Monday, February 06, 2012

Barcelona Express



Pedimos familia ¡y familia tenemos! Mi prima adorada ya está en Barcelona con marido e hijos así que nos lanzamos hasta allá para darles la bienvenida, hacerles sobitos y acompañarles un poco en la "instalación". Ya no me acordaba cómo era llegar a vivir a un lugar totalmente nuevo y que cada pequeña cosa (ir al súper, coger el coche, salir de paseo) sea toda una aventura. Hace ya casi diez años me tocó hacer el mismo aterrizaje.

Tuvimos apenar tiempo para iniciarla en los misterios del supermercado (ya es devota de Mercadona, bendito Dios, JA), darle informaciones generales sobre catalunya y los catalanes, supervisar sus habilidades de conductora internacional. No alcanzamos a ver a los amigos y amigas que tantas ganas teníamos de ver pero ya habrá oportunidad, porque pensamos ir a Barcelona muy muy seguido a visitar a los primos.

Además del apapacho familiar fue un viaje intenso e importante. Eso de andar por la línea 3 del metro con mis dos pitufas colgadas de la falda fue muy bonito. En mis tiempos de estudiante conocí gente maravillosa y recorrimos juntos Barcleona entera, pero andar por esas mismas calles, restaurantes y librerías con Halima y con Fátima me hizo sentir que nunca había estado tan bien acompañada.

El momento más surrealista fue salir del parking de la Catedral. En ese mismo cuadrante compartí casa con una querida amiga, me comí doscientos gnoquis napolitanos con un mega brother, caminé bailadísima y feliz de vuelta del Luz de Luna, descubrí mágicos tocadores de laúd con mi carnalita colombiana, escuché leyendas maravillosas sobre alquimistas y enamorados de mi cómplice derviche del doctorado y así y así. Sólo que esta vez iba al volante de una camioneta familiar con GPS, llena de asientitos infantiles, tripulada por mis dos hijas y mi sobrina y con mi prima de Monterrey de copiloto. ¡TREMENDO!

No pude hacer diker, no pude ver a mi amiga que se muda, no me tomé un café cerquita del Call ni retomé el hilo de una conversación que dejé hace tiempo. No llamé a Verito, no abracé a Gera, ni siquiera pude encontrame con Mabel. No le presenté a nadie a mi primita corazón. Pero le di la bienvenida y cerré muchos círculos que se habían quedado abiertos entre las calles de Barcelona.

Fue una visita express, hermosa y llena de regalos. Espero que la próxima vez se pueda extender a las demás personas de mi corazón que siguen en Barcelona.

2 comments:

Anonymous said...

Eso digo, casi nunca alcanza el tiempo para hacer todo lo bueno, hay que conformarse con lograr las cosas más importantes. ¡Qué buen viaje!

Muna said...

Salam Najmah! Me alegro disfrutaras con muchos comebacks tu estancia en Barcelona; no te preocupes, Inshaa Allah nos veremos cuando subais muyyyyyyyyyyyyy pronto. Besos