
Todavía tengo cosas maravillosas qué contar del viaje a Chipre, como la experiencia de ver a Mawlana o el reencuentro con la familia de Libya. Pero ahora mismo lo que me salta es contarles los eventos de los últimos días: El festival de Lactavida en Azuqueca y el diker de mujeres que hicimos en casa.
Yo soy grande, pero juntas TODAS somos más grandes
Eso es lo que aprendí con el invento del festival. No sé muy bien cómo surgió, si fue idea de Mercedes Serrano (nuestra matrona estrella) o de alguna de las chicas del grupo de los miércoles. Cuadrar la fecha fue una historia y configurar lo que queríamos hacer también. Lo logramos entre reclamos de los niños, merendolas de pie o en bancos del parque, pañuelos con mocos y bebés a la teta (así es nuestra vida). También a lo largo de cadenas de mails y contramails. Al final definimos (o definieron, tampoco lo sé muy bien) tres talleres, una vendimia de galletas y horchata y el rincón mágico de los cuentos que, por supuesto, me tocaba a mí.
Antes de irme a Chipre cumplí, según yo, con mi tarea: marcar la línea para el cartel que debia, también según yo, estar repartido, pegado, entregado, publicado para el 12 de mayo, 10 días antes del festival. Cuando llegué, oh susto mundial, ¡no había cartel! Y lo peor, tampoco estábamos ni en la revista ni en el programa de fiestas de Azuqueca.
No les contaré el resto de los vericuetos en los que nos metimos y de los que salimos airosas. Sólo les diré que cada una tuvo un trabajo ARDUO que hacer, no nada más "pa' fuera", sino más bien "pa' adentro". Creo que todas nos enfrentamos con situaciones que nos hicieron agarrarnos los ovarios (la fuerza creadora) y sacar adelante el proyecto común. De ahí salió el Festival.
La idea era dar a conocer la asociación ahora que tenemos un grupo de trabajo in situ. ¿Y qué hace nuestra asociación? Pues el cartel oficial dice que es un grupo de apoyo a la lactancia, pero yo diría que es un grupo de familias (más mamás que papás, también hay que decirlo) que buscamos un modo de crianza más feliz, más natural, más amoroso que el que marca la sociedad occidental actual. En eso justamente entronca con mi otro rollo: el tema sufi. Mawlana dice, por ejemplo: eviten las ecografías en el embarazo, y da una explicación totalmente en la línea de lo espiritual. Luego escucho a Mercedes decir lo mismo con una explicación en la línea de lo físico-emocional, consulto un montón de bibliografía recomendada y al final llego a la misma conclusión: lo que ya había dicho Mawlana "endenantes" me cuadra, cuadra con lo que quiero para mí.
Preparativos, sustos y carreras
Pero volvamos al festival. Tres días antes tuvimos la reunión final, en la que descubrimos que no teníamos casi nada: ni respuesta del ayuntamiento, ni presupuesto, ni materiales, infraestructura (electricidad, básicamente). Y lo que sí teníamos eran 500 volantes repatidos por Azuqueca, Villanueva, Alovera y toda la zona. Ya no había vuelta atrás. Ideamos el plan B en caso de que no llegara la ayuda del Ayuntamiento.
A mí me preocupaba otra cosa: nuestro cartel decía niñ@s de 1 a 6 años ¿y que actividad teníamos para los bebés? ¡Ninguna! Ni siquiera en el rincón de los cuentos porque con ese margen tan amplio de edades era más fácil juntar a los de 2 con los de 6 y los cuentos que elegí eran para este rango. Recordé lo frustrante que fue para mí andar con mi bebé buscando actividades felices que nos permitieran coincidir con otros pasando un ratito agradable y no encontrarlas. No me apetecía que se acercara a nuestra fiesta alguna mamá solitaria y le pasara lo mismo.
Lo que se nos ocurrió en ese momento fue poner un rincón de lactancia: unas sillitas con respaldo y cojines de lactancia, unas mantas sorbre el césped, juguetes adecuados para los más pequeñitos. Loquito ¿verdad? Una asociaciación que apoya la lactancia y no habíamos pensado en ningún espacio específico para mamás ni para bebés lactantes. Maldita costumbre de dejarnos a nosotras mismas y nuestras necesidades para el final. Los niños con actividades varias y nosotras NADA. Como de todas maneras podemos dar la teta de pie con los críos colgados, como estamos acostumbradas a llevarlos a cuestas todo el rato...Pero qué bueno fue tener una sillita con respaldo para darle de comer a Fatimona y qué bien poder sentarla a jugar con la tita Saída mientras yo contaba cuentos.
¡Triunfamos!
Todavía no hacemos la "evaluación" todas juntas, pero creo que quedamos muy satisfechas. En cuanto a mí, me dio muchísima satisfacción idear una forma de trabajar poesía para bebés en el rincón de los cuentos, me encantó. Salió hasta mejor que los cuentos de los mayores (en la última sesión Hali se dedicó a sabotear el cuento, grrrr).
Vino mucha gente, se formó un ambiente muy bonito, los talleres estuvieron de lujo, tuvimos colaboradores estrella como una pareja que trajo información sobre cosmética natural y cositas para vender; Cristina la profe de Hali que presentó un teatrillo, Carmen de Lupiana que llegó a última hora con bizcocho casero y una tonelada de nocilla casera (¡quiero la recetaaaaaa!). La gente se veía contenta y relajada. Creo que logramos montar un verdadero espacio para compartir.
Me gustó mucho ver a los papás de nuestros hijos acompañándonos y apoyándonos, y sobretodo me gustó haber trabajado con las chicas y haber logrado juntas algo tan pero tan bonito. Me hubiera gustado ver también al resto de las chicas de la asociación, a las de Cabanillas, Guadalajara, que hubieran compartido con nosotras nuestro primer evento público. Seguro que habrá más ocasiones para invitarlas a nuestro "rancho".
Creo que nos quedamos con la ganancia de habernos acercado más entre nosotras, de ser un poquito más amigas que antes. Y, claro está, con muchos aprendizajes prácticos para futuras ocasiones.
El diker de mujeres lo cuento en el próximo post para ponerles ahora algunas fotitos.
No comments:
Post a Comment