Monday, May 17, 2010

Lefke, el lugar de mis nostalgias









Por fin, Lefke y la vida lefkiana
Y volvimos de Chipre. Hacía por lo menos dos años que no iba y tenía ya una sed tremenda de encontrarme con ese lugar y esas personas. Sobretodo con Mawlana Sheik Nazim, nuestro maestro.

Lo preparamos todo con mucho cariño y mucha precaución, previendo todas las situaciones posibles, lo que dio lugar a CUATRO maletas y tres mochilas de mano entre regalos, ropa, botiquín, cosas de aseo, etc. Lo divertido es que llegamos nosotros pero nuestras maletas no. JAJAJAJAJAJAJAJA. Gracias a Dios que entre las mochilas había un cambio de ropa para cada una. Al día siguiente nos duchamos, nos pusimos EL cambio de ropa y a lavar el usado, a mano, en el jardín de casa de Naíma y Malika donde nos hospedamos. ¿Angustia? No ¿Frustración? No ¿Pereza? No ¡Liberación!

¿Que no tengo desodorante? Pues limoncito en las axilas. ¿Que con qué nos lavamos el pelo? Con jabón de manos. ¿Que cómo sustituímos el antibichos? Nos untamos con aceitito de oliva de la cocina. ¡Oh felicidad! Denme un barreño y una cuerda de tender con harto sol y jardín de por medio y puedo hacer maravillas. Viva la vida sencilla, viva hacer las cosas con mis pripias manos y mis propias piernas, viva involucrar a mis pitufas en mis actividades esenciales y no estarme quebrando el coco con actividades específicas para niños.

Claro que luego llegaron las maletas y también me dio gusto ponerme mis garritas y aderezarme con mis cosas. Pero se me quedó la sensación de que si quiero una vida más sencilla, más modesta, más sana, más fácil, más real, no me hace falta irme a vivir a un pueblito sin servicio básicos, lo que necesito es empezar por acomodar mi casa y mi forma de vivir a ese estilo, al estilo "lefkiano". Insha'Allah.

Encuentros y hadas cantarinas
Lefke es un sitio de encuentros maravillosos, porque en el fondo, cada uno va a encontrarse consigo mismo, con su ser más profundo (porque Dios permanece como un tesoro oculto en el corazón del hombre, en este caso, de la mujer). Las personas, situaciones, circunstancias que se presentan están ahí para que cada uno pueda hacer ese trabajo.

Llegan y se van todos los días personas de todo el mundo. Esta vez había gente de Sudáfrica, Argentina, Turquía (las turcas son famosas por su contundencia), Alemania, Italia (divinas, tan afines a las españolas pero con su saborcillo particular), Rusia, y una buena panda de españolas, entre ellas Samia y Saída que vieron nacer a Fatimuchis. Nosotros íbamos en familia a encontrarnos también con mi suegra y mi cuñada Amal.

Esta vez, para facilitar la cosas y tener un espacio de intimidad familiar, no nos quedamos en la Guest House (la casa de las mujeres)sino una casita de alquiler con un jardín que parecía el paraíso: una huerta virgen que explorar y disfrutar.

Hace seis años, cuando estuve por primera vez, me impactó especialmente la imagen de una mujer bellísima, alemana, que mientras preparábamos algún desayuno acodadas en una mesa baja cantaba una melodía punzante por su belleza y suavidad (all I ask is be with me, be with me while I still alive, love, love, mmmmmm, mmmmmm). Había estado casada con un pakistaní y había vivido veinte años en Pakistán.

De pronto, mientras tomaba un té con menta del jardín en el patio de casa, la vi aparecer. Era como un sueño. Con sus ojos azules y su sari blanco. Su misma voz, su misma expresión amorosa. Me levanté inmediatamente para saludarla y aunque me parecía ridículo le conté que nos habíamos encontrado allí hacía seis años, que en aquél entonces yo me acababa de casar y que ahora tenía estas dos niñas. ¡Se acordó de mí! Nos abrazamos con mucho gusto y tuvimos ocasión de hablar más veces porque resultó que una de sus hijas se hospedaba en nuestra casa. A partir de ahí estuve todo el tiempo tarareando la cancioncilla y su hija recordó habérsela oído a su madre (no pueden imaginarse la belleza de esa chica mitad pakistaní mitad alemana). Otra noche, tomando juntas una té, le pedimos a la mamá que nos la volviera a cantar. Hacía años que no lo hacía. Pero nos cantó y fue hermosísimo, emocionante hasta las lágrimas ver el camino andando desde entonces y la felicidad que nos ha traído. Masha'Allah.

Entre las ramas ardían las ascuas de las narajas (A. Reyes)
Para mí Lefke es la tierra de mi renacimiento. Y me maravilla lo mucho que llega a parecerse a la tierra de mi nacimiento, a mi Monterrey. El vínculo mágico son las naranjas. Lefke está lleno de naranjos y limones. Yo me acerco a uno y me acerco a todos, el naranjo se me volvió el árbol de la añoranza porque los de Chipre son iguales a los de Nuevo León, y una huerta en Lefke me transporta a otra en Allende o Villa de Santiago.

El Chipre turco tiene montañas resecas, de matorral, aceras inclementes, soleadas hasta su madre, palmeras esporádicas, terrenos baldíos; es áspero. Pero luego tiene esos oasis como los que tiene Nuevo León.

Cuando estoy ahí me siento en casa. No sólo que me sienta cómoda, sino que mi corazón está en paz, está en su sitio. Siento la casa de Mawlana como sentía la casa de mi abuelita eMe: mía, propia, como si tuviera toda mi información kármica, genética, energética grabada en sus ladrillos, entre sus cimientos, colgada de sus vigas. No es mía mía, hay que andar con respeto. Es el lugar de la veneración, de admirar lo que soy y amar lo que soy y ver con amor y esperanza lo que puedo llegar a ser.

A veces me resulta incomprensible esa dualidad: ser de un clan genéticamente y de otro espiritualmente ¿cómo, dónde se junta mi mexicanidad, mis montañas, mi maíz, la voz de mi madre, los brazos de mi padre con la luz y el mar de Chipre, con los pasos de Mawlana, con sus enseñanzas y las de sus maestros, con ese amor y esa luz intensa que sale de su casa? Los maestros de nuestra tariqa se me aparecen en el corazón como abuelos: soy del daghestán, de siria, de irak, de uzbequistán así como soy de monterrey, de méxico, de pachuca, de yucatán, de francia, de españa.

Este post se hace muy largo y Fátima despierta, así que luego sigo con la crónica. A ver si logro ponerles unas fotos.

Sunday, April 25, 2010

El resto de la receta

Quizá la parte más difícil de Padres Liberados, Hijos Liberados, sea la de cambiar nuestra forma de elogiar y de corregir. Le comparto el resto de mis apuntes y les advierto que NO SON ni mucho menos exahustivos:

5. Elogios: "qué bien" no es suficiente
Además se supone que en lugar de invitar a los niños a que sigan con lo que tan bien están haciendo, les cortamos el camino.

Aplicación:
hacer elogios descriptivos y no evaluativos, o sea, decir lo que veo y lo que me hace sentir. No identificar al niño con sus acciones, evitar etiquetas.

Ejemplo:
(del libro) una niña trae a enseñarme un dibujo. Si le digo "qué bonito" ahí se quedó el dibujo. Si le digo: veo una hoja llena de colores tan alegres que me dan ganas de sonreir, o mejor, veo una fiesta de colores que me hace sentir muy muy feliz, entoces la niña correrá a seguir dibujando.

Se supone que así no sólo mostramos nuestra aprobación sino que actuamos, nuevamente, como un espejo: le damos a nuestros hijos elementos sobre la realidad.

Calificar las acciones y no a los niños tampoco parece fácil puesto que habría que cambiar "qué rápido eres" por "qué rápido corres" o "qué lista" por "así que sabías cómo abrir esa puerta aún sin las llaves".

Ni modo, a gastar el vocabulario.

6. Corretivos: resaltar su mejor parte y reconducir la peor.
Como en el caso de los elogios "está mal" no ayuda mucho, sirve más ser minucioso en las descripciones, no evaluar y no identificar. Además las autoras recomiendan tratar a nuestros hijos como si ya fueran lo que pueden llegar a ser.

Ejemplos:
El más obvio: no decir cosas como "eres una cerda" sino "tu habitación está cerda".
(del libro): un niño tiene problemas en el cole por su mala letra llega frustrado a su casa. Su mamá resalta lo que está bien de su letra (es bastante grande) y le da ideas de cómo mejorar el resto (trata de hacerla uniforme, que se inclinen todas para el mismo lado, etc).
Y uno sobre el trato "aspiracional" (si es que lo entendí bien): usar mejor aquello de "seguro que con esos deditos tan hábiles puedes desenredar estos lazos" en vez de "mira lo que has hecho, vaya maraña, a ver cómo lo arreglas ahora"

7. Límites: el adulto es que toma las decisiones y el niño el que las acata
No hace falta que los niños evalúen las decisiones de sus papás ni que compartan el proceso de tomarlas. Tampoco necesitamos su autorización. Para hacer las cosas más fáciles podemos:

Dar opciones en vez de amenazas (no se juega al balón en la casa, o sales al jardín o lo guardas). Claro que falta que el niño haga caso, pero si él no actúa entonces actúa el adulto: coge el balón y lo guarda.

Palabras mágicas: cuando estés lista, cuando esté lista. (Hali nunca se quiere lavar el pelo, así que ahora le digo: Hali, prepárate porque voy a lavarte el pelo, cuando estés lista me avisas. Y sí me avisa. O cuando estoy enfadada y ella quiere que le cuente un cuento le digo: ahora no tengo humor para contar cuentos, cuando esté lista te lo contaré ¡liberador!).

En este punto también tengo una nota importante: no necesito la autorización de mis hijos. Y la cita del libro "El placer del niño no debe ser a costa del sufrimiento del padre" (p.171) Que se relaciona con aquello de aprender a distinguir lo que los niños quieren (saco sin fondo) a lo que los niños necesitan (realidad).

Ejemplo:

-Mamá necesito comerme unas gominolas
-De acuerdo, te doy un plátano y luego puedes comerte una gominola
(quiere chuchues, necesita merendar)

-Mamá quiero ir al parque
-Cuando haya descansado un poquito preparamos la merienda y nos vamos al parque.

8. La culpa: no necesito la absolución de mis hijos
Este es para cuando metimos las cuatro y nos carcome el remordimiento. La única salida es que YO decida actuar mejor la próxima vez.

Y hasta aquí los apuntes. ¡Espero que les sirvan! Ya les contaré en otro post las experiencias de leer La maternidad y el encuentro con la propia sombra (Laura Gutman) y En busca del bienestar perdido, el concepto de continuum (Jean Liedloff), por lo pronto les paso las webs: www.lauragutman.com.ar y www.continuum-concept.org

Saturday, April 24, 2010

Recetas para criar hijos

Ya lo dice el famoso chiste: Antes yo tenía muchas teorías y ningún hijo, ahora tengo muchos hijos y ninguna teoría. PERO a pesar de que no existen recetas infalibles (gracias a Dios porque eso nos acercaría más aún a un mundo deshumanizado por uniformado) sí hay algunos trucos o incluso sistemitas prácticos que pueden funcionar con algunos papás/mamás y algunos hijos/hijas.

Como ya les conté hace tiempo yo me afilié al método de Padres Liberados, Hijos Liberados, básciamente porque me interesaba liberarme: del estrés, de la culpa, de la angustia, etc. No he incorporado todo porque algunas cosas no las acabo de entender o de compartir, pero les paso algunos puntos que me han parecido más importantes y SOBRETODO que me van funcionando en mi relación con la Hali.

