Thursday, July 31, 2014

Jabón y Cuchicuchi en: Paseo por la selva.

La Princesa Jabón tiene una mascota inseparable: la esponjita Cuchicuchi. Les encanta divertirse juntas y siempre están buscando cosas que hacer para no aburrirse en el Palacio.






En la imagen: La princesa Jabón, Cuchicuchi y la hermanita menor (todavía no sabemos su nombre). El Rey Limpio y la Reina Arcoiris. Halima colaboró con dibujos y texto.




Era una tarde calurosa. Jabón y Cuchi cuchi se aburrían enormemente en el Palacio Real. La Princesa Jabón tuvo una gran idea: Cuchi cuchi ¿qué tal si vamos a la selva a pasear? A Cuchi cuchi, que le encantaba perderse por ahí, le pareció una magnífica idea, y enseguida se prepararon para salir.

La selva era muy espesa y bonita. Había hojas gigantes que se enredaban en los troncos dando vueltas y más vueltas. Las flores colgaban de todas las ramas saludando con sus alegres colores. Un aroma de maracuyá y papaya flotaba en el aire. Las abejitas zumbaban contentas haciendo viajes de ida y vuelta a sus panales y saludando con sus antenitas a todas las flores. Familias de pájaros conversaban a gritos de un árbol a otro. Había muchos changos y a la princesa Jabón se le ocurrió que podrían trepar igual que ellos.

Los tallos enormes que se enroscaban árboles arriba podrían ser estupendos toboganes, y las lianas, unos maravillosos columpios. Entonces empezaron a trepar, a columpiarse y lanzarse rebotando en las grandes hojas, sin darse cuenta de que cada sitio que tocaban iba quedando cubierto de burbujitas de jabón.

Poco a poco las copas de los árboles empezaron a parecer copas de helado por la espuma blanca que hacía chopitos en las puntas de las ramas, las lianas brillaban con una fina y húmeda película color arcoiris, los troncos palidecían detrás de una densa capa jabonosa, los flores desaparecieron entre nubes de burbujas y los caminos de la selva se pusieron tan resbaladizos que todos los gecos se empezaron a gritar.

Mamá chango casi se cae de su rama con bebé changuito en brazos. Las abejas ya no podían orientarse de flor en flor porque toda la selva olía únicamente a Jabón. Pero la princesa y su mascota estaban tan divertidas que nada escucharon.

Tuvo que ir el Rey Mono en persona a pedirle ayuda al papá de Jabón. Inmediatamente envió el Rey Limpio a sus emisarios para valorar la situación y al ver la enormidad del desastre, exigió a Jabón y Cuchi cuchi que limpiaran todo inmediatamente a riesgo de quedarse sin cenar. Claro que para ello hubo que hacer sonar varias veces la caracola, porque princesa y esponja no hacían caso alguno entre resbalón y resbalón.

Bueno, se sentaron a pensar ¿cómo vamos a limpiar tooooodo esto? Para ello se necesita muchísima agua y aquí el agua ¡corre por debajo del suelo! Aunque la encontráramos nunca podríamos hacerla subir hasta esas altas copas para enjuagarlas como se debe.

De pronto Jabón tuvo una idea. La princesa y su mascota corrieron hasta la playa cercana y ahí encontraron justo lo que necesitaban: a la gran Cúmulus Nimbus, una nube como una montaña que seguramente guardaba el agua suficiente como para limpiar todita la selva.

¡Oh gran señora! Dijo Jabón, ¡te necesitamos! ¿serías tan amable de acercarte un poco más a lo costa y llover tu lluvia sobre la selva cercana para que los animales dejen de resbalar y las cosas recuperen su color y perfume original? ¡todos los animales están despistados y enfadados!

Y como a la señora Nimbus también le encantaban las excursiones no le costó nada ir a echar su agua sobre la selva cercana. ¡Fue una tormenta magnífica! Como si el el cielo entero se estuviera vaciando por un grifo enooooorme. Y cuando terminó el grifo se cerró y volvió a salir el sol. La selva quedó como nueva, poco a poco todo volvió a la normalidad. Por los agujeros secretos entre las piedras, el agua bajó hasta los caminos subterráneos y siguió corriendo entre cuevas escondidas hacia al mar.

Jabón y Cuchi cuchi volvieron felices y empapadas al Palacio Real. Las metieron a la secadora y cuando terminaron estaban tan cansadas que de todas maneras se fueron a la cama sin cenar.

6 comments:

Anonymous said...

!Qué bonito y que novedoso el nuevo estilo narrativo! ¿De veras Hali contribuyó al texto? Hija de tigre...

Anonymous said...

De tal palo... I love it!
Tata jumi

Ratona said...

Cada día una sorpresa y ahora qué vas a poner: prófuga de la academia, de poeta a cuentista......

Ratona said...

Cada día una sorpresa y ahora qué vas a poner: prófuga de la academia, de poeta a cuentista......

Mariana/Nashma said...

Siiiiiii también podría :D

Anonymous said...

¡¡¡Nos gustó muchísimo!!! ¡GRACIAS!!!