Sunday, May 29, 2011

Madres desesperadas

Hace unos días "hablaba" (conversación virtual, que son las únicas que puedo permitirme últimamente) con una amiga que admiro: madre de tres niñas, energética, entusiasta, inteligente, talentosa, ingeniosa como pocas, con sentido del humor. Y esta mujer maravillosa me decía literalmente que está consumida por la rutina, la casa, las niñas e infinitamente etcétera.

Lo terrible es que no es la única. Muchas de mis amigas en periodo de crianza están así. Y si al mucho trabajo y poco descanso (y nulo reconocimiento porque en realidad "no hacemos nada más que cuidar de los niños") le agregamos la falta de ESPACIO para encontrarnos con nosotroas mismas, con nuestros compañeros y con nuestras semejantes, se vuelve un coctel molotov.

Por supuesto, el agotamiento materno es un cúmulo, a ratos un Everest, de factores: físicos, sociales, emocionales ¡espirituales! Pero yo he comprobado que atacando por distintos flancos la cosa mejora muy rápido y te permite recuperar las energías mínimas para hacer los cambios NECESARIOS y revertir estas dinámicas de explotación que casi siempre nos autoimponemos las mamás para detrimento de nuestros cuerpos, mentes, espíritus, relaciones y TAMBIÉN DE NUESTROS HIJOS que aprenden que las necesidades de los demás son más importantes que las suyas propias ¡toma!

Bueno, lo que yo quiero es compartir algunas de las cosas que me sacan de mis infiernos cuando ya no puedo más, por si alguno les gusta o les sirve:

1. REMEDIO RESCATE: Para quien nunca haya oído hablar de las Flores de Bach sólo diré que son esencias de flores en una dilución casi homeopática. Se ponen unas gotitas en un vasito con agua y vas dando sorbitos, primero cada dos minutos, lugo cada cinco y así vas espaciando a medida que vas notando el efecto. El remedio rescate es una combinación de flores que te ayuda a superar momentos críticos así que yo lo tengo siempre en casa para casos de emergencias. Se compra en herbolarios. Es para esos momentos en que verdaderamente tirarías a tus hijos por la ventana, cogerías tus maletas, o te meterías bajos las mantas para siempre jamás.

2. ALGA ESPIRULINA: Son unas alguitas que venden en comprimidos, dan muchísima energía porque son una fuente importante de vitamina B12 cuyo consumo se DUPLICA durante el embarazo y la lactancia. ¡A ver si tanto cansancio va a ser falta de B12! La B12 es la encargada de sintetizar la energía de los alimentos que consumimos, así que si comes muy bien pero no tienes suficiente B12, pues apaga y vámonos.

3. CHYAVANAPRASHA: Este es un remedio ayurvédico que acabo de descubrir. Es una combinación de plantas, especias y semillas, con miel de abeja. Da muchísmas energías y por lo visto pone a tono todos los sitemas de cuerpecín. Lo produce una casa que se llama Himalaya Herbal Healthcare y FUNCIONA.

4. DIKER: En mi última crisis de madre desesperada (o sea, antes de ayer) acudí a un querido amigo diciéndole que no podía más con mi vida y que necesitaba ayuda. Me dio un diker, una frasesita para repetir 300 veces todos los días: LA HAULA WA LA QWATA ILA BILAHI LALI AL ATHIM (no hay fuerza ni poder sino en Allah el Altísimo). Y aunque usted no lo crea se nota MUCHIIIIIISIMO la diferencia. Es un fortalecedor IMPRESIONANTE. Si nunca has hecho diker y la frase te resulta demasiado extraña, date un poquito de tiempo para aprenderla, y una vez que la tengas hazte un collar con 100 cuentas, verás que darle tres veces la vueltas (mientras pastoreas a tus jijos en el parque o buscas la lata de tomate en el súper) no te toma nada y te da mucho muchísimo, insha'Allah.

