) ¡Oye! ¿qué te crees? respondió airosa, si Mao era guapo. A mí la verdad es que el Mao de hace unos años no me parecía muy guapo que digamos, pero según dicen las malas lenguas, después de la Gran Migración (o sea, cuando las chicas se fueron a vivir a Málaga), las Barbies lo confundían con Alejandro Sanz y tenía un extenso club de admiradoras. A mí me gusta mucho más el Mao de ahora con todo y su look exótico. De hecho lo veo tan diferente que para mí es como si Sol hubiese estado casada con un Mao y yo con otro. Entonces caí: ¿cómo que ERA guapo? ¡Mao ES guapo! declaré con indignación. Carcajada general. ¡Ay cachorra! dijeron las niñas al unísono en tono de "verdad que el amor es ciego". Y me parece que la frase se va a quedar para siempre inscrita en la antología de grandes momentos familiares.
La cosa es que, la tele puede ser basura, pero lo que es más importante es qué hace uno con esa basura. ¿No estamos todos muy recicladores y aprovechadores de desechos para hacer cosas creativas, artísticas, útiles, buenas para el mundo? Pues a lo mejor poniéndole empeño podemos hacer lo mismo con la telebasura. Claro, que yo preferiría que me lo dieran hecho: una televisión inteligente, creativa, artística, útil y buena para el mundo, en vez de amarillista, descarnada, escandalosa y erosionadora de la condición humana. Ya veremos.
La última basura mediática de moda es un programa denigrante, que da el tiro de gracia convirtiendo del todo a hombres y mujeres en buscan de pareja, en mercancía. No sé ni como se llama. Una amiga a la que le colaron una tele en casa me había puesto sobre aviso ya que sus hijas (un par de chicas inteligentes y buena onda) estaban enganchadas a la emisión...
Total que adivinen qué programa sedujo este verano a Sol y las niñas: ¡claro! Una Barbie Andaluza tiene que elegir entre tres Kens (después de haber salido frente a las cámaras con otros 12 más). Está Ken Rumano, Ken Niño Bonito y Ken Armario. Lo divertido del asunto fueron las interacciones que se generaron en casa al rededor de la tele. Porque es un programa que despierta pasiones. Mientras a las niñas se les caía la baba por un Ken, Sol y yo coincidíamos en que el mejor era otro. Obviamente no sólo tenemos los mismos gustos en cojines y cortinas de baño. Me gustó que las niñas tengan gusto de niñas y que sean tan seguras y tan expresivas para defender sus ideas. También me gustaron sus ideas, seguramente nunca hubiesen hablado tan abiertamente de sus opiniones sobre un galán propio (¿verdad D??????), pero sobre un galán ajeno se dan vuelo y eso sirve también para conocerlas y saber lo que empiezan a esperar de un hipotético K, o Q (chiste privado, perdón).
El punto álgido de la discusión llegó cuando las niñas insinuaron que la opinión de su madre era mera imaginería porque un Ken de esos nunca le haría caso. Hay que decir en su defensa que Sol es una mujer que después de 4 hijas sigue parando el tráfico (otro día hablamos de sus muchos atributos porque si no no acabamos) ¡Oye! ¿qué te crees? respondió airosa, si Mao era guapo. A mí la verdad es que el Mao de hace unos años no me parecía muy guapo que digamos, pero según dicen las malas lenguas, después de la Gran Migración (o sea, cuando las chicas se fueron a vivir a Málaga), las Barbies lo confundían con Alejandro Sanz y tenía un extenso club de admiradoras. A mí me gusta mucho más el Mao de ahora con todo y su look exótico. De hecho lo veo tan diferente que para mí es como si Sol hubiese estado casada con un Mao y yo con otro. Entonces caí: ¿cómo que ERA guapo? ¡Mao ES guapo! declaré con indignación. Carcajada general. ¡Ay cachorra! dijeron las niñas al unísono en tono de "verdad que el amor es ciego". Y me parece que la frase se va a quedar para siempre inscrita en la antología de grandes momentos familiares.
La cosa es que, la tele puede ser basura, pero lo que es más importante es qué hace uno con esa basura. ¿No estamos todos muy recicladores y aprovechadores de desechos para hacer cosas creativas, artísticas, útiles, buenas para el mundo? Pues a lo mejor poniéndole empeño podemos hacer lo mismo con la telebasura. Claro, que yo preferiría que me lo dieran hecho: una televisión inteligente, creativa, artística, útil y buena para el mundo, en vez de amarillista, descarnada, escandalosa y erosionadora de la condición humana. Ya veremos.