Como no sé poner tablitas en el blog lo escribo lo más esquemático que me da el coco y uso el femenino porque aquí el experimento se trata de mí y mi hijita:


1. "sentimos lo que sentimos"
Las mamás sentimos y no siempre sentimos cosas bonitas o fáciles de aceptar. Aún así lo mejor es tratar en cada momento de reconocer nuestros sentimientos y respetar nuestros límites.

Aplicación:
No pasarnos de "buena onda" haciendo cosas que realmente no queremos hacer (claro que algunas no tienen remedio porque no vamos a dejar al crío sin cena por estar cansadas, pero sí podemos informar al personal de cómo nos sentimos para que se anden con cuidado y colaboren).

Ejemplo:
a) Dormí muy mal y la salida al cole del día siguiente fue infernal. Cuando me acordé de avisar a Hali: mi amor "mamá durmió muuuuuuy mal y por eso está enfadada", hali dijo "ah, entonces no estás enfadada conmigo" y empezó a colaborar.
b) Del libro: Una mamá que lleva a sus niños por helados cuando ella en realidad lo que quiere es descansar. Al final "le cobra" el paseo a todos regañándolos y enfurruñándose.

2. "Sienten lo que sienten"
Los enanos tienen percepciones y sentimientos igual que nosotros que constituyen una realidad en sí misma, no necesita justificación, y decirles que no sienten lo que sienten los desconecta de sí mismos y puede poner en peligro su propio sistema de protección personal y reacción frente al riesgo.

Aplicación:
No negar sus percepciones (pero si no hace frío, eso un rasguñito de nada, no exageres, no pasa nada). Deberíamos actuar como espejo ante lo que les pasa (un abrigo puede dar calor, un rasguñito puede doler, qué rabia que se te haya caído tu construcción, estás triste porque papá no está). Y describir lo que vemos en ellos (veo una niña muy cansada que no se siente capaz ni de tomarse su cena).

Respetar sus sentimientos, limitar sus acciones (ya sé que estás muy enfadada con tu hermanita pero no puedes quitarle los juguetes así).

Invitar a expresar sus sentimientos creativamente (tener mucho material en casa para que puedan pintar, recortar, escribir cartas, etc).

En definitiva se supone que no pueden (y podemos) liberarse de lo que sienten hasta que lo identifican, entonces sí podemos ofrecerles alivio (el agua de la ducha puede sentirse caliente si tienes los piecitos fríos, trata de sentirla con otra parte del cuerpo).

3. Expresar nuestra rabia
No dejar que explote como una olla de presión, sino dejarla salir gradualmente y sin insultos. ENUNCIARLA.
Ejemplo:
No me gusta que...
Estoy empezando a enfadarme
Eso realmente me molesta MUCHÍSIMO
Cuando veo tu habitación así me dan ganas de tirarlo todo a la basura
Ahora sí estoy verdaderamente furiosa.

Se supone que así no llegaremos a los gritos aterradores, al manazo, el jaloneo y la ofensa, porque a)hemos ido liberando paulatinamente nuestra rabia con lo cual no se nos agolpa y b)la pitufa está sobre aviso y eventualmente se pondrá colaboradora. Yo utilizo: ¿Qué prefieres, una mamá que se rie o una mamá que gruñe?

4. Solución de conflictos: soy la abogada de mis hijas, no su juez
Economía verbal: Enunciar reglas, no dar largos sermones. La autoridad exige brevedad. (decir: "Hali, así no". En vez de: "Hali ya te he dicho diez mil veces que no me gusta cuando me hablas así".)

Dejar que busquen sus propias soluciones, buscar soluciones no culpables. (seguro que encuentran una manera en que los dos puedan usar el columpio)

Describir el problema en vez de dar órdenes es darles el poder de actuar ("la comida está lista y la mesa no está puesta todavía", o, "la puerta sigue abierta")

No hacer. Sus problemas no son mis problemas:
-mamá, estoy aburrida
-seguro que encuentras algo entrenido en tu habitación

Dar en la fantasía lo que no se puede dar en la realidad
-mamá tengo sed
-¿a que te tomarías una piscina entera de jugo de naranja?)

Bueno los ejemplos que se me ocurren son medio chafos pero en libro vienen aplicaciones bien interesantes así que les recomiendo que se lo lean aunque sea de 5 minutos en 5 minutos. En el próximo post: elogios y correctivos, límites, la culpa.

Saturday, March 06, 2010

Claroscuro (mucha pensadera y un poco de poesía)

Padezco tristeza congénita, debe se lo mismo que les pasa a los portugueses con su saudade. Claro que en ese caso ya no es congénita sino nacional.

Revelación: mi trabajo de este momento es dejar de ser una intelectual frustrada y convertirme en una ama de casa feliz (¿A QUE RECHINA??????). El problema es que un marido-casa-hijas es chorricientas veces más dificíl que un doctorado. Como diría Omar: no me tocó inteligencia práctica porque estaba en la cola de la inteligencia intelectual. Ni modo, si quiero ser una persona más completa me toca desarrollar mis partes débiles en vez de regodearme en mis partes fuertes. Pero le voy a hacer caso a mi mánager, de vez en cuando procuaré leer a algún autor interesante por lo menos para mantener el músculo intelectual en forma.

Ser madre es enfrentarse con la propia sombra (lo dice Laura Gutman). Yo envidio la naturalidad con la que lo hacen algunas. Así como envidio la naturalidad con la que algunas lloran, gritan, dan y piden afecto. Otra tarea: ejercitar el músculo expresador fuera del mundo de la palabra escrita.

Los blogs son un medio visual ¡QUIERO LLENAR MI BLOG DE FOTOS!!!!!! Pero tomarlas, descargarlas y subirlas al blog es un proceso casi tan largo (y por lo tanto complicado para mis estructuras mentales) como lavar la ropa-tenderla-recogerla-doblarla-Y GURDARLA.

Ya estoy terminando el cuadrito de Padres liberados...no pierdan la paciencia.

Crear conceptos es tratar de nombrar lo innombrable, de domesticar la Realidad para hacerla accesible, manejable, para lidiar con ella. Me estoy leyendo La maternidad y el encuentro con la pripia sombra (Gutman). Psicología junguiana aplicada a la maternidad. Muy buena descripción de la aventura, aunque a ratos se pasa de dura ¿o soy yo que me niego a enfrentarme con mi sombra?

He visto unas imágenes de Mawlana Sheik Nazim en España, en el 97. ¿Cómo podían las personas que lo circundaban no caer como moscas a sus pies? ¡Qué Luz, qué Belleza, qué Fuerza! ¡Qué suerte tengo de haber encontrado a mi Maestro! Él es parte de mí, pero yo soy parte de él también. Eso sí que es como sacarse la lotería. Cuando pido poder acompañar a mis hijas hasta que ya no me necesiten siempre agrego: y si no puede ser así, compénsalas con algo mejor. A mí me compensaron llevándome hasta Mawlana Sheik. Y ya que ando con claroscuros enamorados van unos poemitas del Árbol de la Añoranza:

De Dios conozco el calor de sus brazos
el fragor de su llanto
el abismo de sus ojos

De Dios conozco el sueño en mi regazo
su hambre
sus pasos

Cada gesto suyo
es un milagro
cada sonrisa es una fiesta

La lengua de Dios es de trapo
y es la más bella de la tierra

Despierta
y con él despierta el mundo

Un cuchillo fugaz
en mi corazón
me asegura
que hace poco
fuimos Uno




De Dios conozco el calor de su mano
el rumor de sus años
el universo de sus ojos

De Dios conozco el jardín de los gatos
la puerta azul
la ventana de rosas

Reconozco a Dios en el color de su yuppa
en su tono de voz
en su mirada

Veo la puerta de Dios
en su puerta de hortalizas y naranjas

Huelo a Dios en su casa llena de voces
de alfombras
de risas
de paños de colores

Dios me abraza desde dentro
con el calor de la sopa

En su patio de babel
el milagro:
todas las historias
son una sola.


Diker/recuerdo
En el negro negro mar
salta un pez de luz:
chasquido.



Capullo
Tejo un doble refugio de seda:
Yo también
germino alas
en esta espera.



Inmensa
A veces yo también,
como Gioconda,
quiero ser leona
con la melena al viento.

Entonces me veo pez,
mariposa,
criatura alada.

No tengo la pasión salvaje de la savia
pero soy mar que se vacía
en otro mar incontenible
y sólo eso
me hace inmensa.



Vientre
La penumbra
el rumor
el calor
la danza
de mi primera cuna.

Monday, February 22, 2010

Madre monstruo parte II (lo que no había contado)

Primero que nada ¡GRACIAS POR SUS COMENTARIOS! Me hacen sentir que no estoy sola en el mundo y que somos muchas (y muchos) empeñadas en encontrar la manera de ser buenas mamás y papás y sobrevivir al intento. Ahora les contaré lo que no les había contado de ese oscuro día y de cómo terminó nuestro conflicto.

Después del estallido de furia inicial, me acordé de mis técnicas de Madre Liberada y me retrotransformé. Me parece que te ha sentado muy mal que mamá te arremedara ¿verdad? ("ayudarles a saber lo que sienten"). Lo siento mi amor, es que mamá se enfurece cuando empiezas a lloriquear en vez de decir las cosas ("los padres también sienten"). La situación ideal es cuando logro aplicar aquello de: "cambia un estado de ánimo usando el humor" y en vez de enfurecerme le suelto: PERO HALI, SI ES QUE NO TE ENTIENDO CUANDO ME HABLAS EN CHINO, ¿ME LO PUEDES VOLVER A DECIR EN ESPAÑOL?. Entonces a Hali le da mucha risa y dice: vamos mami, habla en chino. Yo hago una imitación del chinito de cri-cri, Hali se muere de risa, deja de lloriquear y se pone colaboradora.

Como el lloriqueo y los gritos comenzaron de nuevo antes de subir al coche tuve que volver a tomar aire y recordar lo aprendido:
M:Veo que estás muy enfadada, Hali.
H:¡NO QUIERO IR AL COLE!
M: Me imagino que te gustaría quedarte toda la mañana con mamá.
H: (cesan los llantos y luego vuelve a empezar) ¿por qué no puedo quedarme contigo?
M: Me imagino que da mucha rabia que te lleve al cole cuando no tienen ganas de ir, pero en esta familia cada uno tiene un trabajo y el tuyo es ir al cole ("convertir un largo sermón en una regla básica").
H: (deja de llorar) ¡Es que en el cole me aburro! (vuelta a llorar)
M: Seguro que es muy frustrante tener que pasar toda la mañana en un lugar donde te aburres ("aceptar TODOS sus sentimientos") ¿te gustaría que hablara con la profe? ("buscar soluciones")
H: (sin llorar) no, es que yo quiero estar contigo.
M: entonces lo que te gustaría es pasar más tiempo con mamá
H: sí
M: Pues vamos a pensar cómo podemos hacerlo

De todas formas se quedó llorando en el cole.

Primero pensé en dejarla de verdad una mañana sin cole, pero luego se me ocurrió una idea mejor ("aceptar nuestros propios límites"): invitarla a desayunar. Así que esa noche le presumimos al papi que al día siguiente nos íbamos a desayunar juntas (para darle relevancia al asunto, claro). A la mañana siguiente se levantó feliz, se vistió volando, se puso los zapatos y el abrigo sin problemas y salimos a la cafetería de la esquina a desayunar juntas. Croissant con mermelada y juguito y luego FELIZ al cole. No hemos vuelto a tener ningún problema por las mañanas. Yo también me di cuenta de que quizá le estaba exigiendo más autonomía de la que es capaz, así que un poquito más de ayuda de su mamá para vestirse también ha venido bien.

