Thursday, November 24, 2011

Volar





Hacíamos diker en casa de mi Abuela Maria Aurora, esa casa que ya no existe. Era un solo espacio, las paredes de la sala y el despacho no existían. Estaba representada casi toda la gente que amo, mis tíos, mis primos, mis hermanos y hermanas naqshbandis, mis amigas de azuqueca, mis amigas de la prepa, las de la carrera...Llegaban incluso personas que hace silgos que no veo, entre ellas una amiga muy querida que llegaba doble: su ser pre-sufi (con tejanos, pelo revuelto, jersey corto) y su ser post-sufi (con pañuelito, con mirada dulce). Las tres nos fundíamos en abrazo y cuando nos soltábamos ya era sólo una.

Nos sentábamos a hacer diker con los ojos cerrados y entonces empecé a sentir que me elevaba. Me ha pasado muchas veces, sentir que me elevo. Pero esta vez era real y no era sólo yo. Tomaba las manos de los que estaban a mis costados y lo mismo hacían ellos. Todo el cículo del diker empezaba a elevarse, con todo y casa. Daba vértigo. Por un momento quise abrir los ojos y Mahmud me gritó desde el otro lado del círculo: ¡no los abras!!! Sólo alcancé a entrever a trevés de las cortinas que la gente se desvanecía por la calle. Como la bella durmiente al tocar el uso.

Cuando la casa volvía a aterrizar estábamos todos sanos y salvos, pero los de afuera habían muerto.

Luego estábamos congregados en una especie de gimnasio con pasillos circulares. Como el museo MARCO de monterrey: un patio central, corredores techados, pero en círculo, el patio no era siempre visible. Íbamos en grupo y hacíamos diker también mientras circunvalábamos el patio. Yo comenzaba a correr y alzaba el vuelo, me escurría entre las estanterías y el techo, avanzaba ligeramente sintiéndome feliz y emocionada. Pero nuevamente todos aquellos que no habían hecho diker se desvanecían. Era como si el diker nos estuviera salvando el pellejo todo el tiempo.

En la siguiente escena mi marido entregaba su furgoneta a un policía, militar o cosa parecida, nos habían confiscado todo, incluso a nuestras niñas. En la furgoneta iban las sillitas de Halima y de Fátima. Hali ya estaba atadita y Mahmud entregaba a Fati (que no era Fati sino un bebé muy extraño). Mientras arrancaban yo me acercaba a Hali y trataba de explicarle: "mi amor, ahora tenemos que separarnos pero tienes que tener bien presente que te amamos muchísimo y que esto no es una decisión nuestra, que en cuanto podamos volveremos a estar juntos y que, pase lo que pase, lo más importante es que estés bien".

¡¡¡¿Por qué nos hacen esto???!!!!! Preguntaba yo con desesperación. ¿Qué querías? contestaba mi marido, todos han muerto en el gimnasio menos nosotros. Nos culpan. Y comenzábamos a huír de vehículos de guerra.

Creo que esto supera a la peorsísima pesadilla recurrente que es soñar que mi mamá se muere. Esa tenía el número uno porque al despertar, no es posible pensar aquello de "manos, mal, era un sueño". Esta vez sí, gracias a Dios. Mis dos niñitas estaba plácidamente dormidas. Pero la angustia vivida (sí, los sueños también son vivencias) no tiene parangón.

Había estado hablando con una amiga sobre SU angustia referente a estos tiempos tan movidos e inestables, me preguntaba si nos estamos preparando para alguna catástrofe o eventualidad (sí, tenemos unas reservas mínimas de comida, agua, medicinas y remedios, pero SOBRETODO MUCHA MUCHA PRÁCTICA ESPIRITUAL, MUCHA FE, MUCHA CONEXIÓN, MUCHO AGRADECIMIENTO, Y MUCHA ORACIÓN para saber dónde tenemos que estar y qué tenemos que hacer en cada momento, no sólo si sucede alguna crisis mayor, sino aquí y ahora qué quiere Dios de nosotros...) y me decía no podía vivir con la preocupación de algo malo pudiera sucederle a ellos y que sus bebés se quedaran desprotegidos.

Claramente me sacó mis propios monstruos ¡y eso que los suelo tener bastante a raya! Yo hago dúa (pido) todos los días porque Dios me de vida, salud y sabiduría para acompañar a mis hijitas por el camino hasta que sean mayores, y agrego que si eso no es posible, que a ellas les garantice guía y protección, y las compence con algo mejor y les evite todo daño. Generalmente eso me pone el corazón en paz. Igual que yo, ellas están en manos de Allah, igual que todos.

