Friday, January 27, 2006

Comida familiar

¡Noooooooooooooooooo! fue el grito aterrador que hizo resonar aquella peluquería cuando me di cuenta de que me habían hecho un fleco de perico como el que llevaba en tercero de secundaria. ¡Pero si le dije todo lacio para abajo! Ahorita te lo bajo reina. Le peluquera fue por la plancha y lo único que logró fue enloquecerme el remolino de la frente. Después de muchos intentos y tres señoritas quemándome los pelos con sus instrumentos de tortura, aquel tubo ya parecía una cortina: esponjado de la raíz y recto de las puntas. ¡Lo quiero liso para abajo! Ah, dijo la peluquera, APLASTADO. ¡Exacto, aplastado! Y después de un resoplido me lo volvió a mojar y lo aplastó lo más que pudo. Eso me pasa por peinarme y hacerme manicure al mismo tiempo.

Nomás terminar corrí a casa de los Rojas por mi disfraz de novia exótica y después de discutir con Mao por no sé qué tontería me lancé a casa de los Lobas donde ya me esperaba el primer flamante par de invitados. Unas manos angelicales se habían encargado de tenerlo todo a punto. ¡Era precioso! tres mesas largas con sus manteles blancos y sus florecitas moradas (que a nosotros nos gustaron aunque mi papá afirmara que no era un color suficientemente alegre) ocupaban todo el jardín. Si ese jardín hubiera medido el doble, hubiéramos podido convidar al doble de amigos y gente tan sumamente querida con la que también queríamos convivir. Pero así es la materia.

En el cuarto de arriba, mi hermana, las niñas de Mao y otras loquitas (Magali, mis primas, mis cuñadas) nos pusimos nuestros trajes exóticos. Antes de bajar todas en filas ya se nos empezó a correr el rimel con los tres besos y abrazos de la oración de gracias que hicimos juntas. Pero bajamos todas bellas y recompuestas, y el vestido mágico de Sara tuvo un efecto tremendo. El poder de ese vestido es que todo el que lo ve se pone a llorar, y así fue.

La ceremonia que inventamos transcurrió entre lágrimas y risas. De verdad nos hizo felices porque brilló todo el amor: el que nos tenemos, el que les tenemos, el que nos tienen. Luego comimos pozole de la tía Lupita, bailamos con Camilio y compañía, nos alegramos con las súper voces y el súper acordeón de Música Maestro, nos sarandeamos ceremonialmente con notas de la terra a cargo del conjunto típico vallenato del Chino. Al final del mitote se nos salió lo regio y terminamos con tacos de carne asada a la salud de Vasconcelos.

Me quedo con las palabras que nos dedicaron en público y en privado, con la infinita generosidad de los Lobatón, con todos los kilómetros que algunos recorrieron para acompañarnos y con todos los kilómetros que otros obviaron para demostrar que en el corazón no hay tiempo ni lugar. me quedo con la presencia protectora de los mayores (mis tíos, mi papá, mi mamá de muchas maneras); con las risas, los bailes, los abrazos; con el revoloteo de los niños, empezando por el de las princesas venidas de oriente (Kalthomy y Noe, claro está, aunque de niñas tengan poco); y me quedo con dos frases, una para mí y otra para la vida:

"Mariana es como una caja de madera aromática"
"La única casa es el corazón"

Gracias a todas y todos y va el mail de Mao para quien quiera contactar: ibnelwasaya@hotmail.com

Thursday, January 19, 2006

Imagen


Mientras que salen las palabras valga esta imagen con nuestras maravillosas "wedding planers" que sacaron sus varitas mágicas e hicieron realidad una comida familiar de ensueño ¡gracias!!!!

