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Wednesday, September 23, 2015

Mamá monstruo se lanza a la escuela en casa: Schooling, homeschooling, unschooling

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El inicio del curso escolar nos encontró sin saber dónde nos habíamos de establecer,  y por lo tanto, dónde deberían entrar las niñas a la escuela. Como pensamos que sería cosa, a lo más, de un par de semanas, decidí valientemente hacer escuela en casa y preparar a mis niñas para el cambio de una escuela Waldorf a una escuela normal.

Debo hacer aquí un apunte sentimental. Saber que mis hijas no van a poder continuar en una escuela Waldorf me parte el corazón. Después de conocer la belleza de un entorno Waldorf donde absolutamente todo está hecho con el máximo cuidado, buscando que el alma de los niños se sienta alegre y en paz, invitada a descubrir los secretos de la vida, me cuesta mucho trabajo. Imaginarme a mis hijas en un salón verdoso, adornado con dibujos feos sacados de series de la tele, con sillas y escritorios de plástico y alumino, frías, con niños gritones, y profesores ajenos e impositivos me estruja el corazón.

Aquí las niñas no pueden ir a escuela Waldorf, las dos tienen que entrar a primaria (eso también me descorazona porque a la pequeña le queda un año para tener dispoción de sus fuerzas vitales para terminar de contruir sus órganos, en vez de usarlas para aprender con la cabeza), y en España sólo hay primarias Waldorf a las afueras de Madrid. Son muy caras, están muy lejos del lugar donde podríamos vivir, y de todas formas, llevamos unas cuantas semanas con el pie en el estribo, esperando emigrar.

Total que preparé mi primera semana de clases, con temas para una niña de 3ero y otra niña de 1ero. Historias para cada una, actividades de hacer, pensar y sentir para cada una, combinaciones con salidas y cosas para hacer en casa. Me aprendí el verso y la canción de inicio, conseguí una velita para reproducir el ritual de inicio de clase de primaria que hacíamos en Ak Luum.

Arrancamos muy bien, pero después de dos semanas llegué a la conclusión de que el homeschooling no funciona para nosotros. Supongo que en parte es porque yo sí creo en la escuela.

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Schooling
Yo sí creo en la escuela. Creo que es sano para los individuos y para la sociedad que los niños aprendan en compañía de otros niños y (también) en compañía de adultos que nos son sus padres. Desde luego creo que hay condiciones para que la educación escolar sea verdaderamente sana:

El proceso de aprendizaje debe ser activo, es decir, el que aprende debe participar activamente con su cuerpo, su mente y sus sentidos en la construcción de su aprendizaje. Somos seres humanos, en consuecuencia seres creativos, por ello tenemos la capacidad de CONSTRUIR conocimiento, no somos simples botes donde echar información para su almacenaje. Quien DESCUBRE, tiene un vínculo personal con lo descubierto, porque a la hora de desvelar su misterio ya lo ha hecho suyo para siempre.

No sólo se aprende con la cabeza, también con las manos y el corazón. Para que un aprendizaje sea completo debe involucrar tres esferas: el hacer, el pensar y el sentir. Si el hacer y el sentir no se ejercitan al momento de aprender, el aprendizaje se queda cojo, hay dos tercios de lo que se quiere “aprehender” que se nos escapa. Y nosotros nos quedamos cojos también, como quien ejercitara solamente una pierna en lugar de ambas.

Se enseña y se aprende a través del amor. Los adultos que acompañan a los niños a aprender deben estar permanentemente en estado de amor y conexión. Hasta los siete años o incluso los ocho, los niños aprenden por imitación. Todo aquello que haga el adulto lo hará el niño. Todo aquello que viva dentro del adulto, aunque intente no expresarlo, el niño lo integrará. A partir de los 8 el niño aprende por amor a su maestro y más tarde, cerca de la adolescencia, por admiración. Si el maestro no es un ejemplo vivo de respeto, de cariño, de alegría, de resposabilidad, de voluntad, orden, todo intento de que el niño integre estas cualidades es vano. Sólo se conseguirá un remedo de ellas por medio de la fuerza, no de la inspiración. Y esto, desde lugo, no arraigará en el alma del niño.

La escuela debe ser suficientemente estructurada para ofrecer a los niños un orden claro que se tranforme en paz interior, y suficientemente flexible o abierta para poder mostrar a los niños la Vida. No se aprende (solo) entre cuatro paredes, se necesita también de la naturaleza y estar en los lugares donde la vida bulle y las cosas suceden, para poder descubrirlas y sentirse en confianza con la realidad.

El espacio donde los niños aprenden y conviven debe ser BELLO. La belleza es la condición natural del ser humano, estamos hechos de belleza, por medio de la belleza conectamos con lo mejor de notros mismos y con lo divino. Los niños (y también los adultos) NECESITAN un entorno bello que les ofrezca calidez y armonía para que esto se refleje y se establezca en su interior.

Las escuelas Waldorf son así o, por lo menos, aspiran a serlo. Los maestros Waldorf saben todas estas cosas y hacen un trabajo de transformación personal permanente para ser el mejor ser humano que pueden ser o, por lo menos, aspiran a hacerlo. Últimamente hay tendencias dentro de la educación Waldorf que sugieren que la escuela se ha rigidizado demasiado, que de seguir por este camino la escuela no será más el nido ideal para esta pedagogía, que hay crear nuevos modelos de revivifiquen los principios en los que se basa y les den nuevas dimensiones y nuevas alas. Puede ser.

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Homeschooling
Luego están lo que opinan que el sitio idóneo para aprender es la casa. Yo digo que depende de la casa. Nuestra experiencia empezó bien pero al cabo de dos semanas el material terminó regado pro el suelo, las niñas llorando, una de ellas trepada en la chimenea y la voz de mando amenazando furibunda “¡como no te bajes de ahí te quedas sin derecho a sacar libros de la biblioteca!!!”. Educar con amenazas, el antiwaldorf total.

La experiencia me llenó de preguntas ¿cómo se hace para motivar a los niños al trabajo cuando no hay otros niños con quienes compartirlo? Ya se sabe que “el trabajo comaprtido se convierte en diversión”, y compartir el trabajo sólo con mamá no es tan divertido, especialmente si mamá tiene que ir de una niña en otra guiando la actividad.

¿Cómo se atienden las necesidades de dos o más niños que deben aprender diferentes cosas con diferentes métodos según las necesidades específicas de su edad, ¡al mismo tiempo!?
¿Cómo se supera la frustración ante el fracaso sin un grupo de niños alrededor que sirva de ejemplo y apoyo: los que tienen las mismas dificultades, los que tienen otras dificultades, los que lo están haciendo sin problemas?

¿Cómo se desarrollan habilidades sociales y sentido de colaboración sin otros niños para jugar, trabajar, pensar, hacer equipo? ¿cómo desarrolla la autorregulación cada niño sin contar con la regulación del grupo (ahora es momento de tejer, y todo tejemos, ahora es momento de comer y todos comemos, etc)?

¿Cómo se contagia de entusiasmo sin otros niños que se entusiasmen al unísino? ¿cómo le das a las cosas su tiempo de entrar y asentarse en la conciencia por medio de la repetición si sólo tienes un niño para repetir las cosas una y otra vez?

Y sobretodo ¿cómo se supera la figura materna y todas sus sombras para convertirse en ese ser de luz que debe ser la maestra? Estando en la escuela es fácil centrarse y pensar que uno va a estar dos horas en su ser más luminoso, consciente y amoroso mientras da su clase. Pero hacer escuela en casa supone que se anulan todos los vicios de la relación casera y se pone en juego una relación más clara y despejada.

Supongo que la cuestión de fondo es, que tratar de estar centrado y en su sitio más luminoso no puede ser como tomar aire y soltarlo dos horas después cuando acaba la clase, sino estar desde un lugar más verdadero, y por lo tanto más cómodo y natural, en nuestra luz (por decirle de alguna manera).

Lo más angustiante es tomar conciencia de una manera tan palpable, que aunque no hagamos homesechooling, las mamás y papás somos los primeros maestros de nuestros hijos, y no sirve de nada tener para ellos palabras ejemplares, es absolutamente necesario que tengamos integrado hasta el tuétano todo aquello que queremos que aprendan e integren. Es mi intención, pero todavía estoy muy lejos de lograrlo.