Sinceramente creo que lo mejor que todos podemos hacer en estos tiempos de cambios tan radicales, en las vidas personales y en la vida mundial, es pedir, conectarnos de corazón con LO MEJOR que encontremos, con aquello de donde brote más Luz, más Amor, más Paz y que tratemos de llevar ese sentimiento noble con nosotros ahí donde vayamos...

Insha'Allah, todo saldrá bien.

(la imagen está tomada de www.meditacionsufi.com/meditacion-sufi/, una página preciosa que han hecho unos hermanos de Madrid donde pueden asomarse un poquitín a lo que es diker y Mawlana, ya saben quién es Mawlana, que Allah le de todo lo mejor de este mundo y del otro).

Sunday, November 20, 2011





Caminaba por el Cerro del Obispado. Era de día. Las casonas eran trozos del palacio de la Alhambra, todas con jardines, fuentes, pilas, espejos de agua, albercas, sistemas de riego, acequias, setos, naranjos, palmeras. Todas interconectadas, todas vivas. Estaban llenas de turistas, transeúntes, funcionarios, trabajadores, familias. Yo entraba y salía de las casas y de los piscinas como encantada. Recorría pasillos, patios, pasadizos como llevando a cabo algún tipo de ritual, volviendo a casa. Tenía entre las manos una plantita germinada dentro de una esfera de luz. ¿Una ofrenda, una limpia, una siembra? ¿Un fantasma, un hada, una sacerdotisa?

Thursday, November 17, 2011

Visión nocturna



Soñé que mi antigua tribu se reunía en el centro de Monterrey, llegaban de cercanas y de lejanas tierras. Recorríamos las ciudad en un vehículo descubierto ¿una camioneta, una lancha? Parecía que estábamos buscando algo o a alguien. Yo podía ver a muchos kilómetros de distancia y a 360º. Muuuuuuuuy impresionante. Iba recorriendo cada cuadro del centro histórico, inspeccionando. Había un ambiente entre festivo y preocupado, como una noche de muertos. De pronto llegábamos a una zona verde. Le dije a Thelma: viene alguien, no sé si es un hombre o un perro. La sensación de incertidumbre era intensa. Entonces Thelmita como si nada dijo: es un pastor alemán. Y un perro pastor alemán saltó los setos. Cuando llegamos a nuestro destino nos pusimos a asar carne con armas largas. No sé si era una fiesta o una preparación para la batalla.

¿O sea que puedo ver de muy lejos pero no de cerca? ¿Y qué es lo que, aquí y ahora, mis ojos de lechuza no pueden ver?

Tuesday, November 15, 2011

Quehacer, qué hacer, que hacer




Dios mío qué pronto pasan los días cuántas cosas qué hacer cuántas cosas qué pensar cuántas cosas qué sentir qué digerir que procesar qué transformar cuántos cambios pequeños minúsculos se van amontonando como montañas como abejitas zumbando cuánta miel cuánto trabajo esa es la vida luz y sombra esfuerzo y recompenza sorpresas y sobresaltos sal de mar y agua de río maremagnum avalancha o fluir impercetible o goteo persistente horadante sin pausa pero con sonrisa con lágrimas pero con fuerza con cansancio pero con alimento con amor y con rabia con esperanza y con sueños con amor con mucho amor y con fuego con agradecimiento con agradecimiento.

Un secreto que nos regaló nuestro maestro Sheik Muhamad Nazim al Haqqani (que Allah esté satisfecho con él), recitar: Masha Allah la quata ila biLah Sólo exite la voluntad de Allah no hay fuerza salvo en Allah, cada vez que entramos a casa, como protección ante cualquier calamidad o desgracia. Insha'Allah.

Sunday, October 23, 2011

Libia: asegunes






Parece que todo terminó, pero esto no ha hecho más que comenzar. Habibi gracias a Dios volvió a casa, aparentemente, pero se le quedó el alma en Libia, ¿cómo no?

Por la televisión e internet desfilan imágenes truculentas mezcladas con estampas magníficas de regocijo, amor, esperanza. Gadafi ha muerto. Yo sentí pena, porque vi a un pobre hombre asustado de morir. "No me mates, podría ser tu padre" volaron sus supuestas últimas palabras hasta mis oídos y casi me arrancaron lágrimas. Luego me llegó también la respuesta de sus captores: "¿cuál padre, el que encarcelaste, el que desapareciste, el que torturaste, el que humillaste públicamente?" En mi opinión, la muerte no se cura con más muerte, pero también creo que lo mejor es no tener opinión y que quienes vivieron bajo el yugo impuesto por este señor se sienten ahora libres, alegres, exultantes.

