Saturday, March 26, 2011

Libia, Libia, Libia.

A mí no me impidieron salir de mi país cuando quise ver el mundo. No persiguieron a mi familia por el mero hecho de tener una hija en extranjia. No intervinieron nuestros teléfonos, no nos amenazaron, no tuvieron a bien recordarme que había brigadas de conacionales persiguiendo a otros "desertores" como yo, nunca supe de otros mexicanos fallecidos en extrañas circunstancias. No tuve que dejar de comunicarme con mi familia o mis amigos durante meses  que se convirtieron en años para no ponerlos en peligro. Y cuando me cansé de dar vueltas y hablar otro idioma nadie me impidió volver. Nadie me interroga cuando voy a mi embajada, nadie me da largas ni me la hace de emoción cuando necesito un papel o un pasaporte. Pero durante al menos 30 años, a los libios sí.

Yo no me vi forzada a desconfiar de mis vecinos, a callarme la boca. No cerraron mi club de futbol para eliminar la competencia del hijo del dictador. Nadie me impidió usar mi casa como a mí me dio la gana. El gobierno no dejó de poner alumbrado, asfalto, infraestructura en mi ciudad por considerarnos "de oposición". No he tenido que lamer la botas de nadie cada vez que necesito hacer un trámite. Nadie me ha retenido el sueldo sin explicación. No he visto crecer el recelo a mi alrededor, agrandarse la sospecha, morirse poco a poco la alegría...no me he sentido asfixiada, ni impotente...No tengo ningún amigo desaparecido, ni encarcelado durante años sin explicación. Pero muchos libios de Benghazi sí.

Por eso, cuando parece que la sombra se tambalea, la gente que ha vivido estas cosas se llena de esperanza. Pero también revive lo sufrido, los años de ahogo, las penas, los desprendimientos y se llena de rencor y de rabia. Por eso cuando parece que por fin se quitan de encima el zapato que les aplasta la cabeza resurge la alegría natural, el afecto natural, la confianza natural. Aunque haya que pasar por disparos y bombas y miedo.

La gente que está luchando ahora mismo en Libia no lucha por "reformas", no lucha por "compensaciones", ni lucha por un "cambio de mandos". La gente está luchando (y con eso me refiero también a una lucha interna, a un debate entre el miedo y la esperanza, el rencor y la alegría) por la libertad del espíritu, por acabar con un régimen de terror que les ha ido cortando las alas cada día durante 42 años. La gente lucha contra la humillación constante y el descrédito. La gente lucha porque ha recuperado su propia estima, su propio valor y, contra eso, no hay amenaza ni negociación que valga.

PERO para que esto SEA hay que estar vivo. Ahí están cayendo como moscas. Y hay algunos por aquí sufriendo cada muerte como si cada libio o fuera un hermano. Aunque la tele parezca anestesiar el dolor por amontonamiento informativo. Aquí dimos a gracias a Dios cuando Naciones Unidas decidió ayudar. Nunca pensé que el discurso intervencionista/imperialista pudiera resultarme de alivio. Alguien escribrió en "feisbuc" el otro día que más valía un gota de sangre libia que todo el petróleo del subsuelo. Y yo digo que para construir una nueva realidad hace falta estar vivo. Los libios no van a vender la "autonomía espiritual" que ya han ganado, a ningún postor. Ahora necesitan ayuda y tienen recursos para compensar a sus ayudadores cuando llegue el momento. Así que ¡bismilLah! Que venga toda la ayuda posible y que los libios puedan recuperar la paz que han ido perdiendo mientas ha durado el actual gobierno. Insha'Allah.

Hasbun Allah Rabun Allah.

3 comments:

Anonymous said...

... y shukran Allah por todo esa realidad que empieza a verse, como la luz al final de un túnel de 42 años. Que la paz, la salud y todas esas libertades que dices lleguen pronto a nuestros libios (todos). Y gracias también que la escritora dormida o enredada en sus quehaceres diarios vuelve a plasmar con tanta claridad sus ideas, emociones y aspiraciones.

Mariana/Nashma said...

:)

Ratona said...

Hola Nena:
Pues mira, uno no sabe lo que tiene, cuando en el estudio de la Biblia oramos por los perseguidos, por los hambrietos, por aquellos que no pueden profesar su Fe sin ser perseguidos, no imaginamos lo afortunados que somos al vivir en lugares en los que podemos hacer "lo que se nos de la gana". Ojalá y todo el mundo pueda disfrutar de la libertad que tenemos y en la que hemos vivido. Dile a Madmud que estamos orando por TODA LIBIA.
LO QUEREMOS MUCHO (DEBE SABERLO)