He ido entecomillando los principios de Padres liberados...espero pronto poder hacer un esquemita para compartirlo. Por ahora puedo decirles que después del arrebato me releí el librito y saqué todavía más cosas útiles. La semana terminó bien y el finde fue genial: comida con amigas y sin hijos (¡la primera en 3 años!!!!) y tarde de cine infantil con más amigas. La asignatura pendiente: ¿cómo seguir siendo pareja de mi pareja además de ser mamá de mis dos jijas?

Tuesday, February 16, 2010

Soy una madre horrible

Como todas, claro está. Como todas las que no hemos aprendido a ser "coachs emocionales" de nuestros hijos, ¿pero qué digo? ¿de nuestros hijos? Como todas las que no sabemos manejar nuestras propias emociones y se las andamos endilgando a nuestros hijitos. Como todas las que estallamos en furia cuando no hemos dormido o no logramos lo que queremos (que coman, que se pongan los zapatos, que estén listos a tiempo, que están tranquilos...) y en vez de hacer una caricatura de nostras mismas (rugiendo y gesticulando como un monstruo, por ejemplo) y expresar la rabia de manera constructiva o de perdis no destructiva, cargamos contra nuestros retoños haciéndoles daño. ¿Cuál es el problema? Que un niño no puede hacer lo que un adulto y pensar: "pobre, cuando se pone así dice cosas que no quiere decir pero se me resbalan". ¡No! cuando, a un niñito pequeño su mamá le grita o le dice cosas feas casi siempre piensa que su mamá tiene razón y que REALMENTE es el niñito o la niñita más feo del mundo y el culpable de que su mamá se sienta mal.

¿Consecuencia? Hijito (como diría mi hermana) va haciendo realidad las acusaciones de su madre. Madre se siente culpable y procura compensar a hijito. Hijito siente la culpabilidad de su madre y ¿cómo se sentirían ustedes cuando han logrado que alguien que aman se sienta culpable? Odiosos, por lo menos. Hijito es cada vez más odioso y Madre cada vez más rabiosa. Y así logramos un círculo vicioso, no, un remolino destructivo, una avalancha de venganzas entre Madre e Hijito que, sinceramente, logra apachurrar el amor. Dejen ustedes el amor entre uno y otro, más grave, el amor de cada uno por sí mismo. Y lo peor del caso es que esas cosas que Madre Rabiosa dice a Hijito SE LE QUEDAN PEGADAS A HIJITO porque los niños (como ha dicho brillantemente el Dr. Ginott www.betweenparentandchild.com) son como un bloque de cemento fresco y cualquier cosita que los papás hacemos o decimos les deja marcas de por vida.

¿Y a qué viene todo esto? A dos cosas. Primero, que esta mañana he sido realmente una madre horrible y ahora me siento la más culpable. Siempre es una lucha salir a tiempo al cole con Halima y siempre termino hecha una furia. Bonita manera de empezar el día. A veces logro reirme de la situación o respirar hondo y no dañar a nadie. Pero hoy no fue el día. Les ahorro la telenovela, sólo les diré que me burlé de Hali, hice caso omiso a sus llantos y cuando llegamos al coche verdaderamente quería regalársela al primer peatón que pasara. Se quedó en el cole llorando y pataleando. ¿Y qué es lo peor de todo? Que estoy leyendo un libro que dice justamente como NO hacer eso. ¡MALDICIÓN!

Padres liberados, hijos liberados cuenta precisamente cómo no ahogar a tus hijitos en tu propia mierda. Y da ejemplos, herramientas concretísimas de cómo el lenguaje contruye (y destruye) realidades y de cómo podemos cambiar radicalmente nuestras relaciones familiares simplemente cambiando nuestra manera de hablar. Les sonará exagerado, pero de verdad que hace milagros en la realidad cambiar un: "¿ves lo que has hecho? te lo he dicho cientos de veces" ("estúpido" no hace falta pronunciarlo porque ya va implícito y llega con toda la contundencia) por un:"¿se te cayó el vaso? espera que te alcanzo un trapito para que lo limpies". La verdad prefiero decirle a mi hija que es una persona útil y que no hace falta buscar culpables sino soluciones, en vez de decirle que es una torpe, inútil, etc.

Lo más feo de todo (¡sí, hay algo MÁS feo!) es que llevo días de bajón, pensando todo el tiempo en que me muero y les destrozo la vida a mis hijas. Y después de esta mañana me siento como que a lo mejor me toca morirme prontito para que mis pobres criaturas puedan acceder a una madre más competente que su madre biológica AZOTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON.

Pues sí, a saber si es la falta de sueño, la falta de baile o la pinche costumbre, pero ya ando otra vez arrastrando la cobija y ninguna de mis técnicas de felicidad han logrado hasta ahora sacarme del bache. Por lo menos sé que es un bache y buscaré de dónde sacar nuevos ánimos para no sentirme tan mal y sobretodo para no contagiar a mis hijitas. ¿Chocolate, película cursi, blog, paseo solitario, llamada de socorro a una amiga (¡gracias tita Saída, tu llamada me devolvió a la realidad!)? Ya sé ¡diker! un diker poderoso como La ilaha ila Allah. ¡Ponerme a girar como un derviche! Bueno, ya se me van ocurriendo cosas. Definitivamente escribir es una de mis mejores medicinas.

Ahí los dejo con mi mugrero, y ¡perdón por las salpicadas!

Wednesday, February 10, 2010

El mótodo E para la felicidad del hogar

Pa no balconear a nadie, sólo les diré que tiene más hijas que yo y que su marido pasa aún menos horas en casa que el mío. ¿Y cómo se le ve? ¡GUAPA, PLENA, ENERGÉTICA, VITAL, ALEGRE! Tampoco es que seamos las más íntimas amigas pero hasta ahora nunca la he oído quejarse de nada relacionado con su casa, su dinámica familia, de pareja, etc. Por si fuera poco, hace unas semanas nos anunció que le apetecía tomarse un tiempo para sí misma haciendo algo que le gustara y, adivinen: ese algo ADEMÁS ¡le deja dinero!

Todo ello me llevó a sospechar que era la persona indicada para responder a la pregunta del millón: ¿POS CÓMO LE HACE? Y, por supuesto, su respuesta fue: ES QUE ME DOY TIEMPO PARA TODO.

Sí, pero ¿CÓMO?

Ah pues me pasó una receta muy sencilla: alguien que viene a limpiar a casa una vez por semana, hacer la comida y la cena POR LA MAÑANA y dejarlo todo rocogido antes de ir por las niñas al cole. Tender la ropa por la noche y por la mañana quitar el tendedero, DOBLAR y GUARDAR (que es lo más difícil, claro está). Luego te puedes dedicar toda la tarde a descansar un poquito y hacer actividades felices con las niñas: biblitoeca, piscina de bolas, visitas, hacer pasteles, jugar, etc.

Yo he agregado otra cosita: Halima cena y se acuesta antes que nosotros, porque así por lo menos tenemos todos los días una ratito de tiempo juntos (Fátima todavía no hace mucho ruido).

Por lo pronto va saliendo bien, eso sí, tiempo de descanso todavía no tengo mucho (más bien nada) y el único momento que he encontrado para darme una ducha es el sábado en la mañana (JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA). Pero no se asusten, voy encontrando huequitos para una ducha veloz aunque sea por las mañanas corriendísimo antes de salir al gélido exterior (no muy conveniente). Lo de la danza del vientre lo he sustituido, por lo pronto, por curso de recuperación posparto (una vez a la semana y en azuqueca, me sale más barato en energía). Y me atrevo a tener proyectos: formar un grupo de diker en Guadalajara un vez al mes y un grupo de salsa para papás y mamás otra vez a la semana ¡NECESITO BAILAAAAAAAAAAAAAAAR!

La lectura del siglo: Padres liberados, hijos liberados. Cuando encuentre otro momentito les cuento porque es una auténtica revelación. ¡Buenas noches!

Thursday, January 28, 2010

Gracias a Dios

por mi casa calientita por mis amigas por mis dos niñas porque lo único que tienen son mocos por mi marido por su trabajo por nuestro homeópata por poder decidir quién nos atiende cuando nos enfermamos por mi coche en el que puedo traer y llevar a mis niñas sin enfrarlas por mi familia por las mamás del cole que me echan la mano por amal que me resuelve el desmadre hogareño por wafa que me rescata cuando más lo necesito por la banda sufi que me da ánimos y se hace presente en más de una forma por mis dos manos por mis dos piernas y pies por mis ojos por mi nariz por mi boca por mis pulmones por mi corazón por todo mi maravilloso cuerpo que me hace presente en este mundo por los descubrimientos y la guía por el sol y los colores por la música y el baile por el remedio y el trapito la sal y la pimienta por el picante y al azuuuuuuuuuuuuuucar por mi hermana por mi papá por mi mamá por mi madrastra querida por mis tíos y mis tías y mis primas y mis historias infinitas por los tacos de barbacoa y mi sentido del gusto por el olfato por el tacto por las películas románticas porque mi único desvelo son unos simples mocos de bebé por poder cuidar yo misma de mi casa y de mis hijas y asi ad infinitum por cada día y cada noche por las mantas calientitas y el té por los libros y las piscinas de bolas por los telefonazos por la nostalgia por el vacío por el lleno por estar aquí y por disfrutarlo por el mar por el cielo y usted puede agregar su propia lista en los comentarios que yo sigo la mía en voz baja incesantemente

Monday, January 18, 2010

Conversación con Halima

H: mami, ¿me pones la peli de Osito Pardo?
M: está en el DVD, ponla tú.
H: mami no se pone
M: es que hay que enchufarla, enchúfala con mucho cuidadito
H: mami no se pone
M: ¿la enchufaste?
H: sí, ya la chupé toooooda todita

Por supuesto el disco estaba llenito de babas. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.

H: mami, ya cállate de reirte.

¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!

Thursday, December 31, 2009

¡FELIZ AÑO NUEVO!




Como siempre las cosas por contar se acumulan en el tintero. Valgan un par de imágenes para decirles que somos MUY felices con la compañía de los abuelos y las perspectivas de los próximos días.

Aquí: Hali haciendo magrud para sus amigos, con su papá disfrutando un súper regalito de navidad y yo mera con mi Fatimina.

Monday, December 14, 2009

Parir en casa (el episodio final)

Una cuarentena polémica

Como les decía, yo me había propuesto pasar cuarenta días sin salir de casa según recomienda la tradición sufi. Claro que para que esos cuarenta días sean realmente de beneficio es necesario que se cumplan una serie de condiciones. Sin ellas, lo más probable es que la madre y su bebé (como me pasó a mí la vez anterior) enloquezcan o terminen con una depresión de caballo.

Las condiciones son: en primer lugar, ayuda; en segundo lugar, ayuda; y en tercer lugar, sí, adivinaron, más ayuda. Para que la mamá pueda centrar toooooodas sus energías en sí misma y en su bebé. Debe haber alguien que cuide de ella de pe a pa, que se encargue de la casa, de la compra, de la limpieza y de los otros hijitos si los hay. Pero eso es imposible en los tiempos que corren, dirán ustedes. Sí, es difícil, pero no debería serlo. Si viviéramos en verdaderas comunidades donde las personas se conocen, se aprecian y colaboran unas con otras, o si estuviéramos simplemente cerca (geográfica y emocionalmente) de nuestras familias extensas como sucedía antes y como sigue sucediendo en algunos lugares, es más que factible, es un regalo para toda la comunidad.