Una cara de la moneda
Hay voces que empiezan a sonar, que si todo es un engaño de Occidente, un plan macabro para derrocar al padre de África. Y a mí estos comentarios también me duelen, porque son ingenuos, porque no toman en cuenta los años de dolor que hay detrás de todo el proceso. Creo que cualquiera que sea mínimanete crítico y pensante sabe que nadie es totalmente bueno o malo. Gadafi como cualquier otro ser humano tuvo que hacer cosas buenas en vida, es decir, hacerle bien a algunos. Y también hizo mucho daño a muchos otros. La parte de la historia que me toca directamente es esta última. Aunque en la vida también me ha tocado recibir mucho bien de personas que (los demás decían que) habían hecho mucho mal.

Tampoco puede pensarse que la OTAN y el resto de ayudadores occientales han actuado exclusivamente bajo los valores de "liberté, egalité, fraternité", yo también pienso que muchos otros intereses los movieron: que el líder resultaba muy incómodo, que si en Libia hay mucho petróleo, que qué bien puesto está en el mapa, qué sitio tan estratégico. Pero la noche en que la ONU decidía si le entraba al quite o no, mis cuñadas, mi suegra, mis sobrinos, estaban reunidos todos en una casa oyendo explosiones que se acercaban. Dicen que había suficiente artillería para liberar Palestina. Y cuando los señores de Naciones Unidas (irónico el nombre) decidieron participar aquí y allí nos tiramos al suelo a dar gracias, con lágrimas en los ojos, pensando que nuestra familia (y muchos otros cientos de personas) tenían una oportunidad de salvar la vida.

Menos mal que Libia es un país rico, menos mal que tiene con qué devolver el precio de su liberación. Tantas guerras olvidadas, tantas injusticias.

Un hombre, muchos hombres
Cuando se metieron en casa las imágenes de la muerte de este hombre y su hijo pensé ¿este miserable es el que mantuvo aterrorizados a algunos de los hombres que más he admirado y querido en mi vida? ¿este es el que tenía una losa puesta sobre los corazones de cientos de miles, el que separó familias, el que asesinó personas queridas, el que persiguió y amenazó, el que aterrorizó? Sí y no. El monstruo de la tiranía no lo sostiene un solo hombre, lo sostienen todos. Los que lo disfrutan y los que lo padecen. Pero se acabó. El miedo de los demás, la desconfianza que minó los corazones de muchos libios ya no lo sostiene. La esperanza, la confianza en un nuevo presente alienta los cambios.

Dice Habibi que la gente ya no se rehuye en las calles, ya no se ve con desconfianza. Benghazi sigue en estado de guerra (sin servicios, sin trabajos, sin liquidez, en caos), pero que si dos personas tienen un accidente de tráfico bajan de sus coches ¡y se abrazan!, los vecinos se turnan para limpiar las calles, rezan juntos, si a uno en el banco le desaparecen la cuenta, el resto de las personas de la fila sacan cada uno un poco de lo suyo y le completan el dinero que necesitaba. Los imames en las mezquitas hablan de paciencia, de reconciliación, de tiento, de inclusión.

¿Qué será de Libia? ¿qué será de nosotros?
Parece que Libia necesita de todos los libios para reconstruirse, necesita de todas las voces para convertirse en una patria acogedora y protectora, que promueva el crecimiento, el bienestar, la felicidad de sus ciudadanos. Parece que todo está por hacerse. Banghazi estuvo abandonada por 40 años, siempre ha sido opositora. Hace falta configurar la vuelta de los refugiados, reordenar la vida, contruir y reconstruir. Parece que hay recursos de sobra para hacer todo lo necesario.

Parece también que Habibi ha encontrado su lugar en el mundo. Ha vuelto a ocupar su puesto entre los hombres de su generación. Allí no es un extraño, ni un extranjero, no es "exótico". Es un hombre que ha vivido, que después de 30 años fuera (¡alucinante!) sigue estando vinculado con la gente y con el lugar. Las cosas que sabe y que conoce son valiosas ahí, no folkóricas, casi puedo decir que son necesarias. Como me pasa a mí cuando vuelvo a México. Hay pueblos con sed, y los que hemos bebido tenemos responsabilidad de compartir, porque su sed ha sido la nuestra.

