Friday, January 28, 2011

Tu comida sabe a restaurante



....Y eso no es precisamente bueno. Quiere decir que a la comida le falta baraka, bendiciones, cariñito, en suma, el poder alimenticio del Amor. Eso dice mi marido de los platos carnívoros que preparo desde que soy vegetariana. No debe andar muy errado, porque efectivamente lo que me inspira la carne, es pena.

Secretos sufis
Mientras más información tengo de cómo se trata a la comida de comemos desde la siembra (o cría) hasta el mercado estoy más convencida de que si nos alimenta es por pura Gracia Divina, por el agradecimiento que expresamos al comerla, por la alegría que sentimos al compartirla, por las intenciones y la presencia que ponemos al cocinarla.

Para mí la cocina es alquimia, es poema, es suma de sensaciones, es entrega: vida que se entrega en favor de la vida (da igual que sea de origen animal o vegetal), creatividad puesta al servicio del paladar, del disfrute, ofrenda. Cocinar es consagrar. Ser cocinera es ser oficiante a caballo entre la Madre Tierra y el río de vida que es el ser humano en su camino al Padre Cielo (esto suena a Tai Chi). Así que para tan importante trabajo (nutrir, ¡nutrir!) no está mal saber algunos secretos:

1. Antes de empezar hay que lavarse, de cuerpo, de cabeza y de corazón. De preferencia estar en estado de ablución o crearse su propia limpieza ritual. Esto ayuda a estar PRESENTE mientras cocinamos y no echar en el caldito la rabieta del vecino, el gruñido de la cajera, el agobio de la compra, el estrés de la mañana, etc).
2. Mezclar siempre en contra de las manecillas del reloj. Como el giro de los derviches.
3. Recitar mientras cocinas. Si sabes hacer diker, haces diker. Si conoces algún mantra que te guste, lo repites. Si amas la poesía, elige un poema que convoque a lo más grande que conozcas (o a lo más pequeño, a lo más bello, más querido, más positivo). Si te gusta cantar, canta pues, pero canta algo FELIZ.
4. Cuando comas da gracias y bendice la mesa según el código que más te agrade.
5. Toma un granito de sal antes y después de comer, esto previene un montón de enfermedades digestivas.
6. Come con la mano derecha.
7. Haz honor a tu comida, sea lo que sea.

¿Y los animales?
Pues a lo mejor los animales tendrá que cocinarlos a partir de ahora mi excelso marido, porque él todavía es capaz de convocar las bendiciones sobre ellos y la verdad le quedan retebuenos. Ya les seguiré contando.

Saturday, January 22, 2011

La comida y el espítiru (sic) II: buscando el equilibro

Hay un montón de cosas que decir sobre la comida y me encantaría verter estos pensamientos y experiencias justamente en el blog de cocina (http://www.lacocinaespontanea.blogspot.com/), pero como ahora mismo está inhabilitado por mi negligencia y falta de "savoir faire" pues ni modo, toca servirlo aquí.

Una de las explicaciones que una buena amiga da a mi vegetarianismo repentino es haber "elevado mi vibración". Pero, francamente, el ser más "elevado" que conozco en esta vida: Mawlana Sheik Nazim (que Allah está satisfecho con él) come carne. A lo mejor porque él puede, porque ya es un experto en vibrar como haga falta cuando haga falta y porque come con total consciencia, compasión y amor.

Me acuerdo de esa escena de Avatar donde matan "limpiamente" a un animalejo y le dan las gracias por entregar su vida para dar vida a los demás y mandan su espíritu a un lugar más elevado. Así es como me imagino el sacrificio "halal" aunque no sé si resulte tan romántico.

Lo que sí sé es que cuando se sacrifica a la manera islámica: 1. el animal no sufre, 2. el animal no pasa miedo, 3. al animal se le reconoce como un Ser vivo, parte de una Creación. De todas maneras la carne halal tampoco me entra. Pero mi maestro dice que una vez cada cuarenta días sí deberíamos comer algo de carne o pescado. Y yo le creo. Lo único que he conseguido es comer unas poquitas almejas de lata, espero que sea suficiente como intención de obediencia (que no es más que la práctica de la confianza, lo digo porque hoy en día a la gente le rechina el uso del verbo obedecer). Dentro de cuarenta días intentaré con unas chirlas, o unos mejillones, algo que por lo menos no haya tenido ojos, ni patas, ni dientes...

En una familia de carnívoros
El otro día encontré un blog genial (www.theamerarabwife.wordpress.com): una chica americana casada con un Hungry Husband (marido hambriento) viviendo en medio oriente. Es un blog de recetas y experiencias culinarias (¡alhamduliLah!). Todavía no lo exploro con calma pero me identifiqué plenamente con el asunto de tener un Hungry Husband que alimentar.

