En un libro maravilloso, una pequeña joya, Marguerite Yourcenar ha cifrado 33 nombres de Dios en pequeñísimos poemas cargados de fuerza. Hoy, mi abuela cumple 93, número mágico por excelencia, así que al estilo de la Yourcenar, quiero rendirle un pequeño homenaje:
Habiba
Mujer amada
Hermosa
En tu cara
toda la luz
de las estrellas
Bendición de los cielos
Las alas asoman
entre tu vestido de rosas
Abuelita boreal
Tú
al alba
Manos suaves
¿Se verán las mías
como las tuyas
cuando acaricie a mis nietos?
Flor del desierto
Entre las pitayas
se abrió tu belleza
Oasis
Entre el asfalto salvaje
te alzas como un palacio
Nogalera
A tu sombra, abuelita,
a tu vera
Fuente de mi sangre
Tu sonrisa corre por venas
Soplo de vida
Cada vez, seis veces
Dios sopló sobre tu vientre
Corazón de azúcar
Vestido en papel de cera
moreno de fuego
amasado entre tus dedos
Corazón de higo
A fuerza de sentarte
a la sombra de la higuera
Corazón de nuez
Fruto guarecido
entre la madera
Higuera de mis tesoros
Bajo tus ramas siembro mis sueños
Princesa amanecer
En tu jardín
todas las flores despiertan
Raíz infinita
Vamos de tu nombre
hasta el principio del tiempo
Reina de los caminos de arena
Tus risas de niña
dejaron huella
Señora cabellos de nube
Cuando apareces
el cielo se acerca
Abuelita transhumante
De un lugar a otro
de la frontera
Casa viajera
Aquí en mi corazón
allá en mi tierra
Paloma
de los secretos,
mensajera
Corazón permanente
Tu amor no duda
nunca se mueve
Añoranza
Vuelve siempre a mí
el olor de tu casa
Manos de larga magia
Como las de mi padre
y mi hermana
Voz en la tormenta
Sabes ser el trueno
cuando hace falta
Dadora de vida
Fiat –dijiste-
y se abrieron las rosas
Fundadora
En ti comienza nuestra historia
Brillo entre la noche
Blanca luna
de mis amores
Inspiración
Tu voz
en el fondo el alma
Libro abierto
Entre tus venas
la clave de los cielos
Camino de azúcar hasta Dios
Sube hasta la Fuente
tu amor de caramelo
Alita de ángel
Buena y suave
caricia de pan tierno
Primera luz
Aurora
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