Sí, soy una mala madre. Le compré una andadera a la Hali para que me deje cocinar porque desde que volvimos de Lefke no se está quieta ni un segundo. Se coje de los barrotes de la cuna y se levanta, se pesca de la barrera lateral de la cama y asoma su cabezota de bebé en dirección al vacío, se brinca los rollos alcochados del corralito y se empuja con los pies. Como la mamá, me dijo Gerardo, falta que le pongan una barrera para que se la salte. De todas maneras, en contra de los pronósticos, el uso del "tacatá" no parece quitarle las ganas de empezar a gatear. ¡¡¡¡¡Agárrense que ahí les va!!!!
(La foto no se quiere adjuntar así que, como ya es costumbre, se la debo para el próximo capítulo)
No comments:
Post a Comment