Thursday, August 26, 2010

Sunday, August 22, 2010

Estampas del verano 2: saladmasterizada (una de obsesiones alimentarias)


Como bien saben, desde que volví de Chipre estoy sientiendo que lo que como no me alimenta. Parte de la obsesión es que le falta la baraka (regalos divinos, bendiciones, etc) de la comida que se prepara en casa de Mawlana, pero otra parte bien importante, que la comida del súper de producción masiva, transgénica, brutal es también desabrida y falta de nutrientes.

También me andaba rondando la idea de cambiar mis ollas por ollas de hierro para no tragarme todos los días silenciosas dosis de aluminio y otros metales que un día me asalten por sorpresa en forma de grave enfermedad. Y resulta que justo me voy a Hoyos con Aliya y nos invitan a una cena de demostración de Saladmaster, las baterías de mis sueños. ¿Por qué? Porque están hechas de un material que no contamina nos alimentos, permite cocinar a bajas temperatura con lo cual se conservan hasta un 95% de los nutrientes, y TODO el sabor de lo que eches a la olla (IMPRESIONANTE).

Como no destruye los alimentos, la comida rinde MUCHO más (¡como el doble!), no hace falta usar grasa ni sal porque la comida no se pega, te ahorra una lana en luz/gas porque todo se hace de volada con el mínimo de calor y te la garantizan de por vida. ¡Bendito sea Dios, la respuesta a mis oraciones! Ahora vcada vez que caliento agua en mi ollita desconchinflada de IKEA me sabe a rayos (porque las de Saladmaster no alteran el sabor de los alimentos) y siento que me estoy tragando un caldito de clavos.

Claro que sí, vale una lana en cómodas mensualidades, pero se supone que con lo que te vas ahorrando de súper y luz o gas se paga prácticamente sola. Además como es una americanada en un descuido me hago distribuidora o me pongo a organizar cenitas y me sale gratis. O hasta me hago de un dinerito piramidal nada despreciable.

Lo único que me falta es convencer al dueño de mis quincenas. Por eso cuando vayan a la demostración (ya invitaré no se preocupen) es mejor que vayan EN PAREJA. Ya les iré contando.

Friday, August 20, 2010

Estampas del verano I: Hali se baña en camiseta (una de salud y petroquímicos)

Vino una chica muy maja de Greenpeace a contarnos los horrores de la confabulación Industria Farmacéutica - Industria Petroquímica. ¿Vieron la peli (o leyeron el libro) del Jardinero Fiel? Pues maomeno sólo que en dosis lentas con resultados inexplicables. En resúmen la cosa es que TODAS toditas todititas las cosas de cosmética, higiene personal, higiene del hogar y muchos productos más de uso cotidiano llevan derivados del petróleo que no son en modo alguno inocuos, sino que van haciendo mella en nuestra salud sin que nos demos cuenta.

Ustedes nada más echen un ojo a los ingredientes de lo primero que encuentren en el baño: parafinum, parafinum líquidum, aceite mineral, parfum, vaselina, y una amplia gama de parabenos (methylparaben, cuchicuchiparaben, chucuchucuparaben...) Lo gacho es el "efecto plástico" (porque ES plástico) por fuera se queda la piel lisita, brillante, estiradita. Pero POR DENTRO, los petroquímicos pasan a nuestros órganos y los fastidian.

Para no saturarlos de información, les cuento únicamente que los hijos de esta chica tenían dermatitis y se les quitó cuando dejó de haber en casa cosas de uso personal con petroquímicos (jabón, shampoo, cremitas, protección solar, jabón de platos, detergente, etc, etc, etc). Y como la economía familiar no daba para estar comprando productos ecologicos, ella y otra amiga se pusieron a fabricar caseramente sus propios cositos de perfumería, cosmética e higiene personal 100% natural. Lo MEJOR es que hacen de más para vender a otras madres que quieran evitar los petroquímicos en su vida íntima.

Total, que le puse a Hali el fabuloso protector solar 100% natural, pantalla 30, de aceite de sésamo y esencia de naranja. PERO SE ME OLVIDÓ que los remedios naturales requieren una constancia de la que yo carezco. Así que en vez de secarla y embadurnarla cada vez que salía de la piscina, le eché nomás dos o tres veces y se achicharró. Resultado: ahora se mete a la alberca con camista de surf y le pongo protector del súper jurando y perjurando que en cuanto se pase el verano no le vuelvo a embarrar nada industrial.

¡Tan tan!

Monday, August 16, 2010

Borrada o Las pitirosas tienen muchos colores


A Hali le gusta mucho pintarse la cara (y todo lo demás). Uno de sus diseños favoritos es el de mariposa con muchos colores, y no le bastan alitas con diseño mariposil, ella EXIGE que le llene la cara de color porque "las pitirosas tienen muchos colores".

Esta vez yo empecé con el dibujo y ella le dio los toques finales. Cuando la vi pensé que estaba viendo a una de mis ancestras, una Borrada, una Rayada, una de esas nómadas de mi tierra que llevaban la cara y el cuerpo tan tatuados que se les difuminaban los rasgos. ¡AY WEY! Esa pielecita tostada y esos ojos hondos, como de otro tiempo.

Luego me acordé también de un comentario de Sol (la mamá de las tatas), de que las abuelas de Mahmud llevaban la cara tatuada. ¡TOING!

¿De dónde vienes Halima? Aridoamérica y el Magreb se juntan en los dibujos de tu cara. ¡Que vivan las mujeres tatuadas!

Tuesday, August 10, 2010

Amargura estival





Considero que la felicidad o la infelicidad son una condición casi exclusivamente interior, es decir, que las condiciones exteriores no determinan (aunque puedan influir) el ánimo, sino lo que uno tiene dentro. Y es por eso mismo que me fastidia tanto seguir en la misma onda nefasta desde hace casi un mes cuando escribí el post anterior.

Como se podrán imaginar no he conseguido tener ni un segundo de ese tiempo "sagrado" para mí misma. Descubrí (o redescubrí) que estar fuera con bebés es casi peor que estar sola en casa. Los días se hacen eternos con dos niñas que no duermen siesta y sin amigos en el panorama. Estoy hasta el chongo del verano, de mis hijas, de mi casa, de Azuqueca y de mí misma. Ya me harté de arrastrarme por el calor y de tratar de sobrevivir al caos veraniego, de ser incapaz de poner horarios para estructurar nuestro día ni de inventar actividades felices para hacer con estas dos. No he podido ni siquiera sacar el costurero-terapéutico. Y además estoy cansada de sentirme todo el tiempo quejumbrosa y gruñona.

Pues sí, soy un pozo de mal rollo y amargura estival. Y da igual que tenga cosas chidas a mi alrededor (como una biblioteca infantil abierta todas las mañanas, o una piscina detrás de casa, o una casa que se puede cerrar al calor de la tarde, incluso alguna amiga dispuesta a compartir actividad) todo me parece asqueroso, feo y fatal. Con decirles que hoy empieza Ramadán y tengo ganas de llorar por no poder hacer ayuno otro año consecutivo (porque soy una ñoña y no me atrevo a ayunar 16 horas al día dando teta intensivamente).

Lo bueno, las niñas están bien y bonitas (bonitas fieras). Por fin tengo un libro que me hace feliz: La Nieta de la Maharaní, aunque tenga que ir leyendo de párrafo en párrafo cada vez que me siento a hacer pis (frustrante). Empecé el libro de Rebeca Wild sobre las "escuelas abiertas". Me gusta mucho su teoría y me gusta más que han seguido un proceso teoría-práctica-sistematización-sabiduría y pido a Dios que las chicas del cole nuevo de Hali tengan tanta dedicación y fidelidad al ideal para que puedan seguir este mismo proceso en beneficio de todos, especialmente de los niños (la mala noticia es que el Mater, mi alma mater, también era una escuela activa en la que no todos los profesores tenían el mismo compromiso y el resultado era niños y niñas creyéndose los amos del mundo, dictadores, prepotentes y poco sensibles ¿o eso no es culpa de la escuela quizá?). Las malagueñas también están muy bonitas aunque muy ocupadas (por no hablar de la incertidumbre sobre el futuro ocupacional de D, dejémoslo así). El 1 de septiembre empiezan las clases ¡y puedo dejar a Fati unas horitas! para darle ayuda de urgencia (oxígeno básicamente) a mi apachurrado corazón.