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Unschooling
Obviamente con tantas preguntas, no podíamos hacer menos que deslizarnos suavemente hacia el “unschooling”. No tenemos programa, no tenemos ritmo fijo, excepto algunos momentos necesarios para el funcionamiento del hogar. Tenemos viajes, tenemos biblioteca, tenemos pequeños proyectos de manualidades como tejer con los dedos, tejer con agujas y ahora coser, tenemos excursiones al bosque, tenemos salidas de patinaje, tenemos clases de caballos.

¿Será ésta la solución de la educación en casa? ¿No proponerse un programa ni un ritmo, no programar actividades ni aprendizajes específicos para cada edad, sino aprovechar el flujo de la vida para que cada niña vaya aprendiendo de cada experiencia? ¿Y eso como se puede “sistematizar” es decir, asentar en la conciencia? ¿O eso tampoco es necesario, tener un producto final, una memoria que te recuerde lo aprendido, que puedas consular en caso de necesidad?

Supongo que si vives en una granja, con toda tu familia extensa, donde los ritmos se marcan de manera natural y el trabajo tiene un sentido concreto (el gallo canta y toca levantarse, la vaca necesita comer y hay que cargar la paja, el corral necesita limpiarse y hay que hacerlo…) los niños van descubriendo y aprendiendo por sí mismos y luego sólo hay que complementar con observaciones concretas que completen su experiencia. Pero yo no vivo en una granja, no tengo tan a mano a mi familia extensa, ni la espiritual  ni la de sangre, y soy una persona demasiado rígida para poder vivir y sentirme satisfecha y en paz con semejante método o des-método.


Finalmente el hecho de llevar a las niñas a una escuela tradicional supone un tremendo esfuerzo de fe. Mi reto es confiar en que si tienen que ir a una escuela feocha (lo siento, para mí todas las escuelas que no son Waldorf son feochas hasta ahora) es porque ahí encontrarán algo que necesitan aprender. Confiar en que aún pasando la mitad de su día en un lugar carente de belleza y armonía serán capaces de descubrir en su propio espacio interior la belleza y armonía de sus almas. Confiar en que quizá, hoy por hoy, lo que todos necesitamos aprender es descubrir la belleza escondida, ahí donde se le pueda encontrar. Confiar en que estarán protegidas y rezar porque, al menos, les toque un profesor o profesora conectado y consciente. Y confiar en que tener que desprendernos de la tan amada pedagogía Waldorf, es una lección de desapego y apertura que necesito aprender. Insha’ Allah.

Saturday, February 14, 2015

Tribus germánicas, días rudos y turismo espiritual




Una semana muy ruda

No sé nada de nodos lunares, alineaciones planetarias o cábalas semanales, pero esta semana seguro seguro que ALGO pasó.  Fue como tratar de correr en el agua, como si cada pequeño movimiento, pensamiento y sentimiento costara el triple de esfuerzo que lo normal. Denso, denso, pesado. Y no fui la única, casi todas las personas con las que hablé sintieron la misma intensidad, cambios profundos, arranque de procesos, descubrimientos radicales...

Todo empezó con una clase de cocina vegetariana que terminó en clase de "tapping" (terapia física-mental-emocional). Nos juntamos a cocinar en casa de una mamá amiga de la escuelita y estando ahí que empieza Fátima con su ataque de pulmón, leve, pero suficiente como para que a su mamá le diera el ataque de pánico.

Empezamos a hablar de la relación entre salud emocional y salud física, y de cómo los niños hasta los 7 años viven en "comunidad bioenergética" con sus mamás. Es decir, a nivel electromagnético, emocional y hasta funcional, sus cuerpecitos tienden a copiar los patrones maternos. Eso lo sé hace mucho, y desde que Fati nació mi vida ha sido una peregrinación hacia estar mejor para darle espacio a ella para estar bien. Así he aprendido mil cosas que yo ni me imaginaba, pero relamente nunca había encontrado ese punto "ahogado" en mí.

Mi reflexión era "si mi hija se ahoga ¿me siento ahogada, entonces qué me ahoga?"  Pero mi respuesta siempre era no.Hasta que llegué a clases de canto y me di cuenta que no puedo respirar, que tengo que abrir la boca porque si respiro sólo con la nariz me pongo loca de angustia porque siento que me entra suficiente aire. No tengo ningún problema fisiológico, es simplemente un problema mental.

¡Eureka! pensé, si aprendo a respirar, quizá eso le ayude a mi hija a respirar (así como aprendí en el taller de Tamara Chubarovsky que cuando uno habla bien el aparato fonador de los niños empieza a articular correctamente de manera instintiva, sólo por imitación). Pero claro, ahora Fati tenía espasmo otra vez y ni modo de ponerme a cantar. Mamá Anfitriona me habló de cómo las emociones se quedan grabadas en el cuerpo (eso ya lo sabía) y de cómo el "TAPPING" puede ayudar a desbloquearlas.

Se trabaja dando pequeños golpecitos con los dedos en puntos acupuntura mientras haces afirmaciones de amor y confianza. Sí suena cursi pero nada más lejano a la realidad, el tapping es radical. Así  que por la noche cuando pude pararme frente al espejo y empecé a decir la afirmación que me tocaba para trabajr mi pánico y dolor ¡BOLAS! ¡que aparece mi imagen raíz! La imagen raíz es la escena en la que esa emoción se grabó en tu cuerpo. Y aparece para que puedas trabajarla desde ahí e "instaurar" un nuevo sentimiento en su lugar. Me vi ahí, sentí la temperatura, percibí el olor, escuché los surruros que me rodeaban.

En cuanto apareció sentí mis pulmones como una piedra y, estaba respirando, pero mi sensación era la de no poder respirar, como si mis pulmones se hubieran quedado paralizados. Y ahí en mi baño, frente a mi espejo, mientras lloraba a mares me di cuenta en qué momento se instauró esa sensación de ahogo en mí. ALhamduliLah. Desde luego me entró una angustia enorme ¡NO PUEDO RESPIRAR! pero seguí respirando y trabajando con la secuencia del tapping y cuando terminé me sentí un poquito mejor. No sé si lo hice del todo bien. Creo que tengo que seguir trabajando sobre eso, por lo menos ya sé en qué tengo que trabajar. Y si eso además le ayuda a Fati, pues genial.

Las hamburguesas de lentejas no quedaron tan bien como yo esperaba, pero desde luego esa mañana en casa de Mamá Anfitriona descubrí un tesoro.

Todos los caminos llevan a Roma
El currículm de 6o nos lleva a Roma. 14 siglos de historia para compartir con los niños en 20 días de clase, un gran reto. Lo que no me esperaba ¡cuándo aprenderé! era que la historia de Roma me contara cosas sobre mi propia historia.

Estaba leyendo en el gran libro de Kovacs sobre cómo las legiones romanas terminaron formadas casi exclusivamente por germanos. En algún momento Kovacs habla de un señor Herrman que llegó a ser comandante en jefe de todo el ejército y que llegado el momento jugó un papel súper importante en el destino del Imperio. Eso es irrelevante para mi historia, lo impresionante viene cuando Kovacs dice que el nombre latino de este Herrman era Erminio.

Sólo he conocido un Herminio en mi vida, una buena persona que trabajó con mi mamá. Pero Herminio reapareció en una etapa tremenda de mi vida, mi encuentro con el Islam. Fue una época de muchísimos cambios y de muchísimos sueños. Sueños de una calidad diferente, con colores y sonidos nunca vistos ni oídos, y con presencias que se sentían muy reales.

En uno de esos sueños yo viajaba con el buen Herminio en un coche, él conducía, me llevaba por un camino rodeado de colinas verdes, verdísimas, con un verde que casi cantaba, de pronto pasamos por una colina donde había un único arbol que se levantaba en la ladera, esra un arobolito joven con una copa muy redonda y salía luz de ese árbol. Nunca entendí qué hacía Herminio al volante, hasta que me lo dijo Kovacs.

La persona con la que tomé el primer seminario sobre sufismo y quien tomó mi voto al entrar a la tariqa se llama Burhanuddin, es alemán, y su apellido es Herrman. ¡JA!

