Comimos, convivimos y paseamos. Yo aprendí nada menos que a rellenar tripas, algo que nunca hubiera querido aprender, pero la verdad es que quedaron BUENISIMAS. Una vuelta por la bahía pasada por agua y muchas horas en casa con la familia. La crónica después.
5 comments:
Guacala!Tripas...lo siento pero no me lo comería , a pesar de haber sido hecho por mi abuelis=)
Me alegro que hayáis pasado buenos días y que la familia esté bien y echándome de menos.
Hali está rquísima.
Muak
se me antojaron, para qué más que la verdad...
Un saludote desde La Ciudad de las Montañas.
Pedro de Isla
www.deisla.com
Rellenar tripas es un arte que tu abuela dominaba cuando preparaba chorizo, y le llovían encargos. No encuentro la receta en su recetario pero seguro tus tías la tienen (al menos La Güera, que es una expertay también le lueven encargos). Proceso laborioso y resultado delicioso, si te animas organizamos una sesión de adiestramiento cuando andes por acá.
mmmmmh! no le sabía esas dotes rellenadoras a mi abue, pero claro que me apunto a la sesión de adietramiento, acá me puedo poner ahacer chorizos de carne de res y seguro que me hago millonaria bendiéndoselos a la banda sufi!!!!
Mar,
Mis abuelos hacían chorizo de puerco con la tradición de los Alanís, del merito El Cercado. La casa se llenaba de olor de ajos y cebollas. Preparaban todo en la cocina y, una vez que estaba listo, ponían un embudo en la tripa para pasar lentamente el chorizo hasta llegar al extremo final. Los niños -montón de guercos participativos- ayudábamos a pasar el chorizo por la tripa y nos divertíamos. Luego mi abuela se modernizó y sustituyó la tripita por un plástico triste pero más higiénico.
Qué cosas.
caralanis
Post a Comment