Sunday, February 22, 2015

Las nanas de la cebolla




 En España, "nanas" se le dice a las canciones de cuna.Cuando llegué a Libia me soprendió escuchar la palabra "nana" que se usa para decir a los pequeños que llegó la hora de dormir, no es árabe formal, es una pequeña palabra de andar por casa, con el "dodo" francés, o el "rume" de nuestro negrito latinoamericano.

A veces me parece que el trabajo emocional va por capas, como la cebolla. Termino de trabajar con un tema y, cuando ya parece que está todo en armonía, me doy cuenta de que hay ahí otra capa por limpiar, más profunda. No es que uno viva en el pasado, es que el pasado vive en nosotros. Cuando está felizmente integrado nos ayuda a seguir viviendo, cuando no, sigue latiendo dentro de nosotros para que aprendamos finalmente la lección que nos vino a entregar. En el corazón no hay tiempo, su tiempo es el eterno presente, se siente siempre en presente y es real. Aunque el origen de ese sentimiento o emoción se encuentre muy atrás está también grabado en nuestro cuerpo de hoy.

Estando en esas me acordé de un poema que escribí hace tiempo, no sé si lo publiqué.Es muy sencillo, muy básico,  muy anclado en la tradición más popular de la lírica española, muy mirando hacia Lorca. Está lejos de ser perfecto, pero en un momento de mi vida me ayudó a dar el paso siguiente. Más que un poema, es un pequeño ensalmo. Y ahora que estoy repasando duelos para terminar de cerrarlos me vuelve a servir, quizá le sirva a alguien más también..


Nana para una madre


Cierra, cierra
cierra la rosa que sangra,
pasó por aquí
un ángel con su espada.

Cierra, cierra
la fuente que llama,
alguien la toca
y se desagua.

Abre tus manos,
cuenco del alma,
deja que corra
la miel por tus llagas.

Miel del consuelo
mana, mana,
mana del cielo
con esta nana.

Abre, abre
abre tu casa,
que te acarician
cientos de alas.

Ya se han marchado
el ángel,
la espada.
quedan las luces
de la mañana.

La mano de Dios
ha tocado tu vientre
y luego tomó
fruto y simiente.

La mano de Dios
dejó su regalo:
un corazón iluminado.

Mi vientre fue puerta
entre los mundos,
Dios quiso asomarse
sólo un segundo.

Ciérrate puerta,
ciérrate ya,
todos se han ido
a descansar.

Mantas de luz
envuelven mi vientre,
cierran de a poco
ventanas, batientes.

Baño de luz
sobre mi cuerpo,
todo el amor,
todo el consuelo.

Cúrate ya
con esta nana,
mañana estarás
sana, sana.

Un ángel pasó
blandiendo su espada
pero ya está
la herida cerrada

Ángel de luz
ángel de sombra
mi cicatriz
cuenta la historia.

La puerta se cierra
el dolor se va
sólo el Amor
queda.

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