Tuesday, June 07, 2005

Irrealidad

-¿Conoces la fuente de los leones?
-no
-¿la Plaza de Nosédónde?
-no
-¿el Parque de Noséquién?
-tampoco
-No me extraña, es que no existen

Mi amiga Macorina, oriunda de este mítico lugar y de abuela cuentacuentos, trataba de ubicarme en el espacio. Creo que quería explicarme que Azuqueca no era nada y que hace sólo unas décadas las huertas quedaban aquí mismo.

Eso mismo deben pensar muchos de sus pobladores, que este es sencillamente otro de esos lugares donde a fuerza de no haber nada, y de no haber pasado nunca nada, se convierten en Nada. Lo mismo decían de la Sierra Sur, donde los abuelos le contaron tantas historias a Cristóbal Paurake que ya nadie puede negarles su lugar en el Mundo. Imaginar, recordar, relatar, desear. Ha ahí el antídoto contra la Nada ¿cierto señor Ende?

Todo parece indicar que Azuqueca es producto de mi imaginación, mi propio Mundus Imaginalis (ver H. Corbin), el lugar de mis encuentros y desencuentros.

“Azuqueca no existe, te lo inventaste en una esquina del ensanche. Pon la embajada de Azuqueca en Barcelona y te vienes con pasaporte diplomático” dijo Gerardo. No estaría mal, embajadora de mis visiones, representante legal de mis ensueños.

Por lo pronto Lanzarote, Chretien, San Bernardo, el señor Gilson, Victoria, Silvia y Vero por los pasillos de la Universidad convertidos en calles del Raval, una lejana mesa de los sueños, los amigos, las noches de rumba, las canciones de gatos y de ratones, la guarida junto a la catedral, la calle del Paraíso, me visitan, me acompañan, se vuelven mi geografía, algunos -señor Gilson- me atormentan, se confunden con esta otra, coinciden aquí, en este territorio de la irrealidad llamado Azuqueca.

¿Con que el tiempo y el espacio, eeeeeh?

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