A mi HH, que para más señas es libio, le gustaría cenar todos los días un guiso con carne (de cualquier bicho, eso da igual mientras sea halal), preferentemente con salsita para mojar pan. Y como lo amo y es la única comida caliente que hace durante el día (a medio día come en el trabajo) a mí me gustaría complacerlo. PERO no me gustaría pasarme el día metida en la cocina ni hacer dos menús diarios, uno con y uno sin.

Así que he ideado un sistema que ya estamos poniendo en práctica y que, de momento, va bien. Empezamos con una sopa consistente que algunas veces es incluso un plato único con algún acompañamiento sencillo. Luego hay segundos sin carne que pueden funcionar, según los ánimos, para todo el mundo o de plato principal para los vegetariano y de acompañamiento para los carnívoros. También hay una serie de platos con carnes fáciles y rápidos para que la proteína animal se sriva cómodamente junto a estos segundos veggies. Finalmente tenemos los platos "dos cazuelas", que no es más que hacer la misma receta en dos recipientes separados, en una agregando carne y en la otra no. También hay algunas ideas que he titulado "side or sandwich": cositas para picar, cenar ligero, almorzar fuerte, o poner en un taco o chanwis.

SÚPER SISTEMA COMBIANDO DE DE MENÚS VEGETARIANOS Y CARNÍVOROS

SOPAS
  • Marroquí de guisantes/chícharos secos (1 taza de guisantes secos, 1 litro de agua, 1 cebolla, 3 dientes de ajo, comino, cilantro fresco picado, sal y un buen chorro de aceite de oliva. Cocer y triturar)
  • Lentejas libias (lentejas rojas con patata, zanahoria, pimiento verde, calabaza, ajo, cebolla, puré de tomate, condimentadas con pimentón, cúrcuma, comino, sal y pimienta)
  • Lentejas con arroz (lentejas normalitas con arroz integral, alga kumbu, verduritas de las que haya y garam masala)
  • Sopa de la novia (garbanzos, judías blancas, macarrones, espinacas, condimentado con cebollita, ajo, limón y yogur. Se puede agregar un poquito de carne picada frita con cebollita y comino al servir el plato de los Hungry Husbands)
  • Garbanzo y espinaca (se le puede agregar bacalao desmigado para los carniceros en olla aparte al recalentar)
  • Caldo tlalpeño (arroz, garbanzos, zanahorias, apio, hojita de laurel, con una base de caldito de verduras que se sirve con cuadritos de queso y aguacate. Agregamos pollito desmenuzado al final para los HH)
PLATOS PRINCIPALES SIN CARNE
  • Lasaña de verduras
  • Arroz con verduras (ejotes/judías verdes, guisantes, puerros, zanahorias, almendras, ajo y jengibre: freir, especiar con canela, comino, toque de sal y poner a cocer el arroz mezclado con el sofrito utilizando mitad agua y mitad jugo de mandarina).
  • Flores de berenjena (En la bandeja del horno colocar tres rodajas de berenjena en forma de flor, sobre ellas un par de rodajitas de tomate, al final una cucharada de mayonesa, toque de sal, pimienta y hierbas como orégano, albahaca, romero. Llevar al horno hasta que las berenjenas estén cocidas y la mayonesa gratinada).
  • Hamburguesas de lentejas y patata (mezclar lentejas o cualquier otra legumbre con puré de patata y un huevo, sazonar la mezcla al gusto, formar hamburguesas, distribuir en la bandeja del horno y hornear hasta que queden doraditas).
  • Hamburguesas de arroz, verduras y tofu.
  • Pisto con huevo (sofreir cebolla, pimiento rojo, calabacín y berenjena. Puré de tomate, sal, pimienta y cascar unos huevos encima de la mezcla mientras está todavía sobre el fuego).
  • Empanadas de espinaca, cebolla, semillas de hinojo y queso feta (o cualquier otra combinación de verduras).
DOS CAZUELAS
  • Cuscús: uno de verduras y garbanzos y otro con cordero, ternera o pollo.
  • Estofado: con carnita vegetal y con ternera.
  • Chilaquiles: con queso o tofu frito y con pollito.
  • Burritos: con alambre filete y con champis (a la parrilla con tiras de cebolla y pimiento verde, gratinado mejor que mejor).
  • Boloñesa: de carne picada y de berenjena o soya texturizada con zanahoria.
SIDE OR SANDWICH
  • Humus de garbenzo y tahina
  • Paté de anacardos y aceitunas verdes
  • Paté de almendras y aceitunas negras
  • Guacamole
  • Berenjenas con orégano y limón
  • Huevos duros
  • Setas y espárragos al ajo
  • Rodajas de berenjena empanadas
Amín!

Wednesday, January 12, 2011

La comida y el espítiru (sic)



De pronto vegetariana
Pues que de pronto me hago vegetariana. A mí me encantaban los hígados, las patas de vaca, que me desayunaba una lata de atún, comía pechuga y cenaba hamburguesa, a mí que tengo en el lugar más alto de mi corazón los tacos de barbacoa, las chuletitas de cordero, ¡los mariscos! Ahora resulta que no me entra nada, nada que haya tenido madre (como dice Leticia). O mejor dicho, nada que se haya muerto, porque tampoco las conchitas (con lo buenos que están los mejillones, las ostras, ¡las chirlas!)

