Preludio
La peli favorita de Halima es Mamma Mía y llevaba un mes pidiendo todos los días que se la compráramos hasta que por fin la encargamos al Círculo de Lectores que la tenía baratita.
Escena I
El señor del Círculo de Lectores: No he podido encargar Mamma Mía porque está agotada.
Yo: De acuerdo, mañana le llamo para encargar otra cosa en su lugar.
Escena II
Halima: Mami ¿por qué está malita Mamma Mía?
Yo: ¿Malitaaaaa? ¿Cómo que malita?
Halima: ¡Pues dijo el señor que estaba agotada!
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Wednesday, June 16, 2010
Monday, June 14, 2010
Señoras y señores, llegó la hora

Mientras los tapados se rebelan contra un modelo económico que desde que nacieron los mantiene en la miseria, la indefensión que los regiomontanos vive en los últimos meses ha dejado el centro urbano convertido en una ciudad fantasma a partir de las 10 de la noche. La gente prefiere permanecer en sus casas. Se acabaron las salidas a pasear, a cenar, al cine o al teatro...las calles de Monterrey ya no son de los ciudadanos: ahora tienen otros dueños. Sanjuana Martínez/La Jornada 10 de junio de 2010. www.jornada.unam.mx/2010/06/10/index.php?section=politica&article=09
Thelmita me manda un mail conmovedor. Si lo que está pasando en Monterrey y en México no nos había conmovido, señoras y señores, llegó la hora. Thelma lo dice muy bien en su correo: no es cosa del gobierno (únicamente) es cosa de que todos y cada uno de nosotros nos involucremos ¿en qué? ¿en mantar narcos como si se tratara de un juego de video? No. En exigir y trabajar desde lo personal, asociados con los que tenemos más cerca (centro de trabajo, escuela, barrio, grupo de amigos, etc.) para que la mayor parte de la población tenga acceso a otro modo de vida que no sea la miseria.
Justo ayer hablaba con una mujer colombiana de que la situación en México ahora mismo es como la que vivía Colombia hace unos años, hemos seguido los mismos patrones y no nos ha servido de nada (ni a nivel ciudadano, ni a nivel de instituciones) tener tamaña referencia.
¿Y qué pasó? Pues que hace unos días un ejército de chavitos reclutados por las organizaciones del narco sitiaron Monterrey, la orgullosa capital industrial y polo económico del país, la ciudad del conocimiento. ¿Y saben qué? Me da mucho gusto. Porque tienen que pasar estas cosas para que la gente despierte en masa, para que los regiomontanos que tienen el poder político y económico se den cuenta de que así no se puede seguir. Insha'Allah los ciudadanos que antes tenían el poder (aunque sea el poder de pasear, ir a cenar, ir al cine) reciban comprensión, creatividad, valor, fuerza, sabiduría para empezar a cambiar las cosas y no se queden en el enfurruñamiento. Insha'Allah esta guerra se cobre pocas víctimas y sirva de verdad para que todos y todas VEAMOS.
Hace 14 años
Trabajábamos como promotores culturales en Revolución Proletaria, una de las tantísimas colonias empobrecidas, aplastadas, marginadas hasta decir ya no porfavor, y creíamos que podíamos cambiar aunque fuera ese pedacito del mundo. Éramos tres pelandrujos: Thelma, Luisfe y yo misma tratando de entender, de apoyar, de transformar a punta de clases de pintura, teatro, coca colas en la banqueta y poco más.
De esos años salieron unas cuantas cosas: un taller infantil que Thelma mantuvo como 8 años, donde los niños podían tener, por lo menos, un espacio de paz, de creatividad, de buena onda. Una profesional de la cultura popular (Thelma, claro está) con los pies muy bien plantados en la tierra y mucha mucha fuerza para trabajar, que ahora además está colocada estratégicamente en un puesto clave a nivel nacional. Un registro de cultura popular (que estará perdido en las bodegas de CONARTE) que se llamó "Historias desde la esquina" que elaboraron los propios chavos y chavas de muchos barrios quienes compartieron gratuitamente y de todo corazón sus alegrías y sus penas con nosotros. Y dos burguesitos con buenas intemciones un poquito menos weyes.
Por lo menos nos dábamos cuenta de que solitos poco podíamos y tuvimos un montón de apoyo: El Chino López, Cristof, Kolly, ahí a pie de calle, Mary Zebadúa, Gabriela Arce desde la institución y un montón de gente más de la que aprendimos mucho mucho.
