Thursday, May 24, 2012

Dios, el pan, las cajas, el perdón...

Aquí estamos llenénadonos de cajas, vaciándonos de cosas que ya no necesitamos, ajustando cuentas con nuestro pasado y nuestro presente para poder abrazar nuestro futuro inmediato. Creo que sobre el proceso de dejar atrás el pasado mi papá ya lo ha dicho todo (con palabra y con ejemplo) en su "Never Ending Storage" que al final si tuvo fin (jeje) con mucho aprendizaje y libertad como consecuencia.

Yo sólo digo que coincidiendo con el santo mes de Rajab, que nos ofrece una oportunidad para ponernos en paz con Dios y con los hombres, o sea, con nosotros mismos, yo voy sacando fotos de diferenes etapas de mi vida y voy pensando: ¿le di las gracias a este hombre? ¿le dije a esta mujer cuánto la quería? ¿llegué a hacerme responsable por los fallos que tuve en esta relación? ¿me disculpé alguna vez por las cosas que llegué a decirle a esta persona? ¡Dios mío! ¡cuántas carencias! ¡cuántas faltas! Falta de atención, de cariño, de seguridad, cuánta ignorancia anda uno paseando por su vida a riesgo de dañarse a sí mismo y a los demás. ¿Cuánto tiempo me quedé de más en esta relación que tanto daño me hacía? ¿por qué me lastimé persiguiendo a esta persona que no me quería?

Gracias a Dios ha llegado hasta mis manos un dúa (súplica) que se recita en este mes, y que dice algo precioso:

 "¡Oh Allah! Te pido perdón por la injusticia cometida contra tus siervos. Cualquiera de tus siervos o siervas que yo haya herido ya sea físicamanete, en su dignidad o en su propiedad, dale de Tus inagotables tesoros. Y te pido que me honres con Tu Misericordia la cual abarca todas las cosas".

Así que si alguien dañé y no lo reparé yo misma, pues va de gane: le tocan tesoros divinos a cambio. Yo me perdono porque me comprendo. AlhamduliLah la vida pasa y voy aprendiendo y volviéndome mejor persona. Pero sí me gusta mucho sentir que hay un Perdón más grande, lo que es un Refugio más grande, una Comprensión más grande, que permite que la nuestra tenga lugar y vaya creciendo.

A ratos me parece que somos como la masa del pan: Dios (aquello que es Bueno, que es Bello, que es Verdadero y lo siento por apellidar tanto pero es que la palabra está tan malamente manoseada que a saber lo que piensa la gente cuando uno dice "Dios"). Decía que Dios nos toca y nos ponemos a crecer como cuando juntas la harina y el agua tibia y la levadura...Mágica vida, parece que no sucede nada pero ahí está esa masa maravillosa y tierna haciéndose grande y alimenticia. Luego en algún momento hay que estrujarla un poco, sacarle el aire, dejarla reposar nuevamente para que siga creciendo antes de la transformación definitiva al amor del horno (sin comparaciones infernales por favor), nuestro cocimiento es lento porque el amor verdadero es tibio y no tiene ninguna prisa.

Si nunca han hecho pan ¡inténtenlo porfa! Propónganselo a sus hijos, a sus amigas, a sus aprejas, regálense una tarde panadera y mágica. Es de verdad alucinante.

¿En donde estaba? ¡Ah sí! Total que si a alguien perseguí despiadadamente para que fuera mi amigo-amiga ¡lo siento! Si a alguien quedé a deberle tequieros ¡lo siento muchísimo! Si alguien acorralé con mi súper-inteligente-verborrea (apantallo eh, no se crean) ¡mil disculpas de verdad! Si alguien me necesitó y no pudo contar conmigo ¡me duele en el alma! Si a alguno o alguna no le devolví el saludo o no le di las gracias suficientemente, le pido perdón y espero que esa "piedrecita" pueda salirse del zapato a cambio de una plantilla de reconfortante cariño. Creo que puedo asegurar que todo el mal que hice lo hice sin intención.

Y depués de este alivianador "mamá soy Paquito" (es como el té de lágrimas*, qué a gusto se queda uno después de pedir perdón), sigo con mis cajas, que todavía me quedan unos cuantos periodos de mi vida que cerrar antes de poder marcharme a mi nueva casa.

*Búho en casa, de Arnold Lobel.

Wednesday, May 16, 2012

México mágico







Unos días PRECIOSOS en Playa del Carmen, Quintana Roo. Ni México ni Monterrey, pero abuelos, primita querida, sobrinos, hermana duende, amigos nuevos y amigos reencontrados. Delfines, arena, agua, ceiba, luz. SELVA. Vida, cenotes sentidos de lejos, cariño cuajado, germinando, floreciendo. Risas, sueños, regalos que llegan desde arriba. Luz, luz. Picante, pescado, murmullo de hojas, viento. Chatarra del oxxo, sabores de infancia, iguana, lagartija, tacos, chilaquiles, tostadas, pizza de camarones del Sam's. Ceviche, quesadillas, salsa, calor. Jícamas con chile, música de flautas, descubrimientos, futbol en la playa, risas. Magia.

Gracias a Dios y bendito sea Dios.

Ahora con las maletas deshechas y toda la ropa lavada empezamos a prepararnos para la siguiente etapa: Benghazi nos está esperando.