Hay días en que echo de menos a otras personas y hay días en que echo de menos partes de mí. Algo de mí busca entre los cajones de pájaro del alma y empiezan a brotar sueños, canciones, recuerdos, personas que viven en mí pero que casi no molestan. Hace días que sueño una misma ciudad que es Monterrey-Madrid-México-Barcelona. Ese debe ser mi corazón. Porque también se conecta con lugares en los que no he puesto nunca el pie. En esos sueños conectados pierdo a una persona importante para mí. Y no sé si es que esa persona realmente está sufriendo, o si son esas partes de mí, que vibraban entonces, las que me están llamando para rescatarlas.
¿Qué puedo hacer sino mandarle buena vibra, chorros de luz, estrellas, ráfagas de flores, dulzura, bendiciones a esta persona esperando que le lleguen? ¿Y qué puedo hacer sino sacar del baúl a esa yo bailadora y alegre, a esa yo vital, potente, mágica, lunar que me grita por dentro?
Será que por fin se acabaron los mocos. Será que un olor de primavera empieza a llenar el aire. Será que vuelve mi amado de su largo viaje. Será que la vida trae más vida y el amor trae más amor.
Gracias por las velitas prendidas, por las canciones apuntadas y por las recomendaciones sobre libros y emociones. Todas me gustan, todas se me van quedando, todas me ayudan a verme y descubrir dónde estoy y quién soy.
PD: Hermana, ¿no has notado que si esa canción En estos días, te la cantas a ti misma, adquiere un significado totalmente nuevo?
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