Wednesday, June 19, 2013

¿A qué me dedico?

Adivina adivinador, a partir de lo que hice el día de hoy:

Esta mañana, como todos los días, entonamos cantos para saludar al sol, a la tierra, al viento, al agua y a todos los seres. Recitamos poemas para empezar el día y practicamos nuestras alabanzas al glorioso Apolo. Revisamos temas de historia antigua, botánica, geografía y geometría. Marinamos peces, ayudé a encender un fuego maravilloso para cocinarlo todo. Ensayamos una pieza teatral. terminé la carita y aprendí a hacer el pelo de un muñeco precioso con aguja y gancho. Participé en un fantástico banquete. Terminé mi cuento de la Princesa Jabón y su amiga Cuchicuchi en el Taller de Escritores.

Elige de entre las siguientes opciones:

1. Sacerdotiza maya
2. Sierva de Apolo
3. Cocinera en un castillo perdido en el tiempo
4. Institutriz
5. Artesana
6. Escritora
7. Todas las anteriores: ¡maestra de primaria Waldorf!

¡Acertaron! Empieza una nueva vida para mí: formación, trabajo, selva, arte, aprender, enseñar, crear y recrear. Cerquita de mis hijas, vecina de un mar turquesa, entre gente maravillosa. ¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!

Me esperan muchas lecturas apasionantes y muuuchos retos. Muchas risas, seguro que también muchas frustraciones y esfuerzo. Habrá que reformular tooodas las dinámicas familiares, reinventar nuestras relaciones, descubrir hasta dónde llegan nuestra creatividad y nestras fuerzas. Le doy la bienvenida con los brazos abiertos. AlhamduliLah wa shukrliLah y que Diosito nos ampare. ¡Cantos, gritos, saltos de felicidad! ¡Voy a ser maestra Waldorf!!!!!!!!!

Thursday, June 06, 2013

Cuentos sin Aspavientos




El Hombre necesita de imágenes: para conocer su lugar en el mundo, para explicarse lo que sucede dentro de sí y a su alrededor, para alcanzar lo Icongnoscible. Para ello ha de valerse de la Imaginación, que gracias a Ibn Arabi sabemos que es un órgano de percepción, y gracias a los antiguos relatos sufis, sabemos que se asienta, igual que el Intelecto, en el corazón (al principio Dios creó el intelecto, y para albergarlo, creó el Corazón).

Por ello el papel de los cuentos, narraciones, cantos, poemas, el papel de la literatura oral y escrita es esencial: faculta al Hombre para utilizar su Imaginación, es decir, para concebir sus propias imágenes interiores a partir de las formas primordiales que va transportando la tradición. Y no hablo sólo de leyendas, mitos, tradiciones. Como bien sabemos, la literatura contemporánea también se inscribe, es heredera de una larga tradición lingüística de la que forma parte.

Tengo una nueva pregunta en mi vida: ¿cómo contar cuentos a niños sobreestimulados, de manera capten su atención sin ser exagerados, chillones, saturados, es decir, sin ser sobreestimuladores a su vez? ¿cómo contar cuentos de una forma sencilla y bella que permita que la Imagen contenida en cada cuento brille por sí misma, ante niños que están tan saturados de imágenes que serán incapaces de permanecer el tiempo necesario re-creando interiormente las imágenes que les ofrece una historia por sí misma?

Uno de los pasos es abrir y cerrar el tiempo del cuento de manera ritual, situar la narración dentro del “tiempo sagrado” que necesariamente se aparta del tiempo cronológico puesto que se inscribe en otro orden de cosas. Pongamos por ejemplo: el diker. Cada vez que hacemos diker usamos las mismas palabras, los mismos gestos, los mismos cantos que se han usado durante siglos. Cada diker escapa del tiempo y asume el suyo propio: su propio inicio, su propio desarrollo, su propio fin. Y cuando termina, el tiempo cronológico continúa. No son las nueve, es la hora de dedicar bendiciones, no son las nueve y diez, es la hora de recitar los hermosos versos del Corán, no son las nueve treinta y cinco, es el momento de abrir el corazón a los Bellos Nombres de Dios e invitarlos a mirarse en nuestro espejo, no son las diez, es el momento de agradecer el milagro de estar reunidos en espíritu con nuestros Maestros…

Así cada sesión de cuentos debería tener su propio ciclo mágico, desplegar su propio momento definido por una bienvenida, una preparación, un canto, una invocación, una luz que se enciende, una narración que se entreteje con silencios para que el público tenga espacio para imaginar, para sentir, para escuchar los ecos que forma el cuento dentro de sí, para darle el sentido único sólo él le puede dar. Quizá un poco de música podría ayudar a entrar y salir de esta mágica inmersión en el Océano de las Historias, este Ganges primigenio en el que Hombre, Palabra y Símbolo se encuentran, en el que la Imagen tiene ocasión de renacer para cada uno y así hacernos renacer.

¿Y cómo danzan en esta ceremonia lo sagrado con la alegría, con la risa, con la sorpresa, con la espontaneidad? ¿Cómo hacer para que abarque el tiempo cronológico necesario para que la gente lo tome en cuenta, le haga hueco en los vaivenes de su vida? ¿Cómo se reconduce a niños acostumbrados a recibir una cantidad brutal de imágenes prefabricadas por segundo, a contemplar el nacimiento de una imagen dentro de sí mismos, a mirar para adentro? ¿Cómo? ¿Gradualmente, poco a poco? ¿Les damos primero muletas, algún soporte visual o auditivo además de la palabra? ¿Les pedimos que usen su cuerpo para ayudar a conducir la historia? ¿Y será que, al final, las historias para niños pueden contarse desnudas del todo, sólo la palabra?

¿Cómo aplicar mis descubrimientos antroposóficos (que entroncan con una serie de decubrimientos que empezaron hace 10 años) a esto que me ENCANTA hacer: contar historias?

He aquí una aventura más para esta Lechuza de los Mares.

Saturday, May 11, 2013

Para acompañar la entrada anterior




Contra reloj


Hay pocas cosas más frustrantes que escribir con los minutos contados ¡si escribo contando minutos no voy a  poder contar mi historia como es debido! En fin, es lo que hay.

Seguimos parcialmente desconectados, con una “nube de internet” que (casi mejor) no entra en casa, por lo que hay que Organizar La Situación Conectiva: acomodar casa, acomodar niñas, hacerse un hueco en el tiempo-espacio para salir a la palapa y esperar que los átomos (esos pequeños planetas) se alineen (hay qué raro se ve escrito) y uno pueda acceder a la telaraña virtual y que éste funcione con algo de eficiencia.
Con el teléfono, tres cuartos de lo mismo. La señal del celular no entra en casa (también más sano, total) así que los moviles permanecen inmóviles junto a la ventana por si milagrosamente logra entrar alguna llamada o algún mensajín.

Así que el correo lo veo de vez en cuando, facebook cada dos o tres días también, y casi nunca logro contestar porque la comunicación se pasma entre la lentitud de nuestra compu tortuguil y el intenet chafo. O será todo aquí se nos está relajando. Estamos más presentes en el aquí y ahora, que es realmente donde tenemos que estar. Y está bien.

Por favor no se confunda nuestra actual desconección con ingratutid o, ¿cómo decía Sor Juana?, inconstancia. Pensamos muuuuucho en los hermanos y amigos de los dos contintentes que hemos dejado atrás. “esto le encantaría a Fulanita” “¿qué diría Sutanita si viera esto?”, ¡mira, esto hay que contárselo a Perenganita!”, “te imaginas aquí a Menganita?” Así nos van acompañando en nuestras microaventuras playenses aunque luego nos tardemos siiiiglos en hacerlos partícipes. Y otra cosa aún mejor, ante la imposibilidad de estar mandando nuestro cariño y agradecimiento de viva voz (o de viva letra pues) estamos rezando muuuuucho por todos y todas las que están con nosotros de puro corazón, y le pedimos al Jefe les mande lo mejorsísimo, que los guíe y los proteja, que les retribuya con el mejor de sus regalos por todo el cariño y la ayuda y el tiempo y la energía que nos han regalado. Esa conexión sí mola, jeje.

Por aquí las cosas felices y con apertura, ya llegó nuestro cochecito (¡gracias Pá, Tío Cueñitos y Tía Güera!), nuestra casita ya va pareciendo un hogar multicolor, las niñas ya van cogiendo el ritmo de nuestra feliz feliz escuela, y nosotros andamos a la búsqueda del mamut, o sea, de la provisión.

Como parte de esa búsqueda yo estoy DESLUMBRADA leyéndome el programa de estudios de las escuelas Waldorf y con grandes muy grandes ilusiones de haber encontrado un nuevo filón que me permita integrar a mi poeta, mi promotora cultural, mi apasionada lectora, mi contadora de historias, mi niña interior, mi ser maternal, mi luchadora social, todas esas voces que me bullen por dentro (del sust. Bulla: follón, discusión, ruido), en una sola actividad. Pero todavía está en fase germinal, ya les contaré cuando floresca. Al final parece que sí voy a poder contribuir modestamente a cambiar el mundo, y eso me hace sonreír.

Aquí seguimos, ajustándonos al clima la comida el horario la luz las tormentas las playas las selvas la multitud de seres que nos rodean y la madeja de trabajos personales que nos compañan siempre y poco a poco debemos destejer hasta convertirlos en un solo hilo dorado que nos reconecte.

Pase lo que pase intento dejar abierta esta ventanita, para que nos sigan acompañando. Reciban un abrazo con muchísimo amor.