El viaje hacia el espíritu
Muchas veces escuché hablar del "turismo espiritual", esa actividad de "visitar" diferentes vía espirituales y nunca quedarse a vivir en ninguna, es decir, nunca tomar las prácticas de una de ellas y mantenerlas durante un día, una semana, un mes, un año, muchos años hasta transformarte en una persona más compasiva, más amorosa, más comprensiva, más feliz.

A pesar de ello, durante mucho tiempo me han parecido energías bien invertidas las de invitar a otras personas a "visitar" nuestra vía, no necesariamente para que se quedaran a vivir, sino simplemente para compartir la dulzura que yo encuentro en esto, para que se llevaran a su propia casa un buen sabor de boca y que si algún día sentían que podían ser "vecinas espirituales" de mi mismo barrio supieran cómo volver.

Curiosamente ahora me siento de otra manera, como si de pronto me hubieran cambiado de puesto. Ya no soy la de la puerta, ahora me toca servir a los de casa. Como dice mi Habibi, en nuestra vía la hospitalidad es un deber sagrado, siempre habrá visitantes, personas que vienen de vez en cuando, se toman un té, cantan nuestros cantos y es un placer atenderlos. Luego están los de casa, también toman té y cantan cantos pero a diferencia de los otros les toca también preparar el té, servirlo sin tirar,  lavar las tazas. Por alguna razón que todavía no entiendo ahora mi trabajo está, digamos, en la cocina, en el corazón de la casa.

Por fin tenemos un diker de mujeres en Playa. Que desde luego SIEMPRE estará abierto a quien quiera venir a compartir nuestros cantos con un corazón amoroso. Y con todo y que estamos empezando, alguno de ellos ha sido MARAVILLOSO, como estar en Chipre. Me doy cuenta que no se trata ni siquiera de ser sufi o no, se trata sencillamente de estar caminando hacia el Amor con un corazón entregado y con pasos firmes. Esa es la gente de casa, insha'Allah pueda servirlas bien.

Se me queda sin escribir la crónica de España. Sólo digo por ahora que fue un baño de amor, y que cualquier cosa que yo intente decir se queda corta con el agradecimiento que siento. Quizá cuando termine con Roma me pueda encargar de la recapitulación de España. Un abrazo general.




Sunday, November 30, 2014

Hacer, pensar, sentir: Antroposofía e Islam



Los seis ejercicios subsidiarios de R. Steiner
La semana pasada suspendimos las clases en la escuela y tuvimos un pequeño curso de formación de seis días. Tengo la suerte de estar en una escuela donde los maestro estudian y se forman TODO EL TIEMPO, a veces juntos, a veces por separado, siempre los aprendizajes confluyen y enriquecen a toda la facultad.Uno de los temas que abarcaron los tres primeros días fue una práctica para fortalecer el Pensamiento, el Sentimiento y la Voluntad, que son las tres facultades del alma según R. Steiner con las que el hombre (o mujer) responde al mundo: "los seis ejercicios subsidiarios".

¿Por qué o para qué son esos ejercicios? Steiner los dejó bajo la premisa de que nada externo vendrá a traerte "súper poderes" para afrontar los retos de tu vida, esos "poderes" ya están en cada uno de nosotros, sólo tenemos que aprender a desarrollarlos, y el primer paso para ello es tener un pensamiento claro, una voluntad firme y un sentimiento equilibrado.

Se trata de seis ejercicios sencillos: observar un objeto durante 5 minutos y desarrollar una línea de pensamiento estructurado EXCLUSIVAMENTE SOBRE EL OBJETO durante ese tiempo, proponerse hacer un movimiento INÚTIL, todos los días a la misma hora; poner atención a las emociones que se despiertan en uno mismo a lo largo del día y NO REACCIONAR en ese momento, sino cuando lo DECIDAMOS; encontrar lo positivo en una experiencia que parece negativa; abrirse a considerar lo imposible; practicar y practicar hasta obtener una masa lisa y suave: armonizar.

Dicho de otra manera, se trata de poner voluntad en el pensar, voluntad en el hacer, voluntad en el sentir, pensamiento en el sentir, pensamiento en el hacer, armonía entre todos ellos.

La Teoría de la Taza
La primera vez que escuché hablar de estos ejercicios me cayeron gordos. Me parecieron muy prácticos pero muy, muuuuuuy desangelados. Claro que yo siempre he sido rebelde a toda imposición, así que la sola expectativa de que como maestra Waldorf pusiera los ejercicios en mi agenda, me hacía la misma gracia que me hizo visualizar la gran cantidad de prácticas que como musulmana DEBERÍA realizar: ninguna.

Un día, un querido amigo nuestro que viaja por todo el mundo enseñando "sufismo para la vida cotidiana", nos dejó una imagen que me gustó: la religión, o forma externa del sentimiento espiritual, no es más que la taza. Dios (sustituya por el término de su preferencia: Amor absoluto, Luz, Ser, Divinidad) es el té ardiendete. Si no tienes taza ¿cómo te bebes el té ardiente? Sólo te quemas y tienes que dejarlo escapar.

Además, por supuesto, el islam tiene formas HERMOSAS, y aunque me resultaba muy antipático el "deber hacer" opté por poner mi antención en la belleza de la forma (recitaciones, movimientos, cantos, versos, rituales, ceremonias, meditaciones). Me contectaban tan poderosamente con la belleza del sentimiento que poco a poco tuve que aceptar que no era una obligación sino una libre elección, y aunque no todas las formas consitutivas de la "taza" me gustaran tanto como las otras, de seguro me harían bien.

Gracias a la Teoría de la Taza de Burhannuddin, en el momento en que tuve que hacerme cargo de cosas fuertes, fueron mis prácticas espirituales las que me permitieron llevar a cabo mis tareas y reconocer sus enormes bendiciones.

Hacer, pensar, sentir.
La mente es como una pulga que salta sin cesar de un pensamiento a otro de modo inevitable. Cuando leí esta frase en "El libro tibetano de la vida y la muerte" me sentí descrita. Será la genética o será la falta de entrenamiento, la cosa es que de hace unos meses para acá me di cuenta que necesito desesperadamente entrenar a la pulga, para bien de mi cuerpo y de mi alma. Debo confesar que con el pretexto de todo el "servicio" que hago como mamá (ya saben, trabajo de 24 horas) no necesito tanta tanta "devoción" (oraciones, meditaciones, etc). El resultado es que después de muchos años de islam soy simplemente una musulmana "chambona": perezosa y despistada. Así pues retomé la práctica, ahora sí con mucha Voluntad y poco a poco va dando muy buenos resultados.

Cuando me enteré de que nuestro tan esperado curso de formación de noviembre era sobre los "ejercicios" casi me vomito ¡tres días desperdiciados! pensé para mí. Pero la verdad es que, esta vez, los vi muy útiles para mis propósitos. Y también empecé a descubrir cómo se relacionan con mis propias prácticas espirituales en relación con el fortalecimiento de estos tres aspectos: el hacer, el pensar y el sentir.

  • Salat
Para empezar las cinco oraciones del día se hacen a una hora fija, como el ejercicio del movimiento inútil, o mejor dicho, en una posición fija del sol. Al principio hay que recordarlo con algo externo, pero finalmente se integra el momento de cada oración por la sensación de luz: uno reconoce la hora del magrib u ocaso, uno "siente" sol en el cenit que indica la hora del duhur. Y definitivamente alistarse para el salat (dejar lo que estás haciendo sea lo que sea, hacer la ablución, despejar tu cabeza y ponerte a rezar es un GRAN GRAN esfuerzo de voluntad que después de un tiempo se vuelve parte de tus ritmos naturales y se integra. Los movimientos tampoco parecen tener un sentido práctico, sencillamente se reproducen porque así están establecidos (aunque también llega un momento en que esos movimientos cobran un sentido).

Luego, el pensar: durante todo el salat (que dura unos 5 minutos) el objeto del pensamiento TIENE QUE SER la propia oración: en cada momento hay recitacitaciones fijas y otras opcionales pero que tienen un  orden y secuencia. Y el ejercicio es, por supuesto, no estar pensando en qué vas a hacer de comer o qué cuento vas a contarle a tus alumnos mientras recitas mecánicamente tus oraciones, sino ESTAR EN TU PENSAR mientras recitas con tu memoria y además atiendes a tus movimientos, no se vale estar papando moscas mientras reproduces la secuencia de movmientos corporales del salat.