En mi caso empecé con el pie izquierdo porque el bajón físico trajo bajón anímico, pero una buena charla con mi amiga Medina (que ha tenido cinco niñas al más riguroso estilo sufi) me sirvió para centrarme y volví a abrazar mi expectativa de cuarentena como un momento que la vida me regalaba para Mí. Y dejé de preocuparme por los demás. ¿Y mi Halima? Pues le tocaba desvincularse de su mamá y vincularse con su papá y con otras personas amorosas dispuestas a cuidarla. ¿Y mi santo marido? A cuidar mujer y niña, hacer compra, gestionar casa, etc.

Gracias a Dios tuve desde el primer momento tooooda la ayuda que necesité. Nada más parir, Wafa trajo un caldo de gallina: el básico marroquí para reponerse del parto y empezar a criar. Durante la noche, Saída hizo guardia junto a mi cama y se levantó cada vez que despertaba la bebé (y eso son muchas veces) para cambiarla ella misma, para ayudarme a ponerla al pecho, para llevarme hasta el baño (me mareaba al levantarme así que necesitaba madrina hasta para eso). Los primeritos días estuvo también Samia que se hizo cargo de Hali, de Fátima y de mí (Samia es muy poderosa).

Y cuando Samia se fue vino Santa Gungui. Santa Gungui es mi madrastra asesina, lo que ella no sabía es que venía a ponerse en las garras de la hijastra malvada y la nieta malvadina ¡pobrecita, la que le esperaba! La abuela venía preparada en plan Mery Poppins con miles y millones de actividades como para entretener a doscientas Halimas durante muchas cuarentenas. Pero no contábamos con la tormenta emocional de las princesas destronadas. Y resultó que Halima no quiso jugar a ningún juego de los traídos por su abuela, ni ir al parque, ni a la biblio, y se dejó preparar en las mañanas para ir al cole y atender cuando volvía nomás porque no le quedaba de otra. Como se imaginarán, la niña quería que todo se lo hiciera su mamá, y no sólo eso, sino que se dedicó a descargar su frustración y tristeza con(tra) su santa abuela. ¡Oh dolor, oh ilusiones rotas! no sólo de la abuela, sino de todos los que esperábamos tener una Halima ocupada y feliz y nos encontramos con la manzanita envenenada.

Debo decir, que tres semanas después cuando la Gungui se fue, Halima lloró amargamente y sólo quería que viniera su abuela a hacerle el desayuno. Pero mientras que Halima no se dejó cuidar por su abuela, yo aproveché. Mi Cecy me preparó cuanto se me antojó: mis doscientras infusiones, mis manzanitas al horno, mi comida continua de 24 horas. Se encargó de que mi mesita estuviera todo el día y la noche llena de cositas ricas que comer y limpia de platos y vasos sucios. Cuidaba a Tátima para que yo me pudiera duchar, hacía la compra, cocinaba, lavaba platos, ponía lavadoras, recogía. Por si fuera poco la tuvimos a dieta de juanguiches de queso, porque todo lo que a mí se me antojaba eran cosas del mar, y como ella es buceadora, es incapaz de comerse a sus amigos marinos. ¡Pobre! Creo que para ella habrá sido como una estancia en el castillo de Maléfica, pero para nosotros fue una auténtica bendición.

Mi querida madrastra me cuidó como una verdadera Hada Madrina, y gracias a ella estuve acompañada y cuidada durante tres valiosísimas semanas: la primera se me fue en recuperar las fuerzas, por lo menos para no marearme cuando me levantaba y recuperarme de los puntos (¡ouch!). La siguientes dos semanas el tema central fueron las grietas.

Para quien nunca haya tenido gritas, puedo decirles que es como el mito de aquél dios encadenado a una montaña, al que un águila venía a comerle las entrañas. Sólo que esto en vez de una vez al día es “a demanda” o sea cada hora y media aprox. ¿El remedio? Hacer topless todo el día y toda la noche, y untarse aceite, miel, lanolina o cualquier cosa que regenere la piel en chinga y no le haga daño al bebé. Duraron tres semanas, motivo de gran alegría, porque la vez pasada tuve grietas tres meses enteros. Eso es tener ganas de amamantar.

Antes de que sonaran las doce campanadas del viaje de la abuela, Kalthumy vino a rescatar a la pequeña princesa de las garras de la soledad ¡menos mal! Un fin de semana muy breve, pero una buena transición a la vida sin ayuda las 24 horas.

Como yo estaba muy a gusto en mi casa y no tenía intención de salir, llamamos a Asmae. Una hermanita postiza que ya en otra ocasión había venido a acompañar a Hali. Heroicamente, empecé a levantarme por las mañanas para darle a Halima el desayuno y prepararle para el cole. También me saltaba la siesta del medio día (que Fátima dormía como tres horas seguidas) para recibir a Hali y darle de comer. Entonces llegaba Asmita. Y Hali felizmente se iba con ella al parque, a la biblioteca, a la piscina de bolas, al súper, a la farmacia y a donde hiciera falta. Yo podía ocupar mi tarde en atender a la bebé y descansar.

Fueron días muy felices de tranquilidad, silencio, descanso, paz. Momentos muy largos de contemplar a mi bebé, de olerla, abrazarla, hacerle mimitos, dormir con ella y de estar conmigo misma, alejada del mundanal ruido. No se me antojaba nada el jaleo de la calle, ni tener la cabeza ocupada en cuentas o en compras o en vanalidades callejeras. No se me antojaban charlas forzadas con vecinos ni dependientas. Estaba tan “abierta”, con el corazón tan expuesto y los sentimientos tan a flor de piel, que me vinieron muy bien esos días en el titiriglobo. No hice nada especial, pero fue una auténtica luna de miel con mi bebita. Nos hizo mucho bien a las dos (y creo que a los cuatro, en realidad) darnos ese tiempo.

Ahora estoy feliz de volver a ver mi amigas, de llevar y traer a Hali al cole, de hacer cosas juntas por la tarde con Fatimina colgada de su saquito o montada en su súper carriola.

En conclusión
La primera vez que hablé con mi hermana después del parto le dije: recuérdame que no tenga otro hijo, y si lo tengo, recuérdame que me compre una cesárea. Pensaba con envidia en los hospitales-hotel de Monterrey en los cocteles de anestésicos y otros fármacos felices, en esa ilusión de pasar por un parto como si no hubieras pasado por él, sin dolor, sin cansancio, sin descubrimientos tremendos... No sé si tendré más hijos, pero si llego a tenerlos no sabría parir de otra manera. Ni querría hacerlo.

Con mi primer parto pensaba que la matrona estaba ahí para decirle a embarazada cómo parir. Con mi segundo parto me di cuenta de que ella, y las demás personas que acompañan al parto y el posparto, están ahí para cuidarte mientras lo descubres por ti misma: cómo pares, cómo recibes a tus hijos, en quién te conviertes cuando llegan.

Estoy muuuuy feliz de haberme atrevido a la aventura de parir en casa, muy muy agradecida por toda la ayuda que he tenido, y muy muy muy satisfecha con los resultados que en amor y crecimiento nos ha dejado la experiencia no solo a mí, creo, sino a todos los involucrados. AlhamduliLah wa shukrliLah (bendito sea Dios y gracias a Dios).

¡Y muchas gracias a mis súper lectoras! Por tomarse el tiempo de leerme, por compartir la experiencia conmigo y dejarme esos comentarios tan chidos que hacen que se me ponga la carne de gallina ¡las quiero amigas (y jefazo)!

Thursday, December 10, 2009

Parir en casa (parte 5 de 5)

La leche

Mercedes le curó el ombliguito a Fatuma y me la trajeron toda vestidita para amamantarla. Pero yo estaba tan pachucha que no podía trabarme en la pelea de darle la teta a la bebé. Yo pensaba que después de dos largos años de lactancia previa la cosa iba a ir sobre ruedas, pero se me olvidaba que cada bebé es distinto y tiene que aprender a mamar. ¿Y qué iba a hacer entonces?

¿Alguien puede venir a darle teta a tu bebé y prestarte al suyo para que te suba la leche? Y entonces empecé a pensar en la tradición sufi de los hijos de leche que adquieren derechos, responsabilidades, imposibilidades (como casarse entre hermanos de leche) y dije: ¡Esther!

Esther es una amiga genial, bailarina, mamá de Azahar la amiguita de Hali y de Candela que ahora tiene cuatro meses. En el grupo de lactancia y de la escuelita hay varias mamás que dan el pecho, pero yo pensaba: ¿y si Fátima cuando sea mayor quiere casarse con Gabriel, o con Eduardo, o con Olmo? Ya sé, mucha telenovela, pero todo eso se me pasó por la cabeza. Total que llamamos a Esther a esas ocho o nueve de la noche y que se lanza hasta mi casa con todo y su bebita. Candela no quiso mi teta, habrá pensado que wácala, ya tenía babas de otra niña. En cambio Fátima se dio un buen atracón de lechita flamenca. Lo que Esther no sabe es que tendrá que incluir a Fátima en su testamento el día que le toque hacerlo. Bueeeeeeeno, eso si quiere cumplir con la tradición sufi. Y la verdad por una sola toma no creo que sea necesario. Lo que sí, yo le agradeceré toda la vida que le haya servido a mi pequeña su primer alimento, y estaré muy pendiente por si a Fátima le empiezan a atraer los tacones y las castañuelas.

Durante esa noche Fátima se empeño en comer (qué cosas) y a la mañana siguiente yo ya tenía leche y grietas. Así empezó la cuarentena que yo me planteaba como un mes y pico de retiro, de tiempo para asumir mi nueva condición de madre de dos niñas, para recuperarme, recargar las pilas y luego volver al mundo con redoblada alegría. Cuarenta de días sin salir de casa. A algunos les parece una burrada, a otros un ideal difícil de alcanzar, pero yo tenía muchas MUCHAS ganas.

Y este capítulo habrá de dividirse en dos porque es hora de ir por Halima a la escuelita. Así que lo de la cuarentena ¡se lo debo pa’ la próxima!

Friday, December 04, 2009

Parir en casa (parte 4 de 5)

Todos a correr
¿Dónde había estado el padre de la niña todo este tiempo? se preguntarán ustedes. Haciendo lo que mejor sabe hacer: rezar. Ya cuando nació Halima nos habíamos puesto de acuerdo. A mí verdaderamente no me hacía falta ni que estuviera pegado a mí durante toda la dilatación, ni que estuviera de protagonista en el expulsivo. Sí, hubiera sido lindo si le hiciera ilusión, pero un marido mareado o desmayado en pleno alumbramiento la verdad es que no me interesaba. Ambos estábamos en paz con eso y amo a mi marido que sabe dónde están sus límites y sabe respetarlos (asignatura aún pendiente para mí) y por eso elegí esas súper compañeras de parto. Porque sabía que son mujeres fuertes, amorosas, entregadas, sensibles, discretas, conectadas, MADRES, y que nos quieren mucho mucho a los cuatro.

En algún momento antes de que Fátima saliera nadando de mi cuerpo, Samia vino con los ojos llorosos a decirme que tenía que hablar conmigo. ¿AHORA? pensé yo. Y me dijo que no estaba sola, que había entrado un momento a la habitación donde Mahmudy se había recluido a rezar y que estaba TOTALMENTE presente, que estaba ahí conmigo, dándome toda su fuerza, aunque físicamente pareciera que no era así y que ella era testigo. Se lo agradecí profundamente porque fue un gesto hermoso de parte de Samia venir a traerme la presencia de mi marido. Pero yo ya sabía que estaba, que no se estaba comiendo los mocos ni picando el ombligo, sino que tenía toda su fuerza, toda su concentración, toda su energía (y es mucha) puesta en el parto. Para mí era como si la pared que divide el salón donde estábamos nosotras y el estudio donde estaba él, no existiese. Yo sentía sin lugar a dudas la presencia de mi amorcito, silenciosa, poderosa, así como es él, cuidando de nosotras y acompañándonos.