Sunday, March 31, 2013

Reencuentros II: La máquina del tiempo







Nuestra llegada a Playa del Carmen fue sumamente feliz, con prima querida, adorado padre y adorada mearrastra asesina en el aeropuerto; hotel feliz, patrocinado por el padre y la Gungui, coche feliz, cortesía de los primos, asesoría y acogida feliz y amorosa de prima y familia.

Y la tierra ¡qué puedo decir de la tierra! Selva, arena blanca, mar color turquesa, gente AMABILÍIIIISIMA, viento, nubes, sol, pura vida. Todavía me tambaleo entre el acento que fue mío de origen y el que he utilizado para comunicarme durante diez años en España. La espontaneidad elige a veces uno y a veces otro, y otras veces mezcla los dos, vosotros saben…

Muy feliz ha sido también el reencuentro con sabores y olores de antes (¿por qué importarán tanto las papilas???) Tamales, tostadas, taquitos, tortillas, toneladas de aguacates y frutas tropicales, salsas exquisitas (ahora mismo me estoy zampando unas tostadas de aguacate con salsita y un té verde con jazmín, mmmhhhhhhhh).

Lo que sí yo no esperaba era reencontrarme con una personita que tenía bastante olvidada: la Mariana que se fue hace diez años. Y peor, la Mariana que he sido en este país desde que nací. No es que yo no me caiga bien, al contrario, creo que soy de lo mejorcito que hay (jaja) ¡mi trabajo me ha costado!!!! Es sólo que no estaba preparada para reencontrarme con mi pasado de manera tan brutal, y sin embargo, era obvio ¿verdad?

Hace dos días en el supermercado me saltan a la yugular unos huahuzontles (hierbajos en racimo) ¡esos mismos huahuzontles que hacían saltar de gusto a mi mamá la rara ocasión en que podía encontrarlos en Monterrey!, aunque después la cajera tardara mil años en cobrárselos porque no sabía lo que eran. ¡Mi mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mi mamá que ya no está! ¡Mi mamá que no vino a recibirme! ¡Mi mamá a la que no voy a poder llamar con mi tarifa de teléfono sea la que sea ni con ninguna aplicación de smartphone, no importa cuál compre! Mi mamá a la que no voy a poder pedirle su receta de salsita, ni invitarla a comer tacos de papas fritas a la barra de mi casita nueva, mi mamá a la que no voy a poder llevarle a sus nietas, a la que no voy a ir a recoger nunca al aeropuerto, la que no se va a tomer un cafecito con Mahmud, a la que no voy a poder enseñarle muerta de risa la versión RAAAAAAAAAAAAAAM que inventó mi hermana el otro día por Skype. BUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAA QUIERO A MI MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

La suerte (consolémonos puésn) es que estos años de magias me han enseñado a encontrarme con mi mamá en un espacio atemporal (¡ah verdad!!!!) en que puedo sentir todo, toditito su amor y su presencia entera. Pero es que, como decía mi terapeuta ¡la quiero con chongo! (¿cómo podría decirse en castellano??? Cuando no te conformas con lo que tienes por más bueno que sea…). Otra suerte muy suertísima es que tengo a mi papá, mi mearrastrita y un montononón de amores (amigos y familiares) a dos horitas de vuelo ¡y a mi hermana a sólo dos horas de diferencia horaria para platicar y platicar!!!!

De pronto me encuentro aquí, en el mismo lugar (vale, nunca había vivido en este preciso rincón del país pero qué más da) sólo que con dos retoños, un marido, un Maestro, un doctorado trunco y obsesiones de más (por ejemplo, los petroquímicos en la cosmética y los aditivo alimentarios). ¿Y ESTO CON QUÉ SE COME? Es como si se me fuera la señal, como si me fallara la memoria reciente y mi aparato respondendor no tuviera  con qué contestar a los estímulos. Las respuestas de hace diez años a preguntas simples como: ¿qué cenamos?, no aplican, y las de hace diez días, tampoco.

Todo ese proceso de ajuste por el que pasan las personas normales (o sea, sedentarias) con sus seres queridos cuando se comprometen, se casan, tienen hijos, van eligiendo nuevos caminos…pues eso no lo tuve yo, o lo tuve a distancia…muy edulcorado.

Empiezo a soñar y a extrañar a las personas que formaban parte de mi vida cuando me fui, y no sólo a las personas sino a las cosas que hacía y que tenía o creía tener, como una graaan libertad de movimientos, diversión, ocupaciones interesantes. Era parte de una tribu y esa tribu aquí y ahora no está ¡y cómo me hace falta!!!!

Por lo demás, nos encontramos de nuevo como hace nueve meses: en una casa vacía, pero nuestra; sin nuestras pertenencias, pero con la posibilidad de hacernos con nuevas; extrañando mucho a los amigos y familia (¡tataaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas)!, pero con mucha ilusión de los que aquí encontraremos, y con el “colchoncito” de ese pasado, de esa tribu que un poquito sí que alcanza a abrazarnos.

Ora seí, ya llegamos.

Seguiremos informando.

Friday, February 22, 2013

Reencuentros




Vic en el Paseo del Prado
Salimos de casa un poco después de despuntar el alba, porque aquí en España el alba despunta muy tarde, y nos lanzamos a Madrid a un día muy lleno de reencuentros. El primero de ellos con mi gran amigo Vic, después de cuatro años. Llegamos a Neptuno justo a tiempo y entramos en el Starbucks cargados con las sillas de coches de las niñas, la mochila de sus cosas, nuestros legajos de trámites y mucha emoción.

Ver a Vic después de tanto tiempo fue como me lo había imaginado: como si hubiéramos estado ayer mismo tomando café o paseando por Monterrey. La misma alegría, la misma frescura, el mismo cariño. Me contó muchas historias de lugares y personas muy queridas. Fue muy curioso tratar de imaginar ese lejanísimo territorio natal, esos rostros conocidos ejerciendo roles desconocidos.

Qué gusto poder acompañarlo fugazmente por sus recientes viajes y aventuras, celebrar sus logros, y sentir entre sus palabras un poquito del calor de mi tierra, los viejos amigos, los viejos lugares. Qué ilusión simplemente imaginar la posibilidad de recorrer aquellos espacios nuevamente y compartir con aquellas personas lo que he aprendido estos 10 años.

¡Gracias Vic!


Un café con Xavi Alonso
Si ustedno sabe quién es Xavi Alonso yo se lo diré: uno de los jugadores de fútbol más guapos de Europa, campeón del mundo, campeón de Europa y no sé cuantas cosas más.

Mientras subíamos por la Carrera de los Jeronimos hacia el consulado de México, mi amado tormento comentó: Jo, yo me quería tomar una foto con Xavi Alonso, pero Halima no me quiso acompañar.

¿Con Xavi Alonso???? Ya me parecía a mí que había visto a alguien conocido en aquel café, pero pensé que era alguien de nuestro remoto pasado y no de nuestro presente televisivo. ¡Me lo podías haber dicho a mí! Yo sí que me hubiera tomado una foto con él, pero claro, a lo mejor él no hubiera querido tomarse la foto conmigo.

Y me quedé pensando qué divertido hubiera sido poner esa foto en mi muro del feis. Ja.

Por su parte, Halima y Fátima se fueron con nuestros amigos Fouzia y Gibril a desayunar croissants, donuts, leche con chocolate; a disfrazarse, buscar tesoros, comer pizza y finalmente ya todos juntos, disfrutar de un parque y golosinas. Fue como un día de Navidad, como un cumpleaños. Se la pasaron tan bien que querían quedarse a dormir en casa de los tíos. Esas pequeñas cosas que tanto les gustan pudieron disfrutarlas a lo grande. Sí es bonito Madrid. Y es una delicia poder estar cerca de estos amigos.

Salsa de granadas con nuez
Ya todos juntos tomamos un bus para encontrarnos con más amigos entrañables en un lugar muy especial: un pequeño rincón iraní en pleno centro.

El cariño auténtico tiene un sabor especial. Esta vez sabía a arroz basmati y salsa de granadas con nuez ¡mi plato favorito! Y también a cuscús marroquí. A historias de siete meses, a risas, a abrazos, a cambios profundos o, mejor dicho, a procesos de transformación.

Fue curioso constatar como muchos, por o decir todos nosotros, estamos en transición aunque de maneras diversas, fue hermoso sentirnos parte de una familia de andariegos y ver que aún estando en diferentes espacios físicos, seguimos siendo compañeros de camino.

Salí de Persépolis, ese sitio mágico, con la inmensa alegría de volver a abrazar a amigos tan queridos, con infinito agradecimiento por estar rodeados de tantísimo cariño y también con la incógnita de por qué nos quieren tanto y cómo podríamos corresponder en modo alguno a todo lo que nos dan.

La bisabuela Bertha en el dentista
Después de cinco meses de intoxicación mercurial, llegué por fin al consultorio de María a retirarme el empaste que tantos problemas, pero también tantos aprendizajes me trajera.

Resulta que María es de estos profesionales de la salud que te descubren los fondos emocionales de tus síntomas físicos. Y en mis muelita que, yo ya sabía, se guardan las herencias familiares, ella encontró la historia de una mujer que se había visto forzada a adoptar una situación que detestaba, ¿un matrimonio forzado, un cambio de residencia? Una mujer que se quedó desprotegida. Esa sola fase me dolió en el alma, ¡una mujer de mi casa que se quedó desprotegida, sola, vulnerable, forzada a hacer algo que no quería!