Wednesday, August 20, 2008
Inteligencia vs. intelectualidad
El otro día leí en el blog de mi amigo Gerardo Ortega (lo tienen aquí a la derecha) un post me dejó escalofriada. En él, una mujer sostiene que las mujeres inteligentes no deben ser amigas de los hombres inteligentes porque como resultado, las mujeres inteligentes se quedan sin pareja porque ellos se emparejan con mujeres tontas (y guapas), al cabo tienen a sus amigas cuando necesitan usar la cabeza. El corazón del artículo es un párrafo que me hizo mucho ruido, sobretodo porque es más o menos lo que vivo en mi relación de pareja. ¿Somos una pareja dispareja? me pregunté. Y dándole muchas vueltas llegué a la conclusión de que la autora tiene un problema de conceptos: lo que ella quiere decir en realidad es que los hombres INTELECTUALES no deberían casarse con mujeres VACÍAS y que las mujeres PLENAS no deberían aceptar ser solamente sus amigas.
El caso es que esta mujer confunde, como yo por muchos años, INTELECTUALIDAD con INTELIGENCIA. O sea, cree que ser inteligente es leer muchos libros y comentarlos, ser aficionado a las artes, tener opiniones sobre muchas cosas (sobre todas las cosas actuales, de ser posible), ser analítico, saber por lo menos un poco sobre muchísimas cosas, tener una célula del cuerpo en cuanta parcela de conocimiento sea posible. Ese es el resumen, ella sostiene que ser inteligente es tener muchos conocimientos y saber compartirlos lingüísticamente. Y que ser tonta es estar solamente preocupada por el manuquire y la moda. Pero eso es más bien ser superficial. Listas son, ya que se usan magistralmente las herramientas que tienen para conseguir lo que quieren.
Total, que yo también mucho tiempo pensé (aunque no me daba cuenta) que la intelectualidad era la única aspiración vital que valía la pena. Me di cuenta cuando dejé el doctorado y sentí que ya no sería nada. Que si no era la Doctora en Humanidades, simplemente no era nada. Y eso que me la pasé trabajando en cultura popular no sé cuánto tiempo sosteniendo que cada uno vale por lo que es, etc, etc, etc. Pues mal encaminada andaba, cuando lo cierto era que yo misma me sentía nada sin el soporte de mis títulos y experiencias profesionales.
Gracias a Dios (sí, para colmo me volví creyente), la vida me fue llevando por caminos que me enseñaron que la intelectualidad y la inteligencia no sólo no son el máximo valor en la vida, sino que a veces estorban bastante. Conozco y quiero y respeto a personas que no destacan por su coeficiente intelectual pero que son seres humanos maravillosos, que son seres HUMANOS. Tambien aprendí que hay muchísimos tipos de inteligencia y que incluso la inteligencia mental tiene muchos modos, porque antes yo sólo concebía el lingüístico, porque era el único que yo misma tenía, claro está.
La cosa es que cuando me emparejé con mi marido le pregunté a un amigo cómo era eso de relacionarse con un no-ratón de biblioteca. No te preocupes, me dijo, ya lo descubrirás. Las conversaciones librezcas las puedes tener con cualquiera de tus amigos. O sea, justo lo que dice la arriba citada que no hay que hacer, pero al revés. Y no es que mi marido sea tonto o superficial, sencillamente no es un ratón de biblioteca, un ser lingüístico, como yo. A veces es difícil, pero muchas otras veces es una bendición. Donde yo me pierdo en laberintos discursivos él encuentra soluciones prácticas, donde yo divago y dudo (sinónimos, antónimos, heterónimos, jerónimos) él ve certitudes y actúa, cuando yo voy tropezando con conceptos que me dificultan el avance él va siguiendo su intuición y llega (y tira de mí), cuando yo racionalizo, verbalizo, eternizo mis problemas, él se mete en el silencio y al cabo de poco tiempo se acabó el conflicto.
Cuando conocí a los sufis me di cuenta de que vivía magnificando mi capacidad intelectual en detrimento de todas mis otras capacidades, virtudes, habilidades. Yo vivía en mi cabeza, pero las cosas verdaderamente importantes, ya lo dijo Saint-Ex (y eso que no era sufi) sólo pueden aprenderse con el corazón. Yo no me daba cuenta del lente con el que miraba el mundo, a los demás y a mí misma. Poco a poco voy aprendiendo a acallar las voces de la mente y abrir los ojos del corazón. Es muy difícil, son largos años de historia y deformación "civilizadora" desde la Ilustración. Pero las auténticas verdades, creo, sé, siguen guardadas en la tradición.