Pero en ese momento tuvo que participar de cuerpo presente: Llévate a los niños, le dijo Mercedes. La placenta salió entera y sin dificultad. Y en ese momento todo el mundo se puso a correr. Mariana, me dijo muy seria, tienes que dejar de sangrar.

Marian sacó agujas de acupuntura y mocsas (esos como puros de hierbas que sirven para activar puntos de acupuntura con calor). Las chicas se afanaban en colocar en alto (¿por qué no tendremos en casa lámparas de pie?) las bolsas de suero y Mercedes en administrar los medicamentos. Yo seguía feliz con mi nena en los brazos, ajena al barullo.

Para tranquilidad del amable lector debo decir que había en la puerta de casa una ambulancia (suerte de vivir junto al centro médico del pueblo). Y que el hospital más cercano estaba a 10 minutos, por si hubiera hecho falta un traslado. Entre aquellas carreras Mercedes insistió en darme cuatro puntos que me dolieron más que el parto entero, pero que sólo fueron cuatro de un desgarro chiquitín y no me molestaron más que una semana. Otro día les cuento las historias de terror de las episiotomías hospitalarias.

Seguramente, de no haber tenido la matrona que tengo y la médica que tengo (y toda la ayuda de Arriba y de abajo, claro está), hubiera terminado en el hospital con todos los horrores que esto conllevaría: separarme de mi bebé, ponerla “en observación” no sé cuántos días en un cunero de plástico con no sé cuántos bebés llorones y sin el calor de su madre, estudios, análisis, piquetes, medicinas, agresiones en una palabra. No lo quiero ni pensar porque sufro. Pero gracias a Dios unas horas más tarde me controlaron la hemorragia. Mi santo marido me llevó en brazos hasta la cama, a cuenta de tantas bodas y tantas entradas no cinematográficas a casa. Ja. Las mujeres normalmente se levantan y se van por su propio pie a la ducha, me diría Mercedes semanas después para que me diera cuenta de la magnitud de los hechos. Sí, me doy cuenta y estoy profundamente agradecida.

Pero ahí no terminaba el trabajo. Durante las horas que pasé tendida en el salón estuve trabajando con Marian para detectar qué era lo que causaba la hemorragia. Inspeccioné y “empapé” todos los órganos y zona pélvica hasta que quedó todo reparado. Luego, ya en la cama, Marian me guió en el trabajo sanador más alucinante que he hecho en mi vida. Una de las cosas más impresionantes es que no lo hice sola (y eso que era mi cuerpo, mis emociones, mis telarañas), sino que me ayudaron con su luz, literalmente, ella misma y mi marido. Fue como sacar toneladas de basura que ni siquiera sabía que tenía dentro. Aparecían como monstruos o como carretadas de caca, como ríos negros, como desperdicios y entre los tres lográbamos reducirlos a nada. Así, una vez y otra, hasta que me quedé limpiecita por dentro y encontré mi centro, mi centro de luz. Me metí en él y me quedé tranquila.

Después de montar guardia unas horas más, Mercedes y Marian nos dejaron, ya entrada la noche, con clarísimas instrucciones para Saída y Samia.

En el próximo capítulo: La leche y Una cuarentena polémica

Wednesday, December 02, 2009

Intermedio familiar

Como ya muchos de ustedes saben, el lunes mi suegro emprendió la peregrinación final hacia los brazos de Dios. Estamos muy tristes por nosotros, porque los papás (y las mamás, claro), así como los hermanos, los hijos...son un cachito de la presencia de Dios en nuestras vidas. Y cuando vuelven a esa Luz inmaterial nos toca ponernos chuchos para poder conectar con ellos, mandarles nuestro amor y recibir el suyo. Así que ya nada de helados, ni de paseos, ni de mansajitos o llamadas telefónicas. Suerte para él, que dejó ya todo el peso y va al encuentro del Único, de la puritita Verdad, de la Fuente de todo Amor. Y como dice el Paurake, ventaja que nos lleva. No está de más una oración que lo acompañe en el camino y que ayude a su familia a superar el dolor del hueco que deja. Descanse en paz Hajji Muhamad Ben Hmeid.

Tuesday, December 01, 2009

Parir en casa (parte 3 de 5)

Bienvenida
Se acercaba el momento de empujar y las contracciones se volvían cada vez más violentas. Con gran enfado me di cuenta de que iba a tener que gritar para soportar el paso de cada una de ellas. También odio gritar. Me gusta ser ecuánime y discreta. No grito nunca, pero no quedaba más.

Entre aquellas contracciones tremendas Mercedes me obligó a ir a hacer pis. Bendito sea Dios, porque si la vejiga está llena le estorba a la cabeza del bebé y en la pelea sale perdiendo la mamá. Así que corrí al baño y aproveché para darme una ducha que me refrescó el cuerpo y el ánimo.

Fueron nada más tres o cuatro contracciones tremendas en que no cabía ni un bismiLlah, lo único que podía era pedir ayuda a mis Maestros. Con todo y todo alcancé a darle instrucciones a Saída para que se sentara en una silla y yo poder agarrarme a ella y pasar la contracción en cuclillas.

En cuanto empieces a pujar ya no duele nada, me decían todas. Pero a mí casi las únicas que me dolieron fueron las contracciones de empujar. No era propiamente dolor, pero era una sensación tan fuerte, tan incontrolable e incontenible, como cuando te revuelca una ola: lo único que puedes hacer es sobrevivir mientras te arrastra hasta que desaparece, te orientas y logras sacar la cabeza para tomar una bocanada de aire.

En esa posición no pasa la cabeza, dijo Mercedes con toda su experiencia. Y reorganizaron las posiciones para que pudiera estar en semicuclillas pero echada hacia atrás. Halima y Yunus había vuelto del parque y estaban en el cuarto de Hali viendo Jorge el curioso. Samia y Saída contemplaban en silencio, Marian me sujetaba la espalda y Mercedes con su ojo avisor observaba que todo siguiera un buen curso, revisando periódicamente el latido de Fátima. ¡Yo quiero coger la cabeza cuando salga! había dicho Halima, pero no le gustaron los gritos de su mamá y decidió que mejor le avisáramos cuando la bebé ya hubiera nacido.

Entonces un momento de calma. Era como estar flotando. Mi cuerpo me daba un respiro. Samia sacó perfume de Rosa de Medina y ese olor inundó todo el salón. Qué bienestar, qué alegría, parecía que todo el cuarto estaba lleno de ángeles y que sus alas nos acariciaran. De nuevo la ola gigante y luego el espejo. Mercedes me puso enfrente el espejo que Mahmud me regaló el día de nuestra boda en México y vi la cabecita de Fátima a punto de salir ¿YO tengo que sacar ESO de mi cuerpo? ¡Oh Dios! ¿Voy a tener la fuerza? Ahí estaba su coronilla, su pelito negro. Marian con sus manos en mi esplada decía: la bebé está ayudando, se está empujando con sus piernitas. Otra ola tremenda de cerrar los ojos y gritar Huuuuuuuuuuuu y entonces la carita de la bebé.

Eran las tres de la tarde con siete minutos y la cabecita de Fátima había salido ya. Tranquilita, esperaba la siguiente contracción para emerger por completo. Diez minutos después salió su cuerpecito remojado y me la pusieron encima, toda tibia, toda viva. toda pollito indefenso. ¡Oh felicidad! Entonces llamamos a Halima y vino corriendo a abrazar a su hermana.

Luego entró Mahmud, le cantó la Fatiha en la oreja derecha y el Ikamat en la orejita izquierda. Corté el cordón cuando dejó de latir y se anunció la siguiente contracción.

En la próxima entrega: Todos a correr

Sunday, November 29, 2009

Parir en casa (parte 2 de 5)

Madrugada
Eran las 3 de la mañana cuando empecé a notar las primeras contracciones. Bueno, las segundas, porque 10 días antes ya había tenido 7 horas de contracciones que luego se fueron a descansar. ¡Qué emoción! ¡Qué alegría! Me levanté llena de entusiasmo y empecé a andar en círculos por el salón. Entonces me di acordé que un parto puede ser, en mi caso, más un triatlón que los 100 metros planos. Así que me regresé a la cama y dormí plácidamente, aunque vigilando el reloj con un ojo de cuando en cuando para comprobar que seguía con contracciones regulares, hasta las ocho de la mañana.

Amaneció soleado y fresquito. Me senté en el sofá con la espalda bien apoyada y llamé a Mercedes. Con cada contracción abrazaba fuerte fuerte a Fátima con músculos y voluntad, cuando iban de salida me ocupaba de abrir abrir abrir relajando todo mi cuerpo y visualizando cómo se abría el cuello del útero, la puerta del nacimiento, y encargándome de “emapapar” bien de aceite. Con cada movimiento respiraba y repetía BismiLah ar Rahman ir Rahim, la llave del libro, la llave de la creación, el ayat o versículo con que comienzan todas las suras del Corán y el diker que me venía al corazón todo el tiempo durante el embarazo.

Debo decir, que esta vez me estuve preparando a conciencia desde los primeros meses. Además del trabajo de limpieza profunda que quedó plasmado en este blog, y el trabajo que hice en cada sesión con Mercedes, me dediqué a expropiar las madrugadas. Cada noche me levanté, hice dos rakats, conecté con mi Maestro y pedí, pedí, pedí hasta el cansancio un parto feliz, a mi medida, que no me sobrepasara, que me dejara viva, fuerte, alegre para cuidar de mi bebé y disfrutar de mi familia. Cada noche visualicé el parto que quería, en el que todo salía bien y Fátima entraba en el mundo nadando como un pez, con total salud.

Tres horas más tarde llegaron Mercedes y Marian. Samia se había llevado a su pequeño Yunus y Halima al parque, y Saída ya estaba por aquí dispuesta a lo que hiciera falta. Marian es nuestra médica de cabecera, pero una médica de medicina tradicional china y cuidado de la salud desde el corazón, es decir, desde la emoción.

Trabajo de parto
¿Y el dolor? Ah, sí, el dolor. Pues el dolor no estaba. Sí, las contracciones molestaban un poco, sobretodo si me distraía o me levantaba, pero estaba tan concentrada en ayudar a mi cuerpo, en colaborar con mi bebé, que el “dolor” pasaba sin hacerme daño, prácticamente irreconocible ¡Oh gran diferencia! ¡Oh bendición!

Mercedes me revisó y en sólo tres horas llevaba ya la mitad de la dilatación y, agregó, el cuello estaba “blandito blandito”. Claro, el efecto aceitito. La bolsa se rompió y el líquido salió transparente y limpio. Otro triunfo, era la mejor señal de que Fátima iba perfectamente. Me senté en mi pelota de parto con un empapador debajo, en cada contracción salía un chorro de líquido que liberaba totalmente la tensión y hacía de colchoncito entre la cabeza de Fatumi y mis huesos ¡Oh bendición! Casi puedo decir que lo estaba disfrutando. Estaba tan concentrada, tan metida en mí misma.

¿Quieres música? Me preguntó Mercedes, y Saída hizo de DJ con los discos que había dejado preparados: cantos sufis de mujeres de indonesia (angelicales), salawats de Sri Lanka (preciosos), música hindú de la que usa Burhanuddin en los seminarios. Para ese momento las contracciones ya venían cada minuto y se hacían más intensas. Marian me ponía las manos en el sacro y la incomodidad desaparecía casi por completo ¡oh bendición!