Me puse a buscar entre mi línea materna, y no encontré nada así. Entonces empecé  a escuchar el cacareo de las gallinas, los gritos de los jornaleros, las botas en el suelo de barro del comedor, relinchos de caballos y aquella otra frase de mi bisabuela Bertha: ¿por qué me trajiste a enterrarme en esta hacienda?

A principios del siglo pasado, mi bisabuela tuvo que seguir a su marido a Dos Cerritos, a administrar la hacienda de su familia. No sé lo que representaría para una mujer como ella dejar la cosmopolita Ciudad de México y a su familia, para trasladarse con marido e hijos a un rancho en medio de la nada, pero he leído el cuaderno que llevaba la bisabuela y esa frase no se me olvida. Ni que tuvieron que hacer frente a las correrías de insurgentes y federales en plena revolución, a epidemias. Recuerdo su cansancio atendiendo a toda la familia y sirvientes que cayeron enfermos, su preocupación por su bebeé de cinco meses que permanecía en la última habitación de la casa con una niñera para evitarle en contagio, y que de todas maneras se murió.

Ahí, tumbada en el sillón súper moderno de mi súper dentista holística, empezó a inundarme la tristeza, la suya y la mía. Y empezó a fluir la información. Los versos de Hacienda, aquel poema que escribí con 16 años y que ganó un premio nacional, en el que una mujer vaga por los pasillos de una hacienda y se revuelve contra su destino. Sólo después, cuando vi con un poco de conciencia las memorias de mi abuelo Julián comprendí que aquellas imágenes las llevaba en la sangre.

También recordé mis días en Benghazi, donde la abuela Bertha y los sonidos del rancho me rondaban cada vez que me ponía a hacer "limpieza" en el sector  de antepasados. Y recordé, por supuesto, mi propio enfrentamiento con mis miedos, mi propia sensación de vulnerabilidad, de soledad, de desprotección que Benghazi me permitió trabajar.

Así, con todo ello, di por concluida una de las etapas más oscuras de mi vida, con un empaste blanquito y una endodoncia. Que conste, lo oscuro no fue Benghazi, sino aquellas sombras de mi alma que ahí encontraron sitio para salir y transformarse, alhamduliLah.

Vuelo nocturno

Esta mañana al verter el huevo en la sartén se ha formado una gacela saltando, o un jaguar al acecho, me pareció. Halima dice que es más bien una gacela que quiere saltar mirando hacia atrás.

Me parece que poco a poco voy reconociendo la geografía de mi corazón. Soñé que estaba en la casa de mis tíos de Puerta del Sol en una boda, pero la casa con toda su gente estaba en Barcelona, donde mi prima Beatriz. La tía Yvonne había venido a visitarnos. Cuando por fin estábamos todo listos nos íbamos a la boda que tenía lugar en una mezquita de Chipre. Aquello estaba lleno de mujeres con lujosas túnicas, todas se agolpaban alrededor de una vestida de verde profundo con bordados en oro, y decían que era la hija de Mawlana. Mi cuñada Amal, mi suegra y yo obervábamos desde un rincón.

Cuando terminaba la boda me acordaba que tenía que ir a la clínica del IMSS a preguntar a la doctora algo que se me había olvidado. La clínica estaba en Avenida Colón bajo los pilares del metro, pero al entrar me daba cuenta que me encontraba en el hospital de Benghazi. Lograba explicar a la enfermera en mi árabe mínimo que no tenía cita pero que sólo necesitaba aclarar una cuestión. ando por fin llegaba al consultorio la doctora no estaba ahí, así que decidí bajar a esperar a la plaza conquistadores (¿se llama así esa placita de Playa del Carmen donde vuelan los de Papantla?) a sentarme en una banca.

Tan pronto me sentaba con todo mi cansancio aparecía Chayo con la olla del cuscús de Mabruka, que dada la vuelta nos servía para ponernos a cantar aquel paseo vallenato que dice: una sola mirada nos bastó el primer día para saber que seríamos amantes...Y llegaban más amigos dispuestos a seguir la parranda. Entonces recordaba que Chayo es médico y que a ella también le podía preguntar.

Creo que después cogí mi coche y me fui a dormir a casa, o quizá me quedé otro rato de fiesta en la plaza del hospital.

Por la mañana le conté el sueño a Halima y le enseñé a bailar vallenato en nuestra cocina de la sierra de Madrid. "Y nos dimos con fuerzas un beso, que por siempre uniría nuestras almas" sigue sonando en mi cabeza y revoloteando en mi corazón. Ciertamente mi alma está unida a muchas otras almas en muchos puntos del planeta. El paisaje de mi corazón está lleno de grandes amores que profeso a personas maravillosas que se me han cruzado en diferentes caminos. Y cada uno de esos amores brilla con destellos dorados, como una llamita cálida, o como un incendio en mi interior.

Tuesday, February 19, 2013

Nuestros refugio invernal





Amo la nieve, su blancura, su discreción. Amo verla volar hacia la tierra como la promesa de un abrazo, amo su tacto helado y limpio. La nieve borda todo de quietud, de calma, parece una amable anfitriona que dispusiera un colchón para los sonidos. Sin embargo cruje bajo los pies, adorna las pisadas con ese brillito en los oídos y como la arena se deja dibujar, amontonar, modelar. Amo la nieve.

Aqui estamos




Foto



Monday, February 11, 2013

Finally Spain

Mis últimos días en Benghazi los pase casi enteros en cama. Ahora, ya en España, escribo desde un iPad prestado que me corrige automáticamente la ortografía porque que no tengo idea de donde están los acentos. Tampoco puedo escribir en inglés, como quisiera, para que pudieran leerme mis hermanas libias, pero ya pondremos internet en nuestra computita y vendrá la revancha.

Seis días con Fátima enferma y la mudanza acabaron conmigo. Mientras yo me acurrucaba bajo mis mantas, escuchaba el trasiego del Habibi bajando las últimas cosas de guardar al armario gigante de mi suegra, limpiando, lidiando con las niñas...me levanté para lo esencial, pude irme a despedir de mi querida J y logre estar en pie y aguantar las doce horas de viaje Benghazi-Túnez-Madrid-Cercedilla.

Ahora me siento agotada, pero infinitamente más segura que en Libia. No porque tema ninguna contingencia bélica, honestamente siento grandes esperanzas de que toda la fuerza y emociones que están generando estos dos años de revolución se conviertan en potencia para acelerar los cambios necesarios, en ilusión y energía que alimente un nuevo movimiento de cariño entre las personas y de ganas de poner las cosas en el sitio en el que deben estar. Mi sensación de seguridad obedece a algo mucho más sencillo. En este país puedo resolver por mi misma casi cualquier asunto, emergencia, trámite o antojo. El tráfico no nos come, la basura no nos acongoja, se lo que voy a encontrar en cada supermercado y en cada tienda. España y yo somos viejas amigas y nos entendemos bien.

Hay muchas cosas, sin embargo, que extraño de Libya. A mis hermanas, las Ben Hmeid y la malaya, primero que nada, a mi suegra, a mis sobrinos...extraño el athan volando por el cielo, el mar, la música de la lengua árabe, las visitas inesperadas, la comida, el edificio familiar, los dátiles. Extraño mis postres porque aquí todavía no tengo horno.

Estoy disfrutando mucho, eso si, la suavidad de España, mi tierra adoptiva. Nos ha recibido la nieve, además del calor de nuestra familia espiritual y nuestros amigos y amigas del alma. Estamos disfrutando con muchos sabores que añorábamos, con toda la calidez de la gente que nos rodea, nos mima, nos protege, y también estamos disfrutando como enanas de la nieve. Anoche nuevo sin parar y esta mañana no pudimos ni sacar el coche, así que me fui a dar un paseo con mis hijas, intentamos hacer un muñeco de nieve, se tiraron al suelo ha hacer ángeles.

Al final, como era de esperarse, el Habibi ha caído enfermo. Yo intento que el agotamiento no me traicione, me suele transformar en mama monstruo, y aprovechar este retiro invernal para inventar momentos entrañables con mis niñas: ver revistas, contar cuentos, cantar, jugar, pintar, sentarnos frente a la chimenea. No se sí haber perdido la espontaneidad y la creatividad necesarias para pasar ratos felices con mis hijas, últimamente me siento tan cansada, tan estresada, que huyo de ellas más que acercarme para darle el apoyo que estas transiciones merecen. Me gustaría que sintieran que, pase lo que pasen, tienen a su mamita, pero si no soy dueña de mi misma ¿cómo?

El proceso digestivo esta intenso, porque Libia es toda intensa. Hemos vivido momentos preciosos y otros dignos de dejar atrás. Y aunque la experiencia ha sido en suma un regalazo que la Vida nos dio y el balance claramente positivo, quedan muchas cosas por colocar para poder sacarles el máximo provecho ya las vivimos.

Gracias a Dios estamos juntos y estamos bien. Ahora nos quedan por delante unas semanas de reencuentros, de trámites, de abrazos, de comida rica, de ajustes, y también de mucha añoranza. Libia se ha quedado bien metida en nuestro corazón, y rezamos porque las cosas allí vayan fluyendo hacia el Bien, hacia la Vida, hacia la Alegría. Que Dios proteja a nuestra familia Libia y permita en que en todo el norte de África se instaure de una buena vez La Paz.

Y siento la escritura rara, no se cómo corregir este texto ipadico.  Y las fotos de la blancura invernal se las debo pala próx.