Esto tiene mucha tela de dónde contar, abrevio por hoy y otro día les cuento cuentos de transformaciones, epifanías, artes, almas, letras y experiencias estéticas.
El caso es que esta mujer confunde, como yo por muchos años, INTELECTUALIDAD con INTELIGENCIA. O sea, cree que ser inteligente es leer muchos libros y comentarlos, ser aficionado a las artes, tener opiniones sobre muchas cosas (sobre todas las cosas actuales, de ser posible), ser analítico, saber por lo menos un poco sobre muchísimas cosas, tener una célula del cuerpo en cuanta parcela de conocimiento sea posible. Ese es el resumen, ella sostiene que ser inteligente es tener muchos conocimientos y saber compartirlos lingüísticamente. Y que ser tonta es estar solamente preocupada por el manuquire y la moda. Pero eso es más bien ser superficial. Listas son, ya que se usan magistralmente las herramientas que tienen para conseguir lo que quieren.
Total, que yo también mucho tiempo pensé (aunque no me daba cuenta) que la intelectualidad era la única aspiración vital que valía la pena. Me di cuenta cuando dejé el doctorado y sentí que ya no sería nada. Que si no era la Doctora en Humanidades, simplemente no era nada. Y eso que me la pasé trabajando en cultura popular no sé cuánto tiempo sosteniendo que cada uno vale por lo que es, etc, etc, etc. Pues mal encaminada andaba, cuando lo cierto era que yo misma me sentía nada sin el soporte de mis títulos y experiencias profesionales.
Gracias a Dios (sí, para colmo me volví creyente), la vida me fue llevando por caminos que me enseñaron que la intelectualidad y la inteligencia no sólo no son el máximo valor en la vida, sino que a veces estorban bastante. Conozco y quiero y respeto a personas que no destacan por su coeficiente intelectual pero que son seres humanos maravillosos, que son seres HUMANOS. Tambien aprendí que hay muchísimos tipos de inteligencia y que incluso la inteligencia mental tiene muchos modos, porque antes yo sólo concebía el lingüístico, porque era el único que yo misma tenía, claro está.
La cosa es que cuando me emparejé con mi marido le pregunté a un amigo cómo era eso de relacionarse con un no-ratón de biblioteca. No te preocupes, me dijo, ya lo descubrirás. Las conversaciones librezcas las puedes tener con cualquiera de tus amigos. O sea, justo lo que dice la arriba citada que no hay que hacer, pero al revés. Y no es que mi marido sea tonto o superficial, sencillamente no es un ratón de biblioteca, un ser lingüístico, como yo. A veces es difícil, pero muchas otras veces es una bendición. Donde yo me pierdo en laberintos discursivos él encuentra soluciones prácticas, donde yo divago y dudo (sinónimos, antónimos, heterónimos, jerónimos) él ve certitudes y actúa, cuando yo voy tropezando con conceptos que me dificultan el avance él va siguiendo su intuición y llega (y tira de mí), cuando yo racionalizo, verbalizo, eternizo mis problemas, él se mete en el silencio y al cabo de poco tiempo se acabó el conflicto.
Cuando conocí a los sufis me di cuenta de que vivía magnificando mi capacidad intelectual en detrimento de todas mis otras capacidades, virtudes, habilidades. Yo vivía en mi cabeza, pero las cosas verdaderamente importantes, ya lo dijo Saint-Ex (y eso que no era sufi) sólo pueden aprenderse con el corazón. Yo no me daba cuenta del lente con el que miraba el mundo, a los demás y a mí misma. Poco a poco voy aprendiendo a acallar las voces de la mente y abrir los ojos del corazón. Es muy difícil, son largos años de historia y deformación "civilizadora" desde la Ilustración. Pero las auténticas verdades, creo, sé, siguen guardadas en la tradición.
Esto tiene mucha tela de dónde contar, abrevio por hoy y otro día les cuento cuentos de transformaciones, epifanías, artes, almas, letras y experiencias estéticas.