En ese ambiente de gozo y concentración, de pronto, una isla de tristeza. Vi el makam (la tumba) de Hajjanne, la mujer de Mawlana y me invadió el llanto. Odio el llanto, no sé llorar y no me gusta. Soy muy torpe manejando mis emociones. Pero Mariam es un hacha y me dijo qué hacer con él. Así que la marejada pasó enseguida y volví a mi estado de calma, de sonrisa interior.

En la siguiente entrega: Bienvenida

Saturday, November 28, 2009

Parir en casa (parte 1 de 5)

¿Por qué y por qué?
¿Por qué una persona como yo, desconectada de mi cuerpo, poco conciente de mis emociones, aprehensiva, con serios atorones en las cuestiones relativas a la salud y a la enfermedad, mujer de poca fe, con un legado materno de ideas negativas respecto al embarazo, parto y lactancia, y gallinísima para el dolor, decide parir en casa?

En primerísimo lugar, porque no estoy en casa. Si estuviera en México, donde siento que tengo el control sobre mi vida, es decir, donde mi siento segura, hubiera hablado con mi maravillosa y ultrarespetuosa ginecóloga, y habríamos organizado un “parto no violento” (ver: Odent, Leboyer, Kitzinger) en cualquier hospital. Y me lo hubiera perdido, el parto verdaderamente “no violento”: el parto en casa (entrecomillo porque creo que ya de por sí el parto es un proceso sumamente violento para el cuerpo y para el alma, aunque en el sentido de fuerte, definitivo, etc).

En segundo lugar, porque estoy en España, el último de la lista en cuanto a atención en el parto en toda Europa junto con Grecia y Portugal. Y no sólo en España sino en Guadalajara, cuyo Hospital Universitario es el peor evaluado (vox populi) de toda Europa en la misma área. En España los médicos se creen que son Dios y que el enfermo es un objeto, no un sujeto. El enfermo, en este caso, es la parturienta y luego también su bebé.

No exagero. No sé qué acontecimientos históricos han llevado a los españoles a concebir la medicina tal y como la conciben, pero es un asco. El principal problema (en este caso) es que uno no puede elegir quién la atiende, es siempre el médico de turno, la matrona de turno, y el bendito protocolo que aplican religiosamente como si, no su vida, sino su vida eterna, dependiera de ello. Pero hay médicos y clínicas privados, dirá usted. Sí, pero pagando o sin pagar el problema es la mentalidad. Pero algún hospital, algún médico partidario del “parto no violento” habrá en la península, dirá usted. Sí, la maternidad Acuario, pero está a 500 km de mi casa y no le encuentro el sentido a tanto viaje con panza de 9 meses, niña de 3 años y luego bebé recién llegado. Por no hablar del precio.

En tercer lugar, porque Diosito me mandó a Mercedes Serrano que vive al lado de mi casa (5 km) y lleva 30 años atendiendo partos caseros, a un grupo de apoyo muy chido de mamás y niños dispuestos a acompañar y apoyar la experiencia (Lactavida y familias de la escuelita Waldorf), compañeras de parto perfectas y porque realmente creo que el mejor lugar para nacer es la propia casa, los brazos de tu madre y no los de una enfermera, el calor de tu madre y no el de un foco, el olor de tu hogar y no el de medicinas y desinfectantes, voces amorosas y suaves en vez de voces ajenas que van haciendo un “checklist” como si fueras un aparatejo y no ser humano recién llegado. Realmente creo que es la opción más amorosa que yo, mujer sana y dispuesta a hacerme responsable de mi salud (física, emocional, mental, espiritual) podía darle a mi hija y podía darme a mí misma.

¿Y por qué la vez anterior decidí finalmente irme al hospital? Porque la que yo era la vez pasada era absolutamente incapaz de hacerse responsable 100% de la llegada al mundo de su bebé. ¿Por qué? Muy sencillo: porque todavía no era mamá.


En el próximo capítulo: Madrugada

Saturday, November 21, 2009

¡Se acabó la cuarentena!



¡Hela aquí
La que habitaba mi mar interior
Una perla del río de nuestros sueños
Una gota de vida
Un susurro de Amor
Un beso de Dios
Un botón de estrella!
¡Hela aquí
Entre mis brazos
Mi niña pequeña!

Y ha sido muuuuuy feliz con muuuuucha ayuda. Cuando tenga dos manos les cuento. Aquí mis cachorritas.

Sunday, November 08, 2009

Alucines terapéuticos (mesoamericanos y chichimecas)

En este proceso de embarazo, parto y posparto ha habido un gran protagonista que es el poder de la Imaginación. Y hablo aquí de la Imaginación como órgano de conocimiento, aunque esta vez en sentido profano y no exactamente en el sentido sagrado del que habla Henri Corbin acercándonos a la doctrina del gran maestro Ibn al Arabi (según la cual la Imaginación nos permite penetrar en el mundus imaginalis, mundo intermedio entre la forma física y la forma puramente espiritual y donde tiene lugar el encuentro entre lo humano y lo divino, lugar de las visiones y los acontecimientos místicos). Conocimiento de sí mismo, que a fin de cuentas como bien dice el proverbio nos lleva al conocimiento de Dios.

La cosa es que, como ya sabrán, siempre me han latido ese tipo de terapias en las que uno mismo se hace cargo de su salud, casi siempre entrándole por el lado de tomar conciencia de la emoción y de “ver” y “reparar” las afecciones con la Imaginación (lo sigo poniendo en mayúscula para no confundirla con la simple fantasía). Después de años de terapia “memesca” que me sigue pareciendo la onda, descubrí hace muy poquito la terapia “mariamesca”. Está en la misma línea, pero tiene un margen de error mucho menor porque mete menos la cabeza en el proceso curativo (no trata de “ver” el órgano sino de “percibirlo”, no trata de “saber” qué le sucede, sólo lo repara ¡WOW!). Para mí es el descubrimiento del siglo y es lo que me ha salvado desde el final del embarazo. Eso sí, requiere mucho trabajo y trabajo “del corazón”. Es decir, para empezar a trabajar sobre el cuerpo hay que situarse sobre el corazón y eso a ratos cuesta un mucho.

Cuchillo de obsidiana
Soy incapaz de transmitir cómo funciona la terapia mariamesca, pero para dar una idea puedo contar que hay que ponerse en el corazón, desde ahí percibir la zona afectada y empaparla de cariño, por ridículo que parezca. Hay otras variantes, pero lo que quiero contar se entiende con esta.

Resulta que al empezar a darle el pecho a Fátima aparecieron las dolorosísimas grietas que la vez pasada me tuvieron sufriendo tres meses enteros. Y cuando empecé a aplicar el método de la percepción lo único que aparecía en el fondo de mi pecho era un cuchillo de obsidiana. Negro, pulido, casi reflectante. Evocador ¿cierto? Cuando se lo conté a Mariam fue ella la que terminó la descripción, ella también podía percibirlo, entonces era real. Tener eso en mi pecho no me gustó nada, ¿por qué un cuchillo de sacrificios y no una punta de flecha? ¿es por mi linaje materno mesoamericano? ¿es un resto de otra vida? ¿qué es?

Pero aquí no importaba lo que fuera sino que se fuera. Y yo no lograba empaparlo de nada. Era demasiado duro, demasiado pulido. Desde dentro, me dijo Mariam, tienes que empapar de dentro hacia fuera. Y así lo hice. Poco a poco el centro empezó a ponerse poroso y a dejarme empapar todo el cuchillo. Fue cambiando de negro a grisáceo y luego a blanco hasta que sólo quedó ceniza. Luego tuve que ocuparme de rellenar el hueco.

Cuando el cuchillo desapareció fue como si las grietas dejaran de tener sustento. Como si hubiesen estado enraizadas en ese filo y en esa obsidiana. Al mismo tiempo, y eso es lo más raro, sentí como si me hubieran desatado de la Lechuza. ¿Es que nuestro animal totémico nos deja alguna vez? ¿Que un trozo de nuestra alma esté vinculado con una forma animal es más un encierro que una expansión? ¿Mi ser lechucesco era un escondrijo de dolores y creencias nocivas? ¿La lechuza era una cárcel? ¿Ella me ha liberado a mí o yo la he liberado a ella? ¿Nos hemos separado de verdad? ¿Qué hay de dolor en esa imagen (mía) de bruja, de mujer que se transforma en ave, de noctámbula irredenta, de ser perseguido por las doce verdades del mundo?

La cosa es que empecé a sentirme más montaña, más nube descargando, más Rayones, más cañón, valle, piedra, árbol, quebrada, río, canto, rama, hoja, verde, sopla, fresco, viento, trueno, insecto, cauce, vapor de agua, neblina, cueva, luz, trino, casa. espíritu, que lechuza. Como si hubiera crecido tanto que ya no cupiera en un cuerpo tan chiquito.

Ofrendas de cuarzo
Ahí no acaba la cosa. Para reparar cada grieta en concreto empecé a empapar como me dijo Mariam desde el fondo hasta la superficie. Había en concreto una grieta que en vez de curarse se hacía cada vez más profunda. Cuando por fin logré empaparla y llegué hasta la superficie, salió de ella, pegado a un trozo de carne, un cuarzo. Transparente con vetas blancas. Lo mismo sucedió con otra pequeña herida que no lograba sanar y que me estaba volviendo loca del dolor. Otro cuarzo.

Si todo el mundo sabe que en el antiguo México los cuchillos de obsidiana se utilizaban para hacer ofrendas de sangre, quizá no todo el mundo sepa que en el antiguo Mar de Tetis, en los cañones de la Sierra Madre que nos parió, se han encontrado entierros con cuarzos como ofrenda. ¿Vuelvo a ser chichimeca? ¿he logrado sacar de mi cuerpo un poco de muerte? ¿son esos cuarzos pequeños pactos con la muerte de los que ahora me he deshecho? ¿mi nuevo tótem es la montaña, el cañón? ¿me he convertido en Sierra?¡Santo Dios!

Diker y dúa
Debo agregar, que la “orientación” y la fuerza para hacer todo este trabajo (que parece una tontería pero que a nivel energético, por lo menos a mí, me ha costado) han salido del diker (las repeticiones rituales de la tradición sufi) y del dúa (recitaciones y súplicas). El proceso de curación realmente no empezó a hacer efecto hasta que el Habibi hizo un dúa poderoso y sopló. Fue como si de Arriba hubieran dado permiso y entonces todo el bien se hubiera precipitado sin dilación. Como si la terapia fuera la puerta y la oración fuera la llave.

Nunca había hecho tanto diker y tanta oración en mi vida. Tampoco nunca me habia sentido tan conectada. Quizá estos achaques que en un principio me parecieron injustos y sumamente odiosos deban servir justamente para quitarme estas “piedritas” del Camino, para allanarlo, para hacerlo más suave y feliz. Será por eso que los musulmanes, les vaya bien o les vaya mal, siempre dicen AlhamduliLah (bendito sea Dios).



Bueno, si alguien puede responder a las preguntas formuladas a partir de esta experiencia, o si tienen textos, sueños, referencias que ayuden a echar un poco de luz sobre el asunto de los mitos, las heridas y las transfiguraciones, me dará mucho gusto saberlo.

Saturday, November 07, 2009

Ojitos moros

Mi Fátima tiene ojitos moros, igual que Hali, igual que Marcelito allá en San Pancho. Un día mi hermana me contó que le cantaba la canción de Duncan dhu a Marcelito para dormir. Quise copiarle la idea pero siempre termino llorando antes de acabar la canción así que siempre la canto mocha, además de que no me la sabía completa. Pero, bendito internet, hela aquí, completita y sin llorar, para todos los ojitos negros que andan por ahi.