Monday, January 21, 2013

Hubo una vez en diciembre




Hubo un tiempo en que cada vez que llegaba diciembre yo escribía un poema como resumen del año finito y apertura del nuevo. Lo imprimía en bonito papel  y lo regalaba a mis allegados. Entre las nuevas revisiones del pasado me encontré dos de ellos, pero uno ya está encerrado dentro de la caja de recuerdos, dentro del armario, dentro de la habitación, dentro de la casa de mi suegra. Así que trancribo éste aunque sea para rescatarlo del olvido y porque curiosamente parece que las historias (no sé cuántos años después) se repiten.

Puerto diciembre

He visto en la noche de Jayyam
el párpado del día,
he visto nacer de mis manos
puertos y mar,
puentes y barcos,
he visto el cuerpo de Ofelia
flotar entre el río cubierto de flores,
lo he visto desembocar,
trocar flores por escamas,
herir la superficie con el chorro de su aliento.

He visto la espina de cáctus
y de su tibio corazón he bebido.
he leído historias inscritas
en conchas de tortuga,
he vuelto a nacer como hermana
del sotol y la lechuguilla,
la palma y la gobernadora,
he cruzado los desiertos con luz de candelilla.

He sido la costa de los mares:
las olas del Caribe, la mediterranía,
cambiaron mi piel en playa.
He descifrado laberintos
con sólo poner mi pie sobre la arena.

Los pañuelos agitados en el puerto
cayeron por fin al agua
y se fueron nadando con los peces.

Otra vez nace diciembre.
La vida, como el Caribe,
tiene los ojos verdes.

Tuesday, January 15, 2013

Ida y vuelta



La maleta imaginaria
Decididamente tratar de quitar una casa mientras la estás usando es una soberana locura. Las cosas empiezan a amontonarse, aquello que deberá llenar las maletas pero que sigues utilizando (esto es: la maleta imaginaria) está provisionalmente colocado en un mueble también provisionalmente colocado a dicho efecto. El segundo gran reto será ajustar las dimensiones de la "maleta imaginaria" a la maleta real que SIEMPRE SIMPRE resulta ser más pequeña.

Trato de reducir las necesidades al mínimo para que puedan ir desfilando todas aquellas cosas innecesarias hacia su nuevo destino: las manos de alguien que las pueda aprovechar o grandes bolsas y valijas que dormirán en el closet gigante que compramos al llegar, UNA VEZ QUE lo hayamos desmontado y vuelto a montar en casa de la abuela.

Esta vez sólo podemos llevar las maletas ¿y cómo meto yo mi vida en dos maletas? Menos mal que aquí hay una casa familiar donde puede quedarse el resto. ¿No dije una vez que quería viajar ligera? Pues aquí está la lección dos: cambio de continente con tarifa turista. La lección uno, por supuesto, fue cambio de contiente con container incluído.

Aún así estoy FELIZ. No porque no sea dichosa en Libia. Aprendí estando aquí que la felicidad no puede dejarse para después, ni endilgársela a la infraestructura, el medio ambiente, la cultura, el horario. Mi felicidad es una piedra preciosa a la que sólo yo puedo sacarle brillo y para sacarle brillo no necesito a penas nada: un poco de tiempo, un poco de creatividad, la actitud adecuada.

Conocer, amar, elegir
Muchísimo es lo que hemos ganado y aprendido en estos seis meses benghazinos. Nos queremos más, nos entendemos mejor. Puedo afirmar que todos hemos florecido, alhamduliLah. ¿Y por qué no nos quedamos, entonces? Pues porque tenemos la INMENSA suerte de poder elegir.

Es decir, si esta fuese nuestra única opción la abrazaríamos con amor. Aunque sea una posguerra, aunque sea una posdictadura, aunque la infraestructura esté por hacerse, la educación y la cultura por renovarse, aunque podamos sentir el dolor que han dejado estos años en cada persona con la que convivimos y atestiguar el maltrato sistemático que ha sufrido la ciudad en su más reciente pasado...Sí, todo ello nos duele, especialmente porque no podemos hacer nada para cambiarlo. Difícilmente podemos "acompañar" a estas personas en su dolor de manera positiva, dificilmente podemos proponer cambios cuando las aguas por aquí todavía no se han asentado. Dificilmente podemos comprender las elecciones que ha hecho este pueblo a partir de lo que ha vivido y que dan forma a su presente. Todavía tienen que pasar muchas cosas para que este rincón del mundo pueda empezar a funcionar con felicidad. Y gracias a Dios no tenemos que estar aquí mientras eso sucede. Más que eso, no nos corresponde. Les toca a ellos, a los libios que han pasado por todo el proceso ponerse en pie de verdad y restituirle a este sitio su belleza y su salud original.

 Un año después de pisar Libia por primera vez (y de volver a pisarla para nuestro Habibi después de treinta años) sentimos que hemos cerrado un ciclo. Mis hijas ahora TIENEN una familia libia, hablan árabe, conocen el mar y el desierto, aman los guisos de su abuela, las risas de su tía, las ocurrencias de sus primos. También odian la poca delicadeza de unos y las malas pulgas de otros. En fin, Amar es Conocer y Conocer es Amar, como bien concluyó Ramón Llul. Y mis hijas ahora pueden Amar esta tierra y a esta gente con conocimiento de causa y no sólo en la fantasía, Y NOSOTROS TAMBIÉN.

Así que imaginando la clase de vida que queremos llevar en este preciso punto de nuestro camino, con este par de invitadas, nos ha parecido claro que otros mares nos esperan, y gracias a Dios nos esperan con los brazos abiertos. ¿Quién iba a pensar que aquella casita que compramos hace unos meses con a herencia de mi madre pudiera de verdad convertirse un día en nuestro hogar? Por más que lo intento no puedo encontrarle defectos para sentirme menos culpable de tener una casa. ¡Yo tengo una casa! Cuánta gente a la intemperie y yo tengo una casa. No me siento mejor que los demás para tener más facilidades que los demás.

Pero como no encuentro la solución filosófica a este problema elijo sentirme AGRADECIDA, inmensamente agradecida, inmensamente afortunada, y cumplir hasta donde puedo con el principio que me enseñó mi madre y que luego me confirmó el Islam: lo que recibes no es para tu propio beneficio, es para beneficio de todos cuantos están cerca de ti, no eres un saco de bendiciones, sino un centro administrador de bendiciones. El "zakkat" (compartir con el necesitado una parte de los beneficios obtenidos durante un año de trabajo), si no me equivoco es uno de los cincos pilares del Islam junto con la oración (salat), la pregrinación (hajj), el ayuno (de ramadán) y la fe (shahada). Y no solo el zakkat sino la sadaka, dar siempre que puedes, ayudar siempre que puedes. Asñi se equilibra el unvierso, el microuniverso de la vida personal y el macrouniverso de la vida social.

México, la suave matria
Y no se me ofenda mi padre pero para mí, México es la Madre, la tierra, femenina, amorosa, nutritiva, dulce, alegre, acogedora. Sí ya sé que también llora con lágrimas de sangre y acaricia con espinas. Ya sé que también desgarra y especialmente ahora no está en su momento más feliz. Pero quiero pensar que es un parto, largo y doloroso pero parto al fin. Y como yo también soy madre espero poder encontrar mi sitio entre sus brazos, ser un factor positivo en el proceso, y conmigo mi Habibi y nuestras habibtis.

Se me suben las lágrimas a los ojos sólo de pensarlo ¡mi tierra, diez años depués mi tierra! Mi familia, mis amigos, mi habla, mi comida, mis costumbres, mi derecho de nacimiento, MI TIERRA, mi continente.

¿Y si resulta que tampoco es nuestro sitio? ¡Pues buscaremos otro! Dios dirá.

Insha'Allah podamos cerrar felizmente este capítulo, y abrir el siguiente con protección, guía y facilidad. ¡Especialmente que nos aguante el físico! Que podamos llevarlo a cabo con salud de cuerpo, mente, alma y corazón. Ahi les encargo sus oraciones.

Monday, December 31, 2012

Dos años sin navidad



Adiós lectora, adiós...
Creo que fue un par de días antes de Nochebuena que amanecí con la noticia de que una compañera de generación nos había dejado. Sí, a sus 36 sanos, plenos y felices años (por lo que a través de facebook se puede saber) le dio en plena noche una insuficiencia cardiaca y el ángel más bello de todos la escoltó en el más bello de los viajes posibles, el viaje de vuelta al Hogar. Además de compañera de generación, Adriana era, como todos ustedes, mi compañera de viaje, lectora asidua de este blog.

Además del dolor por la pérdida de un ser un humano maravilloso como los demás, y de la afinidad que se puede experimentar por familiares y amigos a los que les toca más de cerca, algunas veces la muerte duele también, estruja, asusta, porque nos hace asomarnos a nuestra propia muerte. Y es curioso, porque justo unos días antes mis jijas habían tenido ataques de llanto de "mamá no quiero que te vayas al cielo", y justo desde que las cosas por aquí empezaron a ir emocionalmente cuesta abajo me persigue ese mismo fantasma: que me falla el corazón en plena noche y dejo hijas y marido, pero sobretodo hijas, solas en el mundo y yo también parto sola como un perro desde este rincón donde nadie sabe mi historia ni conoce el nombre con el que nací.

