Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Wednesday, June 27, 2012
Despedidas
No me gustan las despedidas, creo que a nadie. Pero sí me gusta ir de un sitio a otro y tener en cada lugar amado personas amadas. Con lo cual los "hasta luegos" son un mal menor, puede doler un ratito, pero la vida es tan maravillosa y nos regala tanto amor en cada lugar al que vamos, que el dolor se pasa enseguida y quedan recuerdos como joyas guardados en el corazón, que nos pueden hacer sonreir y sentirnos abrazados incluso en la distancia.
Además, sé por experiencia que en el cariño no hay distancias. Vale, cuando no estamos en plan totalmente conectado o "zen" puede hacer falta un abracito en carne y hueso de alguna persona querida. Pero en realidad en realidad, el cariño se siente SIEMPRE por dentro, y gracias a Dios tenemos teléfonos, skypes, emails, aviones, trenes y toda suerte de recursos que hacen del mundo un pañuelo. Insha'Allah podremos echar mano de ellos para regresar siempre a los brazos de nuestros amigos, hermanos y familia amada.
Aquí les presento "la cocinita de Nashma". Dos horas preparando cositas para nuestras "despedidas": el "cumple" de Hali (celebrado dos meses antes), los regalitos de los profes, el té con los hermanos sufis, etc. Empanada de qeuso con membrillo (gracias Mire), mis galletas de almendra con arándanos y chocolate blanco, dos tartas de plátano e higos para el cumple de Hali, una brownie de Maicena para la despedida de Fati en el cole y un pan de plátano para la despedida de Hali del cole (todas las recetas en www.lacocinaespontanea.blogspot.com). UUUUFFFFFFFF ¡me encanta cocinar! Las personas que nos rodean han llenado nuestra vida de dulzura estos años, ojalá podamos devolverles un poco.
En ochos años, Azuqueca pasó de Azucaca a Azuquekistán. Pero es verdaderamente ahora, al final de mi estancia en este lugar de la Mancha, que puedo mirar esta tierra con verdadero amor y agradecimiento, encontrarla bella, sentir la absoluta certeza de que el tiempo pasado aquí tiene pleno sentido, que es mía y que, finalmente, yo soy y seré siempre un poco suya también (lagrimita).
Gracias a todas y todos los que han embellecido este periodo de mi vida, gracias por lo que me habeis enseñado, por todo el cariño que me habeis regalado. Ciertamente os llevo siempre en el corazón. Ya nos veremos cuando vengamos de visita (sonrisa graaaaaaaaaande) y siempre trendreis un sitio allí donde esté yo.
Me voy a seguir con la vorágine ésta de levantar el campamento. Un abrazo general.
Sunday, June 10, 2012
Textitos encontrados
Entre mis textitos encontrados hay muchas cosas ingeniosillas que espero tener tiempo de pasar al blog. Aquí un ensayito sobre "La página en blanco". Creo que con el conocimientoacumulado diría que la página escrita, la obra literaria en general, ofrece las mismas posibilidades y los mismos peligros. Helo aquí:
Mucho se ha hablado de la peligrosidad de los espejos. Pero sin duda el más peligroso de ellos es la hoja en blanco.
La página en blanco ostenta una inocencia que es, sin embargo, aparente. La verdad es que ahí, sobre su fingida pureza, entre sus fibras, se esconden todas las opciones, todas las posibilidades nos observan, nos acechan. En la hoja en blanco laten todas nuestras posibilidades, en eso radica su poder de seducción y su riesgo.
En la aparente ausencia de imagen se concentra la posibilidad, el germen de todas las imágenes. ¿A cuál convocaremos cada vez que nos asomemos? ¿con cuál de nuestras posibilidades nos enfentaremos? ¿cuál de nuestras formas podremos detener cada vez y mirar en la luna de la hoja?
La hoja es imagen del Universo y Universo imaginado. Asomarse a la página en blanco es asomarse a sí mismo, he ahí el dilema.
Mucho se ha hablado de la peligrosidad de los espejos. Pero sin duda el más peligroso de ellos es la hoja en blanco.
La página en blanco ostenta una inocencia que es, sin embargo, aparente. La verdad es que ahí, sobre su fingida pureza, entre sus fibras, se esconden todas las opciones, todas las posibilidades nos observan, nos acechan. En la hoja en blanco laten todas nuestras posibilidades, en eso radica su poder de seducción y su riesgo.
En la aparente ausencia de imagen se concentra la posibilidad, el germen de todas las imágenes. ¿A cuál convocaremos cada vez que nos asomemos? ¿con cuál de nuestras posibilidades nos enfentaremos? ¿cuál de nuestras formas podremos detener cada vez y mirar en la luna de la hoja?
La hoja es imagen del Universo y Universo imaginado. Asomarse a la página en blanco es asomarse a sí mismo, he ahí el dilema.
Thursday, June 07, 2012
¡Por favor, apaga el aparato enojador!