Al final cuando has terminado el protocolo le llega el turno al sentimiento: abres tu corazón para agradecer y pedir, ahora sí con tus propias palabras e inspiración.Los avanzados también pueden tener en cuenta un orden en estas expresiones.

  • Diker
El diker es la recitación de los Bellos Nombres de Allah, cada uno corresponde a un atributo de la divinidad y su recitación tiene también una secuencia determinada. Al recitar se apela a la memoria (de la secuencia y de los Nombres) y al sentimiento, puesto que hay que recitar con un corazón ardiente, así se invita a esos atributos a vivir en ti, he aquí también el sentimiento

  • Estar retirado en la multitud
Se trata de mantenerse en un estado de separación entre lo que ocurre a tu alrededor y tus emociones, como si estuvieras en oración en una cueva aunque llevando a cabo tus actividades diarias. Así tus respuestas no son impulsivas e irreflexivas, sino que vienen de la claridad de mente y de corazón.

  • Considerar lo imposible
"Tawakalna ala Allah" ( lo dejo todo en manos de Allah), una premisa básica: para Allah todo es posible.

  • Ver lo positivo en lo negativo
Todo viene de Allah y vuelve a Allah. Cuando te viene algo que te gusta, lo abrazas y cuando te viene algo que no te gusta, piensas cómo eso puede ser un beneficio para ti, te esmeras en descubrir el regalo (aprendizaje, protección, etc) que se esconde en ello.

Haciendo puentes
Me parece que las prácticas de toda tradición tienen, por lo menos en parte, la función de entrenar la voluntad, el pensar y el sentir del devoto, para que funcionen en equilibrio y armonía en beneficio del hombre (o mujer) y no en su contra. como muchas veces sucede.

Y también me parece que una de mis tareas en esta vida es la de hacer puentes, la de intentar comprender cosas aparentemente muy diferentes y encontrar su punto de unión. Finalmente todo es Uno, sólo hay que descubrir las conexiones.

Aquí queda mi esbozo de este trocito de antroposofía y de práctica espiritual ¡espero que aparezcan muchos más y que un día pueda escribir un hermoso libro al respecto con acuarelas de plantas, ja!

Foto tomada de: http://mirandoalmundoconsentimientos.blogspot.mx/2013/05/el-puente-colgante-de-capilano.html

Sunday, August 17, 2014

Un día con Tamara Chubarovsky



 El cuerpo y la palabra
Ayer fue un día mágico para mí, pude por fin participar en una formación específica sobre el lenguaje en la pedagogía Waldorf y para mí no es poca cosa, es un posibiidad de conectar uno de los motores de mi vida (la palabra) con mi momento presente y un caminito que la Vida me está ofreciendo para seguir creciendo y aprendido, el sistema Waldorf.

Hace unos meses supe que Tamara Chubarovsky iba a estar en San Miguel de Allende en la formación para maestros dando un curso de una semana, y me retorcí de frustración y tristeza por no poder ir. Sentía que si alguien podía descubrirme mi verdadero sitio en estos mares antroposóficos era justamente ella y me la iba a perder. ¡Qué emoción cuando me enteré de que venía a Cancún! ¡Aquí, al lado de mi casa prácticamente, un curso chiquito que yo podía pagar y organizar con mi vida familiar! Reservé mi plaza hace más de un mes y este sábado me lancé con mis compañeros (oh feliz reencuentro) a Ximbal, una de las iniciativas Waldorf de la zona ¡otra escuelita de la selva!

Casi todo el curso pensé en mi querida hermana Yusra (es que tengo hermanas sufis tan mágicas) y el maravilloso trabajo que hace apoyando a niños con capacidades especiales en su desarrollo. Sentí que estaba sentada a mi ladito y me la imaginé trabajando con sus niños con toda devoción, suavidad, cariño. Me sentí tan agradecida de conocerla y de que haya personas como ella trabajando por los demás. Yusra nos regaló hace tiempo un DVD con rimas, juegos y canciones que hemos contado, cantado y gestuado hasta el cansancio. Así que casi todas las rimas y cuentitos que trajo Tamara al curso yo ya los conocía, pero pude descubrir su profundidad, su poder terapéutico, su función en el sano desarrollo del niño a nivel físico, emocional, intelectual, afectivo. ¡Cuánta riqueza en un sencillo verso que nombra y toca las partes del cuerpo! ¡Cuántas capacidades para desarrollar en el niño pequeño y qué oportunidad más preciosa para transmitir al niño contención, centro, amparo, cariño, presencia! (Aquí el link para verlo en videito: https://www.youtube.com/watch?v=-roU5m6CADs)

Es algo que me gusta mucho de la pedagogía Waldorf: se aprende con el cuerpo, se busca el desarrollo armónico de cuerpo, mente, alma (como sentimiento) y espíritu. Así la palabra entra por el cuerpo, como sucede en realidad de manera natural: cuando bebés mecemos y cantamos, cuando el niño crece un poquito más compartimos juegos con su cuerpecito (cinco lobitos, pon-pon-pon, aserrín aserrán), luego cuando ya tienen edad de explorar solitos el mundo las rondas involucran todo el cuerpo y ahí también va la palabra.

Esta sabuduría tradicional Tamara Chubarovsky la ha observado a la luz de las aportaciones de Rudolf Steiner sobre la cualidad de los sonidos y la esencia profunda de las letras, y ha desarrollado un método propio sobre cómo trabajar desde el lenguaje con los sentidos vitales del ser humano, tanto en niños como en adultos.

Además de gustarme sus descubrimientos me gustó su presencia, su energía para compartir lo que sabe, su fuerza y su sencillez. Sencillez en el sentido de claridad. Cuando uno tiene claras las cosas no hace falta dar vueltas, sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo, con quién y con qué lo tiene qué hacer, el mensaje llega directo, sin interferencia. Un gran trabajo.

Preguntas en el espejo
¿Y yo? me hizo preguntarme ¿yo qué tengo para compartir? ¿qué hay en mí que pueda enriquecer la vida de los demás? En realidad es una pregunta que lleva un mes dando vueltas dentro de mí, desde que soñé a una amiga de mi mamá, una mujer que ha sido muy importante en mi vida, casi un arquetipo, que me decía: ¿Y tú qué es lo que EN REALIDAD quieres hacer con tu vida? Desde lo profundo de mí salía un grito prísitino y potente: AYUDAR ¡YO QUIERO AYUDAR! Ella respondía: pero ¿quién va a querer que le ayudes si no sabes hacer nada?

Y llevo un mes dándole vueltas al asunto. En realidad creo que es un adelanto de la mi crisis de los cuarenta: ¿quién soy, qué he hecho con mi vida, hacia dónde voy, qué dirección debo tomar AHORA? Es decir, todos tenemos un don. Nuestra presencia en este mundo tiene el sentido de que aprendamos para seguir creciendo y acercándonos al Corazón del Cielo y de la Tierra, pero también para que aportemos lo que Dios nos ha dado, para contribuir al bien de todo y de todos en nuestra minúscula medida pero ¿y a mí qué me toca hacer? ¿con criar a mis hijas es sufciente aportación a la humanidad? ¿con tratar de ser buena persona basta? De verdad llevo días y días rebuscándole el sentido a mi vida hasta que por fin, esta misma mañana di con la piedra angular. Es una piedra pequeñiiiita, muy simplona, muy sin chiste, pero que seguro puede llegar a rellenar alguna grietita en la pared del Alma y hacerla más bella.

Yo sé usar las palabras. Amo leer, amo cocinar, amo estar con otras personas y compartir lo que he aprendido. También amo el camino espiritual que me han regalado, que empezaron a trazar mis abuelos y mis padres y que finalmente mi Maestro puso entre mis manos. Así que con una combinación de las anteriores algo bueno podré hacer con las personas que me rodean, creo que eso bastará. ¡Por lo menos me he quedado más tranquila de sentir que sí tengo algo para ayudar, aunque sea una sopa, o un verso, o unas palabras mágicas de las que le he robado al islam!

El verano se desliza hacia su final, el curso empieza con grandes retos y sorpresas, nos preparamos para empezar un nuevo ciclo. El ciclo anterior llevaba por nombre: "Hazlo bien". Fue muy pedagógico pero tremendamente sufridor. Este se llama: "relájate y disfruta", algo totalmente nuevo en mi vida pero que seguramente dará frutos nutritivos y delicioso ¡y si no, cambiamos de lema!