Parece que ahí la tierra está viva. África está viva como América Latina. Parece (y esto también me resulta increíble) que 42 años de dictadura no han podido con el tejido social. Lo que viene sucediendo en México de 10 años para acá (tal vez más, yo empecé a verlo con la distancia), la desintegración de las redes sociales, la ruptura de los vínculos básicos entre las personas amigos-familia-vecinos-colegas, eso no ocurrió allí. Es un milagro. O tal vez puro instinto de superviviencia. Ahí la familia sigue siendo una tribu extensa cuyos brazos se cuelan por entre los brazos de otras familias y se agarran fuerte y no se sueltan. Se acompañan, se ayudan, se organizan, piensan juntos, sienten juntos, viven y salen adelante juntos.

Tal vez lo mío sea mucho romanticismo pero ¿qué revolución, qué cambio no está también alentado por un cierto romanticismo? Siento que tanto en Libia como en México (guerra no declarada pero terriblemente feroz y destructiva) es momento de andar con cuidado, y eso quiere decir: atentamente, con mimo, poniendo la máxima luz sobre cada paso, asegurando cada palmo del camino.

Yo todavía no encuentro una forma concreta de poner mi granito para el bien de México ¿tendré que esperar 20 años más para recuperar mi sitio? ¿será el momento de apostar nuestras vidas (nuestra comodidad, nuestras costumbres, nuestras amistades, nuestras rutinas) para el bien de Libia? Dios dirá.

Friday, October 14, 2011

Viajera



Ando recogiendo mi vida, ando enrollando mis recuerdos sobre mí misma, ando haciendo las maletas. Estoy llenando las despensas de todo aquello que me gusta o me nutre, estoy haciendo botiquines, y vaciando los armarios de todo lo que ya no sirve. Estoy poniendo a punto mi casa rodante, porque presiento que muy pronto tengo que estar lista para irme.

¿A dónde? Quién sabe. A donde Dios quiera. Es que yo, en esta vida, para dolor de mi casa, he elegido El Viaje. Y cuando una viaja, obviamente, siempre está por los caminos.

Ando preparando el itacate, poniendo a buen recaudo mis tesoros. Ando llenando baúles, ajustando el astrolabio (qué palabra más bonita, astrolabio). Tal como Mery Poppins, siento cambiar el viento.

No soy como Borges, no pretendo viajar ligera. Yo llevo conmigo mi casa y aquello que amo, de un modo u otro, viene conmigo. ¿Qué mares, qué cielos, qué tierra me aguarda? Da igual, la tierra toda es una, y uno mismo todo el cielo.

Insha'Allah, iré bien acompañada. Insha'Allah voy de la mano de mi Maestro. Insha'Allah siempre habrá un camino de vuelta al lugar de mi nacimiento.

Ya suena el ruido de viaje en mis oídos, ya suenan las rueda, los cascos, las velas, el polvo del camino. Falta poco y mientras tanto me preparo, saboreo este remanso, este recodo donde me he detenido.

Que vengan buenos tiempo y mejores caminos.

Wednesday, October 12, 2011

Dos

Hace dos años un día como hoy casi a esta misma hora nació nuestra Fátima Selima. Halima preguntaba: mamá ¿cuándo voy a poder jugar con ella, cuándo va a caminar, cuándo va a decir mi nombre? Y resulta que ya baila, dice Mima, cuenta cosas.

Aquí estamos entre vomitonas, sin dormir, extrañando al papi, pero con el corazón ancho y dando gracias porque la presencia de Fati es un regalo maravilloso en nuestras vidas.

Saturday, October 01, 2011

Habibi en Libia (ambivalencia)

Por fin, 29 años después, mi habibi volvió a Libia. ¡Vaya viaje! ¡Qué reencuentros! Desde el aeropuerco, nada más llegar sano y salvo, se oían decenas de personas cantando en árabe: "alza la cabeza, eres un libio libre". Y el ulular de las mujeres. No creerían el peso que se quitó del corazón de los libios con la caída de Gadaffi de no haberlo visto como lo he hecho yo.

Su teléfono no funciona. Espero que se compre uno para mantener contacto más facilmente. En su calle lo esperaba una jaima preparada para la fiesta. Mi suegra quería preparar un camello. Sí, un camello, no doscientos pollos ni tres corderos, no un buey, sino un camello. Yo me acordé de la tesis de Verito sobre un escritor checo que narra un banquete con un camello relleno de no sé qué, a su vez relleno de no se cuál, a su vez relleno de no sé quién. Un camello.

Un rato depués cuando por fin llegó a casa volvió a llamar. Huele a Benghazi, dijo feliz. Depués de casi 30 años todavía no se le iba el olor de Benghazi. Hay mucha gente, y viene más, dijo también.