Wednesday, December 28, 2005

Iturbide

¿Qué hay en Iturbide que merezca un día y medio? preguntó mi papá. Magia, respondí, pensando en que aunque sólo tengo cinco días para estar en Monterrey, pienso lanzarme a surfear con Mao por las crestas azules del sur de Nuevo León, porque quiero que conozca esa parte de mí. Nada más salir de Linares ya se puede saludar a los primeros Guardianes. Entre la maleza acechan todas las luciérnagas y se puede sentir al mundo respirar. Avanzando por el fondo del cañón se puede al mismo tiempo brincotear de pico en pico, descolgarse por las ramas y resbalar como agua entre las paredes de laja. Quien tenga ojos para verla puede atisbar desde la distancia la puerta del cielo. Aunque como sabemos, tiene diversas entradas. En los altares, justo antes de llegar al pueblito el cañón se cierra casi por completo. Hay que mirar para arriba y sentirse dentro de un cráter. Esta es mi Sierra Madre que nos parió. A lo lejos gritan las ofrendas de cuarzo en los enterramientos y desde el cielo miran los caminadores que subieron antes que nosotros. También están esas criaturas que esperan el regreso del Navegante, según los poemas arcáicos. Más allá, en Rayones, grandes barcos se delizan silenciosamente entre puerto y puerto de montaña. Desde Galeana se acerca el Tamaulipas Errante. En Iturbide nos espera la Hisotria de la Casa de las Historias y una comida caliente donde las águilas. Los perros-puma, los murales que se pintaron hace tiempo. ¡Espérame un poquito más, que llego!

Poemas de navidad

Hace tiempo me propuse hacer cada final de año un poema como regalo de navidad. Creo que sólo llegué a escribir un par de ellos. Paseando por la telaraña me encontré con este de Cristóbal(www.paurakematarraya.blogspot.com):

Tierra Santa Bajo Fuego, diciembre 25

Israel, Golitat, Una noche en la Tierra

Padre nuestro que estás en el cielo
combaten calle por calle
casa por casa,
cuerpo a cuerpo
en la ciudad de Belén

Rifles de asalto Galil y M-16 coronan de plomo la cabeza de tus hijos
el cañón de los Merkava funde hierro en sus extremidades
y un misil Tomahawk atraviesa nuestro costado, la humanidad

La oscuridad en el Portal es inútil, David dirige su bomba con rayo láser
a un niño palestino que nace, entre piedras

Esta noche en la Tierra es Navidad y hay sangre en el pesebre
los judíos y los musulmanes parecen hijos de otro Dios

Días de furia Belén, noches de odio Jerusalén

Saturday, December 24, 2005

¡Babirá, babirá!

Hace unos días fui a escuchar a la La Bazanca, dos españoles y un peruano que como alguno de mis amigos se dedican a rescatar antiguas tonadas y a tocar muchos instrumentos. Traían a Azuqeuca su repertorio navideño: villancicos, romances y aguinaldos de toda la península. Unos eran en bable, otros en gallego, hubo alguno amestizado por la zampoña. En los cantos de España el niño Jesús se convierte en Manuel o Manuelillo. Con los aguinaldos se pide básicamente vino aunque también sirven peras o manzanas y hay unos señores llamados "auroros" que haciendo honor a su nombre, cantan de madrugada. Lo que más me gustó fue un instrumento que se llama zanfona y que es como el hijo de la gaita y el violín. Suena como una gaita pero es de cuerdas, tiene teclas y canta dándole la vuelta a un aro de madera que tiene dentro. Muy muy bonito. En navidad se nota mucho que España está formada por varias naciones, cada una tiene su propio folklore. Este año descubrí al viejo Olentzero que en el país vasco les trae regalos a los niños por navidad. Es el hombre del carbón y vive todo el año bosque adentro, en una cabaña que sólo deja el día 24. Los búhos y otros animales del bosque son quienes le informan secretamente qué quiere cada niño y cómo se ha portado en el año. En cambio la estrella de las navidades catalanas es un viejo tronco que literalmente "caga regalos". Así que les deseo que el Viejo Olentzero les endulce la navidad y no les traiga caca de azúcar como a los niños catalanes que se portan mal. ¡Ah! Y no se olviden que el antídoto mágico para contrarrestar cualquier espíritu antinavideño es cantar a todas voces aquello de "babiré babirá dulce babiráaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, es un día de alegría y felicidaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa".

Tuesday, December 06, 2005

Hela aquí

Por fin supe cómo colgar foticos del blogg así que aquí está la del look punketo aunque realmente los pelos de papagayo no se aprecian muy bien.