Cómo me puse en paz después de semejante sacudida no lo sé. Creo que lo resolví igual que el fin del mundo: me di cuenta de que sólo tengo el momento presente y que no hay diferencia entre una ola gigante que se lleve conmigo a 100,000 almas y un ataque al corazón, lo único importante es aprovechar AL MÁXIMO mientras estoy aquí, amar lo más que pueda, acariciar y reirme con mis hijas lo más que pueda, mirar a mi marido a los ojos lo más que pueda, mimarme lo más que pueda, procurar el bien y mantenerme lo más cerca que pueda del Jefe, ya saben de quién.

¿Y qué más queda hacer? Rezar, por Adri, por su marido, por sus papás, por sus amigas. Rezar porque esté FELIZ en el abrazo más luminoso del universo y que hasta allí le llegue todo el amor de los suyos. Y rezar porque todas las oraciones y los buenos deseos tejan una cobijita para sus seres queridos, que les abrigue el alma y los reconcilie con la vida, insha'Allah.

Desayuno a la Española
Gracias a Dios soy una chica con suerte y volví a ver el sol levantarse entre sus sábanas violetas, y volví a escuchar el mar darnos los buenos días y volví a atestiguar ese milagroso florecer, es decir, despertar, de mis haditas, y volví a abrigarme entre el abrazo de mi amado. Y el día 24 me lancé a ver a mi querida J cargada con desayuno a la española: tortilla de patata, pan (casero) con tomate y empanadas de queso con membrillo (bueno, en realidad era dulce de guayaba casero pero estaba muy rico también).

En casa de J nos esperaba nuestra sonriente anfitriona y sus chicas. Habían preparado "masita" de colores y montones de moldes de galletas para jugar a la plastilina, además de un precioso juego de te de pasta de sal para decorar con pinturas de agua. Y eso no es todo: después de cinco días lloviendo ¡teníamos un sol precioso! y por consiguiente desayuno FELIZ y más que FELIZ en la terraza ¡DESAYUNO DE CHICAS!

Niñas diviertiéndose juntas, mamás-mujeres-viajeras-extranjeras en Benghazi pasándolo en grande. Qué suerte tener pasado, qué suerte venir de una familia, haber vivido, qué suerte tener tantas historias qué contar y qué suerte encontrar a alguien con ganas de escucharlas y de contar otras tantas entre sorbos de chocolate espumoso y calientito, no a la española ¡sino a la mexicana!!!! GRACIAS DIOS.

Cuando volvimos a casa después de una hermosa mañana el ánimo empezó a declinar, pero a eso de las 5 de la tarde recordé ¡que mis cuñadas estaban abajo! Así que me lancé con mis nostalgias navideñas bajo el brazo (añoranza de mis abuelas, cena en casa de una, comida con la otra, mis primas, mi infancia, la casita de Villa Coapa y la de Gabriel Mancera, las luces, el nacimiento, el árbol de gomitas, mi madre y mis tíos y tías, mi hermanita...LA FAMILIA) y me aparecí en el piso de Amal. Mis cuñadas son encantadoras. Hablamos, nos reímos, jugamos con las niñas, soñamos un poco y el día se nos terminó. A las siete y media, como todos los días estábamos en la cama, al día siguiente: examen de mate, porque en este país no existe la navidad.


25
El 25 tempranito Halima se fue al cole. Somos una familia musulmana, pero también somos una familia mexicana y también hemos vivido toda nuestra vida juntos entre cristianos. Lo cual quiere decir que aunque el calendario islámico no tenga una navidad inscrita, siempre hemos celebrado la navidad. No ponemos nacimiento pero ponemos nuestra "mesita de invierno" (ver mesitas de estación Waldorf) con un lindo pino y su nieve, su lago, sus patitos. Hacemos tarjetas de navidad para felicitar a los amigos y también a veces dulces o manualidades para compartir el cariño y la alegría.

Musulmanamente hablando,Seidna Isa (literalmente Nuestro Señor Jesús), la paz sea con él, ES una gran figura. Personalmente hablando (y esto SÍ ES HABLAR DE INTIMIDADES), una vez que pasé mi "adolescencia espiritual" o sea, el rebote con todo lo que sonara a Padre, tuve la maravillosa oportunidad de conocer otra versión del cristianismo (gracias Don Jean Luc Marion por escribir su maravilloso libro El Ídolo y la Distancia), una versión que me resultó absolutamente reveladora y que me dio la oportunidad de comprender con mayor amplitud y de reconciliarme con muchas cosas.

AUNQUE SUENE MEGA CURSI que me encaaaaaaaaaanta Jesús. Y mientras más lo conozco más me gusta porque voy descubriendo en sus enseñanzas JOYAS impresionantes (qué novedosa ¿verdad, Pá?), de esas joyas que tienen la cualidad de amplificar el corazón y la conciencia y empaparlo todo de Amor.

Y en este momento dejaré de justificar mi amor por este Grande, y diré solamente lo que iba a hacer desde un principio: que a mí me gusta celebrar la navidad sin importar que sea o no la fecha histórica del nacimiento Jesús de Nazaret PORQUE, incluso fuera de toda religión y tradición, el Nacimiento de la Luz, del Amor, es digno de agradecer y celebrar, y porque forma parte de mi identidad y mi historia personal.

Dicho lo anterior, les cuento que como no resultaba viable montar una comida de Navidad en forma, preparamos gusguerías, pusimos música egipcia, inflamos globos e invitamos a los primos a bailar y jugar con nosotras por la tarde (¿dónde se metió mi marido?) y lo pasamos realmente bien.

Estas "fiestas" están resultando bastante extrañas en realidad. Sin luces, adornos, felicitaciones en vivo, encuentros masivos y deliciosos, abundancia de alegría, ternura, belleza. Aquí son días como los demás. Es más son días de exámenes para todos los alumnos libios, así que de celebrar, nada.

Otras fiestas
También hay que decir, que aquí no hay navidad pero hay muchas otras fiestas: Ramadán es un mes entero de fiesta con sus luces, sus canciones, sus visitas familiares; tenemos dos "Eids": el fin de Ramadán y el fin del Hajj (la peregrinación a la Meca). Hace poquito tuvimo "Ashura" que más que una fiesta es una conmemoración cuyo sentido no termino de comprender pero que aquí incluye la tradición de regalar garbanzos y habas cocidas a las vecinas (???) para que tu marido no se vuelva ciego según la cancioncilla popular (más "????"). Y pronto vendrá el Mawlid, el día del nacimiento (y también de la muerte, qué curioso) de Seyydina Muhammad (la paz y las bendiciones sobre él), y de ese amor hablaré otro día porque si no no acabo con este post.




La cosa es que estas "nuevas fiestas" son lindas pero no son todavía parte de mí. O, mejor dicho, forman parte de mi intimidad, de la relación más privada de mi vida que es mi relación con lo Divino, y las he compartido hasta ahora con comapañeros de camino que resonaban en una forma parecida a la nuestra, pero no tienen un sentido social o familiar. En España celebrábamos en pequeñito con nuestros amigos sufis, pero nos quedábamos sin la calidez y el color que adquieren esas cosas que se celebran "con todos".

Y en este momento me doy cuenta de que hablar de las fiestas es también hablar de conversiones y combinaciones. Descubrir un nuevo camino espiritual (o de conocimiento, o de crecimiento personal, llámenle como quieran) es también descubrir nuevos sabores, nuevos colores, ¡nuevas fechas!, nuevas formas de celebrar. En nuestro caso además hemos construido una familia "multiculti", de mexicana y libio pero "made in Spain". Y eso le agrega más figuritas ¡más riqueza! a nuestro caleidoscopio vital.

Esta noche es Noche Vieja, tampoco se celebra. Echo de menos a mis malagueñas. Yo interaré preparar una cena especial, aunque nos la tomemos a las siete de la tarde antes de acostar niñas y también procuraré organizar una comida de año nuevo aunque no sea el 1o de enero con mi amiga J.

Deseo que, con nueva Era, alineación cósmica, túnel de Rosencrantz y Gildenstern (ya no me acuerdo cómo era que se llamaba en realidad), sincronización biomolecular y aúrica, o sin ellas, sea un año VERDADERAMENTE MÁGICO, luminoso, amoroso y maravilloso para Tod@s. Ya es hora.

Hoy más que nunca ¡un abrazo de corazón!

Saturday, December 22, 2012

A bite of poetry




To be honest my English is not good at all, but since I'm in Benghazi I practice A LOT and even some things (I mean thoughts, ideas, dreams!) are coming to me in English. And also I would like to be able to share some of my writing (because writing is my life) with some of the people of my life in this side of the world. SO, even with some mistakes I finaly dare to publish in English.

This is a translation  of my last post, I hope it is "readable" and even enjoyable, and not too messy:

Yesterday I had one of the most wonderful aesthetic experiences of the recent months. It didn’t come from a book, or a piece of music, or a painting, it came from a wonderful feast, prepared by a wonderful person with whom we have met in Benghazi.

My friend J is Malay, as I,  she is married to a benghazino, mother of two girls (the same age as mine, how lucky!). In few words she is the answer to my prayers (yes, those I was saying before I came here, asking for a friend-sister with whom to share my days in Libya, God knows how and when to do things).

Well J invited us for lunch. Finally a "normal" meeting since we came to Benghazi! No women on one side, men on the other, you cannot even check with your husband if it is time to go because you can not stick your nose into the mens living room and he cannot either have acces to the ladys room, no one forcing you to eat or pressuring because you had not eaten enough of this or that, nobody making judgments about what your daughters eat or do not eat, or if they hace the right hight or weight, girls eating with girls without any drama (children's menu, hehe) and then aaaaaall afternoon playing without conflict, conversational lingua franca (English of course) of various topics, laughter, anecdotes ... A gift, actualy a super gift!

