
Ahora que Nur Halima duerme, debería estar haciendo a toda velocidad exámenes de preparación para el Gran Examen de Teórico. Nada que ver con el doctorado, esto sí está grueeeeeso. Es el examen obligatorio para adquirir el permiso español de conducir. Los parientes en extranjia sabrán a qué me refiero. Tengo que presentarme el 12 de febrero y una vez aprobado podré presentar el práctico y sólo entonces me darán mi licencia y podré ser una mujer libre y motorizada otra vez, después de cuatro años de peatona. Así es la vida en un pueblo de carretera, o te motorizas o te sometes al Cercanías Errante.
Total, que me doy un lapsus irresponsabilus para recordar por escrito nuestra estancia fugaz en México lindo y querido. Fue genial ver a la familia y a la banda aunque siempre dura demasiado poco. Muchas gracias a los organizadores de tamalizas y demás eventos en que pudimos coincidir y muchas gracias también a los que pudieron poner de cabeza sus horarios y desplazarse hasta nostoras para abrazarnos y compartir unos fragmentitos de vida. Y mil disculpas a todos aquéllos a quienes ni siquiera alcanzamos a llamar y mucho menos a ver. Soy una madre desorganizada y además me da cosa eso de andarme sacando las chichis en público aunque sea con el noble propósito de alimentar a mi hija, así que nuestros movimientos se vieron radicalmente reducidos. Pero el próximo año será mejor, ¡prometido!
Esta visita queda casi en exclusiva para la familia de sangre. Cumplimos la misión de enterrar el ombligo de la cachorrita en el ombligo del mundo, para que tenga raíces bien firmes, que su hogar sea el mundo, pero que tenga siempre una casa a dónde regresar, entre las mismas peñas que acunaron a su madre, ahí donde nace el río que pasa junto a la tumba de su abuela, muy cerca de la tierra coahuilteca que vio nacer a su bisabuela. Y también cumplimos con el saludo ritual a los antepasados. En Monterrey, cubiertas de lluvia, y en México cubiertas de sol. Y por si eso no fuera suficiente, también pudimos acompañar a lás joven y al más antiguo de los Lobatónes regiomontanos a celebrar y dar gracias por la Vida.
Así que volvimos contentas de tantos encuentros aunque tan fugaces y felices de estar de nuevo en casa con nuestro habibi y relatar los viajes.
Nur Halima sigue creciendo, ahora le toca ir a conocer a los Ben Hmeid que nos esperan este verano en Alejandría, insha'Allah.
1 comment:
no te preocupes, està bien papita, al menos aquì y eso que era en otra lengua y tal...jeje!yo fui al pràctico con Emiliano, me acompaniò! bien grandote que topaba con el volante y echandome muchas porras!quizà por eso tuve suerte, mo ne sentì sola ni nada y me dieron de volada mi licencia =D besitos y que hermosas las dos! no me canso de decirlo!
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