Esta muñeca se cambia de aparador

Volver a Madrid siempre es raro. ¿O será que Europa es todo raro? Cuando llegué a Burdeos hace 11 años me parecía estar en una casa de muñecas o en un decorado de película. Como dice Mire de Buenos Aires ¡todo es diferente! Hasta el mismísimo aire que respiras. Ahora me siento en un pueblito de juguete, de esos con edificios, plazas y coches de maderita, con una iglesia de maderita y un ayuntamiento de maderita que pueden colocarse al gusto de cada quien. Siento como si viviera en el barrio de Edward Manos de Tijera o en la casa ladeada del Charlie el de la Fábrica de Choco. Al abrir la puerta del armario encontraré mis vestidos de papel con pestañas para enganchármelos a los hombros y a la cintura, a la hora de comer sacaré del refri unos lindos tomates perfectamente plásticos e inodoros, antes de subirse a la camioneta para ir a trabajar, Mao le dará cuerda con una llave gigante. Un policía de cartón deslizará sus rígidas patas para hacer la señal de alto en el cruce peatonal. Una muñeca Lilliledi me servirá una barra de pan de fieltro en la panadería y en el súper pagaré con billetes o acciones del Monopoli. La nueva alberca techada parece el gimnasio de la Barbie. Pero el agua, mi respiración, mis músculos moviéndose debajo de la piel, el latido de mi corazón, me hacen ver a la realidad. Lo importante es sentir.

Wednesday, November 30, 2005

La Milanesa y la Chuleta se van a casar

Como manda la tradición
Estábamos perdidas en el carro del Perrito en Cuernavaca, que no es ninguna tontería, porque aunque Cuerna sea pequeño, sus calles son extremadamente enredadas. Lucía llevaba los dedos de las manos en la salida del aire acondicionado y las patas levantadas para ver si por una especie de milagro se le secaba el manicure francés.

Días antes nos habíamos ocupado de ir comprar maquillaje especial para la piel lucianesca, con tal de que el querido Ratón pudiera arreglarla como gente decente ¡y lo logró! Cuando por fin llegamos al hotel donde se iba a arreglar la novia, las primas y las comadres tuvieron que ponerle hasta los chones porque ya se sabe que con uñas recién pintadas no se pueden usar las manos.

Cuando por fin estuvo lista (30 minutos después de la hora prevista para el comienzo de la ceremonia) nos trepamos al coche de novia elegantemente arreglado por la tía Ceci y conducido por el tío Avelino. Para que Lucía no empezara a llorar desde antes tuve que cantarle canciones bailables en hindi y en árabe. Es muy exótica, mi hermana. Al entrar en la cochera ya sonaba la marcha nupcial en las guitarras del trío. Mi papá corrió junto a Lucía y los dos entraron del brazo como estaba previsto.

Acepto
El jardín de los Avelinos era el marco perfecto para la ocasión con toda su tropicalidad cuernavaquense. Entre los hermanos de la Milanesa, la tía Marilú y yo, hicimos las lecturas correspondientes: Hellinger, Juan (el que les escribía a los corintios) y Rumi. ¡Puros evangelios! Luego vinieron las razones, los votos de los novios y el intercambio de anillos.

Ahí fue donde todos empezamos a llorar. Pero tal vez el momento más emotivo fue el de la bendición de los papás, especialmente cuando le tocó a la mamá de la novia que, por supuesto, no estaba en su versión de carne y hueso, pero que tal como dijo Rocío (vocera representante del sentimiento materno) le heredó con su partida una bendición definitiva y la totalidad de su amor, más un montón de madres de cariño. El que sí estaba en toda la extensión de su persona, además de los dos queridísimos papás del novio, fue mi papá. Pero no sé cuáles de sus palabras nos llegaron más: las que pudo expresar con fluidez o las que se le trataron de atorar en la garganta ¡canija emoción!

Total, que cuando por fin se besaron los novios ya todas teníamos el rimel corrido y nos costó abrir la cajita de las mariposas que debían volar sobre los novios sustituyendo al clásico kilo de arroz.