No sé qué pensará el Luisfe, lo tendría que decir él mismo. Yo me di cuenta que eso de andarle salvando la vida a los demás no tiene sentido, que no les podemos pedir a los demás que cambien sino tratar de cambiarnos a nosotros mismo. Que la transformación de la sociedad, en resumidas cuentas, empieza por la transformación mía, personal. La única manera de tener una sociedad menos violenta es que yo, y cada uno, resuelva sus conflictos internos y empiece a trabajar con los demás. Porque era bien chido pasarse la tarde con unos chavos y chavas que parecía que tenían muchos problemas, para eso había energía, creatividad, recursos (y hablo únicamente de mí misma). Pero para descubrir quiénes eran mis propios vecinos, para tranformar mi propia manera de relacionarme, de trabajar, de comprar, de divertirme...eso parecía una imposibilidad, es más ni me lo planteaba.
Muchos muy adoloridos
Por lo menos la experiencia sirvió para educarme, para ver la realidad de mi ciudad cara a cara (bueno, desde la barrera, pero ahí estábamos las dos) y para darme cuenta de que la ciudad se levanta sobre mucho mucho dolor, y ese dolor se hace sólido, forma murallas que separan a las personas, que las aíslan.
Y ya no sé qué más decir. Ahora mismo estoy en un remolino de historias, de personas, de situaciones, de recuerdos. Recuerdos felices de bailes colombianos (la música de la banda, mi Monterrey es colombiano de corazón), recuerdos dolorosos de balazos, huídas, madres sin hijo, niños solitos, niñas jugando a la lotería para sacar pa la cena del día de hoy.
La cosa es que desde abajo la cosa se ve de otro modo y a lo mejor lo teníamos que haber dicho más alto, lo teníamos que haber difundido y que se enterara hasta el último regiomontano: que no se aspira resitol por puro placer, ni se lleva una fusca por puro gusto, que no se pintan letras en las paredes por el gusanillo de molestar, que hay muchos muy adoloridos y que ese dolor es de todos.
¿Y ahora qué?
Me leo y me resulto a mí misma cursi y ridícula. Pero de todas maneras sentencio con la moraleja. Hay que buscar alternativas: no para "ellos" sino para "nosotros".
En la kasa de la luna (un proyecto comunitario chingonsísimo, auténtico, poderoso) aprendí que las cosas cambian cuando uno mismo pretende cambiar e invita a los otros. Era un espacio físico, pero sobretodo social (y con eso quiero decir nada más: un grupo de personas) en el que se podía aprender, compartir, descubrir que cada uno de nosotros sabía cosas, podía hacer cosas por los demás y que juntos podíamos tener un impacto más grande, es decir, invitar a más gente a hacer las cosas de otra manera, de una manera más feliz, más respetuosa, más justa.
Éramos poquitos, pero detrás de nostoros (o de ellos porque también entonces yo parecía una exiliada) estaban nuestras familias, nuestros barrios, nuestros lugares de trabajo y finalmente otras grupos de personas (sindicatos, asociaciones, grupos eclesiásticos, grupos académicos, etc). Y cuando quisimos hacer cosas que se vieran por toda la ciudad lo hicimos juntos y sí que se vieron.
Ahí dejé de esperar cosas del gobierno, de creer en la democracia, y empecé a ser devota de la participación social. San Ghandi, de verdad yo creo que es la única única manera. ¿Por eso ahora soy militante del espítiru? Pues sí. Porque es el modo más radical (rápido, profundo, efectivo) de transformación personal que he encontrado.
Santa Mónica, San Francisco y el Azuquekistán
De todas maneras a mí durante muchos años me ha faltado la otra parte: el hacer con otros. Y la neta sí siento como que he faltado a mi responsabilidad. Mi mamá me enseñó que lo que uno recibe no es para su propio disfrute, sino porque alguien tiene que ser el depositario de los biene comunes, para poder compartir, repartir y volver a recibir. Lo mismo que el concepto islámico de sadaka: hay que compartir. Eso equilibra, purifica nuestros bienes, nos evita males, nos trae más abundancia, etc.