Tuesday, August 19, 2008
Málaga II: playismo zen
A se había enojado con B. C, D y E le habían dado toda la razón (porque de hecho la tenía) y habian apoyado todos y cada uno de sus argumentos. Hasta le habían proporcionado solidariamente otros tantos. Pero el sábado A llamó para invitarnos a la playa, no sólo con B sino también con G. C se enojó con A por haberse reconciliado tan así y porque no le gusta la playa. E se enojó con la vida por ser tan injusta ya que quién puede disfrutar de un día de playa teniendo la regla y sin poderse bañar. D se enojó con las dos anteriores por enojonas. Yo permanecí incólume en medio de la rebambaramba (puesto que todo esto vino con gritos, portazos, estallidos de llanto, maullidos de gatos y rugidos de tortuga) y esperé en la puerta a que C, D y E finalmente arreglaran sus disputas y pudiéramos salir a tomar el taxi.
Cuando llegamos al lugar donde nos estaban esperando, no estaban ni A ni B ni G. Estaban en casa. Nuevo estallido de furia. Nos tocaba ir a la caza de unas hamacas y unas sombrillas (música de Misión Imposible, por favor). En lugar de 6 conseguimos 4, todo un triunfo. Toallitas, cremita y ¡al agua patos! La emoción del baño me permitió nuevamente atravesar el pantanoso mal humor imperante sin ensuciarme ni una plumita. El mar es el mar. Entonces llegó A. Todo bien aunque cierto ambiente reprochón flotaba en el aire. Pero luego vinieron B y G y ahí sí que la playa se quedó helada y la atmósfera se podía cortar con una palita de arena. Lo mejor en ese caso es hacerse guaje. Y eso hice. Sonrisa amigable para todo el mundo y fuera.
Así llegó la hora de la comida. Teníamos detrás de nosotros un lugar de salivar con pescadito frito, paellas y demás delicias. Hubo que esperar un rato (malo para el humor reinante) y luego distribuirse los lugares con criterio salomónico. Para acabarla nos hicieron esperar un montón y las camareras tenian cara y genio de perro. Yo quería comer pero Halima insistía en irse al agua (ya saben cómo puede ser de insistente un bebé de 2 años, ¿verdad?) Así que mientras llegaba la comida me fui a dar un bendito baño con la nena. De todas maneras no es que la charla estuviera muy animada y la orilla del mar estaba a dos metros de la mesa, bueno, como a 4.
Cuando volvimos, D tenía enfrente un gazpacho y una ensalada a las que ignoraba olímpicamente mientras leía con las gafas de sol puestas una revista del corazón. ¿Mmmmmmh? Después nos enteramos que la insistencia de buena parte del alfabeto había logrado comprometer a D a hacer algo que no quería y no sólo un día sino durante una semana completa. A C tampoco le había gustado, no soportaba a la pesada de la camarera que no era capaz de contestar preguntas simples como ¿qué lleva la paella? y además le daba el sol en la espalda. Hali no tenía suficiente con el baño anterior y quería irse a instalar al agua. Gracias a Dios A se llevó a H y a G y yo pude comer DELICIOSAMENTE y TRANQUILAMENTE entablando conversaciones ocasionales y unidireccionales (pero eso sí, muy agradables porque conmigo no era la cosa) con B y con C. Y también le tiré un poco de carrilla a D aliándome con E que se aburría. ¡Una comida feliz!
Luego volvió A (con H y G claro está), comió un poco (pobre) con Hali en las piernas (me impresionó su inteligencia práctica e instinto canguril, yo quiero ser como ella pero ya, ¡hasta logró que H comiera!), pedimos la cuenta y nos fuimos a tumbar a la playa. Bañito, sombrita, heladito y pa' casa.
Sé que para todos fue un día difícil, al fin y al cabo así son las relaciones de familia. Para mí fue un día delicioso y hasta ahora no sé cómo logré no meterme donde no me llaman y disfrutar al máximo de un día lleno de conflictos tangenciales. Será que de verdad voy aprendiendo algo de la vida, o será simplemente que era un invaluable e irrepetible día de mar.
Cuando llegamos al lugar donde nos estaban esperando, no estaban ni A ni B ni G. Estaban en casa. Nuevo estallido de furia. Nos tocaba ir a la caza de unas hamacas y unas sombrillas (música de Misión Imposible, por favor). En lugar de 6 conseguimos 4, todo un triunfo. Toallitas, cremita y ¡al agua patos! La emoción del baño me permitió nuevamente atravesar el pantanoso mal humor imperante sin ensuciarme ni una plumita. El mar es el mar. Entonces llegó A. Todo bien aunque cierto ambiente reprochón flotaba en el aire. Pero luego vinieron B y G y ahí sí que la playa se quedó helada y la atmósfera se podía cortar con una palita de arena. Lo mejor en ese caso es hacerse guaje. Y eso hice. Sonrisa amigable para todo el mundo y fuera.