Los de la marimba quieren bailar
Éramos pocos pero bien peinados, excepto yo que elegí un look ligeramente punketo que desconcertó a la concurrencia. Estuvo la gente que ha acompañado a mi hermana en su aventurita chilanga y que se ha convertido durante estos años en parte de su vida. Supongo que del lado del Miller pasó lo mismo. Yo sólo tuve un invitado que exigió formalmente participar del evento y que al final no fue. Supongo que los kilómetros entre el DF y Cuerna le hicieron mella ¿qué será cuando le toque ir a mi boda?

La marimba amenizó la comida y la charla y fue excelente pretexto para bailar con sabrosura. Lo último que hizo el novio antes de contonearse al ritmo de la música fue contestar a la pregunta “¿y tú a qué hora bailas?” con un rotundo: “¡NUNCA!”

Lo del pastel sólo lo vi en el video que tomaron los hermanos de la Milanesita. En él mi hermana toma el cuchillo por el mango, pone mirada asesina y acomete contra el aire repetidas veces. Luego se ríe, brinca como un perrito y cede el cuchillo al novio que recién llega de no se sabe dónde. Él a su vez toma el cuchillo ¡y acomete contra el aire repetidas veces como un auténtico american phsyco! Finalmente los dos vuelven a poner cara de corderitos y ajustician al delicioso pastel de chocolate.

Al caer la noche resonó el mariachi. Unas pedían a gritos “De qué manera te olvido” pero estábamos en una boda y como que no. En cambio nos deleitamos con otras más ad hoc como esa de: eeeeeeres como pieeeedra preciooooooosaaaaaaa, como divina rooooooooosaaaaaa, valio-sa-de-ver-daaaaaaad...

Total que todo fue alegría y felicidad y ahora lo único que nos falta es ver las fotos ¡así que quienes las tomaron mándenlas ya por favor!!!!!!

Wednesday, November 23, 2005

Mareo

No sé si es el esmog, o el estres ciudadano, o los nervios reinantes en casa de mi hermana, o la inminencia de los grandes eventos, o el agua, o la comida, o sutilísimos movimientos sísmicos que aquí ya nadie resiente, o la noción de muchas cosas que debería hacer y no estoy haciendo, pero en el D.F. me mareo. Tal vez sólo sea el vértigo.

Monday, November 21, 2005

Monterrey o Serpientes y escaleras

Escribo en un teclado sin acentos ni n con tilde porque estoy en casa de mi hermana. Cada viaje es diferente. Este es como verlo todo por primera vez y al mismo tiempo, como tener guardada la imagen desde muy antiguo. No importa cuanto tiempo venga, siempre es demasiado poco. Monterrey parece el juego de serpientes y escaleras, ya no conozco sus laberintos, ni sus nuevas celdas. Lo senti, mas que nunca, ajeno. En cambio me gusto comprobar que los amigos mas intimos seguimos andando caminos paralelos, lanzando los dados y avanzando lo mejor posible. Es como ser cofrades de la misma aventura. Ahora sigue el D.F.

Monday, October 24, 2005

Caldo tlalpeño en ramadán

Llevamos 21 días del mes de ramadán en el que muchos millones de musulmanes y loquitos afines no comen ni beben desde el alba hasta la puesta de sol. Nos quedan sólo 7 días y la verdad da tristeza que se acabe porque es como tener un mes completo de navidad. Si bien durante el día el ánimo es de meditación y alegría sosegada, por la noche es siempre fiesta fiesta. Los platos típicos de ramadán son una delicia y las sopas son la estrella de la función. El día de hoy hay caldo tlalpeño gracias a una lata de chiles en chipotle la costeña que guardo como un tesoro. Y nopalitos que corté del monte y que pelé muy mal porque en soriana siempre me los dieron pelados. Esta tarde cuando se ponga el sol romperemos el ayuno musulmán a la mexicana. ¡Qué pareja tan exótica!