Y en fin, me toca sobrevivir 20 días de la manera que sea y luego ponerme las pilas: mimarme un poquito yo para quitarme la mugre interior, dejar espacio para crear cosas importantes como un proyecto que rescate a las mamás modernas de su soledad, el libro de poemas, el árbol de la vida y alguna cosa que apacigüe mi maltrecha "conciencia social" (para bonita cosa sirve cuando uno se deja apachurrar por un poco de basurilla interior, será el exceso de comodidad).

Pues sí, tantas cosas chidas en mi vida y yo metida en la agriedad ¡POR FAVOR, UN POCO MÁS DE AZÚCAR PARA ESTE YOGUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUR!

Saturday, July 17, 2010

¡QUIERO VOLVER A SER YO!




Porque ya me ando cansando de esta vorágine materno-doméstica en la que todos TODOS quieren algo de mí (teta, orejitas, comida, mimitos, paseo, entretenimiento, atención, piel, energía, concentración, cuidados, soluciones, recados e infinitamente etcétera). Y necesito urgentemente pasar un rato SOLA y volver a hacer cosas simplemente porque me gustan y m ehacen bien A MÍ. Como escribir, como experimentar con fieltros, como bailar, como oir música. ¡Las madres también tienen derecho al ocio!




Después de muchas semanas desconectada me aventé por fin un rol por los blogs (bueno, sólo he llegado al primero de mi querida Mariam/NURYABISSA) y me encontré unas protecciones sufis chulísimas que está haciendo una amiga suya (http://www.gatadetrapo.wordpress.com/), a ver si logro colgar las fotos.




Yo también quiero ser creativa, yo también quiero tener un blog súper chulo y saber cómo manejarlo. Yo también quiero hacer cosas bonita y tener cosas bonitas que compartir con los demás, pero en este momento más bien me siento vacía vacía vacía, explotada y llena nomás de sapos y culebras. Debería probar a hacerlos en fieltro a ver cómo me quedan.




Bueno, me copio de Mariam y les pongo la foto del tawid (protección sufi) que va dentro de la bolsita preciosa que hizo Carol. El tawid lleva escritos los nombres de los santos que han transmitido "el Secreto", la sabiduría y las bendiciones de nuestra tariqa/orden sufi desde el Profeta Muhammad (la paz sea con él) hasta nuestro maestro Mawlana Sheik Nazim al-Haqqani (Dios esté satisfecho con él). Y nada más de acordarme de estos nombres ya se va sientiendo aliviado mi corazón, no enbalde dice Mawlana que el diker (recuerdo de lo divino) es el guardián de nuestro corazón, el que impide que se nos meta el chamuco a decirnos malas cosas y hacernos sentir mal. ¿En qué iba? ¡Ah sí! En el centro de este caracolito dice Allah Haqq. Haqq es el atributo divino de la Verdad, y Allah es el Nombre de los Nombres, el que reúne todos los atributos divinos en dos sílabas dulces como la miel. Si les gusta lo pueden imprimir y pegar en la puerta de casa, en una ventana, en el coche, llevarlo en la cartera...o bien doblarlo en traingulito, forrarlo de plástico o cera de abeja y meterlo en un colgantito chulo como el de la foto.




Gracias a Mariam y a Carol por sus blogs inspiradores y por compartir cosas hermosas como estas.




¡Salams!

Friday, July 16, 2010

Good bye Mr. Steiner, Hello Mr. Wild


La maravillosa escuelita de Hali cerró, dejando tras de sí un rastro de dolor, confusión y revolución. Las poquitas familias que nos aferrábamos a ella como el último refugio de respeto y amor hacia los niños nos sentimos verdaderamente desoladas y desesperadas por la falta de alternativas a la educación del sistema español (curioso que en una "sociedad moderna" como la española haya tan poquitas opciones educativas). Luego vino la desbandada. Luego una luz al final del túnel, otra escuelita Waldorf pero, oh desilusión, demasiado lejos de casa como para ir y venir todos los días con bebés.


Pero, finalmente, Dios es grande y a mí siempre me manda lo que le pido (casi siempre, casi sólo cuando de verdad es lo mejor para mí y todos mis amigos) ¡apareció una escuelita feliz! No es Waldorf, pero es Pestalozzi, y parece ser que eso también está muy bien. Así que ahora tengo que dajar de ladito la teosofía que tanto me gusta (armonía con el hombre y la naturaleza como dice Weleda) y ponerme a repasar la pedagogía de "escuelas activas" y a los señores Mauricio y Rebeca Wild.


Otro día les cuento las minucias de un sistema y de otro. Sólo quería anunciar que estoy muy feliz y agradecida por haber encontrado una escuela feliz para Halima y armoniosa para nuestra vida familiar.


Y a ver si ya me pongo al corriente que hay muchos posts en el tintero. ¡Abrazo general (y foto de Hali con su profe en la despedida de la escuelita, snif)!!

Wednesday, June 16, 2010

Halima dixit

Preludio
La peli favorita de Halima es Mamma Mía y llevaba un mes pidiendo todos los días que se la compráramos hasta que por fin la encargamos al Círculo de Lectores que la tenía baratita.

Escena I
El señor del Círculo de Lectores: No he podido encargar Mamma Mía porque está agotada.
Yo: De acuerdo, mañana le llamo para encargar otra cosa en su lugar.

Escena II
Halima: Mami ¿por qué está malita Mamma Mía?
Yo: ¿Malitaaaaa? ¿Cómo que malita?
Halima: ¡Pues dijo el señor que estaba agotada!

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Monday, June 14, 2010

Señoras y señores, llegó la hora




Mientras los tapados se rebelan contra un modelo económico que desde que nacieron los mantiene en la miseria, la indefensión que los regiomontanos vive en los últimos meses ha dejado el centro urbano convertido en una ciudad fantasma a partir de las 10 de la noche. La gente prefiere permanecer en sus casas. Se acabaron las salidas a pasear, a cenar, al cine o al teatro...las calles de Monterrey ya no son de los ciudadanos: ahora tienen otros dueños. Sanjuana Martínez/La Jornada 10 de junio de 2010. www.jornada.unam.mx/2010/06/10/index.php?section=politica&article=09

