Monday, February 16, 2009

En estos días

¡Y qué rápido pasa! ¡Y cuántas cosas me gustaría haber hecho-escrito-aprovechado! Pero claro: hice, escribí, aproveché otras tantas. En estos días (no sale el sol, sino tu rostro, laralá como dijo Silvio) me han pasado muchas cosas: me di cuenta de que hay ángeles por todas partes. De que a veces, sin darnos cuenta, nosotros mismos somos ángeles para los demás y a veces una mano invisible viene a taparnos oportunamente la boca, retrasa nuestra salida, nos devuelve algún objeto perdido. Otras veces es un ángel encarnado en la señora de junto, o en el señor que barre la banqueta.

De Dios sólo sé
que tiene un huerto de ángeles en la Tierra.


En estos días también pude atestiguar sin lugar a duda, que los fantasmas (los míos, claro está, de los demás no sé)forman parte de mi vida tanto como los vivos: opinan, sienten, intervienen en mis acciones, decisiones, sentimientos, en mi devenir a fin de cuentas, tanto como las presencias de carne y hueso que me rodean. Gracias a Dios tenemos a Hellinger que nos dio pistas fundamentales de cómo relacionarnos con ellos y mantener la fiesta en paz. Me estoy volviendo una autoconsteladora bastante eficiente. Aunque debería leerme con mucha atención los principios básicos para aumentar mi eficiencia.

El árbol de la añoranza sigue creciendo, más femenino, más amoroso, más universal que nunca. Cuando vamos a las pequeñas cosas es cuando relmente podemos tocar el Corazón del Corazón. No me gustó El Árbol Rojo. Un album ilustrado que creí indispensable porque me lo recomendaron personas que admiro. Efectivamente vale la pena verlo. Pero creo que es innecesariamente oscuro. Me hubiera gustado más énfasis en la esperanza y menos en las tenazas que suelen ahogarla. Pero supongo que la obra responde y es fiel al sentir de muchos seres que hoy en día transitan perdidos sintiéndose solos, es lo que producen nuestras máquinas modernas (estados, empleos, programas de tv).

En estos días España debate un asunto asqueroso: los polícias se ven obligados a detener no sé cuántos extranjeros con papeles irregulares al día, contra amenaza de cambiarlos de puesto o de unidad. Lo que puede pasar después de que te detengan es también un sin sentido: te mandan a un centro de internamiento para extranjeros pero como están llenos te dejan libre, te hacen una orden de explulsión que caducará a los 6 meses, y probablemente te darán otra y otra hasta que llegue el día en que un oficial te acompañe en un avión hasta tu tierra. O no.

En estos días sale el sol y Halima y yo vamos a clase de música. En estos días tengo que ponerme a preparar la renovación de mi tarjeta de residencia si no quiero verme atrapada en un berenjenal como el antes descrito. En estos días sueño cosas reveladoras. En estos días doy gracias por la vida y el amor que tengo.

2 comments:

ele said...

que tal primaza? perdon por lo del arbol rojo, si lo recomendé es por que me parecio muy poetico, aunque si esta rete oscuro y si es mal dia, puede sacar de onda.. que bueno que tienes la manita de Halima para agarrarte en esos dias (y que bueno que ella tiene tu manota para poder agarrar!). Muchos besos a todos!

La lluvia verde said...

EN ESTOS DÍAS
Silvio Rodríguez (Cuba)


En estos días
En estos días, todo el viento del mundo sopla en tu dirección
La osa mayor corrige la punta de su cola
Y te corona con la estrella que guía: la mía

Los mares se han torcido con no poco dolor hacia tus costas
La lluvia dibuja en tu cabeza la sed de millones de árboles
Las flores te maldicen muriendo, celosas

En estos días no sale el sol, sino tu rostro
Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos
¡Ay!, de estos días terribles
¡Ay!, de lo indescriptible

En estos días no hay absolución posible para el hombre
Para el feroz, la fiera que ruge y canta ciega
Ese animal remoto que devora y devora primaveras

En estos días no sale el sol, sino tu rostro
Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos
¡Ay!, de estos días terribles
¡Ay!, del nombre que lleven
¡Ay!, de cuantos se marchen
¡Ay!, de cuantos se queden

¡Ay!, de todas las cosas
Que hinchan este segundo
¡Ay!, de estos días terribles
Asesinos del mundo