Por fin, 29 años después, mi habibi volvió a Libia. ¡Vaya viaje! ¡Qué reencuentros! Desde el aeropuerco, nada más llegar sano y salvo, se oían decenas de personas cantando en árabe: "alza la cabeza, eres un libio libre". Y el ulular de las mujeres. No creerían el peso que se quitó del corazón de los libios con la caída de Gadaffi de no haberlo visto como lo he hecho yo.
Su teléfono no funciona. Espero que se compre uno para mantener contacto más facilmente. En su calle lo esperaba una jaima preparada para la fiesta. Mi suegra quería preparar un camello. Sí, un camello, no doscientos pollos ni tres corderos, no un buey, sino un camello. Yo me acordé de la tesis de Verito sobre un escritor checo que narra un banquete con un camello relleno de no sé qué, a su vez relleno de no se cuál, a su vez relleno de no sé quién. Un camello.
Un rato depués cuando por fin llegó a casa volvió a llamar. Huele a Benghazi, dijo feliz. Depués de casi 30 años todavía no se le iba el olor de Benghazi. Hay mucha gente, y viene más, dijo también.
Nosotros tuvimos un sábado normalito, montamos la cocinita de IKEA, fuimos al herbolario. Fátima despertó de madrugada vomitando y por la tarde otra vez...Sí, yo también tengo un nudo en el estómago. No sé si de emoción por lo que está viviendo el habibi o de terror por los 20 días que tengo por delante sola con las niñas.
Halima lloró todo el camino de vuelta del aeropuerto. Pero después ha estado muuuuy colaboradora aunque a ratos se le sale el chamuco. Fátima lleva todo el día pegada a la teta. Qué reto cocinar y recoger con una niña pegada a la teta. Qué reto quedarse frita acostando a las niñas y tener que levantarse a apagar luces, computadora, terminar de limpiar, preparar las cosas de la noche.
Qué alegría, qué bendición poder ver este día (aunque sea de lejos) en que mi amado puede volver a su patria. Qué envidia me da ahora su libertad. Qué suerte tener las niñas que tengo (¡son preciosas!), qué losa lo que me queda de trabajo personal para poderlas disfrutar de verdad. Qué gusto tener un compañero, aunque vaya y venga, qué depresión sentirme tan pero tan dependiente a la hora que se va. Qué suerte tener una casita cómoda y segura en un lugar tranquilo, qué tristeza que aquí nadie tenga con nosotras un "compromiso familiar". Qué alegría tener amigas, qué miedo no poder pasar ni un día sin ellas. Qué miedo de verdad.
Necesito reconstituirme, estar en silencio, pero estoy taaaaaan cansada. Me quedan veinte días de trabajo muy intenso. Que Allah nos ponga la gasolina y nos preste su GPS para que nuestro no-viaje llegue a buen destino, al-Faaaaatiha. Y que cuide a nuestro habibi por allá.
5 comments:
amin, amin, amin.!!
ALHAMDOULILLAH ACHOUKROULILLAH!!!!Gracias por darnos buenas noticias de tu esposo allá. Inshaa Allah sea todo facil para tí estos días con las niñas y para él tb. Un fuerte abrazo
Qué intensidad de tiempos, y qué maravillosa oportunidad de contactar con tu propia fuerza y de encontrar nuevas posibilidades para ser más feliz.
Seguro que estos 20 días serán un parteaguas en la felicidad tuya y de toda tu familia.
Qué chido, vieja. Felicidades a los cuatro.
Dios tioga reinis!
Tres abrazotes hermanitas
Seguro que ya va yendo mas facilito...
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