Thelmita me manda un mail conmovedor. Si lo que está pasando en Monterrey y en México no nos había conmovido, señoras y señores, llegó la hora. Thelma lo dice muy bien en su correo: no es cosa del gobierno (únicamente) es cosa de que todos y cada uno de nosotros nos involucremos ¿en qué? ¿en mantar narcos como si se tratara de un juego de video? No. En exigir y trabajar desde lo personal, asociados con los que tenemos más cerca (centro de trabajo, escuela, barrio, grupo de amigos, etc.) para que la mayor parte de la población tenga acceso a otro modo de vida que no sea la miseria.
Justo ayer hablaba con una mujer colombiana de que la situación en México ahora mismo es como la que vivía Colombia hace unos años, hemos seguido los mismos patrones y no nos ha servido de nada (ni a nivel ciudadano, ni a nivel de instituciones) tener tamaña referencia.
¿Y qué pasó? Pues que hace unos días un ejército de chavitos reclutados por las organizaciones del narco sitiaron Monterrey, la orgullosa capital industrial y polo económico del país, la ciudad del conocimiento. ¿Y saben qué? Me da mucho gusto. Porque tienen que pasar estas cosas para que la gente despierte en masa, para que los regiomontanos que tienen el poder político y económico se den cuenta de que así no se puede seguir. Insha'Allah los ciudadanos que antes tenían el poder (aunque sea el poder de pasear, ir a cenar, ir al cine) reciban comprensión, creatividad, valor, fuerza, sabiduría para empezar a cambiar las cosas y no se queden en el enfurruñamiento. Insha'Allah esta guerra se cobre pocas víctimas y sirva de verdad para que todos y todas VEAMOS.
Hace 14 años
Trabajábamos como promotores culturales en Revolución Proletaria, una de las tantísimas colonias empobrecidas, aplastadas, marginadas hasta decir ya no porfavor, y creíamos que podíamos cambiar aunque fuera ese pedacito del mundo. Éramos tres pelandrujos: Thelma, Luisfe y yo misma tratando de entender, de apoyar, de transformar a punta de clases de pintura, teatro, coca colas en la banqueta y poco más.
De esos años salieron unas cuantas cosas: un taller infantil que Thelma mantuvo como 8 años, donde los niños podían tener, por lo menos, un espacio de paz, de creatividad, de buena onda. Una profesional de la cultura popular (Thelma, claro está) con los pies muy bien plantados en la tierra y mucha mucha fuerza para trabajar, que ahora además está colocada estratégicamente en un puesto clave a nivel nacional. Un registro de cultura popular (que estará perdido en las bodegas de CONARTE) que se llamó "Historias desde la esquina" que elaboraron los propios chavos y chavas de muchos barrios quienes compartieron gratuitamente y de todo corazón sus alegrías y sus penas con nosotros. Y dos burguesitos con buenas intemciones un poquito menos weyes.
Por lo menos nos dábamos cuenta de que solitos poco podíamos y tuvimos un montón de apoyo: El Chino López, Cristof, Kolly, ahí a pie de calle, Mary Zebadúa, Gabriela Arce desde la institución y un montón de gente más de la que aprendimos mucho mucho.
No sé qué pensará el Luisfe, lo tendría que decir él mismo. Yo me di cuenta que eso de andarle salvando la vida a los demás no tiene sentido, que no les podemos pedir a los demás que cambien sino tratar de cambiarnos a nosotros mismo. Que la transformación de la sociedad, en resumidas cuentas, empieza por la transformación mía, personal. La única manera de tener una sociedad menos violenta es que yo, y cada uno, resuelva sus conflictos internos y empiece a trabajar con los demás. Porque era bien chido pasarse la tarde con unos chavos y chavas que parecía que tenían muchos problemas, para eso había energía, creatividad, recursos (y hablo únicamente de mí misma). Pero para descubrir quiénes eran mis propios vecinos, para tranformar mi propia manera de relacionarme, de trabajar, de comprar, de divertirme...eso parecía una imposibilidad, es más ni me lo planteaba.
Muchos muy adoloridos
Por lo menos la experiencia sirvió para educarme, para ver la realidad de mi ciudad cara a cara (bueno, desde la barrera, pero ahí estábamos las dos) y para darme cuenta de que la ciudad se levanta sobre mucho mucho dolor, y ese dolor se hace sólido, forma murallas que separan a las personas, que las aíslan.
Y ya no sé qué más decir. Ahora mismo estoy en un remolino de historias, de personas, de situaciones, de recuerdos. Recuerdos felices de bailes colombianos (la música de la banda, mi Monterrey es colombiano de corazón), recuerdos dolorosos de balazos, huídas, madres sin hijo, niños solitos, niñas jugando a la lotería para sacar pa la cena del día de hoy.
La cosa es que desde abajo la cosa se ve de otro modo y a lo mejor lo teníamos que haber dicho más alto, lo teníamos que haber difundido y que se enterara hasta el último regiomontano: que no se aspira resitol por puro placer, ni se lleva una fusca por puro gusto, que no se pintan letras en las paredes por el gusanillo de molestar, que hay muchos muy adoloridos y que ese dolor es de todos.
¿Y ahora qué?
Me leo y me resulto a mí misma cursi y ridícula. Pero de todas maneras sentencio con la moraleja. Hay que buscar alternativas: no para "ellos" sino para "nosotros".
En la kasa de la luna (un proyecto comunitario chingonsísimo, auténtico, poderoso) aprendí que las cosas cambian cuando uno mismo pretende cambiar e invita a los otros. Era un espacio físico, pero sobretodo social (y con eso quiero decir nada más: un grupo de personas) en el que se podía aprender, compartir, descubrir que cada uno de nosotros sabía cosas, podía hacer cosas por los demás y que juntos podíamos tener un impacto más grande, es decir, invitar a más gente a hacer las cosas de otra manera, de una manera más feliz, más respetuosa, más justa.
Éramos poquitos, pero detrás de nostoros (o de ellos porque también entonces yo parecía una exiliada) estaban nuestras familias, nuestros barrios, nuestros lugares de trabajo y finalmente otras grupos de personas (sindicatos, asociaciones, grupos eclesiásticos, grupos académicos, etc). Y cuando quisimos hacer cosas que se vieran por toda la ciudad lo hicimos juntos y sí que se vieron.
Ahí dejé de esperar cosas del gobierno, de creer en la democracia, y empecé a ser devota de la participación social. San Ghandi, de verdad yo creo que es la única única manera. ¿Por eso ahora soy militante del espítiru? Pues sí. Porque es el modo más radical (rápido, profundo, efectivo) de transformación personal que he encontrado.
Santa Mónica, San Francisco y el Azuquekistán
De todas maneras a mí durante muchos años me ha faltado la otra parte: el hacer con otros. Y la neta sí siento como que he faltado a mi responsabilidad. Mi mamá me enseñó que lo que uno recibe no es para su propio disfrute, sino porque alguien tiene que ser el depositario de los biene comunes, para poder compartir, repartir y volver a recibir. Lo mismo que el concepto islámico de sadaka: hay que compartir. Eso equilibra, purifica nuestros bienes, nos evita males, nos trae más abundancia, etc.
No es que me compare de verdad pero sí rescato el esquema "acomodaticio": Giocconda Belli, gran poeta nicaragüence, luchadora, guerrillera. Vive en Santa Mónica California. ¿Está mal? Supongo que no, ya le tocarían unas vacaciones después de tanto desgarro. Isabel Allende, gran escritora chilena, cercana al Presidente Allende, periodista, luchadora, avecindada en San Pancho. ¿Está mal? Supongo que no, se necesita un poquito de paz para poder escribir y escribir también es luchar. Y ahora mi modestísima trayectoria: formación como promotora cultura, experiencia en trabajo de campo en los barrios regiomontanos, licenciada en letras, escritora, trabajadora, avecindada en el Azuquekistán. ¿Está mal? Pues no sé.
¿Militar por una crianza respetuosa con otras mamás de este lado del mar es suficiente para devolver/compartir todo lo que yo he recibido/aprendido? Me late que no. ¿Ser una persona más amorosa, más consciente, repartir todo lo que puedo las bendiciones sufis basta para equilibrar mi balanza personal? Pues me late que tampoco pero por ahí va la cosa.
Sí creo que cada uno de nosotros puede hacer más y sobre todo en una situación de emergencia como la que se está viviendo en México y concretamente en Monterrey. Pero para qué esperar al cataclismo, mejor nos ponemos todos las pilas y nos ahorramos desastres. Sí creo que deberíamos esforzarnos por ser personas más respetuosas, más amorosas, más justas. Sí creo que deberíamos formar vínculo con otras personas (vecinos, compañeros de trabajo, compañeros de vicio, da igual): rescatar la red social que le dicen, pero la de a devis, no la de la lista de los chistes por mail. Sí creo que todos deberíamos buscar maneras más sanas de consumir, de divertirnos, de movernos, de trabajar. Sí creo que deberíamos apoyar a gente que está tratando de abrir alternativas (de formación, de ocio, de alimentación, etc) para todos.
Se acabó la comodidad
Y me parece que, por lo menos los regios, lo tienen claro. Todos vamos en el mismo barco. Yo prometo buscar la manera de "devolver", de compartir para aquél lado. Si alguien se le ocurre una idea, para mí o para sí mismo, será bien recibida.
Y qué naif, por Dios qué naif me resulta este post, pero escrito está. Lo dejo por ser un blog familiar y porque ya invertí una hora escribiendo. Mil disculpas al amable lector, al fin y al cabo a quién voy a engañar, ya sabemos que la candidez no termina de quitarse. En fin.