No es que me compare de verdad pero sí rescato el esquema "acomodaticio": Giocconda Belli, gran poeta nicaragüence, luchadora, guerrillera. Vive en Santa Mónica California. ¿Está mal? Supongo que no, ya le tocarían unas vacaciones después de tanto desgarro. Isabel Allende, gran escritora chilena, cercana al Presidente Allende, periodista, luchadora, avecindada en San Pancho. ¿Está mal? Supongo que no, se necesita un poquito de paz para poder escribir y escribir también es luchar. Y ahora mi modestísima trayectoria: formación como promotora cultura, experiencia en trabajo de campo en los barrios regiomontanos, licenciada en letras, escritora, trabajadora, avecindada en el Azuquekistán. ¿Está mal? Pues no sé.
¿Militar por una crianza respetuosa con otras mamás de este lado del mar es suficiente para devolver/compartir todo lo que yo he recibido/aprendido? Me late que no. ¿Ser una persona más amorosa, más consciente, repartir todo lo que puedo las bendiciones sufis basta para equilibrar mi balanza personal? Pues me late que tampoco pero por ahí va la cosa.
Sí creo que cada uno de nosotros puede hacer más y sobre todo en una situación de emergencia como la que se está viviendo en México y concretamente en Monterrey. Pero para qué esperar al cataclismo, mejor nos ponemos todos las pilas y nos ahorramos desastres. Sí creo que deberíamos esforzarnos por ser personas más respetuosas, más amorosas, más justas. Sí creo que deberíamos formar vínculo con otras personas (vecinos, compañeros de trabajo, compañeros de vicio, da igual): rescatar la red social que le dicen, pero la de a devis, no la de la lista de los chistes por mail. Sí creo que todos deberíamos buscar maneras más sanas de consumir, de divertirnos, de movernos, de trabajar. Sí creo que deberíamos apoyar a gente que está tratando de abrir alternativas (de formación, de ocio, de alimentación, etc) para todos.
Se acabó la comodidad
Y me parece que, por lo menos los regios, lo tienen claro. Todos vamos en el mismo barco. Yo prometo buscar la manera de "devolver", de compartir para aquél lado. Si alguien se le ocurre una idea, para mí o para sí mismo, será bien recibida.
Y qué naif, por Dios qué naif me resulta este post, pero escrito está. Lo dejo por ser un blog familiar y porque ya invertí una hora escribiendo. Mil disculpas al amable lector, al fin y al cabo a quién voy a engañar, ya sabemos que la candidez no termina de quitarse. En fin.
Sunday, June 13, 2010
Ésta es la mía
Y estoy taaaaan cansada que aunque hay muchas cosas que decir, no soy capaz. Sólo apuntar que para ser la primera vez creo que se ve bastante bien y DEFINITIVAMENTE sabía mucho mucho mejor de lo que se ve. No vuelvo a comer otra tarta de manzana que no sea una auténtica Tatin, nada como ese sabor a caramelo, mantequilla, juguito de manzana. Nada como esa mezcla de texturas y temperaturas. En cuanto pueda paso la receta. Por cierto, el libro de cocina francesa que me disponía a devorar ha desaparecido misteriosamente de la biblioteca. Y el de Cabrera Infante todavía no llega.
Saturday, June 05, 2010
Laura, Jean, Isabel, Julia y Julie o ¡viva la tarte tatin!

Laura o Mi encuentro con la sombra
Me habían recomendado a Laura Gutman por los cuatro costados y al final me animé a leer La maternidad y el encuentro con la propia sombra ¡oh revelación! Todo lo que yo había vivido al convertirme en madre estaba ahí: organizado, sistematizado, digerido y desechado. Listo para verlo desde la barrera, entender y aceptar que, eso de ser madre, tiene su luz y su sombra. Las contradicciones, los inconvenientes, las incomprensiones, la angustia, los abismos que se abren con la pareja, la revolución interna mezclado con la ilusión, las esperanzas, los descubrimientos, el amor, la ternura, el embelesamiento...Todo estaba ahí.
Esta argentina tiene una formación y una trayectoria personal bien interesante. Estudió en Francia y parió a lo Leboyer en la primera clínica de parto no violento. Me gustó leerla porque fue recorrer mi propio camino en retrospectiva, poniendo luz en esos recodos que me había costado ver.