Ya lo intenté varias veces y no hay manera. No es una idea, es una sensación, una reacción física, como si tratara de comerme un zapato, o un cuaderno. Dentro de mí hay una certeza absoluta de que ESO NO SE COME. Y ya sé que las plantas también están vivas, pero bendito sea Dios todavía tengo permiso de comerlas.

Hace muuuuchos años, cuando me inicié con un grupo hindú de meditación, dejé de comer animales por pura convicción. Bueno, y por respeto a la tradición y porque asumí que si quería participar de ciertas "energías" tenía que confiar en las recomendaciones adjuntas o arriesgarme a un "corto circuito". La verdad es que me sentía muy bien, y cuando dejaba mi súper dieta para tragarme unos sushis notaba como si me pusieran una piedrota en los pies, me notaba más densa, me costaba mucho más hacer mis prácticas y volver a mi rutina alimentaria.

Entonces no pensé que volvería a ser carnívora, pero paulatinamente empecé a cambiar. Primero me hice "puerco-lacto-vegetariana". Es decir, que de vez en cuando me comía unos frijoles con chorizo o unas quesadillas con tocinito (chom), lo cual se agravó cuando llegué a España, porque aquí, el cerdo es el rey (de la comida, no vaya usté a pensar). Si pides una ensalada te la traen con jamón, si quieres unas alcachofas de primero, llevan también jamón, y ya si nos metemos en los platos típicos, creo que los que se escapan se pueden contar con los dedos de una mano.

La muerte que trae la vida
Total que en aras de la cultura (culinaria) volví a comer animales. Y cuando empecé a acercarme al sufismo dejé el chanchito primero, y la carne que no hubiera tenido una muerte digna después. Y en verdad empecé a pensar que el hombre (y la mujer) tiene permitido disponer de un alimalito (sic) de vez en cuando. Lo creo todavía. También creo que abusamos muchisimo de la carne y que no es sano. Eso de quitar la vida para conservar la vida para mí tiene sentido según cómo, o mejor dicho, según dónde. ¿Qué va a comer un esquimal sino focas o pescados? ¿Qué va a hacer un tuareg si se queda atrapado en el desierto y tiene a mano una joroba llena de agua y un poco de pellejo?

En el islam hay una tradición que antes me parecía incomprensible y es la de ofrecer por las ocasiones especiales, por las Gracias o las desgracias, el sacrificio de un animal, generalmente un cordero. Al principio me resultaba una barbaridad y aún ahora no sé si sabré explicarlo bien. Pero puedo contar lo que sentí cuando nos tocó ofrecer un cordero: yo había perdido un bebé y cuando pedimos consejo nos indicaron que podíamos ofrecer un cordero (para dar gracias de que yo estaba viva, pedir por el almita que había seguido su camino y pedir salud para que viniera otro bebé).

Mi santo marido contactó con unos hermanos naqshbandis que ayudan en comunidades empobrecidas en Nigeria. Les mandó el dinero, compraron el cordero a algún pastor de la zona, sacrificaron en nuestro nombre y lo repartieron entre la gente. ¡Maravilla! Nuestra desgracia se había convertido en una bendición para otras personas: ingresos, comida... Y su alegría volvió en oraciones para nosotros. Baraka, pura baraka, puras bendiciones. AlhmaduliLah.

En fin, que ahora que ando haciendo trabajos del alma muy intensos puede se que mi cuerpo esté aprovechando para desintoxicarse de tanta muerte. O que la mirada de esas vaquitas de Nueva Vrajamandala se me haya quedado clavada en el corazón. O que muy pronto empieze a flotar por falta de la "densidad" de la carne. O que me vaya volviendo una persona más amorosa y menos violenta. O que mi marido pida el divorcio porque ya no puede comer mis maravillosos guisos carnívoros. ¡O que acabe por hacerse vegeariano! Ah, no, ¡si es libio!

Pero mientras sabemos cómo terminará esta historia yo estoy aprovechando para explorar y descubrir nuevas recetas y nuevos sabores. Ya hasta tengo diseñado un sistema para la felicidad alimenticia del hogar, es decir, para que cada uno coma como le gusta sin que yo tenga que pasarme todo el día y toda la noche cocinando, ¡insha'Allah! Pero eso lo cuento otro día.

Receta
Las recetas nuevas las pongo, cuando pueda, en el blog de cocina, PERO no dejen de probar este delicioso invento: 150grs de aceitunas verdes rellenas de jalapeño, 100grs de anacardos (nueces de la india), 1 cucharada de alcaparras. Triturar y untar ¡chacháaaaaan! Ahi me cuentan. Aaaaarroz.