And among such happiness a “simple” menu before our hostess: Chinese, Thai and Malay, mmmmmmmhhhhhhhh! With its adaptations to what can be achieved in this season's supermarket, but even so, delicious, delicate, exquisite.

More than a meal, each dish seemed a symphony (I feel Ratatouille), a perfect blend of flavors, textures, temperatures. With each bite I could feel new paths opening up in my brain, new routes from which to understand the beauty (what do you call the beauty that comes by the taste, by the way?).

I can almost guarantee that every bite I could feel the dedication, care, affection that the author put in the preparation ... all her wonderful luggage (memories, notions, preferences, emotions) blending ingredients together and creating a Whole, wonderful and unique. I could taste in every bite longing and hope, appreciation for what the past has taught us and the surprise of the present moment. No exaggeration to say that in that soup and salad and beautiful dishes I met with grandmothers, mothers, neighbors and friends of our artist, I breathed a bit of her sea and land, I heard the noise of her streets and restaurants.

Sharing food can be so intimate if you think your deepest loves are linked to the taste. Taste is shaped by every thing that goes through your mouth during your life, and not only by the “material” flavors only but also the "spiritual": the joy of a moment, the anguish of a situation.

To my sister, bread with butter and sugar is a delightful evening with Lion King music and Marieanne company, is warmth, protection, sisterhood. For me the black “mole” is a magical trip to Oaxaca with my dad and Cecy and Habibi and Kalthumy, it is link, color, joy, ground. There are desserts that always will revive the love I feel for my friend Wafa (sister that God set for me in Azuqueca) they will not only remind me: my heart will bring back all the love and probably also the laughter and tears we shared. The shorba brings me fasting of Ramadan with all its blessings, with potato “tacos” I feel again the tickle of beeing 15 years old and run between classes with Tenolita to the stand opposite the high school. The chicken-rice will always be dancing and laughter and colombian affection at Luces house (adoptive and beloved family) ... and so every dish of my life has a bit of my life.

Maybe that's why I was so deeply touched with this invitation, and it felt so magical to find pieces of my own heritage emerged from the hands of someone else: For dessert we had the BEST CHEESE CAKE I have ever eaten in my life, but in which gathered all cheese cakes eaten and my mom and Diama cakes and literary cafes, and Morelos Vips and so many things. What is that but a transforming experience, an experience delivered by your physical senses that touches your soul?

And I can only give thanks. Thanks for my mouth, for my taste, my brain, my body that allows me to be in this world, thanks for the experiences that build me as a person, thanks for so many ways of beauty that surrounds me, thanks for being here, thanks for putting wonderful people around me and also thanks to my friend J for giving us one of the most happy moments of recent times. God bless her and her family, and all the people that have shared (and still share) sour, bitter and very very sweet moments with us. Amin.

The mango salad has, from today and forever, a place in my heart.

(And I took the imgae from: http://meghantelpnerblog.com/2011/05/11/maries-post/raspberry-cheesecake-slice/)

Sunday, December 16, 2012

Poesía para el paladar



Ayer tuve unas de las experiencias estéticas más arrolladoras de los últimos meses. No vino de un libro, ni de una pieza musical, no vino de un cuadro, vino de un maravilloso banquete que nos preparó una maravillosa persona con quien hemos coincidido en Benghazi.

Mi amiga J es malaya, casada igual que yo con un benghazino, madre de dos niñas (¡de la misma edad que las mías, qué suerte!!!!). En pocas palabras es la respuesta a mis oraciones (sí, las que hacía antes de venir aquí pidiendo una amiga-hermana con quién compartir mis días en Libia, Dios sabe cómo y cuando hace las cosas).

Pues J nos invitó a comer a casa. ¡Por fin un encuentro "normal" desde que vinimos a Benghazi! No mujeres por un lado, hombres por el otro, no puedes ni siquiera checar con tu marido si ya es hora de partir porque no puedes asomar la nariz al salón de los hombres y él MENOS al de las mujeres; nadie obligándote a comer ni presionándote porque no has embuchado suficiente o nos has tomado bastante de esto o de aquello, nadie haciendo juicios sobre lo que comen o dejan de comer tus hijas o cuánto miden o pesan, niñas comiendo con las niñas sin drama alguno (menú infantil, jeje) y luego jugando toooooda la tarde sin conflicto alguno, conversación en lengua franca (inglich of course) de temas variados y agradables, risas, anécdotas...Un regalo, vamos, ¡un regalazo!

Y entre tanta felicidad un menú "sencillo" según nuestra anfitriona: chino, thailandés y malayo, ¡mmmmmmmhhhhhhhh! Con sus adaptaciones a lo que se puede conseguir en esta temporada en el súper, pero incluso así, DELICIOSO, delicado, exquisito.

Más que una comida, cada plato parecía una sinfonía (me siento Ratatuille), una mezcla perfecta de sabores, texturas, temperaturas. Con cada bocado podía sentir nuevos caminitos abriéndose en mi cerebro, nuevas rutas desde las cuales comprender la Belleza (¿cómo se llama la belleza que entra por las papilas, por cierto?).

Casi puedo asegurar que podía SENTIR en cada bocado la dedicación, el cuidado, el cariño que su autora puso en la preparación...todo ese maravilloso equipaje suyo (recuerdos, nociones, preferencias, emociones) al servicio de juntar ingredientes y crear, un maravilloso y único Todo. Podía saborear en cada bocado la añoranza y la esperanza, el agradecimiento por el pasado que nos ha enseñado lo que sabemos y la sopresa del presente. No exagero si digo que en esa sopa y en esa ensalada y en esos guisos me encotré con las abuelas, la madre, las vecinas y las amigas de nuestra artista, respiré un poco de su mar y de su tierra, escuché los ruidos de sus calles y sus restaurantes.

Compartir la comida puede ser algo tan íntimo si piensas que tus amores más profundos están vinculados a lo que preparas, el gusto es una cosa que se va moldeando con cada cosa que pasa por tu boca durante tu vida, y en el que quedan impresos no sólo los sabores "materiales" sino también los "espirituales": la alegría de un momento, la angustia de una situación.

Para mi hermana el pan con matequilla y azúcar es una tarde deliciosa con música del Rey León en compañía de Marieanne, es calidez, protección, hermandad. Para mí el mole negro es una viaje mágico a Oaxaca con mi papá y Cecy y Habibi y Kalthumy, es vínculo, colorido, alegría, toma de tierra. Hay postres que siempre me harán revivir el cariño que siento por mi amiga Wafa (esa hermana que me puso Dios en Azuqueca), no sólo me harán pensar en ella, traerán a mi corazón TODO EL CARIÑO y seguramente también las risas y las lágrimas que hemos compartido. La shorba me trae el ayuno de ramadán con todas sus bendiciones, con los tacos de papa vuelvo a sentir las cosquillas de tener 15 años y salir corriendo entre clase y clase con la Tenolita al puesto de enfrente de la prepa. El arroz con pollo siempre será para mí bailes y risas y cariño colombiano en la casa de las Luces (familia adoptiva y amada)...y así, cada plato de mi vida tiene su porción de mi vida.

Quizá por eso me resultó tan conmovedora esta invitación, y tan mágico encotrar trozos de mi propio acervo salidos de las manos de alguien más: como postre tuvimos el MEJOR CHEESE CAKE que he comido en mi vida, pero en el que se juntaron todos los cheese cakes comidos y mi mamá y los pasteles de Diama y los cafés literarios, y el Vips de Morelos y tantas y tantas cosas. ¿Qué es eso sino una experiencia transformadora, una experiencia que te regalan los sentido, pero que te toca el alma?

Y no puedo más que dar GRACIAS. Gracias por mi boca, por mis papilas, por mi cerebro, por mi cuerpo que me permite estar en este mundo, gracias por las experiencias que me construyen como persona, gracias por la belleza en tantísimas formas que me rodea, gracias por estar aquí, gracias por poner personas maravillosas cerca de mí y también gracias a mi amiga J por brindarnos uno de los momentos más felicies de los últimos tiempos. Que Dios la bendiga a ella y a su familia, y a todas las personas con las que he compartido (y sigo compartiendo) momentos ácidos, amargos o muy muy dulces. Amín.

La ensalada de mango ya tiene, desde hoy y para siempre, un lugar en mi corazón.

Saturday, November 24, 2012

Un par de herrmientas para cuidar el ánimo




Después conversaciones importantes, mágicas, transformadoras, cariños, ideas y apapachos a distancia de personas muy amorosas y amadas, y unas cuantas tuercas ajustadas en el hogar, mi ánimo está mucho mejor y seguimos adelante con lo que la vida nos va trayendo.

Me doy cuenta que cuando a uno le toca bajar a sus profundidades, por lo menos puede aprovechar para sacar cositas que se le habían olvidado por ahí, como cuando tienes que meter la mano hasta el fondo del cajón de la ropa interior para encontrar ESE PAR DE CALCETINES que realmente necesitabas desde hace rato pero que te había dado flojera buscar.

Claro, remueves todo, a lo mejor hasta lo tienes que sacar y luego te queda un mugrero repartido por todo el suelo o la cama, y aunque tengas ya tu flamante par de calcetines en la mano no queda más remedio que volver a colocar todo en su sitio. Con suerte encuentras cosas que tirar que te aligeran el proceso, y con mucha suerte también puedes encontrar una mucho mejor manera de guardarlo todo de nuevo para que esté más a la mano y no tener que echarte el mismo clavado la próxima vez que se te pierda un guante.

