Monday, April 11, 2005

Todo por Chretien

Victoria me martiriza con los Sermones de San Bernardo. Lo mío es mucho querer a Chretien o mucho querer a Lancelot ¿Por qué, si no por amor, se degluten 86 sermones de un monje (aunque el monje sea Clerval), se beben poemas en provenzal traducidos al catalán y se mastica el francés medieval después de las diez de la noche? Heme aquí, cautiva de la misma locura, dispuesta a todos los escarnios, en plena aventura. Lancelot persigue a la Reina y yo persigo a Lancelot. Pero ambos perseguimos otra cosa.

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