Saturday, January 25, 2014

Navidad



En pleno azotamiento post visita familiar y honda depresión post vacaciones con mi hermana, se me ocuriró llevar a las niñas a ver Frozen, una historia de amor ENTRE DOS HERMANAS.Una juguetona y espontánea, la otra amorosa pero encerrada en su sentido de responsabilidad ¿nos presentía Andersen o es que somos un par de hermanas muy poco original? Total que yo en vez de ir a ver el cuento de la Reina de las Nieves fui a ver Lucía y Mariana en su versión invernal. BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA QUIERO A MI HERMAAAAAAAAAAANAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.Fati y yo gozamos y lloramos amargamente, Hali nada más gozó.

Menos mal al salir de ahí pudimos correr a casa de la prima que como "bonus track" tenía a sus amigos colombianos invitados a comer ¡oh Colombia, alegría, fuerza vital que baila por mis venas! y como cerecita del pastel ¡la cuñada Ale con mi hermoso hermoso hermoso hermosos sobrinito de cachetes colgados y una mirada que sale todavía del paraíso! Con estas pilas nos lanzamos al aeropuerto a recoger al papá de esta familia después de tres semanas de viaje. Muy feliz encuentro, como si la casa estuviera completa otra vez.

Las vacaciones pasaron muy rápido. Felicidad absoluta con abuelos, tíos, Lucía y familia. Paseos, playa, delfines, helados, alberca, kayak para Halima, juegos, cuentos, muchos abrazos y apapachos. Nada más pasar las navidades aprovechamos para ir escoltadas de sendos Hados Padrinos a operar a Hali de su hernia inguinal. ¿Qué hubiera hecho sin el abuelo Sergio y la tía Lucía? Bendición absoluta tenerlos cerca para acompañar tan extraño suceso como una intervención quirúrgica. Bendición de tener a los tíos mágicos para apapacharnos y acompañarnos también en eso. Gracias a Dios todo fue bastante fácil y al tercer día como prometió el médico, ya Halima estaba metida en el mar.

Fati por su lado volvió a la carga con ataque de bronquios, pero muuuuy suave en comparación con el pasado (entre otras cosas las manos mágicas de su abuela fueron determinantes, ¡gracias abuela Gungui!) Y yo, finalmente detecté los puntos que tengo que reforzar de mi cuerpo físico y además me hice el firme propósito de arrancarle al tiempo unos trozos, cueste lo que cueste, para atender mi salud espiritual, porque como bien sabemos una y otra se retroalimentan. Comer, comer, ese es mi propósito, y rezar, rezar, de todas las maneras posibles, para poder sacarle a la vida su jugo más dulce, estar donde tengo que estar y hacer lo que tengo que hacer. Insha'Allah.

Claro que la vuelta a clases igual me arrastró con su violento ritmo, y sólo va a ponerse peor, así que cuanto antes tengo que encontrar ese centro desde el cual puedo participar de la vida sin salir volando con cada vendaval. A eso hemos venido, a aprender y a trabajar. Sólo tengo que estar bien despierta para poder hacerlo con alegría y con amor. Insha'Allah.

Y antes de cerrar el post, tengo que dar gracias porque fnalmente, después de meses y meses de cariñosa preparación, apareció Germinal, diez años de poemas, mi propia Odisea entre México y España. No es un libro de viajes por tierra, es un libro de viaje espiritual, desde los cañones de Iturbide, hasta los destellos de Oriente, desde la singularidad de la memoria, hasta ese desdoblarse que es germinar otra vida y dar a luz. Todo eso y nada de eso. La palabra y el silencio. Quedó muuuuuuy bonito gracias al trabajo de amigos invaluables, y como siempre con el impulso de mi mánager que tiene una fe y una voluntad a prueba de bombas. Cuando yo sea grande quiero ser como él.

Un abrazo grande, por si queda algún lector por ahí. Escribir, volver a escribir, he ahí otro propósito importante.