Mi tía Chelita vino en sueños a ayudarme a hacer el resumen de los aprendizajes adquiridos con la última capa de la cebolla que he pelado. La cebolla es ese cuerpo emocional que se va revelando, limpiando y armonizando por capas que al quitarlas hacen llorar. Ese cuerpo emocional está tejido con el cuerpo físico, y es muchas veces el propio físico el que "empuja" una capa con sus síntomas. Así uno sabe que tiene otra capa que quitar. A lo mejor se llora, pero si se hace bien, al final del proceso de limpieza y cocción, hay pura dulzura.
En mi sueño la tía Chelita me decía que se preguntaba cómo vivir de manera sana con una persona enferma, a lo que yo contesté: "¡lo acabo de aprender! ¡es muy fácil!" Y le pasaba mi receta que es la siguiente:
1. ACEPTAR la situación de esa persona amada (su enfermedad, problema, crisis, lo que sea). Aceptar que eso "es lo que hay", ya sea porque la Vida se lo ha traido para que aprenda algo, porque ella misma lo ha elegido kármicamente para trabajar algo que necesita trabajar, porque es su destino, porque así le tocó. La razón que nos ayude a aceptarlo es lo de menos. Lo importante es que lo aceptemos como un hecho en la vida de esa persona sin preguntarnos nada más (durará, no durará, cómo terminará, cómo se resolverá, etc.) Eso es SUYO por ahora. Nada más.
2. AGRADECER que esa persona está en nuestra vida, que hemos coincidido en tiempo y espacio, que ambas estamos aquí por ahora.
3. DISFRUTAR todo lo posible, todo lo que se pueda compartir con esa persona a pesar de sus males del cuerpo, mente o alma. Compartir todo aquello de bello, bueno y feliz que haya, aunque sea pequeño y sencillo.
Mientras escribía todo esto en mi diario de papel me di cuenta de hay un 4, que también puede ser un 0 y así cerrar el círculo: ponerlo todo en manos de Dios. Enviarlo todo a la Luz, a la Fuente Infinita de Amor y entregarlo ahí.
Durante estos días yo me había estado preguntando cómo amar desde la plenitud y la apertura, especialmente cómo vincularme con amor puro con una persona que sufre sin teñir ese amor de miedo, rabia, culpa, frustración, decepción, desesperación, desesperanza. El amor no puede crecer alimentado por todo eso, es como echar sal en la tierra de una plantita, es corrosivo. A medida que esta fórmula ha ido calando más profundo dentro de mí tengo una nueva sensación de libertad, respiro mejor. Entiendo que cada uno tiene su camino, y el hecho de que yo ame intensísimamente, no implica que pueda cambiar ese camino según mis apetencias o ideales. Reconozco que hay una Sabiduría más allá de mi pequeño entender y espero lo Bueno sin exigir que las cosas se desarrollen para cada uno como a mí me gustaría. Confío.
Esa confianza en la Vida que se fue corroyendo mientras me hacía mayor y vivía experiencias duras o dolorosas, se empieza a restaurar. AlhamduliLah.
¡Gracias tía Chelita por trasladarte hasta mis sueños para ayudarme a ver esto tan claro! Te mando todo mi amor. Gracias a Dios por mis tías que han estado ahí a lo largo de mi vida para recordarme cómo es amor pleno y generoso, abierto y respetuoso.
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