5. MEDITACIÓN: A veces trato de acostarme un ratitín mientras las niñas juegan o ven tele o bailan. PERO resulta que podría pasarme una hora acostada y mi cabeza repasando toooodo lo que queda por hacer, preparar, preever and so on...Entonces lo que hago es buscarme un ratito (a veces incluso de madrugada cuando todos están dormiditos) para sentarme, respirar, hacer mi ejercicio de centrarme en el corazón y entonces hago lo siguiente: Tomo el agradecimiento, es decir, la sensación de agradecimiento (de amor, de alegría de estar viva, de cariño por mí misma) y con ella voy empapando cada órgano: empiezo por el corazón, lo envuelvo, lo abrazo, lo apapacho, le sonrío, le canto ¡lo que haga falta! y cuando siento que sonríe sigo con los pulmones, con el hígado, el estómago y así con todas las partes de mi cuerpo. Esto me lleva como media horita.

Otra manera de hacerlo, quizá más rápido, es una que se describe en COME, REZA, AMA (libro muuuuuuy recomndable, por cierto): Sonríe con la boca, ahora sonríe con la mente (es decir, siente cómo tu mente sonríe), ahora sonríe con el hígado, ahora sonríe con el corazón, y así hasta que termines por sonreir con toooodo tu cuerpo. Entra una sensación de bienestar que de pronto ni te acuerdas por qué estabas tan enfadada, abrumada, desesperada. Claro, hasta que la bebé te echa de menos y empieza a pedir ¡teta, teta! Pero entonces ya te vas a la cama con gusto, la enchufas a la teta y, ahora sí, a dormir.

6. DESAYUNO CONMIGO MISMA: Hace unos meses que trato de instaurar una costumbre en casa: los domingos me levanto, me baño y me voy a desayunar fuera. Las niñas desayunan con su padre y luego me da igual lo que hagan hasta que yo vuelva (como si tienen un maratón de tele). A lo mejor es un café de 30 minutos en la esquina de mi casa, pero eso de sentirme a mí misma por unos minutos, sin nadie en los brazos, sin nadie que se tira de la silla, se lanza a la calle, me jala hacia los columpios ¡es todo un lujo! A veces me llevo un libro, a veces me llevo un cuaderno de notas. A veces hasta me compro una revista. Es refrescante y me hace recordar que soy una persona individual, que soy una mujer, antes de todo lo demás. Por 1 euro 20 a la semana supongo que no está mal ¿cierto?

7. INTERCAMBIOS: Más de una vez mis amigas me salvan la vida de DOS modos diferentes (bueno, de más, pero hablo de los intercambios). Unas veces invitan a mis hijas a comer a su casa o a pasar la tarde. A veces yo las acompaño y, mientras ellas juegan yo me tomo un té con mis amigas y HABLAMOS ¡oh bendición! Intercambiamos experiencias, ideas, recetas, cariños. Un verdadero bálsamo. A veces se quedan sólo las niñas y yo tengo tiempo LIBRE para dormir o ir a la pelu (casi nunca) o ir a la osteópata (una vez al mes) o lo que necesite. Otra versión es traerme yo a las hijas de alguna amiga. Más trabajo, dirá usted. Pero no. Cuando hay más niños para jugar se entretienen ellos solitos sin demandar tanta atención. Sólo hay que echarles un ojo supervisor y listo. Tener amigos en casa es una alegría para todas.

También les recomiendo ampliamente "arrejuntarse" a alguna asociación de personas que tengan más o menos sus mismos intereses. Da igual un grupo de crianza que un grupo de consumo. Porque entre muchos es más fácil organizar cosas divertidas y refrescantes. Y es que no se puede criar con felicidad cada una encerrada en su casa. Si no tienes una tribu ¡consíguela! Yo estoy pensando seriamente anunciar las reuniones de nuestro grupo como "Reunión de madres desesperadas", porque sé que ahí fuera hay muchas, muchas de ellas.

¡Ánimo! Como dice el célebre cuento sufi del rey y el anillo "ESTO TAMBIÉN PASARÁ"

1 comment:

La lluvia verde said...

Me encanta me encanta me encanta. totalmente por ciento de acuerdo en que las amigas son indispensables y que es mucho más fácil cuando son más niños que cuando son menos... casi siempre. :o) agregaría EL HIERRO a la cuestión alimenticia, sobre todo para las madres vegetarianas, porque el hierro que hay en los vegetales de absorbe mejor o peor dependiendo de con qué lo comas... y ya sabemos que la anemia, aun si es poquita, se refleja en agotamiento absoluto.