Nosotros tuvimos un sábado normalito, montamos la cocinita de IKEA, fuimos al herbolario. Fátima despertó de madrugada vomitando y por la tarde otra vez...Sí, yo también tengo un nudo en el estómago. No sé si de emoción por lo que está viviendo el habibi o de terror por los 20 días que tengo por delante sola con las niñas.

Halima lloró todo el camino de vuelta del aeropuerto. Pero después ha estado muuuuy colaboradora aunque a ratos se le sale el chamuco. Fátima lleva todo el día pegada a la teta. Qué reto cocinar y recoger con una niña pegada a la teta. Qué reto quedarse frita acostando a las niñas y tener que levantarse a apagar luces, computadora, terminar de limpiar, preparar las cosas de la noche.

Qué alegría, qué bendición poder ver este día (aunque sea de lejos) en que mi amado puede volver a su patria. Qué envidia me da ahora su libertad. Qué suerte tener las niñas que tengo (¡son preciosas!), qué losa lo que me queda de trabajo personal para poderlas disfrutar de verdad. Qué gusto tener un compañero, aunque vaya y venga, qué depresión sentirme tan pero tan dependiente a la hora que se va. Qué suerte tener una casita cómoda y segura en un lugar tranquilo, qué tristeza que aquí nadie tenga con nosotras un "compromiso familiar". Qué alegría tener amigas, qué miedo no poder pasar ni un día sin ellas. Qué miedo de verdad.

Necesito reconstituirme, estar en silencio, pero estoy taaaaaan cansada. Me quedan veinte días de trabajo muy intenso. Que Allah nos ponga la gasolina y nos preste su GPS para que nuestro no-viaje llegue a buen destino, al-Faaaaatiha. Y que cuide a nuestro habibi por allá.

Friday, September 23, 2011

Ingenuidad, ingenuidad

Eso de ayudar
Hay lecciones que aprendí cuando por obra de algún milagro, un montón de chavos y chavas de los barrios más pesados de Monterrey nos abrieron sus vidas de par en par, nomás porque queríamos entenderlos, porque nos gustaban un montón, porque sentíamos que ALGO podíamos hacer CON ellos para acercarles otras oportunidades.

Aprendí por ejemplo que uno no puede pretender "ayudar" a nadie sin que antes se lo hayan pedido, aprendí que lo que uno cree que los otros "necesitan" puede no tener nada que ver con lo que realmente necesitan, y sobretodo que no se puede entrar en la vida de nadie (persona o comunidad) con la intención, aunque sea honesta de "arreglar" su situación.

En aquel momento me ponía en lugar de los chavos a los que les caía el chahuistle de los programas gubernamentales de "apoyo a la juventud" y pensaba: si de pronto vienen tres weyes (o weyas) a casa, a decirme que cambie mis costumbres, que si hago esto o aquello me van a dar una beca o me van a traer un fiestón a mi colonia, yo creo que sí los agarro a putazos (excuse my english).

Más tarde aprendí con el zapatismo que lo único que uno puede hacer con los movimientos sociales es participar desde SU PROPIO lugar en el mundo. Yo no era indígena, ni vivía en la selva, ni estaba excluída de los servicio mínimos, ni estaba amenzada mi forma de vida. Pero siendo una mujer, joven, poeta, estudiante, en una ciudad industrializada, sí había UN MONTÓN de gritos en común con aquellos gritos de la selva lacandona. Porque la "deshumanización" también me calaba hasta los huesos, y el desprecio y destrucción de la diversidad me horrizaba (y amenzaba), porque el modelo de desarrollo que seguía un país que también era mío tampoco me gustaba....

La realidad de golpe y porrazo
En fin, que ayer tarde me sentí como si todas aquellas lecciones no hubieran servido de nada y yo siguiera sin salir de casa de mi tía donde tenía la vida de una "niña bien", como si no hubiera aprendido nada de seis años de trabajo comunitario, como si no hubieran existido.

Había convocado, como es mi costumbre, a todas mis amigas para tratar de "ayudar" a una persona en una situación muy muy difícil, a una persona que sólo conocíamos por referencias. Pusimos toda una red en funcionamiento, cada una echó mano de sus recursos y al final me di cuenta de que:

a) La persona en cuestión, llamémosla Momo, no quería ni mi simpatía, ni mi comprensión, ni mi amistad, ni estaba interesada en ninguno de mis rollos. Simplemente necesitaba un trabajo.

b) Que yo estaba jugando como la más ingenua de las damas de la caridad el papel de salvadora universal pero peor: yo pensaba que Momo compartía mi "esquema horizontal" de "pensar entre todas lo que podemos hacer porque éste es, en realidad, un problema de todas" CUANDO LO ÚNICO QUE NECESITA ES UN TRABAJO.

c) Sin darme cuenta (Y ES LO QUE MÁS ME ENFURECE) lo que yo en realidad quería, era su simpatía, comprensión, amistad.