Es tarde y me muero de sueño pero hay un descubrimiento que quiero mucho compartir: el aparato enojador. Es una cosa que tenemos insertada en el cerebro y que seguramente en algún momento de la vida fue fundamental para nuestra superviviencia. Pero ahora tenemos que aprender a desconectarlo porque su efecto, que es la rigidez, nomás nos está estorbando en el trabajo de corazón que todos tenemos que hacer en este preciso instante.
El problema que tiene es que una vez que se ha encendido te controla por completo. Cuando se echa a andar pone a operar toda la rigidez de la que dispone tu mente, tu cuerpo y tu alma y entonces sí la hemos fastidiado.
El remedio: tan fácil como apagarlo. El problema: pillarlo en el mismo segundo en que lo escuches hacer click. Explico: el aparato enojador es como la caldera (o boiler). En cuando empieza a correr el agua (todo aquello que no es compatible con su rigidez) hace el clic de encendido, PERO se tarda un ratito en empezar a sacar el agua caliente. Así que ANTES de que empiece a salir el agua caliente hay que darle al botón de APAGADO/OFF y su efecto se desvanece. La clave: estar ATENTO.
Ejemplo: Fati se sienta cansada a cenar y empieza a pedirlo todo a gritos y lloriqueos KEEEECHUUUUUP TENEDOOOOOOOOOR AYUUUUUUUUUUUDAAAAAA MEZCLAAAAAAADO ASI NOOOOOOO QUIERO PAAAAAAAAAAAAAAN. Y yo siento cómo empieza a correr el agua porque DEFINITIVAMENTE no es la clase de momento familiar que me apetece después de un largo día de cajas y vueltas y cosas. A-HA-HA ¡he ahí que se pone en marcha el aparato enojador! E inmediatamente lo apago.
¡Wow! ¡Qué silencio interior! No ese bbbbrrrrrrrgrrrrrrrrfrrrrrrrrrrrrrr que en unos segundos tendrá hirviendo mi sangre, gritando mi boca, retorciéndose mi precioso hígado y muy probablemente dirigiendo toda una serie de movimientos bruscos hacia la pequeña Fati. Lo que hay es el bellísmo silencio de un motor apagado que me permite tranquilizar a Fati, porque yo misma estoy tranquila, y darle espacio para apagar su propio aparato enojador. ¡Maravilla!
Sí, hay que estar muy presente consigo mismo para pillar el momento exacto en el que el aparato enojador se pone en marcha, pero luego te faclita TAAAANTO TANTO las cosas, que vale la pena practicar porque, ¿saben qué?, acaba automatizándose. Y qué delicia tener automatizada la serenidad, la claridad, la flexibilidad, en vez de la rigidez y la ira ¿cierto?
Hasta aquí llego. Mañana que relea a ver si yo misma me entiendo. Abrazos.
El problema que tiene es que una vez que se ha encendido te controla por completo. Cuando se echa a andar pone a operar toda la rigidez de la que dispone tu mente, tu cuerpo y tu alma y entonces sí la hemos fastidiado.
El remedio: tan fácil como apagarlo. El problema: pillarlo en el mismo segundo en que lo escuches hacer click. Explico: el aparato enojador es como la caldera (o boiler). En cuando empieza a correr el agua (todo aquello que no es compatible con su rigidez) hace el clic de encendido, PERO se tarda un ratito en empezar a sacar el agua caliente. Así que ANTES de que empiece a salir el agua caliente hay que darle al botón de APAGADO/OFF y su efecto se desvanece. La clave: estar ATENTO.
Ejemplo: Fati se sienta cansada a cenar y empieza a pedirlo todo a gritos y lloriqueos KEEEECHUUUUUP TENEDOOOOOOOOOR AYUUUUUUUUUUUDAAAAAA MEZCLAAAAAAADO ASI NOOOOOOO QUIERO PAAAAAAAAAAAAAAN. Y yo siento cómo empieza a correr el agua porque DEFINITIVAMENTE no es la clase de momento familiar que me apetece después de un largo día de cajas y vueltas y cosas. A-HA-HA ¡he ahí que se pone en marcha el aparato enojador! E inmediatamente lo apago.
¡Wow! ¡Qué silencio interior! No ese bbbbrrrrrrrgrrrrrrrrfrrrrrrrrrrrrrr que en unos segundos tendrá hirviendo mi sangre, gritando mi boca, retorciéndose mi precioso hígado y muy probablemente dirigiendo toda una serie de movimientos bruscos hacia la pequeña Fati. Lo que hay es el bellísmo silencio de un motor apagado que me permite tranquilizar a Fati, porque yo misma estoy tranquila, y darle espacio para apagar su propio aparato enojador. ¡Maravilla!
Sí, hay que estar muy presente consigo mismo para pillar el momento exacto en el que el aparato enojador se pone en marcha, pero luego te faclita TAAAANTO TANTO las cosas, que vale la pena practicar porque, ¿saben qué?, acaba automatizándose. Y qué delicia tener automatizada la serenidad, la claridad, la flexibilidad, en vez de la rigidez y la ira ¿cierto?
Hasta aquí llego. Mañana que relea a ver si yo misma me entiendo. Abrazos.
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