Sunday, June 13, 2010

Ésta es la mía




Y estoy taaaaan cansada que aunque hay muchas cosas que decir, no soy capaz. Sólo apuntar que para ser la primera vez creo que se ve bastante bien y DEFINITIVAMENTE sabía mucho mucho mejor de lo que se ve. No vuelvo a comer otra tarta de manzana que no sea una auténtica Tatin, nada como ese sabor a caramelo, mantequilla, juguito de manzana. Nada como esa mezcla de texturas y temperaturas. En cuanto pueda paso la receta. Por cierto, el libro de cocina francesa que me disponía a devorar ha desaparecido misteriosamente de la biblioteca. Y el de Cabrera Infante todavía no llega.

Saturday, June 05, 2010

Laura, Jean, Isabel, Julia y Julie o ¡viva la tarte tatin!







Laura o Mi encuentro con la sombra

Me habían recomendado a Laura Gutman por los cuatro costados y al final me animé a leer La maternidad y el encuentro con la propia sombra ¡oh revelación! Todo lo que yo había vivido al convertirme en madre estaba ahí: organizado, sistematizado, digerido y desechado. Listo para verlo desde la barrera, entender y aceptar que, eso de ser madre, tiene su luz y su sombra. Las contradicciones, los inconvenientes, las incomprensiones, la angustia, los abismos que se abren con la pareja, la revolución interna mezclado con la ilusión, las esperanzas, los descubrimientos, el amor, la ternura, el embelesamiento...Todo estaba ahí.
Esta argentina tiene una formación y una trayectoria personal bien interesante. Estudió en Francia y parió a lo Leboyer en la primera clínica de parto no violento. Me gustó leerla porque fue recorrer mi propio camino en retrospectiva, poniendo luz en esos recodos que me había costado ver.

Para mi gusto se pasa un poco de dura en la descripción del parto institucionalizado y sus consecuencias pero, desafortunademente, acierta. Quizá es eso lo incómodo. Tiene otros aciertos menos dolorosos como la definición de los primeros 2 años de maternidad como un puerperio constante en el que madre e hijo se encuentran "fusionados" a nivel emocional e inconsciente. Así que esa sensación de estar sumergida, hipersensibilizada, con una necesidad imperante de ternura y cuidados no tenía que ver con mis carencias personales o mis circunstancias...
También se lleva la palma cuando describe la función del padre de la criatura: no es imprescindible que cambie pañales o de bañitos, lo esencial es que cuide 100% de la madre (o que organice los cuidados, vamos) para que ella pueda cuidar de su cachorro, por lo menos en las primera semanas de vida. Justo como lo organizamos para el nacimiento de Fati ¡chachi! Y que ponga al cachorro mayor en contacto con el mundo exterior.
Resumiendo: la Gutman me gustó. Hay cosas que dice sobre crianza que me gustaron (como cuando habla de los niños que se despiertan por la noche o de que 15 minutos de disponibilidad absoluta al día son milagrosos), y luego hay otras que no comparto (como que hay que contarles a los niños todo el tiempo sobre una misma). Pero la pauta está chida.


Jean o el nefasto continuum

Ésta también estudió en Francia. Siendo muy joven, se va a la selva venezolana y descubre la sociedad ideal donde todos son felices y cuando no lo son lo llevan estupendamente. ¿Por qué ? Porque son fieles a su "continuum", es decir, la acumulación de saberes innatos, instintivos, naturales, que se han depositado en nuestra especie a lo largo de toda nuestra evolución y que en la sociedad occidental hemos traicionado por completo. Resultado: la infelicidad.

Recomienda cosas bien básicas, a saber: que los bebés deben estar TODO EL TIEMPO en brazos (o en espaldas, regazos, etc) hasta que empiezan a querer gatear o arrastrarse, o sea entre seis y nueve meses. O sea que ni pasearlos en carrito, ni dejarlos en la cuna, ni por supuesto ponerlos a dormir solos lejos de su mamá, ni dejar que lloren solitos.

A mí me resultó el libro más duro que he leído en mi vida y lo terminé por pura disciplina. El trabajo de esta mujer va en la misma línea que el de Michel Odent: las primeras experiencias humanas (el nacimiento y primeros meses de vida) determinan su posterior capacidad para amar y ser feliz. ¿Y saben qué? Estamos bien jodidos, porque somos una sociedad que no sólo tolera sino celebra el sufrimiento de los más indefensos, de nuestros bebesitos pequeños en nombre de la independencia, la productividad, la competitividad y no sé cuántas pendejadas más. La ministra que renuncia a su baja de maternidad en favor de su marido es una mujer ejemplar, y la que lleva un bebé atado a la cintura y ha dejado su carrera para pasar todo su tiempo con su criatura es una imbécil.

¿Se imaginan lo que sentirían si los dejaran llorar hasta quedar extenuados? ¿Llorar de hambre, de soledad, de miedo, de incomodidad, de calor o de frío? No será para tanto, dirán ustedes. A todos nos pasó de pequeños y aquí estamos. Sí, pero ¿cómo estamos? ¿A que es más fácil mirar para otro lado? Y ahi les va la maldición gitana: estamos condenados a repetirlo.

Lo que no me gustó es que haber leído el libro después de criar a mi primera hija (y eso que he hecho una crianza BASTANTE natural e intuituva creo yo). Es un libro que hay que leer ANTES de tener hijos, porque el dolor que causa darse cuenta del daño que ya hemos hecho sin quererlo es insoportable.

Tampoco me gustó que da pocas esperanzas para revertir nuestro propio alejamiento del continuum. Concretamente: achucharnos, arruncharnos, apapacharnos todo lo posible hasta que completemos esos "fondos" de contacto y afecto físico que deberíamos tener para ser personas sanas y felices. Y ¿adivinan cuál es la otra? ¡MEDITAR! De la manera o según la tradición que más les convenga. Una práctica constante de meditación va borrando las heridas que la carencia de contacto físico nos ha dejado y va rescatando del lugar donde se ha escondido nuestro estado de bienestar, o mejor dicho, nuestra capacidad de conectar y crear y sentir bienestar. ¡Señor, gracias por mandarme el Diker!

Jean Liedloff escribió este libro en los 70's siendo todavía muy joven, sin haberse casado y sin tener hijos. Yo tenía ganas de saber en qué clase de madre se había convertido ¿y saben qué encontré? Vive solita, en un barco, con su gato. Ni pareja, ni hijos. Todavía no entiendo cómo encaja eso con el concepto del continuum.


Isabel o una bocanada de aire fresco

También ahonda en el alma familiar, pero desde otro lugar completamente diferente ¡gracias a Dios porque ya me estaba ahogando tanta pensadera materno-filial! Isabel Allende tiene sus tragedias, pero sobretodo sabe sacarle el jugo a la vida y servirlo en novelas que me bebería de un solo trago.

Zarité es la historia de una escalva en el Haití de las revueltas coloniales. Me dejó un sabor, o mejor dicho, una sed antillana que no sé cómo voy a quitarme. Me gustan las historias de mujeres y me gusta encontrar viejos amigos en las nuevas historias: este libro está lleno de referencias históricas y literarias. Me reencontré con el antiguo reino de Sansusi y la Cuba de Cecilia Valdés, con mi amiga Anouchca, mis viajes a la Habana, un amigo que se doctoró en Nueva Orleáns y hasta con Tiana el Sapo que no pude ver con Hali en el cine porque Fátima se puso a llorar. Pero sobretodo me reencontré con mis ganas de bailar "porque esclava que baila es libre, mientras baila".

Zarité es vendida con 9 años y ahí empeza su vida entre la casa de su amo y el cañaveral. Conoce, aprende, ama, cuida, teme, es madre. Pero sobretodo baila. Y cuando baila Erzuli, su diosa tutelar, la "monta" y ella se transforma. A mí eso me sonó muy familiar, aunque no tenga una diosa africana tutelar. Yo sé lo que es bailar y bailar y bailar hasta que el cansancio desaparece, el pensamiento se diluye y yo misma me diluyo y soy sólo parte de algo más grande: música, ritmo, vida. Bailar y liberarte, bailar y volver al estado de bienestar original, bailar y ecuperar lo perdido. Que le digan a Jean Liedloff que se pase por un domingo por la rumba del Cayo Hueso a ver si deja de sufrir.