Así llegó la hora de la comida. Teníamos detrás de nosotros un lugar de salivar con pescadito frito, paellas y demás delicias. Hubo que esperar un rato (malo para el humor reinante) y luego distribuirse los lugares con criterio salomónico. Para acabarla nos hicieron esperar un montón y las camareras tenian cara y genio de perro. Yo quería comer pero Halima insistía en irse al agua (ya saben cómo puede ser de insistente un bebé de 2 años, ¿verdad?) Así que mientras llegaba la comida me fui a dar un bendito baño con la nena. De todas maneras no es que la charla estuviera muy animada y la orilla del mar estaba a dos metros de la mesa, bueno, como a 4.
Cuando volvimos, D tenía enfrente un gazpacho y una ensalada a las que ignoraba olímpicamente mientras leía con las gafas de sol puestas una revista del corazón. ¿Mmmmmmh? Después nos enteramos que la insistencia de buena parte del alfabeto había logrado comprometer a D a hacer algo que no quería y no sólo un día sino durante una semana completa. A C tampoco le había gustado, no soportaba a la pesada de la camarera que no era capaz de contestar preguntas simples como ¿qué lleva la paella? y además le daba el sol en la espalda. Hali no tenía suficiente con el baño anterior y quería irse a instalar al agua. Gracias a Dios A se llevó a H y a G y yo pude comer DELICIOSAMENTE y TRANQUILAMENTE entablando conversaciones ocasionales y unidireccionales (pero eso sí, muy agradables porque conmigo no era la cosa) con B y con C. Y también le tiré un poco de carrilla a D aliándome con E que se aburría. ¡Una comida feliz!
Luego volvió A (con H y G claro está), comió un poco (pobre) con Hali en las piernas (me impresionó su inteligencia práctica e instinto canguril, yo quiero ser como ella pero ya, ¡hasta logró que H comiera!), pedimos la cuenta y nos fuimos a tumbar a la playa. Bañito, sombrita, heladito y pa' casa.
Sé que para todos fue un día difícil, al fin y al cabo así son las relaciones de familia. Para mí fue un día delicioso y hasta ahora no sé cómo logré no meterme donde no me llaman y disfrutar al máximo de un día lleno de conflictos tangenciales. Será que de verdad voy aprendiendo algo de la vida, o será simplemente que era un invaluable e irrepetible día de mar.
Me comí su corazón, y estaba my dulce.
Era, por primera vez, una piña de verdad comprada en Azuqueca. Y no sólo eso, también encontré una papaya mamey empacada con todo y su limón verde (porque acá sólo hay de los amarillos). A esa también la devoré de una sentada, pero sí le quité la cáscara y las semillas. La fruta acá no sabe a fruta, no sabe, no huele, no tiene la consistencia de la fruta. Es un extraño intento pictórico, porque las personas de hoy vivimos de la vista, sobretodo, y en eso sí son perfectas. Pero en realidad son a las frutas lo que los androides son a las personas. Celebro el hallazgo y declaro que nunca, NUNCA volveré a comprar la fruta en Mercadona, porque estoy harta de sus paquetes plásticos, y de sus sabores plásticos, y porque nuestras vidas se merecen algo más que comer manzanas, plátanos y naranjas por pura disciplina. Nuestras vidas se merecen el placer de la fruta. Así que ahora voy a comprarla en Ahorra Más. Ja.
Saturday, August 16, 2008
Lailat al-Baraa
Una noche como hoy hace dos años (lunares) nació Halima. Dice la tradición que en esta noche Dios baja a la Tierra y pregunta a los ángeles si hay alguien por ahí pidiendo perdón, protección, provisión, gracia, bendiciones. Los naqshbandi se reúnen para hacer diker y rezar juntos. Nos tocó celebrarlo Mahmud y yo, solitos, como hace 5 años que llegamos a Azuqueca y no había nadie con quien hacer diker más que nosotros mismos.