Buen inicio de ciclo para tod@s.

Wednesday, September 11, 2013

Mamá trabaja



El texto de Ramadán se me quedó enterito en el cybertintero. Ya escrito, pero era demasiado largo y denso, y en espera de correcciones pasó su momento. Creo que lo esencial fue en realidad la maravillosa sensación de conexión (sentarse a rezar y sentir un ventanal a la Belleza más absoluta del universo, como una sonrisa envolvente, eterna y llena de amor) en contraste con lo incómodo de ayunar en el Caribe. Y además los "nuevos sentidos" que me regaló este mes de ayuno: comer con consciencia (¿qué quiero, qué necesito?), moverme por la vida con atención a mis necesidades (descanso, actividad, distracción, trabajo, compañía, soledad), AGRADECIMIENTO (de verdad que eso de poder comer y beber es una INMENSA bendición).

Unos días después nos vimos irremediablemente proyectados a la vida laboral, con un marido en cama (10 días le duró) y la arraigada costumbre familiar de que mamá cocina, cuida, compra, lava, limpia, levanta, acuesta, pone y quita. Así pues, las primeras semanas han sido una AUTÉNTICA locura. Llegué a sentirme verdaderamente al límite de mis fuerzas y a replantearme todo nuestro proyecto actual de vida.

Creo que todos nos sentimos un poco abandonados y hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto mi trabajo en casa (ese que hacemos todas las mamás y que nadie reconoce, ni nosotras mismas) es importante. Yo soy el corazón de mi hogar, yo soy el calor de este fueguito en el que todos nos podemos sentir abrazados. No yo sola, claro, pero sí sentí muy claramente que muchísimas bendiciones llegan a la familia a través de la presencia de la mamá en la casa. Y me sentí un poco Eva expulsada del paraíso compliendo jornadas laborales en vez de cuidando mi casa y a mi familia.

Gracias a Dios, en los días siguientes hemos logrado ir acomodando cosas, repartiendo tareas, ajustando el reloj, consiguiendo más ayuda. Vamos logrando hacer cambios para que todos podamos estar bien atendidos y cuidados, pero sí ha requerido redefinir nuestros roles y expectativas a fondo, lo cual no es nada fácil pero está muy bien.

Nos quedan muchas cosas por terminar de afinar para que la música de "mamá trabaja" suene del todo bien. Pero en las poquitas semanas que llevamos danzando a este nuevo compás ya nos ha dejado avances que enriquecen muchísimo nuestra vida, por ejemplo: tiempo SOLOS para papá y mamá, tiempo para hacer cosas felices LOS CUATRO y TIEMPO PARA MÏIIIIIII. Sí aunque parezca contradictorio, ahora que trabajo fuera de casa siento que tengo tiempo ¡para mi!, porque lo que estoy haciendo me gusta TANTO que lo gozo como un pasatiempo (eso lo aprendí de mi sabio padre: dedícate a algo que AMAS y NUNCA tendrás que "trabajar"). También reconozco que esta inmersión a las profundidaes antroposóficas me ha dejado algunos ahogos y que extraño mucho otras lecturas y mis propias escribideras y conjuros...pero ya llegará, ya llegará.

Por lo pronto mañana es mi cumple. Y es el primer cumple que celebro en México desde hace...¿ocho años??? Quiero tamales. Quiero pasar tiempo con mi marido y mis niñas, y también ver a las personas queridas de por aquí. Esa es otra cosa que adoro de mi trabajo: mis compañer@s son personas MARAVILLOSAS. Sí que tengo suerte.

Gracias a ustedes por estar ahí. Reciban un abrazo con amor, M

Wednesday, June 19, 2013

¿A qué me dedico?

Adivina adivinador, a partir de lo que hice el día de hoy:

Esta mañana, como todos los días, entonamos cantos para saludar al sol, a la tierra, al viento, al agua y a todos los seres. Recitamos poemas para empezar el día y practicamos nuestras alabanzas al glorioso Apolo. Revisamos temas de historia antigua, botánica, geografía y geometría. Marinamos peces, ayudé a encender un fuego maravilloso para cocinarlo todo. Ensayamos una pieza teatral. terminé la carita y aprendí a hacer el pelo de un muñeco precioso con aguja y gancho. Participé en un fantástico banquete. Terminé mi cuento de la Princesa Jabón y su amiga Cuchicuchi en el Taller de Escritores.

Elige de entre las siguientes opciones:

1. Sacerdotiza maya
2. Sierva de Apolo
3. Cocinera en un castillo perdido en el tiempo
4. Institutriz
5. Artesana
6. Escritora
7. Todas las anteriores: ¡maestra de primaria Waldorf!

¡Acertaron! Empieza una nueva vida para mí: formación, trabajo, selva, arte, aprender, enseñar, crear y recrear. Cerquita de mis hijas, vecina de un mar turquesa, entre gente maravillosa. ¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!

Me esperan muchas lecturas apasionantes y muuuchos retos. Muchas risas, seguro que también muchas frustraciones y esfuerzo. Habrá que reformular tooodas las dinámicas familiares, reinventar nuestras relaciones, descubrir hasta dónde llegan nuestra creatividad y nestras fuerzas. Le doy la bienvenida con los brazos abiertos. AlhamduliLah wa shukrliLah y que Diosito nos ampare. ¡Cantos, gritos, saltos de felicidad! ¡Voy a ser maestra Waldorf!!!!!!!!!

Tuesday, October 30, 2012

Que veinte años no es nada

 ¿Cuántos amores, cuántos lugares, cuántos amigos, cuántas hermanas del alma, cuántos descubrimientos, cuántos viajes, cuántos cafés, cuántas conversaciones, cuántos besos y abrazos, cuántas lágrimas, cuántos sueños, cuántos logros, cuántos caminos recorridos, cuántos encuentros, cuántas preguntas, cuántas certezas, cuántas transformaciones, cuántos reencuentros, cuántas despedidas, cuántos pájaros, cuántos horizontes, cuántos regalos preciosos, cuántas joyas nos han traído estos veinte años sin mi madre?

Mi hermana y yo somos unas supervivientes. Y aunque somos muy distintas siempre habrá entre nosotras un vínculo más allá de la sangre y el apellido. Hemos llegado hasta aquí con nuestra herencia, hemos amado y engendrado, ha triunfado el amor en nuestras vidas. ¡No lo hemos logrado solas! Cientos de ángeles visibles e intuibles nos han acompañado por el camino: un papito amoroso, una madrastra asesina que vale su peso en oro, unos tíos y tías y primos que nos han llevado en su bolsa cual marsupiales, unos amigos y amigas y mamadres y profes y marido e hijitos, ¡un Maestro! Un ejército de luces, vamos.

Gracias Jefa por todo lo que nos enseñaste, rezo porque estés rodeada de Amor y de Luz allí donde te encuentres. Da una llamadita de vez en cuando (ya sabes, un sueño, un Carlos V, una de tus canciones, un guiño basta), que te extrañamos. Gracias Diosito por la mamá que nos diste, aunque nos haya durado tan poquito (da igual cuanto haya durado, de lo bueno uno siempre quiere más).

Ella dijo que siempre estaríamos juntas y luego desapareció. Bonita maniobra. He tardado veinte años en darme cuenta de que tenía razón, en el Amor no hay distancia (lo difícil es quedarse a vivir en el Amor, claro).

Hoy comparto este poema para quienes la amaron tanto como nosotras (pensándolo bien no sé si alguien la amó más que nosotras en verdad), pero sobretodo para mi hermanita.

Avena

He aquí el mismo amor de hace tantísimos años
tu mejilla,
entonces oscura,
guarda el mismo calor.

Tu cuerpo, tu tibia compañía,
en el campo arropado de avena.
El poblado allí, ladera abajo.
Yo, sentada sobre la tierra
hay algo que no comprendo.

De pronto
la danza del viento
el cielo de plomo
el follaje profundo recortado contra el cielo
abren un claro
y me doy cuenta.

Puedo escuchar tus palabras,
como entonces,
aunque no entiendo tu lengua.
Tu voz resuena como los cantos en el arroyo
como ramitas quebradas.
Tu voz es la tierra.