Así que cuando me di cuenta de que la víctima de mis elucubraciones ni quería lo que yo quería ni pensaba lo que yo pensaba ni podía beneficiarse de aquello que yo podía ofrecerle me sentí como si la vida me hubiera excluído, como si me estuviera diciendo "¿ves, pendeja, ya te acordaste?" ¡Y no me gustó!


Lección en proceso
Bueno, como no soy del todo mala persona, la verdad es que también fue muy frustrante sentir que Yo no puedo hacer nada para resolver las injusticias o sufrimientos presentes en la vida de los demás. Y todavía estoy tratando de organizar la información: ¿debo pensar que tenemos una maldita sociedad que orilla a algunas personas a condiciones durísimas mientras que otras nos beneficiamos de sus mieles, y que tampoco está (solamente) en mi mano cambiarlo? ¿debo creer, más bien, que Allah pone en la vida de cada uno lo que necesita para acercarse a Él, aunque a veces esto pueda resultar doloroso e incomprensible y que, sobre todo en este caso, no tengo ninguna ingerencia? Pero entonces ¿no construimos todos la socidad en la que vivimos? ¿no somos responsables de ayudar al prójimo? ¿no es demasiado cómodo pensar que el sufrimiento de los demás sencillamente no tiene nada que ver con nosotros?

Mi problema es que yo no pienso, sino que me devano los sesos tratando de descubrir los DEBO pensar. Así que ahora les voy a decir lo que SIENTO. Bendito sea Dios, últimamente he aprendido a darme cuenta de lo que siento y mi percepción casi nunca me falla:

Yo siento que todo lo que le está sucediendo a Momo es por una buena causa (mi cabeza supone que para que aprenda lo que vino a aprender a esta vida) y que lo único único único que yo puedo hacer por ella es rezar, para que el aprendizaje le sea fácil, para que sea con el menor sufrimiento posible, porque le salga barato de verdad (que no pierda nada de lo que para ella es valioso), porque reciba toda la ayuda que pueda necesitar, porque esté bendecida, porque esté protegida, porque esté guiada, en fin, porque Allah la mantenga en buenas manos y le de lo mejor que le pueda dar ya que Él sabe más.

Claro que todo esto no me gusta pensarlo porque me siento la vieja mocha más mocha más mocha conservadora y asquerosa del mundo, mola más ser revolucionaria, indignarse ante las injusticias sociales y, de preferencia, formar parte de ellas del lado de los buenos, claro está.

Es lo que tiene el sentir, que sentimos lo que sentimos, aunque no nos guste. Eso no se puede manipular.

Lo que sí tengo que hacer
La segunda parte de mis "lecciones de trabajo comunitario" me la dieron, mitad y mitad, mi vivencia de la literatura y la aparición de mi mestro espiritual:

1. Transformarme a mí misma es lo único que puedo hacer para tansformar el mundo.
2. Leer y escribir me transforman, aunque también otras cosas como la práctica espiritual.

Así que quizá, lo que sí debería hacer para saciar esa necesidad de sentir que incido en el mundo que me rodea es compartir aquello que sé hacer, aquello que amo hacer, y por el puro gusto, sin esperar transformaciones ajenas por más difícil que resulte.

Ahora que vuelvo a construir mi individualidad después de dos años de simbiosis hijil puede que sea buen momento para plantearme abrir espacios dónde compartir la bendición del diker y el estrago de la lectura. Dos buenos fuegos al calor de los cuales cocerse, transformarse, ser con los demás.

Sunday, September 11, 2011

Lo que quiero de cumple

Este año, por mi cumple, me gustaría poder hablar o escribir a cada una de las personas que ha significado algo en mi vida y decirle: GRACIAS, gracias por lo que compartimos, gracias por lo que disfrutamos, gracias por lo que aprendo o aprendí contigo, gracias por ser parte de mi vida, gracias por ser parte de mí.(Hace un tiempo me propuse más o menos lo mismo, pero la verdad creo que no alcancé a enviar ese correo ni a la décima parte de mis afectos.)