Dimos gracias, muchas gracias, por lo que hubo este año y lo que está por venir (se supone que esta noche se decreta la provisión de cada persona para todo el año). Pedimos por la familia, por los amigos, por los naqshbandi que andan por el mundo, por nuestro Shaik, por todos aquellos que nos quieren y a quienes queremos, y también por los que no nos quieren y a quienes no queremos. Yo pedí muy especialmente por las mujeres, para que podamos ser felices y plenas y estar sanas. Y porque cada uno pueda trasformarse a sí mismo y ser la mejor persona que pueda ser, porque es la única manera de transformar el mundo. Y que haya luz dentro de nosotros para que haya luz fuera de nosotros. Y que seamos buenos padres, buenos hijos, buenos amigos, buenos hermanos, buenos compañeros, pero sobretodo que seamos buenos con nosotros mismos porque de eso se trata este viaje.
Seguro seguro a todos aquellos que leen esta página les toca aunque sea un cachito de las bendiciones de Lailat al-Baraa. Insha'Allah.
Dimos gracias, muchas gracias, por lo que hubo este año y lo que está por venir (se supone que esta noche se decreta la provisión de cada persona para todo el año). Pedimos por la familia, por los amigos, por los naqshbandi que andan por el mundo, por nuestro Shaik, por todos aquellos que nos quieren y a quienes queremos, y también por los que no nos quieren y a quienes no queremos. Yo pedí muy especialmente por las mujeres, para que podamos ser felices y plenas y estar sanas. Y porque cada uno pueda trasformarse a sí mismo y ser la mejor persona que pueda ser, porque es la única manera de transformar el mundo. Y que haya luz dentro de nosotros para que haya luz fuera de nosotros. Y que seamos buenos padres, buenos hijos, buenos amigos, buenos hermanos, buenos compañeros, pero sobretodo que seamos buenos con nosotros mismos porque de eso se trata este viaje.
Seguro seguro a todos aquellos que leen esta página les toca aunque sea un cachito de las bendiciones de Lailat al-Baraa. Insha'Allah.
Thursday, August 14, 2008
Barak
Friday, August 08, 2008
Málaga I: sorpresas en el baño, sorpresas en la cocina
Son las 11 de la noche, pretendo entrar al baño antes de irme a acostar. Abro la puerta y algo me obliga a escuchar con atención: "iiiii, iiiiiiii". Meto la cabeza con precaución para indagar de qué se trata y he ahí un buteo ferruginoso, un señor águila, mirándome con cara de "¿de verdad hacía falta encender esa luz?" El pobre Barak se refugia del calor en el baño de visitas. Así que invadiendo su sueño y perdiendo mi intimidad, me siento con las patitas lo más recogidas que puedo y haciendo el máximo esfuerzo por no hacer mucho ruido, no sea que Barak se moleste y le de por agarrarme a picotazos.
De madrugada vuelvo al baño, afortunadamente Barak ya no está ahí, de todas manera decido no encender la luz, pero luego me acuerdo del impresionante relato del Libro de la Selva sobre Nag, la serpiente. Le doy al interruptor medio dormida como estoy y nada más sentarme escucho una respiración entrecortada debajo de mi trasero. Afortunadamente no proviene de dentro del inodoro sino de detrás. Morla, un tortuga gigante, duerme apaciblemente bajo el tanque del baño. Impresiona, pero es inofensiva.
Mediodía caluroso: busco limones para la ensalada y cuando miro dentro de la caja de las verduras ¿qué encuentro? Tres cadáveres de pollitos, aún con sus plumitas tiernas como cabellos rubios, yaciendo entre las papas y las cebollas. Busco algo de hielo pensando que algo fresquito me ayudará a reponerme de la impresión, pero ahí me espera, justo a la altura de mis narices, una caja llena de cadaveritos avícolas. ¿Qué le vamos a hacer? Es la casa de una cetrera (esa es Marisol) y donde hay águilas tiene que haber comida de águilas. Desde entonces las niñas me buscan el hielo y el helado, y antes de averiguar por mí misma si hay patatas pregunto si Barak ya ha tenido su comida de hoy.
De madrugada vuelvo al baño, afortunadamente Barak ya no está ahí, de todas manera decido no encender la luz, pero luego me acuerdo del impresionante relato del Libro de la Selva sobre Nag, la serpiente. Le doy al interruptor medio dormida como estoy y nada más sentarme escucho una respiración entrecortada debajo de mi trasero. Afortunadamente no proviene de dentro del inodoro sino de detrás. Morla, un tortuga gigante, duerme apaciblemente bajo el tanque del baño. Impresiona, pero es inofensiva.