Hay tanto amor en este instante
brota un manantial de alegría serena
la ternura que se palpa en el aire
teje espigas ahonda raíces empuja nubes
acaricia ramas y hojas
pule destellos
predice estrellas.

¡Cuánto tiempo!
Y estamos aquí juntas
detenidas en este pequeño milagro
de la tarde entre la avena.

Tu voz sigue siendo la misma,
no hay nada que ame más
que tu mejilla morena.

Brilla en el silencio todo tu amor,
en una espiga
amarillo tierno
late tu presencia.

Friday, October 12, 2012

Crónica de un desencuentro anunciado

No he venido a cambiar nada, excepto a mí misma.
No tengo el poder de cambiar a los demás, aunque me gustaría. Pensándolo bien, con el índice de fracasos que acumulo conmigo misma mejor no agregarle la responsabilidad de lo pueda no-hacer con los demás.

Lo que pasa es que a veces parece tan claro que hay un modo mejor de hacer, de sentir, de pensar que cuesta un montón entender porqué el otro (o la otra) no lo ve igual Y CAMBIA. Pero decirle al otro lo que está haciendo mal (o sea, lo que yo creo que hace mal) SI ÉL NO LO HA PREGUNTADO ANTES es una falta de respeto que sólo lleva a otra y otra más. Como mucho, uno puede colaborar con alguien que sueña para el mismo lado.

Sí qué bonita la teoría, ya me la soltaron una vez cuando andaba de "trabajadora comunitaria" y otra vez cuando entre a una terapia fregona y otra más cuando entré al camino sufi y, por si no fuera suficiente, cuando empecé a descubrir lo que el cariño puede hacer por la mente y el cuerpo.

Y nuevamente la vida me da la oportunidad de practicar (porque claramente no he aprendido la lección del todo) en un nuevo continente. Y aunque para mí esté claro que 20 niños de 3 años NO PUEDEN estar toda la mañana encerrados, sentaditos, quietecitos, calladitos, intentando escribir la A y luego el Alif y luego el 1; yo no puedo hacer que eso cambie, como mucho lo pueden hacer ellos, los libios, las profes, la directora, los papás.

El cole de Fati
Cuando conocimos la escuelita de Fátima y Halima yo había preparado un currículum y una carta donde decía que yo sé enseñar a los demás a enseñar desde una perspectiva estética (desde la experiencia y la sensibilidad) y que buscaba una escuelita amigable donde pudiera compartir espacio con mis hijas, compartir mis experiencias y conocimientos, y aprender de lo que hacen aquí.

Luego, es decir la semana pasada, me di cuenta de que habíamos hecho acuerdos bastante aéreos a basados en el "teléfono descumpuesto": dile a la directora que yo digo que tal, y dice Leyla que la directora dijo que te digamos que cual. Así me econtré con que tenía que ser profe de artísticas de todo el cole y no la ayudante de manualidades y decoración como yo había entendido. Después de tres "happenings" en plan: pasa, vas a dar clase a los de primero (¡sin programa, sin material, sin árabe!!!) le dije a la directora que sintiéndolo mucho no podía responsabilizarme ni de una materia ni de un grupo sin saber el idioma. Y la dejé tirada, astagfiruLah. Pero le propuse apoyar a las profes de kinder y trabajar con las de inglés y francés en sus asignaturas.

PERO yo no contaba con que la dinámica de kinder en Libia no es dinámica sino estática. Los niños entran al salón y la profe va, uno por uno, pidiéndole el cuaderno donde dibuja cuadritos o flores vacías donde el niño debe copiar la letra o el número indicado. Luego se espera con él hasta que ha rellenado todos los espacios, le pone una pegatina muy chula, le dice campeón y llama al siguiente. Y mientras tanto ¿qué hacen los demás? NADA. Y una vez que termina ¿qué puede hacer? NADA.

¡El kinder es para jugar, para moverse, para desarrollar habilidades y actitudes PRACTICANDO! Pues aquí todos los kinders hacen lo mismo, empezar a escribir los números y las letras. Y no me importa el tema sino el método, la adquisición de la escritura conlleva un proceso no sólo físico (motriz) sino psicológico y emocional que se puede favorecer, acompañar, incluso apurar un poco ¡pero no me pongan a un niño de tres años que no sabe ni coger el lápiz a dibujar As diminutas en cuadrículas diminutas con una profesora histérica gritándole por encima! ¡Eso es pura violencia!

Aprender, pensar, sentir.
El vacío y la violencia. Eso fueron mis dos semanas de cole, enfrentarme al vacío y violencia que viví siendo niña en una escuela masificada donde yo no era más que el número 19, el cariño, la alegría, la belleza brillaban por su asusencia y todo lo conocido (mis papás, mi hermana, mi casa) quedaba muy lejos.

Odiaba la escuela, la odiaba con toda mi alma hasta que me cambiaron a una escuela más amable (escuela activa bendito Dios) donde seguí sufriendo porque era incapaz de tener relaciones normales con los niños de mi edad pero por lo menos tenía retos que me emocionaban y material que me interesaba y había adultos atentos. En primero de primaria me quedaba en el salón a la hora del recreo a comerme mi sandwich y jugar con las baldosas como si de un tablero se tratara. Tenía la inteligencia mental de una niña mucho mayor y la inteligencia emocional de un bebé. Un desastre.

Y eso es lo que pasa cuando se fuerza la maquinaria mental, SIEMPRE es en prejuicio de la maquinaria física y emocional. Cuando encontré la teoría de las escuelas Waldorf que sostiene que no se debe empezar a trabajar la lecto-escritura hasta que los niños cumplen los 7 años fue como encontrar la explicación a una etapa muy triste de mi vida: la escuela. Hasta los 7 años la energía vital de los niños debería estar encaminada a terminar de afirmar el cuerpo y las emociones. Luego puede empezar a trabajarse con el conocimiento abstracto.

Eso no quiere decir que los niños no PUEDAN aprender a leer o cualquier otra cosa antes de los 7, quiere decir que no debería forzárseles a aprender de manera abstracta. Los niños (y también los adultos, de hecho) aprenden MUCHO MEJOR (más rápido, más firme, más profundo) CON EL CUERPO, por medio de los sentidos (y cada persona tiene un estilo distinto de aprendizaje según cuál de sus sentidos es el predominante pero eso ya es demasiada teoría para lo que nos ocupa.)

Total, que verme obligada a colaborar en lo que para mí es el colmo de la violencia (forzar a una personita a hacer totalmente lo contrario de lo que necesita) sabiendo además que eso puede producirle muchísimo daño a futuro Y TODO ESO CON FATI EN RASTRAS, me resultó insoportable.

Algún día traté de contar cuentos, hacer juegos de corro, incluso hacer alguna manualidad, pero no vi la manera de integrar lo que yo podía dar al sistema que manejan. Y en la indecisión de si abandonar por mi salud y la de Fati o perserverar por el bien de la humanidad, me llamaron por el teléfono descompuesto a decirme que no me molestara en aparecer al día siguiente.

Malentendidos y puertas abiertas
Por supuesto aquello fue para mí un shock. Mi marido me espetó que era el resultado de mi poca paciencia y mucha resitencia al asunto escolar (claro, es que no vive en mi pellejo para saber lo que yo he sentido y siento) y yo me senté conmigo misma a ponerme las cosas claras. Me sentí traicionada. Mi precioso reporte con ideas para faciliar el trabajo de niños y profes lo habían leído a mis espaldas y ahora ni siquiera me citaban para echarme. También me sentí culpable ¿será que Diosito me había puesto en ese lugar para que los niños tuvieran por lo menos alguien que los abrazara mientras lloraban o que a mediano plazo pudiera aportar cosas buenas y yo lo había tirado todo por la borda con mis ideas fijas y mis traumas infantiles?

Decidí que no estaba capacitada para escrutar la voluntad divina y me conformé con seguir las enseñanzas de mi bendito Maestro (que Allah esté satisfecho con él y le de la mejor de las bendiciones en este mundo y en el otro): Mawlana nos ha enseñado que al retirarnos debemos 1. Despedirnos, 2. Pedir perdón, 3. Dar las gracias.