Este año aprendí que aunque las cosas pasan y se van (en esta vida, pero también en todas las vidas que se engarzan en una existencia), de alguna manera permanece la belleza y la sabiduría que hubo en ellas. Y yo, que tengo un alma vieja, tengo muchas perlas guardadas en mi alhajero. ¡AlhamduliLah!

Esta vida, hasta donde dura, ha sido muy muy rica. Cuando pienso en toda la belleza que he podido experimentar y hasta crear, me doy cuenta que estoy infinitamente bendecida.

Quien quiera hacerme un regalo de cumple puede rezar por mí: para que Allah me conceda muchos años para acompañar a mis jijas hasta que sean adultas, que me dé sabiduría para guiarlas bien y mantener la armonía y la alegría en casa (pase lo que pase), que me garantice una chispita encendida que alimente siempre mi relación, que me regale salud de cuerpo y de alma, que bendiga y proteja a todos aquellos que amo y que me aman, que me siga enseñando el caminito para transformarme cada vez en una mejor persona (y aquí podría agregar entera la oración de San Francisco), que me dé el don de poder disfrutar y compartir las cosas maravillosas que llegan a mi vida y, como cerecita del pastel: que bendiga a mi maestro Mawlana Sheik Nazim al-Haqqani por la Luz que ha traído a nuestras vidas.

Un abrazo gigante a todas y todas mi compañeras de aventura, gracias también por acompañarme a través de esta bitácora vuelo.

Saturday, September 10, 2011

5 años


Han pasado tantas cosas en cinco años. Cambios de casa, cambios de estado, cambios de espíritu, hijo perdido, hija nacida. Proyectos abandonados, sueños replanteados, descubrimientos, sorpresas, despedidas. Aprendizajes, des-aprendizajes.

Hali cumple 5 y yo 35. Estos cinco años que hemos andado juntas son sin duda, con su luz y su sombra, los más preciosos de mi vida. ¡Gracias Halima!

Tuesday, August 30, 2011

Este verano




Normalmente (desde que soy madre, digamos) odio los veranos, que no es como odiar las primaveras u odiar los otoños. Aquí "El Verano" es una institución, como ya he dicho alguna vez y todo se interrumpe. Cambian los horarios de trabajos, bancos, oficinas; cambia la programación de la tele, la gente se va (incluso la gente de los pueblos se va a otros pueblos más pequeños). Total que es un desorden. Yo, que no tengo pueblo, suelo qudarme sola y aburrida con mis jijas, sin opciones casi de ocio ni cultura, disgustada por el agua fría de las piscinas y el sol achicharrador que impide estar en el parque o dar un paso. Largos, solitarios y aburridos. Así podría definir los últimos 4 veranos, con las dulces excepciones de unos días familiares junto al mar.

Pero este verano, ESTE, ha sido totalmente distinto.

Primero que nada fue el viaje a México. Lo conseguimos de milagro y, como ya también conté, fue sanador y mágico. Me afirmó esa sensación de que se termina un ciclo en mi vida con el consiguiente trabajo (feliz) de cosas por cerrar y cosas por descubrir-crear.

Así empezó Ramadán que este año nos cayó de lleno en agosto. La vida material se atenúa y la espiritual se acentúa. No sé cómo hemos pasado todo el mes en casa con las niñas. Hemos tenido algunas excursiones felices con las amigas de por aquí (por tandas, las que ya habían vuelto o las que no se habían ido), tuvimos también muchas mañanas de biblioteca (fresquito, matutino, tranquilito, poco gasto calórico, etc) y algunos días de piscina. Ah, y mucho trabajo de limpiar y reacomodar de nuestra no-mudanza.

La cosa es que no fue aburrido, ni eterno, ni solitario. Fue INTENSO interiormente, y exteriormente fácil (fácil quiere decir sin sufrimiento, no sin trabajo o esfuerzo). Hicimos una rutinita casera, las horas se iban encadenado felizmente unas con otras. Dejé de pensar "¿y qué voy a hacer todo el santo día con estas locas?" Y descubrí que cuando yo estoy realmente ocupada ellas pueden jugar solitas horas y horas, o "ayudarme" en mi actividad (colocar libros, guardar ropa, poner lavadora, tirar cosas).

Y no sé qué tanto más quería contar. De pronto simplemente me parece que ha sido un verano perfecto, con la dosis perfecta de familia, de aventura, de paseo y de casa, de amigas y de niñas y hasta de marido (que por cierto estuvo todo el mes sin trabajo, pero tampoco eso fue una tragedia, gracias a Dios).

El último (y único) Ramadán que he hecho fue el de antes de Hali. Me parece significativo que casi dos años después de Fati haya podido volver a ayunar. Fin de un ciclo.