Para mi gusto se pasa un poco de dura en la descripción del parto institucionalizado y sus consecuencias pero, desafortunademente, acierta. Quizá es eso lo incómodo. Tiene otros aciertos menos dolorosos como la definición de los primeros 2 años de maternidad como un puerperio constante en el que madre e hijo se encuentran "fusionados" a nivel emocional e inconsciente. Así que esa sensación de estar sumergida, hipersensibilizada, con una necesidad imperante de ternura y cuidados no tenía que ver con mis carencias personales o mis circunstancias...
También se lleva la palma cuando describe la función del padre de la criatura: no es imprescindible que cambie pañales o de bañitos, lo esencial es que cuide 100% de la madre (o que organice los cuidados, vamos) para que ella pueda cuidar de su cachorro, por lo menos en las primera semanas de vida. Justo como lo organizamos para el nacimiento de Fati ¡chachi! Y que ponga al cachorro mayor en contacto con el mundo exterior.
Resumiendo: la Gutman me gustó. Hay cosas que dice sobre crianza que me gustaron (como cuando habla de los niños que se despiertan por la noche o de que 15 minutos de disponibilidad absoluta al día son milagrosos), y luego hay otras que no comparto (como que hay que contarles a los niños todo el tiempo sobre una misma). Pero la pauta está chida.
Jean o el nefasto continuum
Ésta también estudió en Francia. Siendo muy joven, se va a la selva venezolana y descubre la sociedad ideal donde todos son felices y cuando no lo son lo llevan estupendamente. ¿Por qué ? Porque son fieles a su "continuum", es decir, la acumulación de saberes innatos, instintivos, naturales, que se han depositado en nuestra especie a lo largo de toda nuestra evolución y que en la sociedad occidental hemos traicionado por completo. Resultado: la infelicidad.
Recomienda cosas bien básicas, a saber: que los bebés deben estar TODO EL TIEMPO en brazos (o en espaldas, regazos, etc) hasta que empiezan a querer gatear o arrastrarse, o sea entre seis y nueve meses. O sea que ni pasearlos en carrito, ni dejarlos en la cuna, ni por supuesto ponerlos a dormir solos lejos de su mamá, ni dejar que lloren solitos.
A mí me resultó el libro más duro que he leído en mi vida y lo terminé por pura disciplina. El trabajo de esta mujer va en la misma línea que el de Michel Odent: las primeras experiencias humanas (el nacimiento y primeros meses de vida) determinan su posterior capacidad para amar y ser feliz. ¿Y saben qué? Estamos bien jodidos, porque somos una sociedad que no sólo tolera sino celebra el sufrimiento de los más indefensos, de nuestros bebesitos pequeños en nombre de la independencia, la productividad, la competitividad y no sé cuántas pendejadas más. La ministra que renuncia a su baja de maternidad en favor de su marido es una mujer ejemplar, y la que lleva un bebé atado a la cintura y ha dejado su carrera para pasar todo su tiempo con su criatura es una imbécil.
¿Se imaginan lo que sentirían si los dejaran llorar hasta quedar extenuados? ¿Llorar de hambre, de soledad, de miedo, de incomodidad, de calor o de frío? No será para tanto, dirán ustedes. A todos nos pasó de pequeños y aquí estamos. Sí, pero ¿cómo estamos? ¿A que es más fácil mirar para otro lado? Y ahi les va la maldición gitana: estamos condenados a repetirlo.
Lo que no me gustó es que haber leído el libro después de criar a mi primera hija (y eso que he hecho una crianza BASTANTE natural e intuituva creo yo). Es un libro que hay que leer ANTES de tener hijos, porque el dolor que causa darse cuenta del daño que ya hemos hecho sin quererlo es insoportable.
Tampoco me gustó que da pocas esperanzas para revertir nuestro propio alejamiento del continuum. Concretamente: achucharnos, arruncharnos, apapacharnos todo lo posible hasta que completemos esos "fondos" de contacto y afecto físico que deberíamos tener para ser personas sanas y felices. Y ¿adivinan cuál es la otra? ¡MEDITAR! De la manera o según la tradición que más les convenga. Una práctica constante de meditación va borrando las heridas que la carencia de contacto físico nos ha dejado y va rescatando del lugar donde se ha escondido nuestro estado de bienestar, o mejor dicho, nuestra capacidad de conectar y crear y sentir bienestar. ¡Señor, gracias por mandarme el Diker!
Jean Liedloff escribió este libro en los 70's siendo todavía muy joven, sin haberse casado y sin tener hijos. Yo tenía ganas de saber en qué clase de madre se había convertido ¿y saben qué encontré? Vive solita, en un barco, con su gato. Ni pareja, ni hijos. Todavía no entiendo cómo encaja eso con el concepto del continuum.