Instrucciones para llorar
No son las de Cortázar que tantas satisfacciones me han reportado jugando a las letras con chicos y grandes, pero defintivamente en este momento era VITAL para mí terminar de integrar el sencillo proceso de llorar, que ya había me habían explicado unas cuantas veces pero que siempre se me volvía a olvidar.

1. Llorar es cosa DEL CUERPO. Dejémonos de romanticismos y espiritualidades. Llorar es como hacer pipí. Cuando usted hace pipí ¿acaso le sirve de algo que su mente empieza a plantear preguntas como "y porqué justo ahora me vienen ganas de hacer pis", o "por qué estaré haciendo tanto pis", o "qué pensarán de mí si me escuchan haciendo pis", o "incomodaré a alguien con mi pis"? Pues del mismo modo cuando empiece a notar esa SENSACIÓN FÍSICA de echar el llanto, asegúrese que su mente deje en paz a su cuerpo y no lo atromente con preguntas inútiles como "¿y esto a qué viene? ¿por qué estoy tan triste? ¿pero qué me pasa? seguro que me veo horrible "¿qué van a pensar mis hijos/ mi marido/ la señora de enfrente si me ven llorar?" A su cabeza puede decirle algo tan simple como "Ahora no, cariño". Y cuando haya hecho silencio podemos continuar.

2. Una vez encontrado este silencio, lo único que queda es ubicar dentro de su pecho ese lugar donde se produce el cariño. No es tan difícil, en el centro del pecho, a la altura de la tercera costilla está el mero centro del corazón, ahí detrás de esternón. Diríjase a ese punto (y aunque no lo encuentre) busque cualquier sentimiento NOBLE (positivo, gratuito, bello, SENCILLO) y con él, "empape" bien ese llanto mientras sube y sale de su cuerpo hasta terminar. Es como buscar a tientas una sonrisa y dejar que esa sonrisa vaya a despedir al llanto hasta la puerta.

3. NADA MÁS. Suénese  los mocos, límpiese los ojos y a otra cosa mariposa.

Es simple ¿verdad? Hay que tener en cuenta la posible necesidad de "entrenar" a los que están en su entorno más inmediato (en mi caso marido e hijas), para que hagan favor de (1) no poner en altavoz la perorata de la que ya hablamos, (2) no sentirse interpelados ni agraviados (el llanto es una cuestión PERSONAL, se llora simplemente para llorar, no para reprochar, sugerir, convencer o manipuar, es la salida natural de la emoción), (3) sus preferencias sobre llorar en soledad o entre el calor de un SILENCIOSO abrazo.

Ahora me doy permiso de llorar cada vez que me da la gana. Si mis hijas preguntan por qué lloras, les digo no sé, porque lo necesito. Si mi marido dice y ahora qué te pasa le digo nada, sólo tengo ganas de llorar.

Higiene mental
Esta también es muy buena, lástima que se me olvide constantemente. Es igual o más sencilla que la técnica de llorar y sirve para disciplinar los pensamientos.

Cuanto pensamos se extiende en torno a nosotros como una nube y empieza a filtrar nuestra visión de la realidad. Cuando piensas negro al final ves todo negro. Y por supueso cuando piensas blanco acabas viendo todo blanco. Así que todo es cuestión de decidir qué color te gusta más.

Cada vez que sale de ti mecánicamente un pensamiento negativo (odio los semáforos, odio tener que detenerme, grrrrrrrr), saca de manera mecánica otro pensamiento positivo (amo los semáforos, amo detenerme, bieeeeeeeeeeen). Es muy posible que como por arte de magia aparezca un motivo exterior que sustente la segunda frase, por ejemplo que justo te des cuenta que en el semáforo hay un pedazo de mango que es una alegría para el ojo (perdón por el mexicanismo, castellanohablantes, un pedazo de mango es un tío o tía benorro o buenorra), o que pase justo por delante de tu coche una escena que llene de ternura, o que te des cuenta que el árbol de la esquina acaba de florecer.

A "odio limpiar mi casa" le viene muy bien "amo tener casa", a "odio andar pastoreando niñas" le queda "amo tener este par de niñas", a "odio no poder comunicarme" hace buena pareja con "qué divertido poder decir cualquier cosa en voz alta sin que nadie me entienda".

Otra cosa es cuando no es un acto reflejo sino una especie de mugre residual que empieza a salir de manera crónica. Entonces siéntese usted con su nube negra, y oponga al pensamiento que le está molestando cualquier pensamiento positivo. Sienta cómo la nube de ese pensamiento positivo abarca a la otra y a continuación vaya recogiendo, como si se tratara de una red de pesca, la nube negra hasta colocarla frente a usted.

Busque de nuevo ese sentimiento noble, positivo, sencillo, gratuito (digamos, el cariño) que surge en el centro de su pecho y empape con él esa bola de nube negra que tiene delante. Sienta cómo a medida que se empapa sencillamente se desintegra, desaparece, se mimetiza con el cariño, se vuelve cariño, ya no está.

Con este sencillo método he logrado pasar de: "aburrimiento, no tengo nada que hacer" a "bieeeeen, vacacioooooneeeeeeeees"; de "maldita gente informal no se puede concretar nada de esta manera" a "bieeeeeeen, viva el relax", de "y ahora qué hago con esta niña en casa toda la mañana" a "¿nos hacemos un desayuno delicioso, bailamos, me ayudas a cocinar, pintamos con acuarelas?", de "maldita maldición mi maestra de árabe nunca me dice cuándo puede venir a darme clase" a "genial, me voy a poner a transcribir recetas del árabe al español y viceversa con la ayuda de quien se deje", de "odio este hospital" a "bendito Dios que hay un hospital que nos saque del apuro".

Las cosas van mejor. No tengo hierbaluisa pero tengo tomillo. No tengo ropa pero puedo ir a comprar. No tengo amigas pero me lo estoy pasando chido con mi marido y con mis hijas. Me comunico fatal pero me divierto mucho. No encuentro dentista aquí pero gracias a Dios tengo recursos para buscarlo fuera. Etc, etc, etc.

Y ahora me voy a tender la ropa, porque odio tender, pero amo tener ropa. JA. (Y la imagen la tomé prestada de: http://clubpatinadoresdesevilla.es)

Friday, November 09, 2012

Otoño en Benghazi

PARTE I: SOPONCIOS Y ENFERMEDADES

Después de tres años de no tomar ni una dosis de paracetamol (bueno, quizá una o dos sí) Fátima lleva dos tandas de sambutamol-prednisolone en treinta días. &%$!?(@AAARGGGGGGHHHHHHHHHHHHHH.
Dos días de mocos, un día de tos seca y luego ¡zas! Respiración agitada y superficial, músculos intercostales, hundimiento de abdomen y finalmente espasmo. WWWWARRRRRRRRAAGAGGGGGGGHHHHH&%/&%/"·(/"·&)("=)·(?"·)("·("&·"/"·%&"$·%"·$"%·$%"·$"%!!!!!!!!!!!!!

Y me da mucha rabia no tener un pediatra confiable y me da mucha rabia no tener un homeópata, un médico chino, un médico ayurveda ¡alguien que le desbolquee algo y que le recete algo que le devuelva la respiración si tanto mugre efecto secundario! WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

Pero lo que más rabia me da es tener tanto miedo. Y eso da igual en España que en Libia que en México, creo que en todas partes lo tendría igual. En España le sumaría el miedo a llevarla al médico y tener que pelearme con el sistema de salud, que me denunciaran por no seguir el tratamiento indicado al pie de la letra, que me ficharan por no haber vacunado...En México seguro alguna otra cosa me inventaría. El problema no es dónde estoy sino el equipaje que llevo.

Aquí la suerte es que tengo una cuñada médico, muy cariñosa, respetuosa y de armas tomar. La primera crisis que tuvimos salimos corriendo al hospital, nos detuvo un tráfico horrendo y tuvimos que pedirle a unos chicos que detuvieran los coches para que pudiéramos girar y llegar a urgencias. Cuando por fin entramos nos encontramos con una cola como de 15 personas y no podíamos esperar. Mana se metió (trabaja en el Infantil) hasta las profundidades del infantil de donde sacó a un médico, nos llevó por pasillos y escaleras, logró que revisaran a Fati y le dieran la orden para nebulizaciones. Y la segunda vez que tuvimos que ir esa misma noche también nos acompañó cual hada madrina. Ese día sí pensé que no llegábamos.

Hace cuatro días empezamos otra vez justo cuando había anunciado públicamente que no me volvía a pasar. En cuanto empezó con la tos empecé con infusiones de tomillo y malva, le puse el collar de ámbar que se supone que es antiinflamatorio y apronté la homeopatía. Y por la noche en cuanto empecé a notar que cambiaba la respiración ataqué con la pomada respiratoria, los masajes, los tamborcitos...pero de todas formas a las 5 de la mañana empezó a complicarse más la respiración. Yo estaba dispuesta a no entrar en pánico, tener fe, orar con toda mi devoción, ponerme positiva, centrarme, confiar. Pero el papá de la niña decidió que directamente le enchufábamos las drogas esas. Siguió 24 horas respirando medio mal pero por lo menos no hizo falta correr al hospital.