Una misión, una pasión, un oficio
Cuando volví de México y me encontré con el vacío veraniego tuve un momento de terror: "¿Y ahora qué va a dar sentido a mi vida, ahora que he decidido dejar mi obsesión con la maternidad?".

Durante unos instantes parecía que no había nada. El trabajo espiritual no me da para llenar los días, la actividad literaria...¿cuál actividad literaria?, una misión...una pasión...un oficio...Y entonces recogí de la biblioteca un libro que llevaba semanas esperando De parte de la princesa muerta de Kenizé Mourad.

Cuando empecé a leer la vida cobró sentido de nuevo. Entonces recordé que alguna vez quise con toda mi alma compartir con otras personas mi amor por la lectura, recordé que incluso mi atentado de tesis prometía demostrar que un texto literario puede constituirse como un texto mistagógico (un texto que traza un camino para el alma, un recorrido hacia la Realidad, hacia la Verdad, hacia Dios, como quieran llamarle). Recordé que tengo un montón de herramientas para invitar a otros a jugar con los textos y las palabras, que sé sondear abismos y echar a volar barcos e inventar senderos para navegar.

Todavía no sé lo que haré ¿un taller de lectura y creación con mujeres? ¿un grupo de experimentación poética con quien se deje, en plan laboratorio? ¿un taller de creación con niños grandes? ¿un taller de poesía con niños pequeños? ¿un taller de cocina y literatura? ¿ninguna de ellas? ¿todas las anteriores? ¿otras?

Lo que sí tengo claro es que tengo que volver a crear "mi campo". Así como en algún momento aprendí a percibir mis campos electromagnéticos y a repararlos, ahora necesito rehacer la casita de mi alma. Volver a rodearla con esas cosas externas que le dan sustento, volver a leer, volver a escribir, volver a asomarme al mundo e indagar qué cosas han pasado en mi ausencia. Y la vida doméstica tendrá que ajustarse a esa necesidad.

De pronto me siento como la Vetusta Morla asomando lentamente su carita. Pero también me siento como Bastian, con un grano luminoso de Fantasia en la palma de mi mano, listo para dar luz a cientos de mundos (POR FAVOR SI NO HAN LEÍDO LA HISTORIA INTERMINABLE DE MICHAEL ENDE LEANLA, ese sí que es un texto mistagógico aunque esté modestamente empacado en novela infantil).

No sé qué queda de mí después de cinco años de maternidad y silencio, pero estoy lista para descubrirlo. ¿Me acompañan?

¡Ah! Y otro día les cuento qué tiene de maravilloso Kenizé Mourad y sus libros.

Sunday, August 21, 2011

¡Trípoli libre insha'Allah!

Parece que por fin la capital libia ha sido tomada por los opositores de Gadaffi ¡Rabbun Allah Hasbun Allah! Rezamos porque el régimen toque a su fin y empiece una nueva etapa de paz y florescimiento para el pueblo libio, al-faaaatihaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Tuesday, August 16, 2011

ESTA ES LA ROLA DEL SIGLO



Parece que se llama "El niño de la hipoteca" y esta extraordinaria Oda: Tienes que ser mi novia de 2ºB

Y yo pienso en la niña que era, con mis dos coletas, mi uniforme azul marino, mis zapatitos de suela de goma, mis lentecitos, y aquel patio tan graaaaaande de la Venustiano Carranza y los yuquis, duritos con todo, paletas, pollitos de colores, remolinos de compañeritos, comadritas felices, sol, sol de Monterrey.

Deshaciendo cajas

Pero en su mismo lugar, porque al final no nos cambiamos de casa. Ya llegará la casita con jardín, por ahora nos ahorramos trámites, compras y traslado (economía manda).

Como ya teníamos media casa empacada, hemos tirado la otra mitad. Buuueno, no tanto, pero sí hamos hecho una limpieza profunda ¡liberación! y estamos redecorando, aligerando, adecuando espacios. A lo mejor hasta nos damos un volteón por IKEA (IIIKKKEEEEEEEEEAAAAAAAAAAAAAAAA) para agregar algún detallín o rematar algún rincón.

De todas formas seguimos bastante movidos, ha sido una semana de infecciones. Sólo Halima se salvó y espero que así siga. Yo tuve que dejar mi precioso ayuno de Ramadán para tomar antiviral en microdosis, bolitas de homeopatía y caramelos de propóleo.

Hace muuuuucho calor. Se me sobrecalienta el cerebro.

¡Amor!