Este poema me gusta mucho y me parece que no se ha publicado todavía, aunque es de la época de la Sierra. Por eso forma también parte del Árbol. Releyendo me gustó descubrir que ya entonces había frutos de fuego en los árboles. Me gusta que sean nueces, me recuerdan a mi abuelita María Aurora. El oasis donde nació sigue cubierto de nogales.
Arrullo para la noche de Hualahuises
La casa de la noche es azul
y la noche es una mujer negra
que se mece en su hamaca negra
entre dos nogales del solar.
En su jardín hay nísperos y granadas,
gatos,
gallinas que cantan como gallos
cuando alguien se va a morir.
El jardín de la noche es de hojas secas
que hacen ruido de grillos bajo los pies.
Cuando la noche mira los árboles
recostada en su hamaca
descubre frutos brillantes
que cuelgan de las ramas.
La noche canta con voz negra
un arrullo que adormece la luz
y los frutos bajan de sus ramas
convertidos en luciérnagas
a prenderse de la espesa cabellera de la noche.
La noche es una mujer grande y hermosa
con tigres en el cabello.
Mientras se mece en su hamaca
los tigres vagan por el jardín.
La cabellera de la noche huele a viento,
huele a agua,
guarda entre sus olas islas,
peces,
barcos perdidos,
sirenas.
El cabello de la noche huele a hierbas.
Se mece la noche gorda,
la noche ciega,
la noche dulce,
hasta que huele la canela hirviendo sobre su estufa.
Entonces se incorpora,
recoge la fauna,
apaga lentamente sus linternas.
Deja su hamaca entre nogales,
deja la brisa fresca de su cabello,
entra en su casa.
Duerme la noche, la noche negra.
El jardín de la noche despierta.
2 comments:
tigres en el cabello de la noche!
besos, mar
carmenaLANIS
Guau
Eso no es literatura, son fragmentos de vida
Se nos vino la noche Hualahuis encima: The Hualahuises years
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