Esta mañana al verter el huevo en la sartén se ha formado una gacela saltando, o un jaguar al acecho, me pareció. Halima dice que es más bien una gacela que quiere saltar mirando hacia atrás.
Me parece que poco a poco voy reconociendo la geografía de mi corazón. Soñé que estaba en la casa de mis tíos de Puerta del Sol en una boda, pero la casa con toda su gente estaba en Barcelona, donde mi prima Beatriz. La tía Yvonne había venido a visitarnos. Cuando por fin estábamos todo listos nos íbamos a la boda que tenía lugar en una mezquita de Chipre. Aquello estaba lleno de mujeres con lujosas túnicas, todas se agolpaban alrededor de una vestida de verde profundo con bordados en oro, y decían que era la hija de Mawlana. Mi cuñada Amal, mi suegra y yo obervábamos desde un rincón.
Cuando terminaba la boda me acordaba que tenía que ir a la clínica del IMSS a preguntar a la doctora algo que se me había olvidado. La clínica estaba en Avenida Colón bajo los pilares del metro, pero al entrar me daba cuenta que me encontraba en el hospital de Benghazi. Lograba explicar a la enfermera en mi árabe mínimo que no tenía cita pero que sólo necesitaba aclarar una cuestión. ando por fin llegaba al consultorio la doctora no estaba ahí, así que decidí bajar a esperar a la plaza conquistadores (¿se llama así esa placita de Playa del Carmen donde vuelan los de Papantla?) a sentarme en una banca.
Tan pronto me sentaba con todo mi cansancio aparecía Chayo con la olla del cuscús de Mabruka, que dada la vuelta nos servía para ponernos a cantar aquel paseo vallenato que dice: una sola mirada nos bastó el primer día para saber que seríamos amantes...Y llegaban más amigos dispuestos a seguir la parranda. Entonces recordaba que Chayo es médico y que a ella también le podía preguntar.
Creo que después cogí mi coche y me fui a dormir a casa, o quizá me quedé otro rato de fiesta en la plaza del hospital.
Por la mañana le conté el sueño a Halima y le enseñé a bailar vallenato en nuestra cocina de la sierra de Madrid. "Y nos dimos con fuerzas un beso, que por siempre uniría nuestras almas" sigue sonando en mi cabeza y revoloteando en mi corazón. Ciertamente mi alma está unida a muchas otras almas en muchos puntos del planeta. El paisaje de mi corazón está lleno de grandes amores que profeso a personas maravillosas que se me han cruzado en diferentes caminos. Y cada uno de esos amores brilla con destellos dorados, como una llamita cálida, o como un incendio en mi interior.
Me parece que poco a poco voy reconociendo la geografía de mi corazón. Soñé que estaba en la casa de mis tíos de Puerta del Sol en una boda, pero la casa con toda su gente estaba en Barcelona, donde mi prima Beatriz. La tía Yvonne había venido a visitarnos. Cuando por fin estábamos todo listos nos íbamos a la boda que tenía lugar en una mezquita de Chipre. Aquello estaba lleno de mujeres con lujosas túnicas, todas se agolpaban alrededor de una vestida de verde profundo con bordados en oro, y decían que era la hija de Mawlana. Mi cuñada Amal, mi suegra y yo obervábamos desde un rincón.
Cuando terminaba la boda me acordaba que tenía que ir a la clínica del IMSS a preguntar a la doctora algo que se me había olvidado. La clínica estaba en Avenida Colón bajo los pilares del metro, pero al entrar me daba cuenta que me encontraba en el hospital de Benghazi. Lograba explicar a la enfermera en mi árabe mínimo que no tenía cita pero que sólo necesitaba aclarar una cuestión. ando por fin llegaba al consultorio la doctora no estaba ahí, así que decidí bajar a esperar a la plaza conquistadores (¿se llama así esa placita de Playa del Carmen donde vuelan los de Papantla?) a sentarme en una banca.
Tan pronto me sentaba con todo mi cansancio aparecía Chayo con la olla del cuscús de Mabruka, que dada la vuelta nos servía para ponernos a cantar aquel paseo vallenato que dice: una sola mirada nos bastó el primer día para saber que seríamos amantes...Y llegaban más amigos dispuestos a seguir la parranda. Entonces recordaba que Chayo es médico y que a ella también le podía preguntar.
Creo que después cogí mi coche y me fui a dormir a casa, o quizá me quedé otro rato de fiesta en la plaza del hospital.
Por la mañana le conté el sueño a Halima y le enseñé a bailar vallenato en nuestra cocina de la sierra de Madrid. "Y nos dimos con fuerzas un beso, que por siempre uniría nuestras almas" sigue sonando en mi cabeza y revoloteando en mi corazón. Ciertamente mi alma está unida a muchas otras almas en muchos puntos del planeta. El paisaje de mi corazón está lleno de grandes amores que profeso a personas maravillosas que se me han cruzado en diferentes caminos. Y cada uno de esos amores brilla con destellos dorados, como una llamita cálida, o como un incendio en mi interior.
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