Por eso dice Mawlana que hay que hacer hadra todos los días si es posible, porque el hadra (meditación en movimiento o tremenda juerga sufi, como yo lo llamo) es repetir hasta el agotamiento un mismo movimiento, hasta el agotamiento de la cabezota y renacimiento de la fuerza interior.

¡Neeeeeeeeeeeeeeceeeeeeeeeeesiiiiiiiiiiiiiiiitoooooooooooooo baaaaaaaaaaaaaaiiiiiiilaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!!!

Julia y Julie

Sí, me refiero a la peli. ¡Espléndida! Leticia me la grabó porque le recordó a mí. Una chica que encuentra refugio espiritual en la cocina emprende un proyecto que vincula sartenes y palabras: un blog de cocina. Una vez le dije a uno de mis amigos escritores que ahora que había dejado el doctorado encontraba mi mayor satisfacción en mis experimentos de cocina y en mis conversaciones con buenos amigos. Creo que esa fue la última vez que hablé con él. Qué mujer tan anodina, debió pensar. Pero es verdad, la cocina tiene algo reconfortante, algo que hace bien por dentro y no me refiero sólo a la panza.

Me pasé toda la peli con una gran sonrisa, recordando mi estancia en Francia (encore la France!) y mis pininos culinarios (sin albur). Y vi con gran envidia cómo el proyecto tan inteligente de la protagonista la lleva justo a donde ella quiere ¡triunfa! Y me pregunto si yo he trinfado, como escritora o como cocinera, o ya de perdis como bloggera. Creo que ninguna de las tres, a lo mejor es que tengo que concentrarme en algo...

Da igual, también me pasé toda la peli salivando y esta mañana en la Feria del Libro de Azuqueca me encontré con un precioso tomo de cocina francesa. El lunes a primera hora estaré pidiéndolo en la biblioteca. Quiero hacer una tarta tatin, la tarta más absolutamente exiquisitamente radicalmente deliciosa de toda la historia de la gastronomía mundial. Santo Dios.
¡QUIERO HACER TARTA TATIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN!



Creo que por un tiempo no volveré a abrir un libro sobre crianza. Ahora le toca la revancha a las

papilas. El próximo plato del menú es La ninfa inconstante de Cabrera Infante. Y van directo al blog las recetas de la France ¡Salud!

Monday, May 31, 2010

Mamás poderosas parte II: el diker
















El miércoles depués del Festivalito, celebramos un pequeño diker de mujeres en casa. Desde hacía tiempo quiería compartir la experiencia con mis amigas del Azuquekistán. Sencillamente porque para mí es de las cosas más maravillosas que he experimentado, y así como les vivo pasando recetas de muffins y galletas, también quería que probaran lo que es para mí la máxima dulzura, la dulzura del diker.


Coincidió que está por España Súper Khairía, una antigua discípula de Mawlana Sheik Nazim. Khairía, además de vivir desde hace muchos años en Chipre, muy cerquita de Mawlana, tiene la virtud de hacer unos dikers PRECIOSOS. Es una virtuosa de la guitarra, canta como los mismos ángeles y le sale del pecho un amor potente y contagioso.

La primera vez que estuve en Chipre llegamos justamente a la hora del amanecer. Nos instalamos en la mezquita de la Guest House para no andar revolviendo entre la oscuridad. Khairía ya guiaba la oración, y parecía que los mismos ángeles habían bajado del cielo a rezar el fayer entre nosotras.
Para quien no lo sepa, el diker es una de las prácticas sufis más conocidas. Consiste en la repetición de los atributos o nombres divino (la Luz, el Amor, la Paz, la Belleza, aunque en árabe, por supuesto), precedidos de algunas formulitas, oraciones, súplicas, bendiciones. Diker significa recuerdo, y se trata de recordar lo Divino, de recordad el estado de Unidad del que todos emergimos y de recuperar nuestro vínculo con eso: con lo eterno, con lo verdadero, con nuestra propia alma, y regresar aunque sea por unos instantes a ese sitio en el que todos estamos juntos y en paz.

El sabor de cada diker depende de muchas cosas, el estado personal de cada uno, la combinación de presencias, el lugar donde se celebra, la persona que lo guía. Mi experiencia del diker naqshbandi es que siempre resulta potente, aunque no te sepas las palabras, aunque no conozcas el significado literal ni profundo de los cantos, es una melodía que te llega, que te traspasa, que te abre, te limpia, te alivia, te aligera, te deja azúcar en los labios y alegría en el corazón.

Así que el miércoles sucedió algo que es siempre un sueño para mí: juntar a todas las personas que amo. Y ese día tenía en casa a muchas de las personas a quienes más cariño les tengo: mis amigas sufis (unas poquitas en representación de muchas más), y mis amigas mamás de Azuqueca. ¡Delicioso! Para mí fue un verdadero regalo. Y creo que para todas. Todavía estoy dando gracias por haber vivido ese momento tan bonito y pidiendo para que se repita.
Podría decir más cosas pero como tengo que irme corriendo por Hali prefiero poner algunas fotos.

Friday, May 28, 2010

Mamás poderosas parte I
















Todavía tengo cosas maravillosas qué contar del viaje a Chipre, como la experiencia de ver a Mawlana o el reencuentro con la familia de Libya. Pero ahora mismo lo que me salta es contarles los eventos de los últimos días: El festival de Lactavida en Azuqueca y el diker de mujeres que hicimos en casa.

Yo soy grande, pero juntas TODAS somos más grandes

Eso es lo que aprendí con el invento del festival. No sé muy bien cómo surgió, si fue idea de Mercedes Serrano (nuestra matrona estrella) o de alguna de las chicas del grupo de los miércoles. Cuadrar la fecha fue una historia y configurar lo que queríamos hacer también. Lo logramos entre reclamos de los niños, merendolas de pie o en bancos del parque, pañuelos con mocos y bebés a la teta (así es nuestra vida). También a lo largo de cadenas de mails y contramails. Al final definimos (o definieron, tampoco lo sé muy bien) tres talleres, una vendimia de galletas y horchata y el rincón mágico de los cuentos que, por supuesto, me tocaba a mí.

Antes de irme a Chipre cumplí, según yo, con mi tarea: marcar la línea para el cartel que debia, también según yo, estar repartido, pegado, entregado, publicado para el 12 de mayo, 10 días antes del festival. Cuando llegué, oh susto mundial, ¡no había cartel! Y lo peor, tampoco estábamos ni en la revista ni en el programa de fiestas de Azuqueca.

No les contaré el resto de los vericuetos en los que nos metimos y de los que salimos airosas. Sólo les diré que cada una tuvo un trabajo ARDUO que hacer, no nada más "pa' fuera", sino más bien "pa' adentro". Creo que todas nos enfrentamos con situaciones que nos hicieron agarrarnos los ovarios (la fuerza creadora) y sacar adelante el proyecto común. De ahí salió el Festival.

La idea era dar a conocer la asociación ahora que tenemos un grupo de trabajo in situ. ¿Y qué hace nuestra asociación? Pues el cartel oficial dice que es un grupo de apoyo a la lactancia, pero yo diría que es un grupo de familias (más mamás que papás, también hay que decirlo) que buscamos un modo de crianza más feliz, más natural, más amoroso que el que marca la sociedad occidental actual. En eso justamente entronca con mi otro rollo: el tema sufi. Mawlana dice, por ejemplo: eviten las ecografías en el embarazo, y da una explicación totalmente en la línea de lo espiritual. Luego escucho a Mercedes decir lo mismo con una explicación en la línea de lo físico-emocional, consulto un montón de bibliografía recomendada y al final llego a la misma conclusión: lo que ya había dicho Mawlana "endenantes" me cuadra, cuadra con lo que quiero para mí.