Así que hice acopio de toda la humildad que pude y pensé qué razones tenía para pedir perdón (encontré varias por cierto), qué razones tenía para darle las gracias a la directora (muchas también) y al día siguiente me presenté en el cole para despedirme.

Resultó muy positivo, la direc me dijo que le encantaban mis ideas pero que antes de empezar a revolucionar el sistema escolar libio tenía que afianzar su escuelita ganándose la confianza de los padres (sí, parece que son los padres los que piden que sus bebés de tres años escriban mucho en el cole y lleven tarea para hacer en casa, horror). También dijo que se daba cuenta que yo estaba muy incómoda con la situación actual (lo cual le da la razón a mi santo marido de que la "jeta" jugó a favor del despido) y que le apenaba mucho no poder ofrecerme en este momento un espacio para desarrollar mis ideas con los niños.

Una conversación bastante comprensiva y sincera, creo, de los dos lados que me ayudó sobretodo a entenderme a mí misma. Puede ser muy loable querer colaborar en cambiar las cosas, pero antes que "aportar" necesito mis energías para "aportarme" a mí misma, darme tiempo para aprender el idioma, adaptarme al clima, la ciudad, conocer las costumbres, rodearme de un grupo de apoyo (amigas y rincones felices totalmente míos). Acepto que para la personita que soy en esta versión de mi alma, el cambio que acabamos de hacer es GIGANTESCO y no se me va a dar tan fácil. Tengo muchas cosas que aprender, muchas cosas que ajustar y si no le doy prioridad a mis necesidades más básicas no voy a lograrlo.

Así que insha'Allah tengo una nueva oportunidad para plantearme la aventura libia. Gracias a todos y todas las que han estado ahí estas semanas con sus consejos, sus cariños, sus bromas, su presencia, al fin y al cabo. Y gracias a Dios porque aquí seguimos, estamos juntos y estamos bien.

Hoy es el cumpleaños de Fati ¡que Dios la bendiga siempre!

Un abrazo general.


Sunday, August 05, 2012

Familia feliz (y más estampas de Ramadán)




17 de ramadán (consejos atrasados)
La vida sigue en Benghazi mientras Ramadán llega al día 17. Como bien dice mi amiga Sandrita, hay pequeñas cosas que olvidamos todo el año y luego la experiencia del ayuno nos va recordando: no dejes de levantarte a comer antes de la salida del sol aunque todavía no tengas hambre, tenemos los ojos más grandes que el estómago (no cocines de más), hay que beber por la noche (especialmente en este tiempo de calor) la cantidad de líquido que deberíamos beber durante el día, o sea, por lo menos dos litros.

Este año también será mejor prescindir de demasiados dulces fritos y extremos (como los que aparecen la última entrada del blog de cocina) y preferir dulces fresquitos y moderados (flanes, gelatinas, pudines, compotas, tartas de frutas, queso con membrillo...se me hace agua la boca....) y sobretodo mucha fruta y verdura fresca. No abuses de condimentos y sal porque durante el día lo lamentarás (muuuucha sed).

Y durante el día, tranquilidad, moderación también en el sentir y el hablar (no te monstruifiques, estás ayunando), paciencia con uno mismo y con los demás (tu cuerpo y tu alma están haciendo un trabajo muy especial).

Ramadán no sólo es ayuno, es alquimia, es magia del corazón, es limpieza profunda, es conexión extrema, es reconocimiento, es alegría y amor.

Nuestro propio ramadán
Por aquí las cosas van viento en popa, todo menos nuestra mudanza que no llegará hasta después del Eid, PORQUE en ramadán los horarios de este país cambian, la gente duerme hasta el medio día, las oficinas y trabajos no son lo que eran y MENOS el puerto de Benghazi. Resignación.

A diferencia del resto del mundo que pasa la noche sin dormir y luego se levanta pasado el medio día, en casa nos acostamos relativamente temprano (10 u 11 de la noche), nos levantamos a las 9 e INTENTAMOS dormir una siestesita después de la oración del medio día y la comida de las niñas. Parece que encontramos nuestro propio sistema.

Por las mañanas desayuno infatil, duchas, rato de dibujo para una y "jugar a las letras" para la otra (alifato y caligrafía). Por las tardes peli (ya tenemos tele pero no hemos logrado verla, esto de los modos satelitales requiere demasiada energía), juegar con los primos, ir con papá a dar un paseo. Y en uno de esos paseos ¡QUE DESCUBREN UNA PISCINA PARA NIÑOS AL LADO DE LA PLAYA! Los primos y el tío Qais las llevaron y fueron totalmente felices. Así que tenemos piscina en Benghazi para las niñas. Y otra revelación ¡también hay piscina para mamás! Un club muy mono donde sólo van mujeres (¡oh, la exclusividad!) y puedes nadar, darte masajitos, tomarte tesitos, meterte a la sauna, usar el gimnasio, etc. YO ME APUNTO.

¡Yo también voy al cole!
Una buena mañana la tía Leyla vino a llevarnos a una entrevista. Se trata de un cole de una amiga suya, profesora desde hace mucho tiempo. Llegamos a un barrio que me recordó a la Vista Hermosa de Monterrey, casas setenteras, grandes, con jardines, comercios...Pasando una calle de eucaliptos centenarios, una casa que es mitad cole y mitad vivienda: ¡nuestro cole!

 Desde que entramos se siente que le han puesto a ese proyecto todo el cariño. Hay un salón por cada grado de escolar y prescolar, y en cada uno hay cupo para 18 niños, a diferencia de los coles públicos donde hay 35. Es un cole normal (el niño es una caja vacía que hay que rellenar de cosas). Pero creo que incluso a eso peuden adaptarse mis hijas sin que se les muera el alma, siempre y cuando logren verlo como un juego y reciban de sus profes cariño y respeto. A ellas el espacio LES ENCANTÓ. Y ya eso es muy importante.

Lo mejor de todo es que ¡yo también voy al cole!!!! Iba a venderme como apoyo para departamento de inglés y francés, pero en un cole tan diminuto no aplica.  Lo lindo es que preparando mi currículum (que no llegué a usar) y mi carta de presentación, me di cuenta de algo importante que puedo aportar en casi cualquier comunidad educativa: APRENDER DESDE LA SENSIBILIDAD Y LA EXPERIENCIA PERSONAL. Es decir, la estética aplicada al proceso enseñanza-aprendizaje. Ahí se juntan mis 16 (sí señoras, 16 nada menos) años de tallerista, mi licenciatura en letras, mis cursos y diplomas, mi trabajo de escribidora, mis cursos de doctorado y hasta mis años de mamá Waldorf-Pestalozzi.

Así que hablando con Mabruka, la directora, llegamos a la conlcusión que puedo estar de apoyo para las profes de inglés y francés, y tener mis propias clases de "manualidades", que nosotros sabemos que es en realidad "educación artística". JA.  Bueno, como sea. También necesitan ayuda para "decorar" el cole. Así que me traje material a casa y le preparé un "adorno" adaptando La oruguita glotona de Eric Carle (me siento orgullosa). Y también le llevé un montón de prepuestas como un rincón de lectura y mesitas de estación para cada clase. Tengo la esperanza de poder ir haciendo pequeñas propuestas que cambien la perpectiva. Quiero un cole donde sepan que los niños son capaces de construir conocimiento por sí mismos, y que ese proceso puede Y DEBE ser difrutado. Y que no importa saberlo todo, sino saber cómo buscar lo que necesitas y saber cómo usarlo.

Insha'Allah Halima y Fati tengan profes cariñosas y despiertas, en el sentido más extenso de la palabra.

De noche
Me falta la reseña de anoche. No tengo fotos pero sin duda es la mejor noche de ramadán: cenamos con mi cuñada Leyla, compramos zapatos para las niñas, fuimos a una cafetería linda con terraza y juegos para las niñas (en ese orden) y volvimos a casa a la 1 de la mañana. Como una familia libia común y corriente.

Antes del amanecer logré hacer mis oraciones y fue tan pero tan bello, estar ahí, despierta, en el silencio de la noche, las estrellas brillando sobre mi cabeza, mis jijitas respirando plácidamente y yo en el centro del mundo, rodeada de tanto amor, tanta dulzura, tanta cercanía, conmigo misma, preparándome interiormente para otra jornada de ayuno y dando gracias por éste hermoso regalo que es la vida.