Esos ojos negros,
esos ojos negros no los quiero ver llorar,
tan sólo quiero escuchar,
dime lo quiero oír,
dime que vas a reír, dime,
dime ahora que duerme la ciudad.

Hace ya algún tiempo,
hace ya algún tiempo
que tú voz parece ser
una pluma y un papel que cuentan
que vas a volar en sueños,
que serán tus ojos negros
los que me iluminen al andar.

La lluvia cae sobre el suelo gris,
el tiempo pasa y no puedo reír,
la noche es larga, mi voz, amarga.
Hoy he visto despertar el sol.
Y tus pupilas brillarán pero,
espera, descuida, y ya verás,
los buenos tiempos volverán.
Pero, espera, descuida, que ya vendrán,
la lluvia los devolverá.

···

La lluvia cae sobre el suelo gris,
el tiempo pasa y no puedo reír,
la noche es larga, mi voz, amarga.
Hoy he visto despertar el sol.
Y tus pupilas brillarán
pero, espera, descuida, y ya verás,
los buenos tiempos volverán.
Pero, espera, descuida, que ya vendrán,
la lluvia los devolverá.

Esos ojos negros,
esos ojos negros no los quiero ver llorar,
tan sólo quiero escuchar,
dime lo quiero oír,
dime que vas a reír, dime,
dime ahora que duerme la ciudad,
dime ahora que duerme la ciudad,
dime ahora que duerme la ciudad.

Tuesday, November 03, 2009

La anécdota

Cuenta la historia que cuando Seida Fátima (la hija del Profeta, la paz sea con él) iba a celebrar sus bodas con Seidna Alí, su padre le preguntó qué quería como regalo de bodas. Fátima contestó que la Umma de Muhammad (swt), lo que significa, que estuviera en su mano la salvación de toda la comunidad del Profeta. Entonces, se le concedió un diker o serie de repeticiones que se cuenta con los dedos de la mano: 33 SubhanAllah (Gloria a Dios), 33 AlhamduliLah (Bendito sea Dios), 33 Allahu Akbar (Dios es el más grande). Se cuentan 3 por cada dedo (tres falanges) dando dos vueltas a la mano y un dedo más.

Esta tradición ha pasado a la costumbre popular de poner manitas como protección en las puertas de las casas, en los coches, como colgantes, etc. Y el número cinco (hamsa en árabe), evocando los cinco dedos de esta santa mano, se usa también como protección.

Así que ya saben, los amigos de lejos pueden imprimir la manita de nuestra Fátima y ponerla en algún rinconcito de su casa. Así se acuerdan de nuestro amor y agradecimiento y de paso están protegidos.

P.D. Hoy ha sido mi primera mañana sin ayuda. Logré mandar a Hali al cole desayunada, vestida, PEINADA y con los dientes y la cara lavados ¡soy un hit!!!!!!

Semejanzas


Podrían ser Halima y Fátima, pero somos mi hermana y yo siglos atrás. ¿A que nos parecemos? (¡gracias por mandarlas mi Kermit!).

Sunday, November 01, 2009

GRACIAS


Sin mucho tiempo para escribir pero con tanto tanto que agradecer, de verdad siento que la feliz llegada de esta bebé ha sido fruto del trabajo en equipo: de cada palabra de amor y de aliento, de cada pensamiento de apoyo y cada mensaje de sustento, de cada oración y cada velita encendida. Es como haber extendido una red por toda la Tierra (España, Inglaterra, México, Libia, Siria, Egipto, EEUU, Chipre, etc) y el Cielo (Madres, Maestros, Ángeles, Bendiciones). Así que gracias a Los de arriba y a los y las de aquí abajo por formar parte de este sueñito hecho carne. Aquí una Mano de Fátima para recortar y pegar que hice inspirada en el parto y un poemita de entre las cosas que van saliendo. Con mucho amor y en agradecimiento.


Hamsa

Para mis compañeras de parto: La que está en Paz, La que escucha, La feliz, La madre de la Palabra.

Cinco para recibir
a una sexta,
cinco mágicas mujeres
abriendo las puertas,
cinco pares de brazos y manos,
cinco corazones a la espera.

De un lado y de otro
los ángeles se afanan,
los de luz
y los de carne,
y se alegran
en el roce de sus alas.
¡Cientos de ángeles
dentro de casa!

Giran los goznes
tal como avanza
el sol sobre la tierra.
Y luego tanta luz,
tantísima luz
de una cosa tan pequeña.

Bañadas del amor de los umbrales
nos nació dentro
un torrente de flores nuevas.

Cinco dedos protectores,
cinco pétales
para una perla.
En la palma de esta mano
brota el manantial de la belleza
y la vida se asoma
por el ojo de esta puerta.

Sea tu mano,
Fátima,
el sello de esta fecha:
¡SubhanAllah, AlhamduliLah,
La ilaha ilaLah, AllahuAkbar!

Monday, October 26, 2009

¡SubhanAllah AlhamduliLah lLa illaha illa Allah Alahuekbar!


Mi Lluvia entró en el mundo el segundo lunes de octubre con un parto mágico, milagroso y tremendo, como todo ritual de paso, en el que los ángeles y las personas nos dimos la mano para abrir y cerrar las puertas, y fuimos partícipes de la belleza de los umbrales.

La acompaña el nombre de Fátima, hija del Profeta Muhammad (swt) quien representa en el esoterismo islámico la Sabiduría Perenne. Su mano protege a la comunidad de Muhammad porque tiene como don el diker SubhanAllah-AlhamduliLah-Allahu Akbar.

Fue un tránsito exigente (presencia absoluta y trabajo del corazón en todo momento) tal como lo está siendo el posparto, verdadero aterrizaje en estos planos de la existencia, pero hermoso a más no poder.

Ya les seguiremos contando cuando nos vuelvan las fuerzas al cuerpo. Por lo pronto la vida se va reproduciendo también entre los libros (yo no sabía que los poemas tenían hijos).

Este, de Miel:

Yo le pertrenezco
y aún no puedo dormir entre sus brazos

ha engendrado uno nuevo (nuevo libro ¡viva!):

Cada noche duermo entre sus brazos
y aún no me había dado cuenta

Amín.

Sunday, October 04, 2009

Que sí, que no, que sí, que no

Pues ya pensábamos que el viernes por la noche nos poníamos de parto. Barrí toda mi casa, colgué mis fotos inspiradoras y el cartel de bienvenida, jugué un buen rato con Halima, ¡encargué sushi!, puse todo a punto, estaba sintiéndome tan contena, fuerte y paridora que hasta me bajé con Hali al súper a comprar zanahorias para un buen jugo y brownies para celebrar el aguacero.

Y luego a las doce de la noche ni campanadas, ni contracciones, ni aguas, ni niña, ni ná de ná. Mi pobre matrona se la pasó dando vueltas en la cama toda la noche. Yo dormí como piedra hasta las 5 de la mañana. Y luego nada más. Hasta ahora.

A ver si en un día o dos, o una noche de estas se vuelven a alinear los astros y el bebé quiere venir al mundo. Ya se siente la magia de su llegada en el aire como una lluvia de polvos de oro, de gotas de música. Insha'Allah.

Lo muy bonito del parto frustrado son toooodas las inesperadas expresiones de amor y de apoyo, todas las oraciones, cariño y toda la fuerza que hemos recibido y estamos recibiendo de la gente con la que hacemos la vida por aquí. ¡Muchas gracias!

Wednesday, September 30, 2009

Inspiración


La foto: de la Cocina de Blimunda (que está escribiendo mucha y muy buena poesía, por cierto, cuidado con esta poeta desbocada, al ratito nos sorprende con un libro para erizarse de placer, de belleza, de vida).
El poema, según la foto y los eventos a venir.



Lluvia
en la Sierra Madre que nos parió

Lloveré
como un cuenco gigante
sobre tu cuna de piedra tierna
lloveré hasta vaciarme de toda la vida que danza en mi vientre
y me volveré a llenar
nueva
en el suspiro siguiente.

Lloveré tormenta sobre la Sierra
y te acogerá, suavemente,
entre sus peñas.

Los puertos reclaman tu presencia,
entre montes abrirás dos ojos como estrellas
inspirarás el universo protegida por sus cuevas.

Árboles y raíces tejen tu bienvenida
todas las nubes sostienen mi cuerpo
rocas y troncos,
carreras y vuelos
un único grito de valle
cantos de Madre para mi esfuerzo.

Lloveré
de amor y de vida
y la tierra agradecida abrirá sus brazos
ofrecerá sus regalos
a esta madre
y esta niña.

Tuesday, September 22, 2009

Esporádica

Querida banda, les informo que a partir de ahora me parece que me voy a poner muy esporádica. A partir del 6 puede venir la Lluvia al mundo así que YA estamos de guardia aunque a mí me faltan doscientas cosas indispensables que preparar para su llegada (como pañales de recién nacido, aretitos, ropita limpia, etcétera, etcétera y eternamente etcétera). Además como ya saben estamos en modo "ahorro máximo de energía" aunque las visiones y porras que me han mandado van funcionando muy bien y seguro que mi sangre ya parece una jungla muy roja y repoblada por alucinantes criaturas en vez del aguachirris que se me quedó después de un verano a base de sandía. EN FIN. No se olviden de prender una velita (material o metafórica) cada día por nosotros y nomás pudiendo les avisaremos que ya hizo efecto y que somos un feliz feliz cuarteto. Abrazos enormes para todos.

Friday, September 11, 2009

9, 3, 12, 33, 36, 10, 21, 30

El cumple de Hali, sus años, mi cumple, los míos, las semanas que tengo de embarazo, la cantidad de hemoglobina que necesito para tener el parto que quiero, el día de septiembre que empezamos la "guardia", los días que me quedan para acabarme de arreglar.

¿Y qué contar? La intensísima felicidad por tener una Halima (y un Habibi), el profundísimo agradecimiento por mis años y mis vivencias, la inmensa alegría de este pez creciente que me va llenando el cuerpo y el alma, la angustia por el reto de fortalecer mi cuerpo, mantener mis emociones sanas, confiar en mí misma y en la protección y bienestar que me viene de Arriba; la ilusión y conciencia que necesito para construir ese caminito fuerte y flexible hasta el día del parto.

Así que nueva invitación: a poner velitas, meditar con nosotros, rezar con nosotros, imaginar con nosotros partos felices que abran la puerta a partos felices con mamá suficientemente fuerte, sana y alegre para abrazar a su bebé; bebé sana y fuerte para agarrarse al amor y a la vida; papá y hermanita felices todos listos para disfrutar de la vida juntos: y la vida regalándose bella y grande como es, en ese momento de nuestra historia.

De verdad, yo creo que esa fuerza de mandar señales juntos, de hacernos uno en una intención de fortalecer, apoyar, acariciar, proteger, hacer que algo suceda...yo creo que ESO hace toda la diferencia. Con lo cual: ¡apúntense al trabajo en equipo que este nacimiento puede ser obra de tod@s ! (aunque se encarne en nuestras simples personas). O dicho de otra manera, préstenme su fuerza, su cariño, su fe, su protección, su magia (que finalmente son LA Fuerza, EL Cariño, LA Fe, LA Protección, LA Magia) desde ahora, un poquito cada día, y hasta el día del parto. Yo les retribuiré con uno, no, con dos seres hermosos y nuevos, dos recién nacidos: ¡una madre y una hija llenas de luz y rellenas de belleza!

Gracias de antemano.

Con Amor.

