Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Tuesday, August 19, 2008
Me comí su corazón, y estaba my dulce.
Era, por primera vez, una piña de verdad comprada en Azuqueca. Y no sólo eso, también encontré una papaya mamey empacada con todo y su limón verde (porque acá sólo hay de los amarillos). A esa también la devoré de una sentada, pero sí le quité la cáscara y las semillas. La fruta acá no sabe a fruta, no sabe, no huele, no tiene la consistencia de la fruta. Es un extraño intento pictórico, porque las personas de hoy vivimos de la vista, sobretodo, y en eso sí son perfectas. Pero en realidad son a las frutas lo que los androides son a las personas. Celebro el hallazgo y declaro que nunca, NUNCA volveré a comprar la fruta en Mercadona, porque estoy harta de sus paquetes plásticos, y de sus sabores plásticos, y porque nuestras vidas se merecen algo más que comer manzanas, plátanos y naranjas por pura disciplina. Nuestras vidas se merecen el placer de la fruta. Así que ahora voy a comprarla en Ahorra Más. Ja.
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1 comment:
Lástima que no tengan allá el tianguis de los domingos... pero bueno, si con Ahorra Más funciona, ¡buen provecho!
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