Thursday, October 20, 2005

Cotidiana o La pantera mambo

Hace días que no tengo teléfono ni internet y me quedan otros tantos. Creo que la mitad de mi vida la hago por internet. Anoche soñé con un Monterrey inundado de ríos y calles levantadas. Iba a comer a casa de mi tía Chela y pasaba la tarde con Yayis y Paola y cuando era hora de irse las calles eran corrientes de agua. Gerardo me grabó un disco absolutamente genial: La 33. Hay que oirlos. Hoy compré mangos y jugo de guayaba en el nuevo paraíso de Azuqueca: una tienda árabe. El 2 de noviembre empiezo natación, me tengo que comprar un traje de baño. Mañana me voy a un concierto a Salamanca. El Señor Gilson (de nombre Etienne) es de una inteligencia absolutamente absoluta. Su exposición sobre la teología mística de San Bernardo es deslumbrante. La lavandería está cerrada y mi edredón adentro. Los sufis de Barcelona toman té hasta altas horas. Mireia se va para Brasil a encontrarse. Magali viene a México. Libia no tiene relaciones con México (eso dice el gobierno). Tengo que hacer una cola muy larga para ir a la boda de mi hermana ¡pero lo lograré! Que se contengan las aguas: en tres semanas estaré comiendo tacos en algún lugar de mi tierra. Aquí dicen que llegó el otoño, pero la verdad es que llegó el invierno. Para sentarse a estudiar es imprescindible enrollarse en una cobija. Manos mal que tengo "La panteeeeeeeera mambo" y La 33 para rato.

Tuesday, October 11, 2005

Encuentros V: Yo en la Universidad

Hace unos días JC y Oly miraban libros en la Universidad cuando de pronto Oly dijo: ¡Mira, Mariana! Y no era yo, sino una parte de mí: Barcos (UANL 2000). Justo hacía un año que nos habíamos visto por última vez. Yo llevaba un vestido vaporoso que me prestó Chayo e iba del brazo de Raulittle, para cumplir con una larga tradición de bodas juntos que terminó ese día. Ellos eran los novios.
En ese anaquel de la Universidad nos volvieron a juntar las palabras. Porque en aquella sala de hace tantos años las palabras nos juntaban un viernes tras otro hasta que gritaran las estrellas. Todos aprendices de brujo, cada uno eligió su propia alquimia. Yo me hice navegante, viajé hacia Oriente. Pero si hoy podemos seguirnos encontrando es porque cada uno ha viajado hacia sí mismo, y ahí todos estamos juntos.
Por eso al Pollo le pasan estas cosas: porque hacer una tesis sobre el mítico Te(he)rán es como meterse al Pozo del Gavilán o cruzar de Galeana a Rayones por entre la sierra. Ya lo dicen las novelas de caballeros y otros relatos iniciáticos. Es un viajesoooooooote, del que uno nunca puede salir indemne.

Sunday, October 09, 2005

Ay amor mío (exceso cursi)

Aute tiene para mí un altísimo poder evocador. Me fui a verlo con cierto miedo el jueves pasado a un escenario de Azuqueca de Henares, a donde acudió para sacar a pasear sus "viejas desconocidas". Mejor, así no tendría que librar un nuevo combate con escenas de mi pasado, compañeras ineludibles de sus "viejas reconocidas". Pero las que no estaban invitadas a la fiesta acabaron por llegar. "Ay algunos que dicen..." se me clavó a traición en medio del pecho. Me hundí en mi asiento. Y entoces descubrí algo terrible: que el recuerdo seguía, pero que del dolor no quedaba más que el recuerdo. Esa canción, que fue más mía que de Aute durante algunos año, ya no lo era. La había perdido para siempre. "Fue en ese cine ¿te acuerdas?" tampoco me dolía. Ya no me veía a los 40 levantándome de la comida con un viejo amor imposible para no llegar tarde al almacén, sino reencontrada con algún antiguo ángel, mostrándole una foto donde el más pequeño acabara de nacer. "De alguna manera" llegó también. Otra sorpresa: ya no me besa la cera de un beso de nadie y lo que tenía que olvidar se me olvidó. Los labios como espadas de "Anda" no los encontré tampoco, y al alba, al alba, no me derrumbé.

Ya sé, suena absolutamente anodino. Pero para mí es una gran hazaña, parte de un proceso de lavar los recuerdos, quitarles las manchas y las esquinas filosas. Parece que por ahora, el trabajo de lavandería va bastante bien.