Nashma (que es Mariana, pero florecida)

Wednesday, September 02, 2009

Convocatoria

Resulta que tengo una gran anemia y mi osteópata (que es una mujer ultra sabia) dice que el asunto es que la energía se me va en recuerdos y proyecciones (o sea, en pura e inútil pensadera). Que necesito taponar esa fuga con altas dosis de disfrute de la más simple y llana belleza, y anclándome en actividades que me mantengan en el presente y me hagan feliz (como coser el árbol de la vida). Así que además de altas dosis de hierro en la dieta, 8 horas diarias de reposo además de las horas de sueño y pastillitas de hierro en todas sus formas y colores, he pensado que podía llenarme de imágenes poderosas de la belleza conviertiéndose en hemoglobina y entrando a mi torrente sanguíneo para nutrirlo. Se me ocurrió un corazón (el mío, claro) que bombea rosas, en brazos de coral, bancos de rubís, vivísimos peces color granate nadando por mis venas.

Y puesto que la belleza es variadísima e infinita, las y los invito a dejarme una imagen colorada, de belleza sutil transformada en glóbulos rojos. Mi cuerpo se lo agradecerá.

Monday, August 31, 2009

Árbol de la Vida




Prometo en un post futuro hablar sobre los árboles de la vida, su contexto y significado. Por lo pronto ahí les va el avance del mío propio y personal. Ahi la llevo. Además una vista de mi "habitación propia" Una mesa de trabajo-mesita de noche que instalé junto a mi cama. ¡Todo un logro!!! Un rinconcito mío de mí dónde hacer mis cosas creativas. Bueno, va.


Friday, August 28, 2009

Qué es eso de Ramadán

Ayer escribí un largo largo post que luego se borró antes de publicarlo, grrrrrr. Así que hoy lo vuelvo a intentar más brevemente. Lo poquito que puedo contar proviene de mi curiosidad y de mi corta, cortísima experiencia, pero como ha resultado tan mágico para mí creo que merece ser compartido.

Ramadán es uno de los meses sagrados del Islam, que se caracteriza por que no se come ni se bebe entre la salida y la puesta del sol. Están excentos niños, ancianos, enfermos, mujeres embarazadas y dando el pecho. Claro que además de esta conocida práctica hay un Ramdán de prácticas espirituales redobladas y de abstinencias que casi son más importantes que la comida: enfados, críticas destructivas y actitudes poco amorosas en general. Ahí es donde pone difícil la cosa.

La pregunta del millón suele ser: ¿y por qué no se come? Hurgando por aquí y por allá yo he encontrado tres razones que me parecen más que meritorias:

1. La solidaridad con aquellos para quienes comer y beber no es una opción. Con nuestro ayuno voluntario acompañamos a quienes día a día se ven sometidos a un ayuno involuntario. Así, Ramadán se convierte en un mes de compasión y agradecimiento: nos hacemos conscientes de la situación en la viven los más pobres y nos llenamos de agradecimiento de tener qué llevarnos a la boca una vez que se pone el sol. Ante esta luz todo se revalora.

2. Tenemos un cuerpo físico y un cuerpo de luz. Durante las horas de luz dejamos que nuestro cuerpo de luz se alimente y le damos la preeminencia sobre el cuerpo físico ya que el resto del año lo tenemos prácticamente olvidado.

3. Nos conocemos a nosotros mismos (conócete a ti mismo y conocerás a tu Señor). Estar sin comer ni beber unas horas nos pone en estado de atención, nos obliga a observar nuestras reacciones, nuestras debilidades y nuestras fuerzas. El resultado final es verdaderamente asombroso.

El único mes de Ramadán que he podido ayunar ha sido sencillamente maravilloso. Lo empecé con reticencia pensando que no aguantaría, que iba a estar todo el día "mounstrificada" de hambre, que ni de chiste iba a aguantar las 12 horas que aquel otoño tocaban sin gota de agua. Pero la verdad es que fue todo lo contrario. Por la mañana me levantaba antes de que saliera el sol y me llenaba de provisiones, hacía la oración del amanecer (que verdaderamente sentía que me alimentaría durante todo el día) y regresaba a la cama. Luego pasaba todo el día bien, sin necesidad de dejar mis actividades, sólo con la cabeza un poco más lenta que de costumbre (¡libre de la pensadera, bendición!). Si sentía la boca muy seca me enjuagaba un poquito y listo. Así hasta la puesta del sol que rompíamos ayuno con agua y dátiles, y luego una deliciosa, y quiero decir DELICIOSA cena. Luego la oración especial de Ramadán se convertía en mi amuleto para lograr levantarme de madrugada a comer y beber.

Una de las cosas más alucinantes del ayuno es que recuperas el gusto: la comida SABE, pruebas una vil hojita de lechuga y notas absolutamente TOOOOOOOODOS sus matices saboríferos. Y eso para una glotona como yo es una gran gran gran experiencia. La segunda cosa que me impactó fue que, cada noche, al romper ayuno, sentía una inmensa satisfacción de mi misma y de mi extraordinario logro. Resultado: cada noche me sentía más chingona, tenía más confianza en mí misma y hasta me quería más. Una práctica verdaderamente "empoderadora". Claro que también hay cosas no tan fáciles: el cuerpo, por lo menos el mío, se pone muy sensible (para bien y para mal), las emociones están a flor de piel y la cabeza tarda un poquillo en reaccionar. Con los días me di cuenta de qué cosas o situaciones me sacaban de quicio y aprendí a observar el enfado y controlarlo. Fue un gran gran gran aprendizaje entre muchos otros.

Este Ramadán, como hace ya unos cuantos años, no puedo ayunar y, con toda honestidad, me gustaría. Hay una magia especial en ello. Una sensación de conexión y de fraternidad cuando piensas que compartes tu ayuno con millones de personas en todo el mundo.

Aquellas personas curiosas, exploradoras de sí mismas, experimentadoras de la vida pueden animarse a hacer un sólo día de Ramadán. Seguro que descubrirán muchísmo en esa vivencia.

Monday, August 24, 2009

De vuelta a la realidad

Para tranquilidad de los amables lectores les informo que ya estoy de vuelta en la realidad gracias a una amorosa y prductiva conversación con mi súper habibi, una concienzuda lectura de mi guru la Dra. Christiane Northrup (¡por favor, chicas, todas, tengan o no tengan hijos, les ruego encarecidamente que lean Madres e Hijas, es revelador), flores de bach, prácticas espirituales redobladas y bendiciones del mes de Ramadán. No puedo decir que todo sea felicidad pero ya van volviendo las aguas a su cauce y tal como lo había pronosticado, al día siguiente de mi queja masiva ya quería escribir odas y cantares.

Por lo pronto creo que voy bien: primera fase de libro terminada (28 poemas irregulares y una "invocación" que tengo que dejar madurar un poquillo para luego corregir y mandar a mi editor), panza creciendo a buen ritmo, marido ejemplar prodigándome todos los cuidados posibles y asumiendo casi todas las tareas caseras con todo y sus ayunos de 16 horas, Halima durmiendo casi toda la noche, y 40 días enteros (número mágico) a partir del 30 de septiembre para ponerme en forma, agarrar aire, terminar mi árbol de la vida en fieltro y preparar las cositas del bebé.

Una cosa sigue faltando en mi vida y mis sueños me la reprochan: bailar. Porque lo malo es que el género musical que a mí me gusta se baila en pareja: vallenato, salsa, merengue, bachata no tienen chiste bailando de a uno. Los ambientes salseros (discos, bares, etc) me dan infinita flojera y no tengo un grupo de amigos salseros como tenía en Barcelona. Algo inventaré en otro momento de mi vida. Por ahora tendré que conformarme con poner la música alta y cantar con todas mis juerzas.

La gran hazaña del fin de semana: ¡unas deliciosas patas de vaca a la libia! Habibi es un gran cocinero, pero NUNCA pensé que me comería un platote de patas de NADA en lo absoluto y que además lo disfrutaría. Pues mi amado preparó unas alubias con patas de vaca que bien podrían ser el equivalente a los firjoles charros con manita de cerdo. Sí, son gelatinosas y suavesonas, es un plato contundente, picosito ¡y lo disfruté como una enana!

Agradecimiento público a mi marido que es un hit. Por las patas y por todo todo TODO lo demás. Y gracias a los amables lectores por las porras y buenas vibras, llegaron íntegros hasta acá.

Thursday, August 20, 2009

Largo largo verano de angustia

Lo bueno es que al largo largo verano nomás le queda una semana y que la angustia no proviene de ninguna situación verdaderamente angustiante sino de mi simple y sencilla (y odiosa) incapacidad de equilibrar mis emociones que campan sueltas y salvajes, me muerden y me arañan y me arrancan la carne un rato sí y otro no.

Azuqueca arde a 40 grados a la sombra con lo cual no se puede estar fuera de casa con panza de 32 semanas y el saco del ánimo en rastras. Los juegos de los parques queman, no hay paseos sombreados y lo peor, no hay amigos a la mano. Los locales (sabiamente) se han vuelto animales nocturnos: duermen toda la tarde, TODA, cenan a las 9 y salen de casa con niños y lo que haga falta hasta las 12 de la noche o 1 de la mañana. Al día siguiente, of course, los niños se levantan tardísimo, hacen cualquier cosa por casa o las vueltas mínimas fuera de casa, comen y vuelta a empezar. Pero yo después de las 9 soy incapaz de salir a ningún sitio, mucho menos llevar a Halima a una guerra de globos en ningún jardín vecino.

Así que nadie por aquí, nadie por allá y estoy a punto de comprarme un boleto de tren a Barcelona para escaparme 3 días de mi casa. Me niego a pasar tardes enteras haciendo voz e inventando diálogos de alces y osos, me niego a pasar horas enteras manipulando muñequitos ni construyendo torres, ni jugando a la pelota. Mi propia niña interior (y no me refiero al/la que estoy gestando) me reclama a voces: NECESITO HACER COSAS QUE ME GUSTEN A MÍ Y SÓLO A MÍ, NECESITO IR A MI RITMO, NECESITO CONVIVIR, INTERCAMBIAR CONVERSACIONES CHIDAS Y TERNURA CON PERSONAS QUE ME IMPORTAN Y ME AGRADAN. ¿Y eso cómo se hace con una niña de 3 años y un marido que empieza uno de los ayunos de Ramadán más duros de los últimos años?

¡Vete, Mal Rollo! ¡Vengan a mí, Creatividad y Buen Humor! Pero lo único que realmente quisiera es estar en un sitio más fresquito, con buena compañía y sin tener que atender a nadie, NI A MÍ. Ahora ¿eso me ayudará a equilibrar mis telarañas internas y pasarme nuevamente al "lado OK"? Saaaaaabe. Pero me quedan 10 días que debo sobrevivir sin que mi estado emocional haga estragos en mi salud física, mi matrimonio, ni en Halima que todo lo cataliza.

Lo bueno de estar a merced de las hormonas es que mañana a esta misma hora estaré escribiendo una Oda a mi amado, un Regocijo por la maternidad, un Poema de amor a mí misma y a mi estado, una Celebración de mi rancho adoptivo y un Gracias a la vida sincero y lacrimoso. Y ahora mismo a lo mejor me como un rielito con sal y limón, mañana me voy a comprar fieltros nuevos para el árbol de la vida que ya tengo dibujado, como solita y mi alma en algún lugar rico y me voy al cine a ver cualquier cosa como cuando todavía existía el Cine Buñuel y la tarjeta de la Uni era un pase mágico a una sala vacía y fresca, a una historia hermosa y nueva para aderezar las tardes del verano regio (al que adivine cuántas "y" me cupieron en esa frase le doy un premio).