Mediodía caluroso: busco limones para la ensalada y cuando miro dentro de la caja de las verduras ¿qué encuentro? Tres cadáveres de pollitos, aún con sus plumitas tiernas como cabellos rubios, yaciendo entre las papas y las cebollas. Busco algo de hielo pensando que algo fresquito me ayudará a reponerme de la impresión, pero ahí me espera, justo a la altura de mis narices, una caja llena de cadaveritos avícolas. ¿Qué le vamos a hacer? Es la casa de una cetrera (esa es Marisol) y donde hay águilas tiene que haber comida de águilas. Desde entonces las niñas me buscan el hielo y el helado, y antes de averiguar por mí misma si hay patatas pregunto si Barak ya ha tenido su comida de hoy.
Sunday, August 03, 2008
Sabores del Mundo
Se acabó el curso de Sabores del Mundo en la Biblio de Azuqueca y creo que salió bien aunque me costó el doble que el año pasado. Será por la edad de Hali, porque no tenía a Dianita para ayudarme porque se fugó a Colombia o porque esta vez no había más invitado que yo, la cosa es que tuve que esforzarme bastante más y no estoy muy segura de que saliera mejor. En fin, la gente estuvo contenta y creo que por lo menos fue un tiempo bien invertido de las dos partes.
En lugar de tener a vecinos invitados decidí contar cuentos populares de los países citados para empaparnos más de su cultura y sabor particular. No creo que los textos puedan sustituir a las personas, pero sí creo que un buen texto puede abrirnos la puerta para conocer a más de una persona, a un alma, o incluso a un "alma nacional" si eso existe. En lugar de invitar a algún vecino de China, el día dedicado a Asia invité a Kipling, el del Libro de la Selva. En vez de traer a un vecino rumano traje a Baba Yaga, la famosa bruja come-niños, en lugar de perseguir a algún vecino africano traje a un cocodrilo tramposo. Como no hay maoríes en Azuqueca conté la historia sobre el origen del koala y así.
Esta tarde, mientas me comía una sincronizada con queso emental y mortadela halal me puse a hojear el recetario de mi abuela Ma. Aurora. Y no pude evitar llorar, porque me di cuenta de que aunque su maravilloso comedor ya no exista, su cocinita de los 50's se haya evaporado, y ella ya no esté en su cocina dando instrucciones y mezclando cosas para alimentar y apapachar a su numerosa familia, ella y todo eso que fue ella, sigue en sus recetas y en su recetario. Esa mezcla maravillosa de sabores, esas referencias del modo de hacer de una amiga o familiar, esos ingredientes de aquí y de allá, esas marcas que sustituyen el nombre de las cosas para mí son su marca inconfundible. Y a lo mejor me paso de "lingüista" pero hasta los verbos que usa me dejan ver cómo exactamente preparaba la comida. Y recuerdo ese comedor en sombras, y los platos desfilando desde la cocina, los servilleteros redonditos con el anagrama del abuelo, la manita temblorosa de los últimos años de mi abuela, su sentido del humor...
Si yo la extraño y extraño su casa y el sabor de su comida y olor de su casa no quiero imaginarme lo que tienen que extrañarla sus hijos y lo que tiene que haber costado desmontar ese palacio de recuerdos, ese oasis en mitad de la Ciudad de México para pasar otra página y abrir un nuevo tiempo.
Muchas de mis querencias están amarradas a la comida, a sabores y olores, si no es que todas. Creo que eso me viene del otro lado de la familia. Para mí Monterrey es sus granielotes y su Pollo Loco y su carne asada, México es sus chiles en nogada, Cuba es su arroz congrí, Colombia es su "panzaparriba" y su arroz con pollo, Francia es sus quesos, Libia es su sharmula. Y en todos esos sabores hay implicadas personas que amo y momentos que amo e imágenes, vivencias que son parte de mí. Un amigo es un café en el Vips, otra amiga son las hamburguesas del Santa Lucía, Hawaiianas pero sin carne; una amiga más los taquitos de la esquina, a media noche. Un compañero de batalla los burritos del Café brasil. Mi papá es (entre otras cosas) las enchiladas potosinas de Gonzalitos, mi mearrastris el delicioso pastel de merengue de año nuevo, mi tía Yvonne sopa de ostiones, mi tío Ricardo cayos de hacha, mi papá también y mi hermana coctel de camarones en ese taller automotriz que estaba cerquita de Venustiano Carranza. Mi mamá tacos de papas fritas con tortilla de maíz y crema a media tarde. Mi tía Chela junto con mi tío y mis primas tostadas saturadas como montañas y chiles con salsa de soya y limón (agua la boca). Las niñas y Marisol ¡sushi! Mi hermana arroz con ketchup. Angélica croquetas de arroz. Magali pastel de cumpleaños y empanada de verduras. Gerardo ¡estofado! Y así ad infinitum.