Saturday, September 10, 2011

5 años


Han pasado tantas cosas en cinco años. Cambios de casa, cambios de estado, cambios de espíritu, hijo perdido, hija nacida. Proyectos abandonados, sueños replanteados, descubrimientos, sorpresas, despedidas. Aprendizajes, des-aprendizajes.

Hali cumple 5 y yo 35. Estos cinco años que hemos andado juntas son sin duda, con su luz y su sombra, los más preciosos de mi vida. ¡Gracias Halima!

Sunday, May 29, 2011

Madres desesperadas

Hace unos días "hablaba" (conversación virtual, que son las únicas que puedo permitirme últimamente) con una amiga que admiro: madre de tres niñas, energética, entusiasta, inteligente, talentosa, ingeniosa como pocas, con sentido del humor. Y esta mujer maravillosa me decía literalmente que está consumida por la rutina, la casa, las niñas e infinitamente etcétera.

Lo terrible es que no es la única. Muchas de mis amigas en periodo de crianza están así. Y si al mucho trabajo y poco descanso (y nulo reconocimiento porque en realidad "no hacemos nada más que cuidar de los niños") le agregamos la falta de ESPACIO para encontrarnos con nosotroas mismas, con nuestros compañeros y con nuestras semejantes, se vuelve un coctel molotov.

Por supuesto, el agotamiento materno es un cúmulo, a ratos un Everest, de factores: físicos, sociales, emocionales ¡espirituales! Pero yo he comprobado que atacando por distintos flancos la cosa mejora muy rápido y te permite recuperar las energías mínimas para hacer los cambios NECESARIOS y revertir estas dinámicas de explotación que casi siempre nos autoimponemos las mamás para detrimento de nuestros cuerpos, mentes, espíritus, relaciones y TAMBIÉN DE NUESTROS HIJOS que aprenden que las necesidades de los demás son más importantes que las suyas propias ¡toma!

Bueno, lo que yo quiero es compartir algunas de las cosas que me sacan de mis infiernos cuando ya no puedo más, por si alguno les gusta o les sirve:

1. REMEDIO RESCATE: Para quien nunca haya oído hablar de las Flores de Bach sólo diré que son esencias de flores en una dilución casi homeopática. Se ponen unas gotitas en un vasito con agua y vas dando sorbitos, primero cada dos minutos, lugo cada cinco y así vas espaciando a medida que vas notando el efecto. El remedio rescate es una combinación de flores que te ayuda a superar momentos críticos así que yo lo tengo siempre en casa para casos de emergencias. Se compra en herbolarios. Es para esos momentos en que verdaderamente tirarías a tus hijos por la ventana, cogerías tus maletas, o te meterías bajos las mantas para siempre jamás.

2. ALGA ESPIRULINA: Son unas alguitas que venden en comprimidos, dan muchísima energía porque son una fuente importante de vitamina B12 cuyo consumo se DUPLICA durante el embarazo y la lactancia. ¡A ver si tanto cansancio va a ser falta de B12! La B12 es la encargada de sintetizar la energía de los alimentos que consumimos, así que si comes muy bien pero no tienes suficiente B12, pues apaga y vámonos.

3. CHYAVANAPRASHA: Este es un remedio ayurvédico que acabo de descubrir. Es una combinación de plantas, especias y semillas, con miel de abeja. Da muchísmas energías y por lo visto pone a tono todos los sitemas de cuerpecín. Lo produce una casa que se llama Himalaya Herbal Healthcare y FUNCIONA.

4. DIKER: En mi última crisis de madre desesperada (o sea, antes de ayer) acudí a un querido amigo diciéndole que no podía más con mi vida y que necesitaba ayuda. Me dio un diker, una frasesita para repetir 300 veces todos los días: LA HAULA WA LA QWATA ILA BILAHI LALI AL ATHIM (no hay fuerza ni poder sino en Allah el Altísimo). Y aunque usted no lo crea se nota MUCHIIIIIISIMO la diferencia. Es un fortalecedor IMPRESIONANTE. Si nunca has hecho diker y la frase te resulta demasiado extraña, date un poquito de tiempo para aprenderla, y una vez que la tengas hazte un collar con 100 cuentas, verás que darle tres veces la vueltas (mientras pastoreas a tus jijos en el parque o buscas la lata de tomate en el súper) no te toma nada y te da mucho muchísimo, insha'Allah.

5. MEDITACIÓN: A veces trato de acostarme un ratitín mientras las niñas juegan o ven tele o bailan. PERO resulta que podría pasarme una hora acostada y mi cabeza repasando toooodo lo que queda por hacer, preparar, preever and so on...Entonces lo que hago es buscarme un ratito (a veces incluso de madrugada cuando todos están dormiditos) para sentarme, respirar, hacer mi ejercicio de centrarme en el corazón y entonces hago lo siguiente: Tomo el agradecimiento, es decir, la sensación de agradecimiento (de amor, de alegría de estar viva, de cariño por mí misma) y con ella voy empapando cada órgano: empiezo por el corazón, lo envuelvo, lo abrazo, lo apapacho, le sonrío, le canto ¡lo que haga falta! y cuando siento que sonríe sigo con los pulmones, con el hígado, el estómago y así con todas las partes de mi cuerpo. Esto me lleva como media horita.

Otra manera de hacerlo, quizá más rápido, es una que se describe en COME, REZA, AMA (libro muuuuuuy recomndable, por cierto): Sonríe con la boca, ahora sonríe con la mente (es decir, siente cómo tu mente sonríe), ahora sonríe con el hígado, ahora sonríe con el corazón, y así hasta que termines por sonreir con toooodo tu cuerpo. Entra una sensación de bienestar que de pronto ni te acuerdas por qué estabas tan enfadada, abrumada, desesperada. Claro, hasta que la bebé te echa de menos y empieza a pedir ¡teta, teta! Pero entonces ya te vas a la cama con gusto, la enchufas a la teta y, ahora sí, a dormir.

6. DESAYUNO CONMIGO MISMA: Hace unos meses que trato de instaurar una costumbre en casa: los domingos me levanto, me baño y me voy a desayunar fuera. Las niñas desayunan con su padre y luego me da igual lo que hagan hasta que yo vuelva (como si tienen un maratón de tele). A lo mejor es un café de 30 minutos en la esquina de mi casa, pero eso de sentirme a mí misma por unos minutos, sin nadie en los brazos, sin nadie que se tira de la silla, se lanza a la calle, me jala hacia los columpios ¡es todo un lujo! A veces me llevo un libro, a veces me llevo un cuaderno de notas. A veces hasta me compro una revista. Es refrescante y me hace recordar que soy una persona individual, que soy una mujer, antes de todo lo demás. Por 1 euro 20 a la semana supongo que no está mal ¿cierto?

7. INTERCAMBIOS: Más de una vez mis amigas me salvan la vida de DOS modos diferentes (bueno, de más, pero hablo de los intercambios). Unas veces invitan a mis hijas a comer a su casa o a pasar la tarde. A veces yo las acompaño y, mientras ellas juegan yo me tomo un té con mis amigas y HABLAMOS ¡oh bendición! Intercambiamos experiencias, ideas, recetas, cariños. Un verdadero bálsamo. A veces se quedan sólo las niñas y yo tengo tiempo LIBRE para dormir o ir a la pelu (casi nunca) o ir a la osteópata (una vez al mes) o lo que necesite. Otra versión es traerme yo a las hijas de alguna amiga. Más trabajo, dirá usted. Pero no. Cuando hay más niños para jugar se entretienen ellos solitos sin demandar tanta atención. Sólo hay que echarles un ojo supervisor y listo. Tener amigos en casa es una alegría para todas.

También les recomiendo ampliamente "arrejuntarse" a alguna asociación de personas que tengan más o menos sus mismos intereses. Da igual un grupo de crianza que un grupo de consumo. Porque entre muchos es más fácil organizar cosas divertidas y refrescantes. Y es que no se puede criar con felicidad cada una encerrada en su casa. Si no tienes una tribu ¡consíguela! Yo estoy pensando seriamente anunciar las reuniones de nuestro grupo como "Reunión de madres desesperadas", porque sé que ahí fuera hay muchas, muchas de ellas.

¡Ánimo! Como dice el célebre cuento sufi del rey y el anillo "ESTO TAMBIÉN PASARÁ"