Isabel o una bocanada de aire fresco
También ahonda en el alma familiar, pero desde otro lugar completamente diferente ¡gracias a Dios porque ya me estaba ahogando tanta pensadera materno-filial! Isabel Allende tiene sus tragedias, pero sobretodo sabe sacarle el jugo a la vida y servirlo en novelas que me bebería de un solo trago.
Zarité es la historia de una escalva en el Haití de las revueltas coloniales. Me dejó un sabor, o mejor dicho, una sed antillana que no sé cómo voy a quitarme. Me gustan las historias de mujeres y me gusta encontrar viejos amigos en las nuevas historias: este libro está lleno de referencias históricas y literarias. Me reencontré con el antiguo reino de Sansusi y la Cuba de Cecilia Valdés, con mi amiga Anouchca, mis viajes a la Habana, un amigo que se doctoró en Nueva Orleáns y hasta con Tiana el Sapo que no pude ver con Hali en el cine porque Fátima se puso a llorar. Pero sobretodo me reencontré con mis ganas de bailar "porque esclava que baila es libre, mientras baila".
Zarité es vendida con 9 años y ahí empeza su vida entre la casa de su amo y el cañaveral. Conoce, aprende, ama, cuida, teme, es madre. Pero sobretodo baila. Y cuando baila Erzuli, su diosa tutelar, la "monta" y ella se transforma. A mí eso me sonó muy familiar, aunque no tenga una diosa africana tutelar. Yo sé lo que es bailar y bailar y bailar hasta que el cansancio desaparece, el pensamiento se diluye y yo misma me diluyo y soy sólo parte de algo más grande: música, ritmo, vida. Bailar y liberarte, bailar y volver al estado de bienestar original, bailar y ecuperar lo perdido. Que le digan a Jean Liedloff que se pase por un domingo por la rumba del Cayo Hueso a ver si deja de sufrir.
Por eso dice Mawlana que hay que hacer hadra todos los días si es posible, porque el hadra (meditación en movimiento o tremenda juerga sufi, como yo lo llamo) es repetir hasta el agotamiento un mismo movimiento, hasta el agotamiento de la cabezota y renacimiento de la fuerza interior.
¡Neeeeeeeeeeeeeeceeeeeeeeeeesiiiiiiiiiiiiiiiitoooooooooooooo baaaaaaaaaaaaaaiiiiiiilaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!!!
Julia y Julie
Sí, me refiero a la peli. ¡Espléndida! Leticia me la grabó porque le recordó a mí. Una chica que encuentra refugio espiritual en la cocina emprende un proyecto que vincula sartenes y palabras: un blog de cocina. Una vez le dije a uno de mis amigos escritores que ahora que había dejado el doctorado encontraba mi mayor satisfacción en mis experimentos de cocina y en mis conversaciones con buenos amigos. Creo que esa fue la última vez que hablé con él. Qué mujer tan anodina, debió pensar. Pero es verdad, la cocina tiene algo reconfortante, algo que hace bien por dentro y no me refiero sólo a la panza.
Me pasé toda la peli con una gran sonrisa, recordando mi estancia en Francia (encore la France!) y mis pininos culinarios (sin albur). Y vi con gran envidia cómo el proyecto tan inteligente de la protagonista la lleva justo a donde ella quiere ¡triunfa! Y me pregunto si yo he trinfado, como escritora o como cocinera, o ya de perdis como bloggera. Creo que ninguna de las tres, a lo mejor es que tengo que concentrarme en algo...
Da igual, también me pasé toda la peli salivando y esta mañana en la Feria del Libro de Azuqueca me encontré con un precioso tomo de cocina francesa. El lunes a primera hora estaré pidiéndolo en la biblioteca. Quiero hacer una tarta tatin, la tarta más absolutamente exiquisitamente radicalmente deliciosa de toda la historia de la gastronomía mundial. Santo Dios.
¡QUIERO HACER TARTA TATIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN!
Creo que por un tiempo no volveré a abrir un libro sobre crianza. Ahora le toca la revancha a las
papilas. El próximo plato del menú es La ninfa inconstante de Cabrera Infante. Y van directo al blog las recetas de la France ¡Salud!
Subscribe to:
Posts (Atom)