Preparativos, sustos y carreras

Pero volvamos al festival. Tres días antes tuvimos la reunión final, en la que descubrimos que no teníamos casi nada: ni respuesta del ayuntamiento, ni presupuesto, ni materiales, infraestructura (electricidad, básicamente). Y lo que sí teníamos eran 500 volantes repatidos por Azuqueca, Villanueva, Alovera y toda la zona. Ya no había vuelta atrás. Ideamos el plan B en caso de que no llegara la ayuda del Ayuntamiento.

A mí me preocupaba otra cosa: nuestro cartel decía niñ@s de 1 a 6 años ¿y que actividad teníamos para los bebés? ¡Ninguna! Ni siquiera en el rincón de los cuentos porque con ese margen tan amplio de edades era más fácil juntar a los de 2 con los de 6 y los cuentos que elegí eran para este rango. Recordé lo frustrante que fue para mí andar con mi bebé buscando actividades felices que nos permitieran coincidir con otros pasando un ratito agradable y no encontrarlas. No me apetecía que se acercara a nuestra fiesta alguna mamá solitaria y le pasara lo mismo.

Lo que se nos ocurrió en ese momento fue poner un rincón de lactancia: unas sillitas con respaldo y cojines de lactancia, unas mantas sorbre el césped, juguetes adecuados para los más pequeñitos. Loquito ¿verdad? Una asociaciación que apoya la lactancia y no habíamos pensado en ningún espacio específico para mamás ni para bebés lactantes. Maldita costumbre de dejarnos a nosotras mismas y nuestras necesidades para el final. Los niños con actividades varias y nosotras NADA. Como de todas maneras podemos dar la teta de pie con los críos colgados, como estamos acostumbradas a llevarlos a cuestas todo el rato...Pero qué bueno fue tener una sillita con respaldo para darle de comer a Fatimona y qué bien poder sentarla a jugar con la tita Saída mientras yo contaba cuentos.

¡Triunfamos!

Todavía no hacemos la "evaluación" todas juntas, pero creo que quedamos muy satisfechas. En cuanto a mí, me dio muchísima satisfacción idear una forma de trabajar poesía para bebés en el rincón de los cuentos, me encantó. Salió hasta mejor que los cuentos de los mayores (en la última sesión Hali se dedicó a sabotear el cuento, grrrr).

Vino mucha gente, se formó un ambiente muy bonito, los talleres estuvieron de lujo, tuvimos colaboradores estrella como una pareja que trajo información sobre cosmética natural y cositas para vender; Cristina la profe de Hali que presentó un teatrillo, Carmen de Lupiana que llegó a última hora con bizcocho casero y una tonelada de nocilla casera (¡quiero la recetaaaaaa!). La gente se veía contenta y relajada. Creo que logramos montar un verdadero espacio para compartir.

Me gustó mucho ver a los papás de nuestros hijos acompañándonos y apoyándonos, y sobretodo me gustó haber trabajado con las chicas y haber logrado juntas algo tan pero tan bonito. Me hubiera gustado ver también al resto de las chicas de la asociación, a las de Cabanillas, Guadalajara, que hubieran compartido con nosotras nuestro primer evento público. Seguro que habrá más ocasiones para invitarlas a nuestro "rancho".

Creo que nos quedamos con la ganancia de habernos acercado más entre nosotras, de ser un poquito más amigas que antes. Y, claro está, con muchos aprendizajes prácticos para futuras ocasiones.






El diker de mujeres lo cuento en el próximo post para ponerles ahora algunas fotitos.

Sunday, May 23, 2010

COMIDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA


La primera vez que fui a Lefke era todavía intolerante a la leche. Y me dio por ahí. Me bebía como un litro de leche cada día. Era llegar de cada oración, abrir la nevera de la Guest House y servirme vasos gigantes de leche con azúcar. No tuve ni un sólo retortijón ni corre-que-te-alcanza.

La comida en Lefke está llena de bendiciones (baraka). Hablo, por supuesto, de la comida que viene de casa de Mawlana. Claro que los kebabs a las brasas y demás gusguerías turcas también están riquísimos (pregúntenle a Hali por los helados de pistacho). Pero la comida del Sheik es otra cosa.

Para empezar viene toda de huertas locales. Llega por cajas al patio central de la casa desde donde se distribuye a la mezquita, a la casa de las mujeres y a la de todos los demás naqshbandis del pueblo. Mawlana provee a todo el mundo. Comemos lo de la estación. Esta vez fueron coliflores, deliciosas, cocinadas de todas las maneras imaginables e inimaginables. A veces resultaba increíble que aquéllo también fuera coliflor por el sabor y consistencia que habían logrado darle. Todo se aprovecha. Para ello hay mil recetas y maneras de hacer.

Luego está la preparación. Antes, cuando vivía Hajja Amina la mujer de Mawlana, ella misma cocinaba para todo el mundo (qué regalazo). Ahora siguen cocinando un puñado de mujeres muy especiales. Hay un montón de pequeñas enseñanzas sufis sobre el momento de cocinar: estar en estado de ablución, recitar (canturrear como hago yo) nombres divinos o pequeñas oraciones melódicas, revolver siempre en contra de las agujas del reloj, usa la mano derecha. Quizá por eso el tiempo se detiene mientras saboreas una sopa en el patio de Mawlana o sentada en un sofá de la Guest House.

Y finalmente viene la forma de comer: siempre con agradecimiento ( y eso quiere decir comerlo TODO sin remilgos lo cual pone de nervios a unos cuantos), despacio, poniendo atención a la comida, haciéndole honor. Siempre se reza al comenzar y al terminar, y se toman unos granitos de sal en recuerdo del Profeta (la paz sea con él), que enseñaba que ese simple gesto nos protege de 70 enfermedades. Yo le creo.

Mawlana dice que comer nos quita muchísima energía (y cualquiera que ayune puede comprobarlo), por eso en Lekfe se come dos veces al día: un gran, GRAN desayuno a media mañana y una buena, BUENÍSIMA cena después de la oración del crepúsculo. Se empieza siempre por sopa en la que se echa el pan duro, y luego siguen guisos de verduras, a veces con un poquito de carne para saborear; pasta, arroz, bulgur u otro cereal, ensalada (una vez comí una que era puro cilantro fresco con limón, sal y aceitito ¡SUCULENTA!) y si hay suerte una probadita de postre.

Por lo general el desyuno se hace en la Guest House y la cena en casa del Sheik. Se montan tantas mesas como haga falta bajo los soportales del patio y ahí se acodan turcas y alemanas, americanas, europeas, asiáticas, africanas a presenciar el milagro de los panes y los peces una noche tras otra. ¡Subhan'Allah! Yo me sé el secreto: antes de servir cada cucharón hay que decir BismiLah a Rahman i Rahim. Magia: la sopa que habías hecho para 15 alcanza para 25 y a lo mejor hasta sobra.

Halima se comió toda la sopa que en casa no quiere ni ver. Y yo ni les cuento. Cuando estoy ahí me entra una voracidad impresionante. Sólo comparable a la de los primeros meses de embarazo. Puedo comer y comer y COMER. No me canso. Es como si mi cuerpo (y mi alma) quiseran aprovechar todas las bendiciones de la comida, todo el alimento físico y espiritual que tiene.

De este viaje volví con unos cuantos rollitos de más. Y es porque ADEMÁS de las suculencias del Sheik, tuvimos las suculencias de la abuela, que un día sí y otro también nos preparaba deliciosa comida libia, especiada, picantita. Un día se salía a recoger hojas de parra con Halima y al día siguiente nos las servía rellenas de arroz. Un día volvía de casa de Mawlana con alcachofas y, ya saben, el día de después tremendo guiso (luego les pongo la receta en el blog de cocina).
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Durante los días que estuvimos en Lefke no tuve necesidad de vitaminas, hierro, algas ni ninguna de las mugritas nutricionales que me tomo en casa. Nada más llegar a Azuqueca tuve que atorarle otra vez a las pastillitas porque me caía. La comida de aquí no alimenta. Será que está genéticamente alterada, será que le falta la baraka. Será el sereno pero yo llevo 10 días muriéndome de hambre. Nada tiene el sabor de Lefke.

Este relato continuará...