Tuesday, September 27, 2005

El Festín de Babette

Hace tiempo tuve la imperiosa nece(si)dad de volver a ver la película El Festín de Babette. No sabía por qué pero sentía que había algo en ella que era fundamental y que tenía que ver conmigo fundamentalmente. Cuando llegó el minuto 95, después de que Babette prepara aquella maravillosa aparición de sabores para sus gélidos anfitriones, entendí lo que era:

B: Una artista nunca es pobre
M: ¿Hacías esta clase de cena para los clientes del Café Anglais?
B: Y podía hacerlos felices. Cuando daba lo mejor de mí misma. Papin lo sabía.
M: ¿Achille Papin?
B: Sí. Él decía: “por todo el mundo resuena el grito del corazón del artista: Déjenme hacer todo aquello de lo que soy capaz.”


Y creo que es un derecho inalienable de todo ser humano: tener la posibilidad de hacer todo aquello de lo que es capaz. Como dice Ananda Coomaraswamy "Un artista no es un tipo especial de hombre, sino que todo hombre es un tipo especial de artista". Insha'Allah.

Ficha técnica:
Dirección Gabriel Axel
Guión: Gabriel Axel, Isak Dinesen
Producción Just Betzer, Bo Christensen
Música: Per Norgaard
Fotografía: henning Kristiansen
Montaje: Finn Henriksen
Diseño de producción: Dan Petersen, Sven Wichmann

Ficha artística:
Stéphane Audran, Babette
Birgitte Federspiel, Martina
Bodil Kjer, Philipa
Jarl Kulle, Lorenz Lowenhielm
Jean-Philippe Lafont, Achille Papin

Tuesday, September 13, 2005

Cumpleaños feliz

Esto podría (y casi que debería) convertirse en una dedicatoria estilo Aficionados de Rómulo en la que reconociera a todos y cada uno de los que forman parte de estos 29 años con su afecto, con su presencia e incluso con su ausencia, pero las paredes de esta sala de computadoras empiezan a cerrarse sobre mí, señal inequívoca de que me tengo que marchar. Empecé a celebrar el viernes pasado y sigo celebrando desde Barcelona, lo cual me hace sospechar que esta nueva vuelta al sol la pasaré de fiesta en fiesta. Así que GRACIAS GRACIAS y más GRACIAS: a los de arriba, al público presente, a mis amigos y mi familia que me están viendo. Los quiero un chingo y este cumpleaños 29 brindo a su salud ¡Salud!

Tuesday, September 06, 2005

Premio Nacional de Narrativa Azuqueca 2005

¡Este año el cuento ganador lo escribí yo! Se llama El Rabino de Varsovia y es la historia de un viaje muy peculiar. Sigo dando saltos de alegría. Aquí unos fragmentos del texto en cuestión:

Cine
Fui con Cristóbal al ciclo de cine africano. En la pantalla un hombre que estudiaba en Europa volvía a su aldea y se preguntaba pensando en su padre: ¿vale lo que aprendo lejos de ti, lo que olvido de nosotros? Cristóbal y yo nos miramos entre las sombras, sacamos nuestras plumas otoñales y tomamos nota.

El joven de la perla
Dicen que contar cuentos ajenos es contar siempre los propios.

Lechuza de los mares
Una abuela tártara nos contaba cada día historias del principio del mundo y lloraba acordándose, una turca bailaba la danza de los planetas cada lunes. En la casa de las mujeres había cada noche lechuzas blancas y agua corriendo por las acequias. De regreso comí pan negro en Frankfurt y queso con azúcar en un avión. Ya estoy de vuelta en casa, pero mi cabeza sigue girando.

Atrapasueños

Sobre mi cabeza cuelga el atrapasueños. Ahora estoy soñando que he despertado y que vivo en un departamento en el que siempre he vivido. Pronto olvidaré que el guardián me sigue mirando con mis manos apretadas contra su pecho. Soñaré que estoy despierta hasta que encuentre mi voz y el guardián, escuchando, me sacuda un poco, me arrebate de mi ensueño y me deje volver.

Brasa de mezquite
Y ahora pregunto: ¿vale para algo este corazón hecho brasa, si no puedes sentir el calor que desprende, si tus ojos no pueden llorar con el humo? ¿vale buscarme a mí misma en un laberinto tras otro?