¿Y cuál es el problema? El problema es que ambos progenitores tenemos una manera RADICALMENTE distinta de percibir la realidad y además de este abismo infranqueable (hay cosas que son así y na' más) somos INFINITAMENTE inútiles para comunicarnos, y si encima nos echan una situación de emergencia pues ya lo bordamos. Eso seguirá siendo así en cualquier lugar del mundo mientras no lo resolvamos, y el único agravante es que aquí no hay términos medios, o confiamos en nuestra intuición y los remedios naturales que hemos traído con nosotros, o nos vamos al hospital.

Como estamos en fase "exploración" para ver si logramos rodearnos de las cosas que necesitamos en Benghazi, pues un pediatra aparece como lo primero en la lista. Aunque me pregunto ¿para qué? si me va a recetar trecientas cosas que no voy a querer darle a la Fatis y nos vamos a quedar igual. ¿Seguiremos con homeópata y ayurveda a distancia? Lo dudo. ¿Encontraremos un buen especialista en Egipto, como hacen casi todos los libios? Dios dirá.

Por lo pronto es una buena oportunidad para deshacerme de ideas, miedos y dolores que no me sirven, de depurar mi legado salud-enfermedad. Me he dado cuenta que hay una línea muuuuy delgada entre cuidar la salud y obsesionarse con la enfermedad, y que yo camino con pasos bastante dudosos sobre ese filo. También me doy cuenta de que, a pesar de todo, siempre aparecen ángeles para ayudarnos (la hermana doctora, los chicos que detienen los autos, una amiga doctora conectada a las 5 de la mañana, una médica china que aparece justo cuando los achaques maternos superar por mucho lo que se puede aguantar, y me enseña a quitármelos yo misma...) Y, aunque no me apetezca, me están sirviendo en bandeja la oportunidad de meter al taller mis habilidades comunicativas y capacidad para tomar acuerdos con mi señor marido ¿lo lograremos? Creo que no nos queda más remedio.



PARTE II: EN BUSCA DE UN PROPÓSITO

Para lo que dan tres meses
Creo que el único problema real de estar aquí es que no tiene otro sentido nuestra estancia que la supervivencia, aparentemente, a veces hay sentidos que se nos escapan, también es verdad.

El cariño de aquellos amigos añorados se mantiene en el corazón pero no se refleja en la vida cotidiana,  cada uno sigue con sus ocupaciones y con su vida. Participamos de ella cuando ocurre algo trascendente: una boda o un funeral, que son los dos factores que mantienen  unido el tejido social.

Con la familia hemos pasado un arduo proceso de re-conocimiento. El cariño siempre está, pero nos vamos dando cuenta de la distancia que necesitamos con cada uno de sus miembros. En realidad siento que hemos venido a “meter ruido al sistema” más que a ser un factor de refuerzo como habíamos creído románticamente. Hemos vivido muy diferente, comemos diferente, pensamos diferente, compramos diferentes, nos curamos diferente, vamos, como cualquier hijo que sale de casa y se construye su propia vida, lo que pasa es que aquí eso es un exotismo inédito. Los hijos construyen su casa (literalmente) sobre la de sus padres, y su pequeña familia se convierte en una continuación de los mismos valores, sabores, costumbres, de la que (no) partió.

El aprendizaje del árabe para mí también se sale de lo esperado. Mi profe nunca tiene claro cuándo puede venir a darme clases, en casa hablamos español y cuando veo a mis cuñadas hablamos inglés porque lo que me URGE es comunicarme. Y entre limpiar mi casa, hacer la comida, cuidar a Fati y todos los etcéteras de la vida diaria no hemos podido dejar un momento sagrado para que yo me ponga a estudiar por mi cuenta cada día. La tele de la que mucho se aprende, jaja ¿cuándo?

Y he aquí la serpiente que se muerde la cola: como no hablo el idioma no hay ninguna actividad en la que me pueda involucrar por mi cuenta, mis cuñadas viven demasiado ocupadas para hacer de hadas madrinas y hasta ahora no hemos encontrado ninguna actividad en árabe que podamos compartir con mi señor marido, porque aquí cada género va por su lado. Tampoco hay actividades organizadas para hacer con niños tipo clasesitas, talleres, biblioteca, dónde conocer otras mamás y aunque las hubiera ¿cómo hablaría? Y tampoco hay extranjeras o por lo menos yo no las he visto no hay embajadas ni consulados, no hay alliance française, ni delegación británica, ni instituto cervantes. Me falta buscar en la Escuela Internacional y probar a dar clases de español en una academia para adultos por las tardes, pero

a)      para lo primero (y en realidad para todo) requiero la colaboración de mi marido que no siempre piensa igual que yo.
b)      no estoy segura de querer trabajar por las tardes ahora que el día dura tan poco.

La esperanza de un pequeño espacio donde yo pudiera desenvolverme se desvaneció cuando me di cuenta cómo son aquí los kinders y dejé la escuelita de las niñas, desapareció asimismo la esperanza de tener al menos tiempo para mí; para leer, releer, escribir sin un lugar dónde llevar a Fátima por las mañanas.

Cual si fuera una gran ciudad, el tráfico en  Benghazi separa a las personas. Hay demasiados coches y la población se ha duplicado desde la guerra. Si a eso agregamos que han pasado por lo menos 30 años sin dar mantenimiento a las vías existentes y que se conduce a lo loco, tenemos como resultado traslados larguiiiiiisimos para trayectos cortiiiiisimos. ¿Vale la pena desplazarse una hora para tomarse un café de otra hora y emprender otra hora de vuelta a casa? No creo que ninguna mujer en esta ciudad pudiera gastar de esa manera una tarde entera para acercarse a una persona que no conoce (o sea, su servidora).

Por último, esas maravillosas oportunidades laborales, esos proyectos en los que podríamos involucrarnos esas aperturas comerciales que podrían incluso “salvar” empresas de la crisis española porque Libia hay mucha “pasta”. Pues, resulta que hay pasta pero todo lo demás es un desmadre. No hay instituciones que propongan, sostengan o coordinen dichos proyectos, no hay autoridades que los aprueben, no hay leyes que los sujeten o aseguren. La vida en pequeño sigue su curso, el que ya tenía un súper sigue con su súper y el que hacía pan sigue con su pan. La gente va a saludar al jefe a su trabajo y se regresa a casa, o de plano no va, de todas maneras le pagan. Creo que se pueden imaginar lo que es un hombre acostumbrado a trabajar 12 horas al día a pleno rendimiento físico e intelectual cuya única chamba consiste en INTENTAR hacer una infinidad de trámites que no se concretan, INTENTAR ver personas que no aparecen, INTENTAR organizar una vida que nomás no se organiza porque el estado general de las cosas es desorganizado.

Y finalmente: lo que no nos deja respirar
Lo que sí todos hacemos es esperar: esperar a que se forme un gobierno, esperar a que se redacte una constitución, esperar a que se establezca un mínimo marco de actuación comercial, industrial, etc. Y en esperar desesperamos, pero los de aquí nos llevan ventaja. Han vivido en tanta desesperanza que están todos “tocados”, su equilibrio mental y emocional es sumamente fragil, todos tienen el físico afectado en mayor o menor grado. Entre eso y que desconocemos los códigos lo tenemos muy chungo para relacionarnos, incluso con la familia, hay que tratar a todo el mundo con pinzas y eso es agotador, básicamente porque nosotros también estamos bajo mucha presión (interior) porque nos falta un propósito.

Digo que nuestro estrés es interior porque en el exterior nuestras necesidades básicas están cubiertas gracias a Dios (comida, techo, abrigo, transporte, hasta internet y teléfono), pero lo que nos comprime el pecho es no encontrar una razón, un propósito de peso para nuestra estancia. No sentimos que hayamos venido al mundo para comer y dormir, y quizá es muy soberbio de nuestra parte (finalmente ¿quiénes somos?), pero nos gustaría hacer algo que nos permita ganarnos la vida (por una parte, los ahorros no duran eternamente), Y APORTAR ALGO POSITIVO al lugar en el que estamos. Porque de esa fórmula siempre hemos logrado aprender, crecer espiritualmente, alimentarnos en todos sentidos y devolver alcanzando un equilibrio. Aquí el “¿para qué?” nos carcome.

¿Será que también el propósito de nuestra estancia es interior: volvernos pacientes, flexibles, agradecidos, humildes; APRENDER A ESTAR JUNTOS, que las niñas fortalezcan sus vínculos con esta parte de su herencia, que ganen seguridad interior; poner a prueba nuestra fe y nuestra confianza, ejercitar nuestra conexión espiritual sin grupo de hermanos naqshbandis ni diker ni hadra (todas esas reuniones que nos encantaban)?

Por ahora yo me declaro reprobada, suspensa. Estoy peor de soponciada que mis congéneres, me aburro, me estoy quedando sin esperanza. Tengo que encontrar urgentemente un propósito que me suministre el entusiasmo necesario para sobrevivir: ¿descubrir “nuevos” poetas en internet, aprender a negociar con mi marido a pesar de nuestras diferencias, conquistar un espacio para mí en medio de la vorágine doméstica para estudiar árabe, emprender un proyecto como publicar un libro con textos de este blog, hacer un estudio etnográfico sobre las bodas, escribir un libro de cocina libia para occidentales? Tiene que ser algo para lo que no necesite a nadie más ¿eso existe? UUUUFFFFFFFFFFF.

Soy víctima del pesimismo. Ahora mismo sólo quisera irme a mi casa, el problema es que no sé dónde está. BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.