Monday, May 17, 2010

Lefke, el lugar de mis nostalgias









Por fin, Lefke y la vida lefkiana
Y volvimos de Chipre. Hacía por lo menos dos años que no iba y tenía ya una sed tremenda de encontrarme con ese lugar y esas personas. Sobretodo con Mawlana Sheik Nazim, nuestro maestro.

Lo preparamos todo con mucho cariño y mucha precaución, previendo todas las situaciones posibles, lo que dio lugar a CUATRO maletas y tres mochilas de mano entre regalos, ropa, botiquín, cosas de aseo, etc. Lo divertido es que llegamos nosotros pero nuestras maletas no. JAJAJAJAJAJAJAJA. Gracias a Dios que entre las mochilas había un cambio de ropa para cada una. Al día siguiente nos duchamos, nos pusimos EL cambio de ropa y a lavar el usado, a mano, en el jardín de casa de Naíma y Malika donde nos hospedamos. ¿Angustia? No ¿Frustración? No ¿Pereza? No ¡Liberación!

¿Que no tengo desodorante? Pues limoncito en las axilas. ¿Que con qué nos lavamos el pelo? Con jabón de manos. ¿Que cómo sustituímos el antibichos? Nos untamos con aceitito de oliva de la cocina. ¡Oh felicidad! Denme un barreño y una cuerda de tender con harto sol y jardín de por medio y puedo hacer maravillas. Viva la vida sencilla, viva hacer las cosas con mis pripias manos y mis propias piernas, viva involucrar a mis pitufas en mis actividades esenciales y no estarme quebrando el coco con actividades específicas para niños.

Claro que luego llegaron las maletas y también me dio gusto ponerme mis garritas y aderezarme con mis cosas. Pero se me quedó la sensación de que si quiero una vida más sencilla, más modesta, más sana, más fácil, más real, no me hace falta irme a vivir a un pueblito sin servicio básicos, lo que necesito es empezar por acomodar mi casa y mi forma de vivir a ese estilo, al estilo "lefkiano". Insha'Allah.

Encuentros y hadas cantarinas
Lefke es un sitio de encuentros maravillosos, porque en el fondo, cada uno va a encontrarse consigo mismo, con su ser más profundo (porque Dios permanece como un tesoro oculto en el corazón del hombre, en este caso, de la mujer). Las personas, situaciones, circunstancias que se presentan están ahí para que cada uno pueda hacer ese trabajo.

Llegan y se van todos los días personas de todo el mundo. Esta vez había gente de Sudáfrica, Argentina, Turquía (las turcas son famosas por su contundencia), Alemania, Italia (divinas, tan afines a las españolas pero con su saborcillo particular), Rusia, y una buena panda de españolas, entre ellas Samia y Saída que vieron nacer a Fatimuchis. Nosotros íbamos en familia a encontrarnos también con mi suegra y mi cuñada Amal.

Esta vez, para facilitar la cosas y tener un espacio de intimidad familiar, no nos quedamos en la Guest House (la casa de las mujeres)sino una casita de alquiler con un jardín que parecía el paraíso: una huerta virgen que explorar y disfrutar.

Hace seis años, cuando estuve por primera vez, me impactó especialmente la imagen de una mujer bellísima, alemana, que mientras preparábamos algún desayuno acodadas en una mesa baja cantaba una melodía punzante por su belleza y suavidad (all I ask is be with me, be with me while I still alive, love, love, mmmmmm, mmmmmm). Había estado casada con un pakistaní y había vivido veinte años en Pakistán.

De pronto, mientras tomaba un té con menta del jardín en el patio de casa, la vi aparecer. Era como un sueño. Con sus ojos azules y su sari blanco. Su misma voz, su misma expresión amorosa. Me levanté inmediatamente para saludarla y aunque me parecía ridículo le conté que nos habíamos encontrado allí hacía seis años, que en aquél entonces yo me acababa de casar y que ahora tenía estas dos niñas. ¡Se acordó de mí! Nos abrazamos con mucho gusto y tuvimos ocasión de hablar más veces porque resultó que una de sus hijas se hospedaba en nuestra casa. A partir de ahí estuve todo el tiempo tarareando la cancioncilla y su hija recordó habérsela oído a su madre (no pueden imaginarse la belleza de esa chica mitad pakistaní mitad alemana). Otra noche, tomando juntas una té, le pedimos a la mamá que nos la volviera a cantar. Hacía años que no lo hacía. Pero nos cantó y fue hermosísimo, emocionante hasta las lágrimas ver el camino andando desde entonces y la felicidad que nos ha traído. Masha'Allah.

Entre las ramas ardían las ascuas de las narajas (A. Reyes)
Para mí Lefke es la tierra de mi renacimiento. Y me maravilla lo mucho que llega a parecerse a la tierra de mi nacimiento, a mi Monterrey. El vínculo mágico son las naranjas. Lefke está lleno de naranjos y limones. Yo me acerco a uno y me acerco a todos, el naranjo se me volvió el árbol de la añoranza porque los de Chipre son iguales a los de Nuevo León, y una huerta en Lefke me transporta a otra en Allende o Villa de Santiago.

El Chipre turco tiene montañas resecas, de matorral, aceras inclementes, soleadas hasta su madre, palmeras esporádicas, terrenos baldíos; es áspero. Pero luego tiene esos oasis como los que tiene Nuevo León.

Cuando estoy ahí me siento en casa. No sólo que me sienta cómoda, sino que mi corazón está en paz, está en su sitio. Siento la casa de Mawlana como sentía la casa de mi abuelita eMe: mía, propia, como si tuviera toda mi información kármica, genética, energética grabada en sus ladrillos, entre sus cimientos, colgada de sus vigas. No es mía mía, hay que andar con respeto. Es el lugar de la veneración, de admirar lo que soy y amar lo que soy y ver con amor y esperanza lo que puedo llegar a ser.

A veces me resulta incomprensible esa dualidad: ser de un clan genéticamente y de otro espiritualmente ¿cómo, dónde se junta mi mexicanidad, mis montañas, mi maíz, la voz de mi madre, los brazos de mi padre con la luz y el mar de Chipre, con los pasos de Mawlana, con sus enseñanzas y las de sus maestros, con ese amor y esa luz intensa que sale de su casa? Los maestros de nuestra tariqa se me aparecen en el corazón como abuelos: soy del daghestán, de siria, de irak, de uzbequistán así como soy de monterrey, de méxico, de pachuca, de yucatán, de francia, de españa.

Este post se hace muy largo y Fátima despierta, así que luego sigo con la crónica. A ver si logro ponerles unas fotos.

Sunday, April 25, 2010

El resto de la receta

Quizá la parte más difícil de Padres Liberados, Hijos Liberados, sea la de cambiar nuestra forma de elogiar y de corregir. Le comparto el resto de mis apuntes y les advierto que NO SON ni mucho menos exahustivos:

5. Elogios: "qué bien" no es suficiente
Además se supone que en lugar de invitar a los niños a que sigan con lo que tan bien están haciendo, les cortamos el camino.

Aplicación:
hacer elogios descriptivos y no evaluativos, o sea, decir lo que veo y lo que me hace sentir. No identificar al niño con sus acciones, evitar etiquetas.

Ejemplo:
(del libro) una niña trae a enseñarme un dibujo. Si le digo "qué bonito" ahí se quedó el dibujo. Si le digo: veo una hoja llena de colores tan alegres que me dan ganas de sonreir, o mejor, veo una fiesta de colores que me hace sentir muy muy feliz, entoces la niña correrá a seguir dibujando.

Se supone que así no sólo mostramos nuestra aprobación sino que actuamos, nuevamente, como un espejo: le damos a nuestros hijos elementos sobre la realidad.

Calificar las acciones y no a los niños tampoco parece fácil puesto que habría que cambiar "qué rápido eres" por "qué rápido corres" o "qué lista" por "así que sabías cómo abrir esa puerta aún sin las llaves".

Ni modo, a gastar el vocabulario.