Repetiría esta frase mil veces:
Mi corazón en Monterrey, un túnel sin tren; todo esto es mi corazón.
Mi corazón es Monterrey, arde como el asfalto de Avenida Juárez a las dos de la tarde.
Mi corazón es Monterrey, cuando reposa se sienta en el Cerro del Obispado.
Mi corazón es Monterrey, una herida abierta que no acaba de sangrar.
Mi corazón es Monterrey, la voz de Rosario sale volando desde un sótano del barrio antiguo.
Mi corazón es Monterrey, mi cuerpo se cimbra al paso de los camiones y del lecho del río vuelto marea.
Mi corazón es Monterrey, llueve cuando deja de arder.
Mi corazón es Monterrey, el aullido del crepúsculo en los cerros.


¿Qué hago tan lejos?

El cuento del hombre que se buscaba a sí mismo
Buscó durante mucho tiempo hasta que, pasados los años, encontró por fin una puerta y entró. Vio una escalera y bajó. Dentro había gente sentada bebiendo luz y bebió. Yo también bebí, pero miré primero: Por las paredes subían enredaderas tejiendo canciones. Las teteras tenían la panza quemada y en una esquina se encontraba la puerta a la habitación donde el ángel besó a María.

El rabino de Varsovia
El rabino de Varsovia sueña repetidamente que bajo el Puente de Carlos de Praga hay un tesoro enterrado. De tanto soñar se dice a sí mismo que debe ser un mensaje del cielo y se dirige a Praga. El puente está vigilado por soldados así que se dedica a rondar preguntándose cómo bajar a buscar su tesoro, hasta que un soldado lo detiene y lo interroga. Cuando el rabino le cuenta por qué está ahí, el soldado le contesta con sorna: "ay abuelo, si viera la de veces que yo he soñado que detrás de la estufa del rabino de Varsovia hay un tesoro enterrado..." Con lo cual el rabino de Varsovia regresa a su casa y encuentra efectivamente el tesoro detrás de la estufa.

Esquina
Tuerzo en una calle y me encuentro de frente conmigo misma, me paro en un semáforo y me miro a mí misma a los ojos. Dicen que los encuentros con el pasado siempre son encuentros con el futuro. Uno y otro lado se juntan en mí.

Saturday, September 03, 2005

Se solicita amiga colombiana

Entre 25 y 45 años, en el área de Madrid-Alcalá-Guadalajara, para compartir tiempo libre y regiones del corazón ocupadas por la nostalgia, tenga pasión por su cultura, le guste la salsa y ritmos afines, preferentemente con aficiones artísticas y culturales (en el sentido vital de las palabras), que no confranternice con drogas o alcohol. Se aceptan gomelas. Interesadas dejar razón aquí mismo.

Thursday, August 25, 2005

Encuentros IV: Sebastián en Guadalajara

Cogí el tren en Azuqueca y después de 10 minutos de campos y naves industriales me bajé en Guadalajara (ya lo sé, venir desde México para terminar viviendo en Guadalajara... no cabe duda que el destino tiene sentido del humor). Saliendo de la estación me dispuse a esperar el bus número 2 que me llevaría hasta el Palacio del Infantado. Cuando se abrió la puerta me quedé estupefacta: sentado frente al volante estaba mi primo Sebastián. Debía tener unos años más porque estaba un poco cachetón, y algunos centímetros menos (sea porque adquirieron el síndrome de Torre Eiffel, o debido a sus intelectos de altos vuelos, los Peguez-Duagte han alcanzado las alturas, excepto Nonor que como toda chica de bien ha optado por una estatura discreta recordando tal vez la famosa frase de Napoleón). No me atreví a decirle nada, pagué mi billete y me quedé mirándolo por el retrovisor hasta que llegué a mi parada. De regreso me tocó el mismo conductor, pero ya no era Sebastián, sólo una mala copia aunque, eso sí, muy amable. Ya había oído eso de que los clones se degradan muy pronto. Antes de entrar a la estación de RENFE Pancho Villa me miró desde un anuncio de Ducados. No era la mirada felina que mi bisabuelo tuvo que enfrentar al decirle al general que no se quedaba de médico de su tribu porque tenía familia, sino una mirada nostálgica y casi avergonzada que declaraba con pena: ¡mira hasta dónde hemos llegado!