
Nunca mejor dicho. Creo que cuando más se extraña a una madre es cuando se tienen hijos. Halima ya tiene 9 meses y es un terremoto. Su madre intenta sobrevivir y empezar a hacer cosas: escribir, dar talleres, leer poesía, volver al viejo oficio del trabajo editorial (por la tesina no pregunten). Su padre se pasa el día gritando "socorroooooooo". No sabemos muy bien si está invocando a la abuela materna o pidiendo ayuda a más altas gerarquías celestiales. Pero da igual porque en estos momentos desesperados de la vida cualquier ayuda es buena.
2 comments:
No es normal. EstA hermoooosaaaaaaaa. Me imagino su fascinaciOn, si se le ve en la carita. Ahora sI, pagarAs todas tus culpas de infancia. MUahahaha. Te quieroooo.
hola Marianita, preciosa la Hali, y tu tan risuenia y hermosa como siempre!a ver y pa' cuando el segundo?? jiji
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