6. Corretivos: resaltar su mejor parte y reconducir la peor.
Como en el caso de los elogios "está mal" no ayuda mucho, sirve más ser minucioso en las descripciones, no evaluar y no identificar. Además las autoras recomiendan tratar a nuestros hijos como si ya fueran lo que pueden llegar a ser.

Ejemplos:
El más obvio: no decir cosas como "eres una cerda" sino "tu habitación está cerda".
(del libro): un niño tiene problemas en el cole por su mala letra llega frustrado a su casa. Su mamá resalta lo que está bien de su letra (es bastante grande) y le da ideas de cómo mejorar el resto (trata de hacerla uniforme, que se inclinen todas para el mismo lado, etc).
Y uno sobre el trato "aspiracional" (si es que lo entendí bien): usar mejor aquello de "seguro que con esos deditos tan hábiles puedes desenredar estos lazos" en vez de "mira lo que has hecho, vaya maraña, a ver cómo lo arreglas ahora"

7. Límites: el adulto es que toma las decisiones y el niño el que las acata
No hace falta que los niños evalúen las decisiones de sus papás ni que compartan el proceso de tomarlas. Tampoco necesitamos su autorización. Para hacer las cosas más fáciles podemos:

Dar opciones en vez de amenazas (no se juega al balón en la casa, o sales al jardín o lo guardas). Claro que falta que el niño haga caso, pero si él no actúa entonces actúa el adulto: coge el balón y lo guarda.

Palabras mágicas: cuando estés lista, cuando esté lista. (Hali nunca se quiere lavar el pelo, así que ahora le digo: Hali, prepárate porque voy a lavarte el pelo, cuando estés lista me avisas. Y sí me avisa. O cuando estoy enfadada y ella quiere que le cuente un cuento le digo: ahora no tengo humor para contar cuentos, cuando esté lista te lo contaré ¡liberador!).

En este punto también tengo una nota importante: no necesito la autorización de mis hijos. Y la cita del libro "El placer del niño no debe ser a costa del sufrimiento del padre" (p.171) Que se relaciona con aquello de aprender a distinguir lo que los niños quieren (saco sin fondo) a lo que los niños necesitan (realidad).

Ejemplo:

-Mamá necesito comerme unas gominolas
-De acuerdo, te doy un plátano y luego puedes comerte una gominola
(quiere chuchues, necesita merendar)

-Mamá quiero ir al parque
-Cuando haya descansado un poquito preparamos la merienda y nos vamos al parque.

8. La culpa: no necesito la absolución de mis hijos
Este es para cuando metimos las cuatro y nos carcome el remordimiento. La única salida es que YO decida actuar mejor la próxima vez.

Y hasta aquí los apuntes. ¡Espero que les sirvan! Ya les contaré en otro post las experiencias de leer La maternidad y el encuentro con la propia sombra (Laura Gutman) y En busca del bienestar perdido, el concepto de continuum (Jean Liedloff), por lo pronto les paso las webs: www.lauragutman.com.ar y www.continuum-concept.org

Saturday, April 24, 2010

Recetas para criar hijos

Ya lo dice el famoso chiste: Antes yo tenía muchas teorías y ningún hijo, ahora tengo muchos hijos y ninguna teoría. PERO a pesar de que no existen recetas infalibles (gracias a Dios porque eso nos acercaría más aún a un mundo deshumanizado por uniformado) sí hay algunos trucos o incluso sistemitas prácticos que pueden funcionar con algunos papás/mamás y algunos hijos/hijas.

Como ya les conté hace tiempo yo me afilié al método de Padres Liberados, Hijos Liberados, básciamente porque me interesaba liberarme: del estrés, de la culpa, de la angustia, etc. No he incorporado todo porque algunas cosas no las acabo de entender o de compartir, pero les paso algunos puntos que me han parecido más importantes y SOBRETODO que me van funcionando en mi relación con la Hali.

Como no sé poner tablitas en el blog lo escribo lo más esquemático que me da el coco y uso el femenino porque aquí el experimento se trata de mí y mi hijita:


1. "sentimos lo que sentimos"
Las mamás sentimos y no siempre sentimos cosas bonitas o fáciles de aceptar. Aún así lo mejor es tratar en cada momento de reconocer nuestros sentimientos y respetar nuestros límites.

Aplicación:
No pasarnos de "buena onda" haciendo cosas que realmente no queremos hacer (claro que algunas no tienen remedio porque no vamos a dejar al crío sin cena por estar cansadas, pero sí podemos informar al personal de cómo nos sentimos para que se anden con cuidado y colaboren).

Ejemplo:
a) Dormí muy mal y la salida al cole del día siguiente fue infernal. Cuando me acordé de avisar a Hali: mi amor "mamá durmió muuuuuuy mal y por eso está enfadada", hali dijo "ah, entonces no estás enfadada conmigo" y empezó a colaborar.
b) Del libro: Una mamá que lleva a sus niños por helados cuando ella en realidad lo que quiere es descansar. Al final "le cobra" el paseo a todos regañándolos y enfurruñándose.

2. "Sienten lo que sienten"
Los enanos tienen percepciones y sentimientos igual que nosotros que constituyen una realidad en sí misma, no necesita justificación, y decirles que no sienten lo que sienten los desconecta de sí mismos y puede poner en peligro su propio sistema de protección personal y reacción frente al riesgo.

Aplicación:
No negar sus percepciones (pero si no hace frío, eso un rasguñito de nada, no exageres, no pasa nada). Deberíamos actuar como espejo ante lo que les pasa (un abrigo puede dar calor, un rasguñito puede doler, qué rabia que se te haya caído tu construcción, estás triste porque papá no está). Y describir lo que vemos en ellos (veo una niña muy cansada que no se siente capaz ni de tomarse su cena).

Respetar sus sentimientos, limitar sus acciones (ya sé que estás muy enfadada con tu hermanita pero no puedes quitarle los juguetes así).

Invitar a expresar sus sentimientos creativamente (tener mucho material en casa para que puedan pintar, recortar, escribir cartas, etc).

En definitiva se supone que no pueden (y podemos) liberarse de lo que sienten hasta que lo identifican, entonces sí podemos ofrecerles alivio (el agua de la ducha puede sentirse caliente si tienes los piecitos fríos, trata de sentirla con otra parte del cuerpo).

3. Expresar nuestra rabia
No dejar que explote como una olla de presión, sino dejarla salir gradualmente y sin insultos. ENUNCIARLA.
Ejemplo:
No me gusta que...
Estoy empezando a enfadarme
Eso realmente me molesta MUCHÍSIMO
Cuando veo tu habitación así me dan ganas de tirarlo todo a la basura
Ahora sí estoy verdaderamente furiosa.

Se supone que así no llegaremos a los gritos aterradores, al manazo, el jaloneo y la ofensa, porque a)hemos ido liberando paulatinamente nuestra rabia con lo cual no se nos agolpa y b)la pitufa está sobre aviso y eventualmente se pondrá colaboradora. Yo utilizo: ¿Qué prefieres, una mamá que se rie o una mamá que gruñe?

4. Solución de conflictos: soy la abogada de mis hijas, no su juez
Economía verbal: Enunciar reglas, no dar largos sermones. La autoridad exige brevedad. (decir: "Hali, así no". En vez de: "Hali ya te he dicho diez mil veces que no me gusta cuando me hablas así".)

Dejar que busquen sus propias soluciones, buscar soluciones no culpables. (seguro que encuentran una manera en que los dos puedan usar el columpio)

Describir el problema en vez de dar órdenes es darles el poder de actuar ("la comida está lista y la mesa no está puesta todavía", o, "la puerta sigue abierta")

No hacer. Sus problemas no son mis problemas:
-mamá, estoy aburrida
-seguro que encuentras algo entrenido en tu habitación

Dar en la fantasía lo que no se puede dar en la realidad
-mamá tengo sed
-¿a que te tomarías una piscina entera de jugo de naranja?)

Bueno los ejemplos que se me ocurren son medio chafos pero en libro vienen aplicaciones bien interesantes así que les recomiendo que se lo lean aunque sea de 5 minutos en 5 minutos. En el próximo post: elogios y correctivos, límites, la culpa.