Tuesday, September 16, 2008

Mi cumple, la vida, la muerte (bitácora de unos días intensos)

El día de mi cumple me sentí muy mal. Estuve casi todo el día tirada en el sillón, excepto las veces que tuve que levantarme para atender a Hali. Mi marido llegó del trabajo sin flores, la tienda no tenía el pastel que yo quería llevar al diker y cuando llegó finalmente la hora de la tarta estaba tan cansada que ya no quería saber de canciones ni de velas ni de tartas.

El sábado me sentí peor, pero descansé muuuuucho mucho porque estaba mi santo marido haciéndose cargo de la situación. El domingo me desquité. Comí sushi, fui a cenar con unos queridos amigos que hacía tiempo no veía y mi marido me regaló un vestido PRECIOSO.

El lunes tuve un ataque de pánico cuando me dijeron que me metían al quirófano y que tenían que dormirme. Pero vinieron refuerzos y me sentí mejor. Cuando me llevaron en mi cama giratoria ya todo eran risas y buen rollo. Fue la mejor siesta de mi vida, duró 30 minutos y al ratito ya estaba en casa comiéndome una deliciosa hamburguesa con papas.

No me gusta sentir miedo ni dolor ni rabia, pero son parte de la vida. Lo importante es que duren lo justo, no más. Estos días tuvimos dolores acumulados, los nuestros y los de nuestros amigos que perdieron a alguien muy querido. La partida de Abdul Haqq, sin embargo, además de muy dolorosa e inesperada ha sido como una explosión de amor y de luz para quienes estuvimos cerca, porque nos recordó que lo único que cuenta de lo que vives es el amor que das y que recibes. Y porque nos dimos cuenta de que estamos conectados unos con otros, tan íntimamante que no nos lo podemos ni imaginar. Creo que todos recibimos el mensaje: ama tan intensamente como puedas, eso es lo que quedará de ti en los otros, ese es tu combustible para cuando emprendas el viaje y dejes este sueño.

Tengo treinta y dos años y cinco días. No sé cuántos más llegaré a acumular, pero cuando me toque el beso de Dios y quienes están aquí ya no puedan verme más que con los ojos de su corazón, ya sé cuál quiero que sea mi epitafio:

Yo Le pertenezco
por fin puedo dormir entre Sus brazos.

El día que me vaya dejaré a Dios a cargo de mis asuntos y cuidará muy bien de ellos, porque siempre lo hace. Me despediré con amor de los míos y pediré perdón en mi interior por aquellos a quienes no amé suficiente. Y daré gracias y más gracias porque mi vida ha sido muy bonita. Pero por ahora, voy a ocuparme de que mi vida siga siendo bonita y de poner más y más amor en mi vida y en la de quienes la viven conmigo.

Creo que la vida es un milagro, creo que la muerte es un regalo y creo que en ambas se concentra toda la belleza del Universo, aunque duela.

5 comments:

Anonymous said...

¡Amén! Sabias palabras.

Cuando murió tu abuela, la Güeris y Gonzalo encontraron en su mesita su misal que leía todos los días. Curioseando como dice Gon "... entre la correspondencia privada entre Dios y la Abuela, bien valio la pena que hubieramos leido lo que Dios le dijo esa mañana.

El Evangelio trataba acerca del Reino de los Cielos...y la antifona de la comunion decia:

"Muy bien siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu señor"

Tu abuela vivió creyendo y esperando en ese destino. Tuvo una muerte bella (como dijo el cura en la misa que hubo en su velorio), y una vida bella (como agregó la tía Yola). Así que ¡Inshallah! cuando te y nos toque el beso de Dios, hayamos merecido entrar a ese Gozo.

Hay tantas cosas qué poner en un epitafio, que te sugiero contratar uno de esos letreros electrónicos que van cambiando el mensaje constantemente.

¡Al salam aleik!

Anonymous said...

Mar

Recupera la salud

Recibe de mi un abrazo apretado!

Desi said...

Vale pero quiero que pase mucho tiempo antes de que "eso" pase.
Hay muchas personas que no sabríamos que hacer sin ti.

La lluvia verde said...

No sólo tus palabras son hermosas, sino que son sabiduría pura. No sólo eres sabia, sino que sabes poner la sabiduría en palabras hermosas. Te amo.

Anonymous said...

Me vengo enterando ahora de que has estado enferma. ¡Y yo que en realidad venía a afiliarme a tu club de fans..!

Espero de todo corazón que te encuentres mejor. Y que te queden delante todavía muchos más años que los 32 que has cumplido. Porque tú lo vales... y porque nosotros, tus amigos, también.

Un beso muy fuerte para ti (y cuando puedas, me mandas el carnet del club).

Claudia Argelia