Extraño eso de tener ligado el corazón con las tripas. O quizá eso sea lo normal, y mi gusto por la cocina sea únicamente una manera más de danzar entre los dos.
En lugar de tener a vecinos invitados decidí contar cuentos populares de los países citados para empaparnos más de su cultura y sabor particular. No creo que los textos puedan sustituir a las personas, pero sí creo que un buen texto puede abrirnos la puerta para conocer a más de una persona, a un alma, o incluso a un "alma nacional" si eso existe. En lugar de invitar a algún vecino de China, el día dedicado a Asia invité a Kipling, el del Libro de la Selva. En vez de traer a un vecino rumano traje a Baba Yaga, la famosa bruja come-niños, en lugar de perseguir a algún vecino africano traje a un cocodrilo tramposo. Como no hay maoríes en Azuqueca conté la historia sobre el origen del koala y así.
Esta tarde, mientas me comía una sincronizada con queso emental y mortadela halal me puse a hojear el recetario de mi abuela Ma. Aurora. Y no pude evitar llorar, porque me di cuenta de que aunque su maravilloso comedor ya no exista, su cocinita de los 50's se haya evaporado, y ella ya no esté en su cocina dando instrucciones y mezclando cosas para alimentar y apapachar a su numerosa familia, ella y todo eso que fue ella, sigue en sus recetas y en su recetario. Esa mezcla maravillosa de sabores, esas referencias del modo de hacer de una amiga o familiar, esos ingredientes de aquí y de allá, esas marcas que sustituyen el nombre de las cosas para mí son su marca inconfundible. Y a lo mejor me paso de "lingüista" pero hasta los verbos que usa me dejan ver cómo exactamente preparaba la comida. Y recuerdo ese comedor en sombras, y los platos desfilando desde la cocina, los servilleteros redonditos con el anagrama del abuelo, la manita temblorosa de los últimos años de mi abuela, su sentido del humor...
Si yo la extraño y extraño su casa y el sabor de su comida y olor de su casa no quiero imaginarme lo que tienen que extrañarla sus hijos y lo que tiene que haber costado desmontar ese palacio de recuerdos, ese oasis en mitad de la Ciudad de México para pasar otra página y abrir un nuevo tiempo.
Muchas de mis querencias están amarradas a la comida, a sabores y olores, si no es que todas. Creo que eso me viene del otro lado de la familia. Para mí Monterrey es sus granielotes y su Pollo Loco y su carne asada, México es sus chiles en nogada, Cuba es su arroz congrí, Colombia es su "panzaparriba" y su arroz con pollo, Francia es sus quesos, Libia es su sharmula. Y en todos esos sabores hay implicadas personas que amo y momentos que amo e imágenes, vivencias que son parte de mí. Un amigo es un café en el Vips, otra amiga son las hamburguesas del Santa Lucía, Hawaiianas pero sin carne; una amiga más los taquitos de la esquina, a media noche. Un compañero de batalla los burritos del Café brasil. Mi papá es (entre otras cosas) las enchiladas potosinas de Gonzalitos, mi mearrastris el delicioso pastel de merengue de año nuevo, mi tía Yvonne sopa de ostiones, mi tío Ricardo cayos de hacha, mi papá también y mi hermana coctel de camarones en ese taller automotriz que estaba cerquita de Venustiano Carranza. Mi mamá tacos de papas fritas con tortilla de maíz y crema a media tarde. Mi tía Chela junto con mi tío y mis primas tostadas saturadas como montañas y chiles con salsa de soya y limón (agua la boca). Las niñas y Marisol ¡sushi! Mi hermana arroz con ketchup. Angélica croquetas de arroz. Magali pastel de cumpleaños y empanada de verduras. Gerardo ¡estofado! Y así ad infinitum.
Extraño eso de tener ligado el corazón con las tripas. O quizá eso sea lo normal, y mi gusto por la cocina sea únicamente una manera más de danzar entre los dos.
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